Carta de la Conferencia Episcopal Nórdica sobre la Masonería
Símbolos de la masonería

Carta de la Conferencia Episcopal Nórdica sobre la Masonería

Carta de la Conferencia Episcopal Nórdica a los párrocos

SOBRE LA MASONERÍA

29 de junio de 2026

Solemnidad de los Santos Pedro y Pablo.

Queridos hermanos en el sacerdocio y en la cura de almas:

San Pablo ofrece una enseñanza valiosa a todos los que pastorean al Pueblo de Dios cuando escribe: «proclama la palabra, insiste a tiempo y a destiempo, arguye, reprocha, exhorta con toda magnanimidad y doctrina» (2 Tim 4, 2).

Para nosotros los obispos, esta enseñanza se ve además confirmada por la doctrina de la Iglesia, que nos llama como pastores a «extra[er] del tesoro de la Revelación las cosas nuevas y las cosas viejas, [a hacer]la fructificar y [a apartar] con vigilancia de la grey los errores que la amenazan» (Lumen Gentium, 25). De hecho, estamos «obligado[s] [a] enseñar y explicar a los fieles las verdades de fe que han de creerse y vivirse» (CIC can. 386, §1).

Os escribimos en este momento como pastores para clarificar un asunto que durante muchos años, si no décadas, ha generado incertidumbre, especulaciones y opiniones divergentes en nuestros países: la cuestión de si los fieles católicos de los países nórdicos pueden o no ser masones o pertenecer a una logia masónica.

A la luz de las diferencias que a veces se perciben entre las distintas corrientes de la masonería, se asentó en nuestros países la opinión de que la masonería nórdica se distingue de tal modo que la pertenencia a ella podría estar permitida para los fieles católicos en Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia.

Esta suposición ha dado lugar a numerosas cuestiones de índole pastoral y sacramental.

Ha provocado inquietud, e incluso un grado de revuelo, en nuestras iglesias locales, donde muchos de nuestros fieles proceden de países en los que la doctrina de la Iglesia sobre la masonería está bien establecida.

Para esclarecer la cuestión, la Conferencia Episcopal Nórdica mantuvo una reunión con los superiores y oficiales del Dicasterio para la Doctrina de la Fe durante una asamblea plenaria celebrada en Roma del 1 al 5 de septiembre de 2025.

La respuesta del dicasterio fue meridianamente clara.

Basándonos en esa respuesta, y para compartir con todos los fieles y con vosotros, sus párrocos, esta claridad, los obispos de la Conferencia Episcopal Nórdica declaramos y afirmamos conjuntamente:

  1. No existe excepción alguna, ni norma o regla particular, y en consecuencia ninguna dispensa en la Iglesia que distinga la adhesión a la masonería en los países nórdicos de las disposiciones de la ley universal de la Iglesia.

  2. Por tanto, las disposiciones del derecho universal y las normas y orientaciones específicas emanadas por la Sede Apostólica sobre la cuestión de la masonería se aplican plena y sin excepción en el territorio de la Conferencia Episcopal Nórdica. La orientación más reciente al respecto fue ofrecida por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe en la Nota para la Audiencia con el Santo Padre del 13 de noviembre de 2023, que reafirmaba la validez de la Declaración sobre las asociaciones masónicas del 26 de noviembre de 1983, emitida por la entonces Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe.

Queremos subrayar que la firmeza de la Iglesia católica en la cuestión de la adhesión a la masonería no constituye un juicio negativo sobre la buena voluntad o las buenas obras de las personas. La posición de la Iglesia nace de la conciencia de que los principios teológicos y filosóficos de la masonería son incompatibles con la profesión de la fe católica.

Con esto presente, deben observarse las siguientes disposiciones pastorales y sacramentales:

a) Se ha de alentar a todo católico que sea al mismo tiempo masón o miembro de una logia masónica a que abandone dicha pertenencia.

b) Todo católico que sea al mismo tiempo masón o miembro de una logia masónica debe abstenerse de recibir la Sagrada Comunión y tiene prohibido recibir otros sacramentos.

c) Todo masón o miembro de una logia masónica que solicite el bautismo en la Iglesia católica, o que desee entrar en plena comunión con la Iglesia católica como cristiano válidamente bautizado, debe poner fin a dicha pertenencia antes del bautismo o de la recepción en la plena comunión.

d) Ninguna parroquia, ningún instituto de vida consagrada o sociedad de vida apostólica, ninguna organización o institución católica de nuestras iglesias locales debe celebrar acuerdos de colaboración con masones o logias masónicas ni utilizar propiedades pertenecientes a logias masónicas.

