(InfoCatólica) La mayor iglesia católica de Oslo alberga desde el pasado viernes un nuevo lugar de oración consagrado a María, Madre de los Cristianos Perseguidos. La iniciativa, promovida por el Obispo de Oslo, Mons. Fredrik Hansen, se inscribe en una red internacional de santuarios dedicados a mantener viva la memoria y la plegaria por los fieles que sufren persecución en todo el mundo.
El icono mariano, que lleva una inscripción en arameo, fue bendecido durante una misa pontifical celebrada el 20 de junio en la iglesia de San Juan (St. Johannes kirke), en el barrio de Bredtvet. Tras las misas dominicales será instalado en el lugar de oración preparado en la entrada del templo. Con ello, explicó Mons. Hansen en su homilía, se erige «un lugar al que los fieles, movidos por la piedad, peregrinan para orar», según la definición canónica de santuario (CIC, can. 1230).
Cifras que «no pueden pasarse en silencio»
Durante la celebración, el Obispo de Oslo recordó los datos presentados por el Arzobispo Ettore Balestrero, nuncio de la Santa Sede ante las oficinas de Naciones Unidas en Ginebra, en un seminario celebrado esta primavera. Según estas cifras, cerca de 400 millones de cristianos en el mundo sufren persecución y violencia, lo que convierte a los cristianos en el grupo religioso más perseguido del planeta: la persecución afecta a uno de cada siete fieles. Además, cerca de 5.000 cristianos fueron asesinados por su fe en 2025, una media de 13 al día.
Mons. Hansen subrayó que estas cifras «no pueden pasarse en silencio» y que constituyen «una llamada a la acción, una llamada a la virtud».
«Llevar a nuestros hermanos ante Dios»
El Obispo de Oslo, cuya vocación por esta causa nació durante su servicio diplomático para la Santa Sede ante organismos internacionales, donde conoció de primera mano numerosos testimonios de persecución, especialmente durante la era del autodenominado Estado Islámico (ISIS), insistió en que la oración es tan necesaria como la ayuda material. «Presentar a nuestros hermanos y hermanas que sufren ante Dios e invocar su auxilio es expresión de nuestra fe y un acto concreto de ayuda para ellos», afirmó.
La elección de la iglesia de San Juan no es casual: se trata del mayor templo católico de Oslo, y buena parte de sus fieles procede de países donde los cristianos han sufrido o sufren persecución, como Polonia, Lituania, Vietnam, Nigeria, Myanmar e India.
El «ecumenismo de sangre»
La inauguración del santuario se enmarca en un proyecto internacional impulsado por el sacerdote Benedict Kiely, fundador de la organización Nasarean.org, dedicada al apoyo de cristianos perseguidos. Existen ya lugares de oración similares en Nueva York, Londres, Estocolmo, Astaná y la localidad iraquí de Al-Hamdaniya (Kara Kush).
Mons. Hansen invocó en su homilía las palabras que el Papa Francisco pronunció el 15 de febrero de 2015 tras conocer el martirio de 21 cristianos coptos en Libia a manos del ISIS. El Pontífice llamó entonces a «fortalecernos mutuamente en esta ecuménica que nos da fuerza, este ecumenismo de la sangre».
Tres compromisos y una advertencia
El Obispo de Oslo presentó la jornada como «un comienzo, no un final» y anunció tres líneas de acción para la diócesis. En primer lugar, el propio santuario como centro permanente de oración. En segundo lugar, la construcción de vínculos con organizaciones y personas que trabajan por los cristianos perseguidos, dentro y fuera de la Iglesia, incluyendo la interlocución con las autoridades noruegas para que la persecución de los cristianos forme parte de la agenda internacional de Noruega. En tercer lugar, proyectos concretos futuros, el primero de los cuales será la iluminación periódica de la catedral en rojo como señal de solidaridad y llamada a la oración.
Hansen pidió también que los numerosos fieles de la diócesis procedentes de países con persecución ocupen un lugar central en este esfuerzo: «Aprendamos de ellos, que sus voces se escuchen en nuestras parroquias».
El prelado concluyó con una advertencia sobre la situación en Europa, donde los delitos de odio contra cristianos van en aumento y la libertad religiosa se ve sometida a presiones crecientes. Recordó que los obispos católicos de Noruega tuvieron que pronunciarse recientemente sobre un caso en una escuela del sur del país en el que las autoridades intervinieron en la libertad religiosa de una comunidad de fe, intentando condicionar su teología. «Si algo así puede ocurrirle a otros, puede ocurrirnos a nosotros», advirtió.






