Mons. Paprocki reclama coherencia eucarística y defiende la denegación de la comunión a políticos proabortistas
Obispo Thomas Paprocki | © Diócesis de Srpingfield

El debate sobre la comunión a cargos públicos proabortistas se reabre

Mons. Paprocki reclama coherencia eucarística y defiende la denegación de la comunión a políticos proabortistas

Cuatro años después del «Eucharistic Revival», Paprocki advierte de que la fe en la presencia real exige una vida moral coherente y defiende la denegación de la comunión como «remedio medicinal».

(InfoCatólica) Cuatro años después de que los obispos de Estados Unidos pusieran en marcha el National Eucharistic Revival, el obispo Thomas Paprocki, de Springfield (Illinois), ha reclamado una recuperación de la «coherencia eucarística», advirtiendo de que la fe en la presencia real de Cristo en la Eucaristía debe traducirse en la vida moral y en la recepción digna de la comunión.

La iniciativa episcopal, lanzada en 2022 como respuesta al declive de la fe en la presencia real entre los católicos estadounidenses, se articuló durante tres años mediante catequesis, actividades parroquiales y eventos nacionales, y culminó con el Congreso Eucarístico Nacional de 2024. En una conferencia pronunciada el 14 de julio en el Institute for Catholic Culture bajo el título «The Table of the Lord and the Table of Demons: Eucharistic Coherence and the Age of Moral Relativism», el obispo Paprocki sostuvo que la misión del Revival no se agota en la renovación de la devoción eucarística, sino que exige una vida coherente con lo que los católicos profesan creer.

La comunión con Cristo exige disposición moral

«Los criterios para la recepción digna de la sagrada comunión se discuten, pero derivan de la comprensión fundamental del significado de la Eucaristía», afirmó Paprocki, citando las palabras de Cristo en el Evangelio de Juan: «Si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros» (Jn 6,53).

El obispo subrayó que la Eucaristía es, simultáneamente, el sacrificio de Cristo hecho presente y el sacramento de la comunión con Dios y con la Iglesia: «El sacramento de la Eucaristía se llama sagrada comunión precisamente porque, al situarnos en comunión íntima con el sacrificio de Cristo, nos sitúa en comunión íntima con él y, a través de él, los unos con los otros».

Por ello, recordó que la enseñanza constante de la Iglesia establece que quien recibe la comunión en estado de pecado mortal no solo no recibe la gracia del sacramento, sino que comete pecado de sacrilegio. Citó la advertencia de san Pablo: «Quien come el pan o bebe el cáliz del Señor indignamente tendrá que responder del cuerpo y la sangre del Señor» (1 Cor 11,27).

Coherencia eucarística frente a relativismo

Esta comprensión constituye, según Paprocki, el fundamento de lo que la Iglesia denomina «coherencia eucarística», que definió como la consistencia entre fe y conducta. «Una persona que, por su propia acción, ha roto la comunión con Cristo en su Iglesia, pero recibe el Santísimo Sacramento, actúa de manera incoherente, reclamando y rechazando la comunión al mismo tiempo. Es, por tanto, un contrasigno, una mentira», afirmó.

Las palabras del obispo reabrieron un debate que afloró en la asamblea de primavera de 2021 de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB) sobre la recepción de la comunión por parte de cargos públicos católicos que apoyan el acceso al aborto. Mientras algunos cardenales estadounidenses advirtieron de que denegar la comunión podría politizar o «instrumentalizar» la Eucaristía y dañar la unidad eclesial, otros obispos invocaron el deber de salvaguardar la integridad del sacramento apoyándose en el derecho canónico.

El canon 915 y el deber del ministro

Paprocki se refirió expresamente al canon 915 del Código de Derecho Canónico, que establece que «no deben ser admitidos a la sagrada comunión los excomulgados y los que están en entredicho después de la imposición o declaración de la pena, y los que obstinadamente persistan en un manifiesto pecado grave».

El obispo citó asimismo un memorando de 2004 del entonces cardenal Joseph Ratzinger que interpreta esta norma: cuando una persona «con obstinada persistencia se presenta a recibir la Eucaristía, el ministro de la sagrada comunión debe rechazar distribuírsela». Paprocki sostuvo que quienes apoyan pública y obstinadamente males morales graves como el aborto o la eutanasia quedan comprendidos en las disposiciones del canon 915.

Entre los supuestos que justificarían la denegación de la comunión, el obispo mencionó la cohabitación de heterosexuales sin matrimonio, la actividad sexual de personas homosexuales y los divorciados que contraen nuevo matrimonio sin haber obtenido una declaración de nulidad.

