Universidad de Steubenville a la FSSPX: «¿También vosotros queréis marcharos?»

«Por favor, no creéis esta herida»

Universidad de Steubenville a la FSSPX: «¿También vosotros queréis marcharos?»

Veintiséis teólogos de Steubenville, entre ellos Scott Hahn y Mark Miravalle, piden a la FSSPX que reconsidere la consagración episcopal del 1 de julio.

(InfoCatólica) Un grupo de 26 teólogos y directivos de la Universidad Franciscana de Steubenville (Ohio), una de las instituciones teológicas más influyentes del catolicismo estadounidense, conocida por su perfil doctrinal ortodoxo y su plena fidelidad a Roma, ha publicado una carta abierta dirigida a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) en la que piden a la congregación que reconsidere la consagración episcopal anunciada para el próximo 1 de julio y retome el diálogo con la Santa Sede.

La misiva, fechada el 25 de junio y encabezada por la pregunta de Jesús a los Doce «¿También vosotros queréis marcharos?» (Jn 6,67), advierte de que la ordenación de nuevos obispos sin mandato apostólico «consolidaría y profundizaría la separación ya existente entre la Fraternidad y la Sede de Pedro». Entre los firmantes figuran algunos de los nombres más reconocidos de la teología católica en lengua inglesa: Scott Hahn, considerado uno de los apologistas católicos más influyentes de las últimas décadas, Mark Miravalle, referencia académica en mariología, y John Bergsma, especialista en estudios bíblicos, además del presidente de la universidad, el padre Dave Pivonka, TOR, y el provost Stephen Hildebrand.

La carta tiene una relevancia particular porque quienes la firman no son sospechosos de progresismo ni de tibieza doctrinal: representan, dentro del espectro eclesial, a los aliados naturales de la sensibilidad tradicionalista. Steubenville ha hecho de la ortodoxia doctrinal, la reverencia litúrgica y la moral católica íntegra sus señas de identidad, las mismas posiciones que la FSSPX dice defender. Precisamente por eso los signatarios subrayan que escriben «no como adversarios, sino como hermanos cristianos» que comparten con la Fraternidad el amor por la liturgia tradicional, y precisamente por eso su petición de que no se proceda con las consagraciones adquiere un peso singular. A continuación se ofrece la traducción íntegra de la carta.

«¿También vosotros queréis marcharos?» (Jn 6,67)

Carta abierta a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (Casa General)

Querido padre Davide Pagliarani, Superior General: Queridos miembros del Consejo General: ¡Queridos hermanos y hermanas en Cristo!

No escribimos como adversarios, sino como hermanos cristianos que aman a la Iglesia, edificada sobre la Sagrada Escritura y la Sagrada Tradición, y que, como vosotros, anhelan la salvación de las almas.

Vuestro amor por la belleza de la liturgia tradicional y vuestra reverencia en el culto dan testimonio de vuestro sincero deseo de servir al Señor. Compartimos ese amor y ese deseo.

Con humildad os pedimos que reconsideréis la consagración de obispos anunciada, prevista para el 1 de julio. Consolidaría y profundizaría la separación ya existente entre la Fraternidad y la Sede de Pedro. Nuestro Señor Jesucristo oró al Padre «para que todos sean uno» (Jn 17,21). La unidad en la Iglesia no es una mera cuestión práctica; pertenece a la voluntad misma de Cristo. La Iglesia es una porque Cristo es uno. Estamos convencidos de que todo obispo, sacerdote y fiel católico está llamado a preservar y fortalecer esa unidad visible.

La enseñanza de los concilios sobre la unidad

El Concilio Vaticano I enseñó que «por disposición divina, la Iglesia romana posee la preeminencia de potestad ordinaria sobre todas las demás Iglesias, y que esta potestad jurisdiccional del Romano Pontífice es verdaderamente episcopal e inmediata. A esta potestad están obligados a someterse, por deber de subordinación jerárquica y de verdadera obediencia, los pastores y los fieles, de cualquier rito y dignidad, tanto individualmente como en conjunto, no solo en las materias que atañen a la fe y las costumbres, sino también en las que se refieren a la disciplina y al gobierno de la Iglesia en todo el mundo» (Pastor Aeternus 3).