La aplicación de estas disposiciones requerirá paciencia, atención pastoral y trato delicado. Os invitamos a estudiar los documentos oficiales que fundamentan la posición de la Iglesia a fin de exponerlos con esmero y corrección.

Confiamos en vuestros dones y experiencia, sabiendo que sabréis acompañar con prudencia, con claridad de criterio y corazón pastoral, a aquellos fieles que se vean en la necesidad de poner fin a sus vínculos con la masonería y las logias masónicas.

La llamada de nuestro Señor Jesucristo, «Venid en pos de mí» (Mt 4, 19), presupone la disposición a dejar atrás otros apegos que se interponen en el camino de un discipulado incondicional. Esto ha sido siempre, y seguirá siendo siempre, un criterio de autenticidad cristiana. Ayudémonos unos a otros, con la palabra y con el ejemplo, a estar a la altura de este criterio, confiando en la gracia de Dios.

Con la seguridad de nuestras oraciones por vuestro ministerio y por los fieles encomendados a vuestro cuidado sacerdotal, quedamos,

Vuestros en Cristo,

+Erik Varden OCSO, Presidente de la Conferencia Episcopal Nórdica

Prelado territorial de Trondheim

Administrador apostólico de Tromsø

+Raimo Goyarrola, Vicepresidente de la Conferencia Episcopal Nórdica

Obispo de Helsinki

+David Tencer OFMCap

Obispo de Reikiavik

+Anders Cardenal Arborelius OCD

Obispo de Estocolmo

+Czeslaw Kozon

Obispo de Copenhague

+Fredrik Hansen

Obispo de Oslo

Hna. Anna Mirijam Kaschner CPS, Secretaria General


¿Pueden los católicos ser masones? No

En los años 1974-80 tuvo lugar un proceso oficial de diálogo entre la Iglesia católica en Alemania y la masonería alemana. El diálogo fue coordinado por la Conferencia Episcopal Alemana y las Grandes Logias Unidas de Alemania. La Iglesia católica se proponía establecer si la masonería había cambiado, en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, hasta el punto de que los católicos pudieran ser masones. Las conversaciones se desarrollaron en un clima de apertura, orientadas al esclarecimiento de los hechos. A la Iglesia católica se le permitió examinar los tres primeros grados de la masonería.

El examen de estos grados puso de manifiesto que subsisten contradicciones fundamentales e insuperables entre la Iglesia y la masonería. La esencia de la masonería resulta ser inmutablemente la misma. Ser masón supone poner en entredicho la totalidad de la existencia cristiana. El examen de los rituales, la ideología y la autocomprensión de la masonería fue exhaustivo. Demostró con claridad que es imposible ser miembro de la Iglesia católica y al mismo tiempo masón.

Razones

1. La concepción del mundo [Weltanschauung] de los masones

La concepción del mundo de los masones no está claramente definida, pero tiende al humanismo. Las palabras y gestos que se encuentran en los libros de rituales se combinan para formar un marco que cada masón puede llenar con sus propias nociones. No fue posible rastrear una ideología compartida y vinculante. En cambio, el relativismo es una convicción fundamental de la masonería. En el Internationales Freimaurer-Lexikon puede leerse que «la masonería es el único sistema que a lo largo del tiempo ha logrado mantener tanto la ideología como la práctica alejadas de todo dogma. La masonería puede entenderse, por tanto, como un movimiento para seres humanos de inclinación relativista en busca de ideales humanistas». Este tipo de subjetivismo es incompatible con la fe en la Palabra de Dios que se ha revelado al mundo y es rectamente expuesta por el Magisterio de la Iglesia. Además, confunde la visión de los católicos sobre las acciones sacras y sacramentales de la Iglesia.

2. La concepción de la verdad en la masonería

Los masones niegan que exista algo como un conocimiento objetivo de la verdad. Durante las conversaciones se invocaron a menudo las conocidas palabras de G. E. Lessing:

Si Dios tuviese en su mano derecha toda la verdad y en su izquierda el impulso constante y vivo hacia la verdad —con la condición de que yo pudiera siempre, y por toda la eternidad, equivocarme—, y me dijera: «¡Elige!», yo me arrojaría con toda humildad a su mano izquierda y diría: «Padre, ¡dame esto! La verdad pura es solo para ti».