Una medida medicinal, no punitiva

Paprocki precisó que la denegación de la comunión no es un castigo, sino un «remedio medicinal que busca propiciar un cambio de corazón». Recordó su propia decisión, en 2018, de denegar la Eucaristía al senador Dick Durbin (demócrata por Illinois) por su apoyo legislativo al acceso al aborto, y señaló que la medida pretende alentar a los políticos «a arrepentirse y volver a ser provida».

«Al buscar la coherencia eucarística en una era de relativismo moral, es importante recordar que el objetivo último es la conversión y la readmisión a la comunión», concluyó Paprocki. «Incluso cuando se debe tomar una decisión difícil, como no admitir a alguien a la sagrada comunión hasta que haya arrepentimiento y reconciliación, esa disciplina no contradice la ley que la motiva».

12 comentarios

maru
Así debe ser: negar la comunión a personas proaborto, ya sean políticos o no.
20/07/26 10:54 AM
Generalife.
De acuerdo con Mons.PaprokEstas personas ya saben que no pueden tomar la comunión, si son abortistas ya saben la consecuencia
20/07/26 11:52 AM
Juan Mariner
En efecto, Maru, lo contrario es seguir confundiendo a los fieles. Hay que catarselas claras a usureros, estafadores, mafiosos, terroristas y a politicastros abortistas, antifamilia y partidarios de la cultura de la muerte.
20/07/26 12:04 PM
Ale Mendez
Doctrinalmente la negación pública de la sagrada comunión en el caso de apoyo manifiesto, abierto, constante y público de situaciones morales graves (como aborto) podría ser legítima. Pero hay 2 consideraciones en orden moral social, doctrinal y pastoral: Primera, que no se sabe la situación del alma al momento de comulgar (¿Cómo se sabe a ciencia cierta que esa persona no se arrepentió e incluso pudo haber recibido el perdón sacramental en la confesión antes de la misa? Es un posible juicio temerario). La segunda, y a mi entender la más grave, el porqué sólo habrían algunas situaciones graves (como aborto) que ameriten la negación de la eucaristía (que insisto podría ser legítima) pero múltiples otras de igual gravedad ni siquiera son mencionadas (como todos los puntos de la centenaria doctrina social social de la iglesia, desde León XIII, que igualmente tienen consecuencia de muerte a personas y comunidades como la explotación laboral, la esclavitud, desempleo, injusticia social estructural, el hambre, entre otras que asesinan y torturan de forma progresiva e altamente inmoral desde lo que indica la escritura, la tradición apostólica y la constante enseñanza social pontificia). Es el riesgo de escandalo por un pecado y la omisión grave de otros.
20/07/26 12:45 PM
Redacción
Ale Méndez (I), es muy sencillo. Como el apoyo manifiesto al aborto, especialmente en caso de un político, es una situación pública y gravemente escandalosa, se aplica inmediatamente el canon 915: "no deben ser admitidos a la sagrada comunión [...] los que obstinadamente persistan en un manifiesto pecado grave".

Puesto que el pecado es público y escandaloso, el pecador no puede ser admitido a la comunión hasta que no cese esa situación pública y escandalosa. No basta con confesarse antes de la Misa (como sucede con los pecados privados). En esto no hay ningún juicio temerario, sino un juicio cierto de que esa persona vive en situación pública de pecado grave, es un "pecador manifiesto" (can. 1184).
20/07/26 1:09 PM
Redacción
Ale Méndez (II), me temo que lo otro que dice no es más que una excusa pobrísima. La diferencia está en que el aborto es un mal gravísimo y, además, intrínsecamente malo. No hay abortos buenos y, por lo tanto, no hay duda alguna: quien los defiende, defiende un mal gravísimo y, al hacerlo, comete un grave pecado que aparta de la comunión.

En cambio, esos otros temas no suelen estar claros. La explotación laboral, por ejemplo, es una cuestión prudencial: ¿está explotando ese empresario concreto? Unos dirán que sí, que no paga lo suficiente, y otros que no, porque está pagando una cantidad justa. Ahí sí que es muy fácil emitir un juicio temerario y, desde luego, no se puede dar una norma general, porque es una cuestión que depende de las circunstancias concretas, que normalmente son muy complejas.

Otras cosas que menciona, como el desempleo o el hambre, no son pecados. Y, desde luego, si alguien tuviera esclavos en el sentido habitual de la palabra (no metafórico) no se le admitiría a la sagrada comunión.

Es decir, su larga parrafada es meramente una excusa de los que no quieren negar la comunión a los abortistas y buscan marear la perdiz sea como sea.
20/07/26 1:12 PM
Tito España
Redacción: muy replicadas las falacias de Ale Méndez. Ha quedado todo muy clarito para el que quiere entender.
"El que tenga oídos, oídos que oiga" (Mt XIII, 43) Evangelio de ayer domingo.
20/07/26 2:17 PM
Jordi
Esto, la prohibición de comulgar a los políticos proabortistas y proeutanasia, se puede remitir a León XIV para que derogue también la comunión, absolución y bendición indignas en Amoris laetitia y Fiducia supliccans

«Quien come el pan o bebe el cáliz del Señor indignamente tendrá que responder del cuerpo y la sangre del Señor» (1 Cor 11,27).