Haciéndose eco de la misma Tradición, el Concilio Vaticano II enseñó que Cristo confió el cuidado de la Iglesia universal al colegio de los obispos unido a su cabeza, el sucesor de Pedro. El Concilio declaró que el Romano Pontífice es «el principio y fundamento perpetuo y visible de unidad, tanto de los obispos como de la muchedumbre de los fieles» (Lumen Gentium 23). Codificando esta tradición, la Iglesia sostiene que «el cisma es el rechazo de la sujeción al Sumo Pontífice o de la comunión con los miembros de la Iglesia a él sometidos» (Código de Derecho Canónico, can. 751).

La Iglesia reconoce que en el pasado «comunidades no pequeñas se separaron de la comunión plena con la Iglesia católica, a veces no sin culpa de los hombres de ambas partes» (Unitatis Redintegratio 3). Sin embargo, cualesquiera que sean las cuestiones o agravios legítimos que puedan existir, no constituyen excusa para provocar un cisma.

El modelo de San Pablo

El Concilio enseñó también que el Espíritu Santo sigue guiando a la Iglesia a lo largo de la historia. En toda época, la Iglesia puede experimentar incluso graves crisis. San Pablo, el Apóstol de los Gentiles, es nuestro modelo en tales momentos, pues declara: «Os exhorto, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que todos digáis lo mismo y no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en un mismo pensar y en un mismo sentir» (1 Cor 1,10). Habló con Pedro de manera franca y abierta (Gal 2,11) y, en última instancia, no emprendió una misión de su propia invención, sino la que le fue encomendada por la autoridad de la Iglesia (Hch 15,25; Gal 2,9). Ante las crisis más graves, nos suplica: «Llevad los unos las cargas de los otros, y así cumpliréis la ley de Cristo» (Gal 6,2).

Los tesoros de la Tradición pertenecen al corazón de la Iglesia

Vivimos en un tiempo en el que la Iglesia afronta muchas crisis. Sin embargo, las promesas de Cristo permanecen: «No os dejaré huérfanos» (Jn 14,18) y «Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo» (Mt 28,20). La fidelidad a Cristo incluye confiar en que Dios no ha abandonado ni abandonará a su Iglesia, aunque la llamada a la conversión y la renovación continuas se aplica a todos los miembros en todos los niveles de la Iglesia. Los tesoros de la Tradición católica no pertenecen fuera de la comunión con Pedro; pertenecen al corazón de la Iglesia. Una nueva ordenación episcopal fuera de la jerarquía eclesial, sin mandato apostólico, crearía una nueva herida en el Cuerpo de Cristo y situaría los dones que Dios ha confiado a la Fraternidad, que pertenecen a la Iglesia y están ordenados a la unidad con ella (Lumen Gentium 8), fuera de su abrazo maternal. Por favor, no hagáis esto. ¡Por favor, no creéis esta herida! Por favor, retomad el diálogo con la Santa Sede y volved a la plena comunión con la Iglesia.

Y quisiéramos preguntar a los fieles: «¿También vosotros queréis marcharos?» (Jn 6,67). ¿Qué buscáis? ¿A quién buscáis? Cristo está aquí, en su Iglesia, en sus sacramentos. Ofreció su cuerpo en la cruz, y su cuerpo místico, su Iglesia, no debe ser dividido.

Solo nos queda desearos que «la gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo estén con todos vosotros» (2 Cor 13,14).

¡Que Nuestra Señora, Mater Ecclesiae, ruegue por vosotros y por todos nosotros!