Los masones afirmaron en nuestras conversaciones que esta cita era sumamente relevante para ellos. La proposición de que toda verdad es relativa constituye el fundamento de la masonería. Los masones rechazan la adhesión al dogma tanto dentro como fuera de la logia. Se exige que el masón sea alguien «libre de sujeción al dogma y a la pasión». Esto implica un rechazo de principio de toda posición dogmática, como se afirma con claridad en el Freimaurer-Lexikon: «Todas las instituciones basadas en el dogma (entre las cuales la Iglesia católica ocupa el lugar más destacado) constriñen a las personas a creer». Semejante concepción de la verdad es incompatible con la comprensión católica de la verdad, tanto en lo que atañe a la teología natural como a la teología de la revelación.

3. La comprensión de la religión en la masonería

La comprensión de la religión en la masonería es relativista. Todas las religiones se consideran intentos rivales de expresar una verdad divina que, en todo caso, no puede alcanzarse jamás. La única expresión adecuada de la verdad divina son los símbolos de los masones, que cada masón interpreta según puede. Por eso, la logia prohíbe estrictamente la discusión religiosa entre masones. Las Constituciones de 1723 de la Gran Logia Unida de Inglaterra establecen en su primer párrafo:

Un masón está obligado, por su condición, a obedecer la ley moral; y si comprende rectamente el Arte, nunca será un ateo estúpido ni un libertino irreligioso. Pero aunque en tiempos antiguos se obligaba a los masones en cada país a profesar la religión de aquel país o nación, cualquiera que fuese, se considera hoy más oportuno obligarlos únicamente a profesar aquella religión en la que todos los hombres coinciden, dejando a cada uno sus opiniones particulares.

La noción de una religión «en la que todos los hombres coinciden» presupone una comprensión relativista de la religión que es incompatible con la convicción fundamental del cristianismo.

4. La concepción de Dios en la masonería

La noción del «Gran Arquitecto del Universo» es central en los rituales de la masonería. Debe considerarse una noción deísta, incluso cuando se procura con buena voluntad ser abierto a otras religiones. No existe, más allá de ella, un reconocimiento objetivo de lo divino que permita la comprensión de un Dios personal. La idea del «Gran Arquitecto del Universo» es neutra, abierta a toda clase de interpretaciones. Cualquiera puede llenarla con su propia comprensión de lo divino, ya sea cristiano, musulmán, confucianista, animista o adepto de cualquier otro culto. Según los masones, el «Gran Arquitecto» no es un Dios personal. Un vago sentimiento religioso general es todo lo que se necesita para reconocer al «Gran Arquitecto del Universo». La idea de un arquitecto universal entronizado en la distancia deísta socava la fe católica en un Dios que habla a los seres humanos como Padre y Señor.

5. La concepción de Dios y de la revelación en la masonería

Todos los cristianos creen y profesan que Dios se ha revelado. La concepción de Dios que tienen los masones excluye tal creencia. El recurso a un «Gran Arquitecto del Universo» retrotrae la relación de los seres humanos con lo divino a una etapa predeísta. Los masones consideran la religión astral primigenia de babilonios y sumerios como fuente de la creencia cristiana. Esto se opone flagrantemente a una fe fundada en la Revelación.

6. La comprensión de la tolerancia en la masonería

La concepción de la verdad que tienen los masones condiciona también su concepto de tolerancia. Un católico sostendrá que la tolerancia consiste en soportar caritativamente a las demás personas. Los masones, en cambio, han de tolerar las ideas, por contradictorias que sean. Puede resultar útil citar una vez más a Lennhoff y Posner:

El relativismo conduce directamente a la visión del mundo y de los problemas de la humanidad que tienen los masones. [...] El relativismo propone argumentos razonables en favor de la tolerancia. La masonería es un movimiento que, desde finales de la Edad Media, reaccionó tanto contra la doctrina absoluta de la Iglesia como contra el absolutismo político, y contra toda clase de fanatismo.

Esta concepción de la tolerancia confunde la fidelidad al Magisterio de la Iglesia y su reconocimiento entre los católicos.