En 1 Corintios 11,17-34, san Pablo corrige graves abusos en la celebración de la Eucaristía en Corinto: divisiones, egoísmo y falta de discernimiento del Cuerpo de Cristo.

Exige un examen de conciencia serio antes de comulgar y advierte que recibir el sacramento indignamente —en pecado mortal sin arrepentimiento o sin fe y caridad— hace al comulgante reo del Cuerpo y la Sangre del Señor.

Inmediatamente, el apóstol señala consecuencias reales y visibles en esta vida (vv. 29-30):

«Porque el que come y bebe sin discernir el Cuerpo, come y bebe juicio para sí. Por eso hay entre vosotros muchos enfermos y débiles, y mueren no pocos».

El texto une así la profanación sacramental con debilidad física, enfermedad y muerte prematura en la comunidad.
20/07/26 4:43 PM
Jordi
Esta sanción opera en dos planos jerárquicos coherentes:

...

a) Escatológico individual y social

Tiene alcance eterno. La indignidad genera responsabilidad ante el juicio final entre Dios y el alma si no media conversión sincera.

El juicio de las naciones indicará qué comunidades católicas, con los papas, cardenales, obispos y presbíteros, que han incumplido con la obligación de dar la comunión digna: se sabrá y verá el conjunto de los pecados de todos, viendo el mal y el bien.

...

b) Hamartológico-temporal personal y comunitario

El pecado desintegra la persona y la comunidad.

- Afecta al alma (pérdida de la gracia santificante),

- al cuerpo (enfermedades, debilidades y muertes que Pablo constata)

- y al grupo eclesial (divisiones que debilitan espiritualmente y provocan males colectivos).

...

La tradición católica —desde los Padres de la Iglesia hasta santo Tomás de Aquino— ha leído siempre este doble efecto:

La Eucaristía es «medicina de inmortalidad» para quien la recibe dignamente, pero juicio y castigo temporal para quien la profana.

El remedio es claro y accesible: confesión sacramental, examen de conciencia honesto y actitud de caridad fraterna.

Dios no busca condenar, sino llamar a la conversión para preservar la salud integral del alma, del cuerpo y de la comunidad cristiana.

Por eso rechaza y sanciona tan gravemente la recepción de un sacramento de ma
20/07/26 5:01 PM
Francisco Javier
Los cardenales bergoglianos prolgbt son los que defienden dar la comunión a abortistas.
20/07/26 5:50 PM
Ale Mendez
Comentario complementario a "Redacción": Jamás negué la gravedad del aborto. Lo indiqué explícitamente. Ni tampoco la medida señalada. Jamás, ni siquiera implícitamente, aludí a "abortos buenos" bajo ningún punto de vista, pues busco siempre ser fiel al magisterio.
En relación al pago justo la Doctrina social es bastante clara en sus principios (la dignidad humana como base primaria) y el catecismo y múltiples encíclicas lo desarrollan. Ese argumento es mucho más sólido que mis impresiones pues es magisterio oficial de la madre Iglesia.
Ruego que toda discusión sea con argumentos racionales y magisteriales y no con descalificaciones o manipulaciones subjetivas (y fácilmente comprobables) de mis ideas.
Por último, citando a la RAE, es más lindo "paupérrimo" como superlativo de pobre ("pobrísimo" aunque aceptado no es tan estético).
Pax+
20/07/26 8:01 PM
Falc
Ningún debate: al abortero, excomunión. Los genocidas no pueden entrar en una iglesia, que se vayan a una logia, a ofrecer a Satanás los frutos de sus crímenes, como anticipo del Infierno.
20/07/26 8:52 PM

Dejar un comentario



Los comentarios están limitados a 1.500 caracteres. Faltan caracteres.

No se aceptan los comentarios ajenos al tema, sin sentido, repetidos o que contengan publicidad o spam. Tampoco comentarios insultantes, blasfemos o que inciten a la violencia, discriminación o a cualesquiera otros actos contrarios a la legislación española, así como aquéllos que contengan ataques o insultos a los otros comentaristas, a los bloggers o al Director.

Los comentarios no reflejan la opinión de InfoCatólica, sino la de los comentaristas. InfoCatólica se reserva el derecho a eliminar los comentarios que considere que no se ajusten a estas normas.

Los comentarios aparecerán tras una validación manual previa, lo que puede demorar su aparición.