En Cristo,

Los abajo firmantes, miembros del claustro de Teología y equipo directivo de la Universidad Franciscana de Steubenville:

Dr. Donald Asci, profesor de Teología; Dr. Mark Banga, profesor adjunto de Teología, Catequética y Evangelización; Dra. Hannah Barrett, profesora de Teología; Dr. John Bergsma, profesor de Teología; Dr. Ron Bolster, profesor asociado de Teología, decano de la Facultad de Teología y Filosofía; Dr. Scott Hahn, profesor de Teología; Dr. Stephen Hildebrand, provost y profesor de Teología; Dr. Regis Martin, profesor de Teología; Dr. Mark Miravalle, profesor de Teología; Dr. Jeffrey L. Morrow, profesor de Teología; Dr. William Newton, profesor de Teología, director del Departamento de Teología; Dr. Shane Owens, profesor adjunto de Teología, director del Máster en Ciencias Teológicas; Dr. James Pauley, profesor de Teología y Catequética; P. Dave Pivonka, TOR, presidente de la Universidad; Diác. Bob Rice, profesor de Catequética, director de Estudios de Posgrado en Evangelización y Catequética; P. Shawn Roberson, TOR, capellán; Dra. Amy Roberts, profesora de Teología y Catequética; Dra. Deborah Savage, profesora de Teología, directora del Instituto para el Estudio del Hombre y la Mujer; Dr. Alan Schreck, profesor emérito de Teología; Dr. Scott Sollom, profesor de Teología; P. Jonathan St. André, TOR, vicepresidente de Vida Franciscana; Dr. Michael Waldstein, profesor de Teología; Dra. Katharina Westerhorstmann, profesora de Teología y Ética Médica; P. Patrick Whittle, TOR, profesor adjunto de Teología; Dr. Petroc Willey, profesor de Teología y Catequética; Dr. Jacob Wood, profesor de Teología, director del Doctorado en Sagrada Teología.

3 comentarios

Maximiliano
La astucia del demonio se asocia comúnmente con la falsedad y la tentación, a menudo presentadas para disfrazar el mal como algo atractivo o inofensivo. Diversas tradiciones y perspectivas espirituales, como se destaca en las enseñanzas cristianas, enfatizan la importancia de la vigilancia, la fe y la sabiduría para reconocer y resistir estos engaños.

La obediencia es signo de FE. El maligno cayo en el pecado eterno por por soberbia y orgullo. Estos no se van a arrepentir, quieren hacer daño por una chorrada. Saben que puede arreglarse todo con dialógo y apartan ademas lo que importa que es salvar almas y confirmarlos en la FE y no quedarse en las formas. Satanás es un genio del mal.
26/06/26 11:02 AM
José María
La carta de Steubenville (STB) es texto serio, fraterno, sinceramente preocupado, y firmado por nombres de altísimo perfil dentro del catolicismo conservador postconciliar norteamericano.

La FSSPX Coinciden con STB en la primacía del Romano Pontífice (Profesión n. 73), en la unidad como voluntad de Cristo (Profesión n. 56), en el modelo paulino de hablar con franqueza a Pedro (que es modelo de ambos). Pero STB debiera prestar adicional en lo siguiente. El doctor Miravalle ha defendido durante décadas el quinto dogma mariano que la Profesión del 24 de junio reafirma íntegramente y que la Nota del DDF de 2026 socava. El doctor Hahn ha defendido la presencia real y los cuatro fines del sacrificio que la catequesis pontificia del 24 de junio de 2026 del Papa León XIV ha omitido. ¿Han considerado la STB dirigir a la Santa Sede una carta análoga pidiendo la rectificación de esos puntos? Si la respuesta es no, ¿por qué? Y si es sí, ¿podrían adjuntar la carta a la presente para que las dos cartas viajen juntas, la dirigida a la FSSPX y la dirigida a quien también necesita exhortación filial?

La pregunta Numquid et vos vultis abire? dirigida a la FSSPX es exactamente la pregunta que la FSSPX podría devolver, con mayor base textual, a la administración presente de la Sede de Pedro. Si la doctrina del Pan de Vida en su integridad se ha disminuido en la catequesis pontificia presente, ¿quién se está marchando del discurso de Cristo?
26/06/26 11:17 AM
Chimo de Patraix
Qué yo sepa la FSSPX no se quiere marchar de la Santa Iglesia Católica. Les quieren tirar, que no es lo mismo. El sr. Prevost Martínez debería de abrir espacios de escucha con la Fraternidad, aunque sean católicos.
26/06/26 11:19 AM

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