7. Los rituales de la masonería

En las conversaciones detalladas se trataron los rituales de los grados de aprendiz, compañero y maestro. Las acciones indicadas en estos rituales mediante palabras y símbolos se asemejan a los sacramentos. Dan la impresión de que estas acciones simbólicas transforman objetivamente a la persona. Representan una iniciación simbólica destinada a competir con la transformación del ser humano por medio de los sacramentos de la Iglesia.

8. La perfectibilidad del hombre

Los rituales muestran que la masonería contempla la optimización ética y espiritual del ser humano. En el ritual del grado de maestro puede leerse: «¿Qué virtudes debe poseer un verdadero maestro? Pureza de corazón, veracidad en la palabra, prudencia en la acción, intrepidez ante los males inevitables y celo perseverante en las buenas obras». Este tipo de optimización ética, al proponerse como un absoluto, queda desvinculada de la gracia de Dios. No deja espacio para la noción de justificación del hombre tal como la entiende un cristiano. ¿De qué servirían el Bautismo, la Penitencia y la Eucaristía si el hombre hubiera sido ya iluminado y llevado a vencer la muerte mediante los tres primeros grados?

9. La espiritualidad de la masonería

La masonería reclama al ser humano en su totalidad, exigiendo adhesión en vida y en muerte. Aun concediendo que los tres primeros grados están destinados principalmente a la formación de la conciencia y el carácter, queda abierta la cuestión de si la misión de la Iglesia admite esta clase de formación ejercida por otra institución. Esta pretensión totalizante muestra con claridad que la masonería es incompatible con la Iglesia católica.

10. Las distintas corrientes dentro de la masonería

Dentro de la masonería existe una mayoría de logias que representan una tendencia humanitaria y «creyente». Junto a ellas hay orientaciones extremas, como, por un lado, la fraternidad atea del Grand Orient de France, que cuenta también con logias en Alemania, y por otro la Große Landesloge, que además se denomina a sí misma «la orden cristiana de la masonería». La llamada «masonería cristiana» no se sitúa en modo alguno fuera de la constitución básica de la masonería; está motivada simplemente por el deseo de reconciliar la masonería con la fe cristiana subjetiva. Tal posición es teológicamente insostenible. Los hechos de la Revelación (la encarnación de Dios y su comunión con la humanidad) se reconocen como una variante posible dentro del panorama general de la masonería —y es una variante que solo una minoría de masones reconocerá—.

11. La masonería y la Iglesia católica

Las distintas formas de masonería se relacionan con la Iglesia de maneras diferentes: unas son amigables, otras neutrales, otras hostiles. Estas diferencias son relevantes; pero resultan engañosas si llevan a pensar que la pertenencia de católicos es inadmisible solo en el caso de logias hostiles al cristianismo. La investigación que se ha llevado a cabo se ha basado, precisamente, en la masonería bien dispuesta hacia la Iglesia. Incluso aquí, la incompatibilidad entre la fe católica y la masonería es de naturaleza fundamental.

12. La masonería y la Iglesia evangélica

En 1973 se celebraron conversaciones entre la masonería y la Iglesia evangélica [alemana]. Los resultados de estas conversaciones se presentaron en un informe final el 13 de octubre de 1973. Los representantes de la Iglesia evangélica dejaron a la conciencia de cada cristiano la valoración de la posibilidad de pertenecer a la masonería. Un punto verdaderamente notable se encuentra en el quinto párrafo del informe:

A los representantes de la Iglesia les resultó imposible llegar a una conclusión definitiva acerca del significado y la importancia de los rituales. Pero no dejaba de plantearse la cuestión de si los ritos y las actividades de la masonería no reducirían la importancia que para el cristiano evangélico tiene la justificación por la gracia.

Conclusión

Las actitudes y actividades fundamentales de los masones han permanecido exactamente iguales, aun cuando la persecución bajo el nazismo condujo a una mayor apertura hacia otros grupos sociales. Las contradicciones señaladas tocan el fundamento mismo de la vida cristiana. La investigación detallada de los rituales y la espiritualidad de los masones ha puesto patentemente de manifiesto que la pertenencia simultánea a la Iglesia católica y a la masonería es imposible.

[Síntesis de los puntos esenciales de la Erklärung der Deutschen Bischofskonferenz zur Frage der Mitgliedschaft von Katholiken in der Freimaurerei de 1980]

 

1 comentario

Frj
Look at the name at the top of the document.... He'll be either a saint or martyr for the faith!
(only God knows if he's papabile)
29/06/26 9:16 PM

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