El príncipe de Liechtenstein vuelve a jugarse el trono por luchar contra el aborto

Vetará una posible ley de plazos para abortar

El príncipe de Liechtenstein vuelve a jugarse el trono por luchar contra el aborto

El soberano católico del pequeño país centroeuropeo se ha opuesto de nuevo públicamente a que sus súbditos no nacidos sean abortados. Por esta misma postura, hace una década, se desencadenó un intento de acabar con sus poderes constitucionales como monarca.

(InfoCatólica) Liechtenstein no aparece con frecuencia en las noticias, porque es uno de los países más pequeños de Europa y del mundo. Tiene unos 160 kilómetros cuadrados de territorio, menos de cincuenta mil habitantes y la inmensa mayoría de la gente no sabría localizarlo en un mapa (está entre Austria y Suiza).

Su pequeñez, sin embargo, no guarda proporción con otras cualidades más importantes y el jefe de Estado del diminuto principado acaba de dar una nueva lección a los monarcas y presidentes Europeos (especialmente a los nominalmente católicos). En efecto, el príncipe regente y heredero del principado, Luis de Liechtenstein, ha anunciado su veto a una posible ley de plazos para el aborto.

Nada hay más molesto para los que se han rendido al mal que la existencia de otros que no lo han hecho y, por ello, dejan en evidencia su caída. Aunque Liechtenstein es un país minúsculo e insignificante desde el punto de vista político y económico, lleva muchas décadas sometido a fuertes presiones para que se pliegue a la aceptación generalizada del aborto propia de la Europa moderna.

En efecto, el principado tiene una de las leyes más restrictivas del aborto de Europa y solo está despenalizado (prohibido, pero sin pena) en caso de peligro para la vida de la madre o violación. En 2011, se presentó una propuesta en el parlamento para legalizar el aborto en las primeras 12 semanas o en caso de que se previese que el niño iba a nacer con una discapacidad. Ya entonces, la oposición del príncipe, que anunció que vetaría la ley si se aprobaba, fue fundamental para que el referéndum correspondiente rechazase la propuesta (con un 52% de los votos).

Como consecuencia de aquel acto de desafío del príncipe contra la ideología dominante en Europa, se desató una fuerte campaña contra la monarquía de Liechtenstein. Los liechtensteinianos, sin embargo, mantuvieron los poderes del monarca en un referéndum celebrado en 2012, con una mayoría del 72%. Por lo tanto, el veto del príncipe pone fin en Liechtenstein a cualquier procedimiento legislativo.

En febrero de este año, el gobierno presentó una nueva propuesta en el mismo sentido, denominada Fristenlösung für Liechtenstein (es decir, solución basada en plazos para Liechtenstein). La idea es otra vez la misma: legalizar cualquier aborto antes de las 12 semanas de gestación. A pesar de las continuadas presiones de los políticos, los países circundantes y diversos organismos que pretenden promover los “derechos” humanos, el príncipe ha permanecido firme y, en una entrevista con el principal periódico del país, ha indicado que vetará la ley en caso de que llegue a aprobarse.

El regente ha señalado algo que debería ser obvio: la protección del niño no puede depender de su edad. A pesar de la obviedad de esta consideración, la mayoría de los países europeos vinculan la protección del no nacido al tiempo de gestación (y, cuando no lo hacen, es para mal, permitiendo el aborto en cualquier momento del embarazo). El príncipe Luis señaló que la protección de la vida del no nacido debería ser siempre “claramente visible” y que las leyes de plazo son solo una forma de que el Estado eluda su responsabilidad de proteger la vida de todos los habitantes del país.

Aún es pronto para saber si la postura del soberano desatará una nueva campaña para intentar acabar con su papel en el principado, como sucedió en 2011, pero el príncipe heredero ha decidido correr ese riesgo. Liechtenstein es un país oficialmente católico según su constitución y, en cuanto a su oposición al aborto, el príncipe Luis constituye un ejemplo paradigmático de lo que debería ser un gobernante católico. El caso del pequeño país alpino también plantea la incómoda posibilidad de que, quizá, la idea de abandonar los estados confesionales católicos no fuera tan buena como se pensó en su momento.

6 comentarios

jandro
Dios lo bendiga !
Restaura la confianza en una parte del género humano noticias como esta
23/06/26 10:19 AM
anawim
También hay que pensar que no es lo mismo gobernar para 50 mil habitantes que para 46 millones de habitantes con la inmigración en el caso de España, entre otras cosas porque va a haber más partidos políticos y más discrepancias. Aún así no deja de tener su mérito, por supuesto. Para el aborto no tendría que haber ningún tipo de atenuante puesto que el 5º Mandamiento prohíbe matar sin atenuantes. ¿Han visto que Dios nos dé atenuantes en los Mandamientos del Decálogo? Mal asunto cuando se empieza negociando con el mal. Si pero en caso de violación... Pues el niño que va a nacer es inocente y si fuera culpable el único que tiene potestad de juicio es Dios, si no lo quieres dalo en adopción. Y en caso de riesgo para la madre, para que no muera la madre hay que matar al hijo, mientras que para que viva el hijo no hay que matar a la madre, luego está claro ¿no?
23/06/26 10:34 AM
Miguel A. Parra
¡ Dios le bendiga!
23/06/26 10:48 AM
,,,
Un terrible crimen y lo peor, los que por omisión, se juegan la vida eterna...

..
23/06/26 10:48 AM
anawim
¿Pero hay alguien se se salve, que sea provida a ultranza? Levanten la mano por favor los provida a ultranza. En determinadas cosas hay que ser a ultranza. Aunque quede mal, aunque nos llamen radicales. Pues si. Lo somos. Qué pasa. El Evangelio es radical y a ultranza. ¿Hemos visto alguna vez en el Evangelio que se diga: "si, bueno, pero depende, hay casos en los que..." No. Si algo es intrínsecamente malo no hay atenuantes. 5º Mandamiento: "No matarás". ¿Dónde están los atenuantes? No los veo.

En caso de complicación, siempre hay que intentar salvar al bebé, si se puede salvar a la madre y al bebé mejor, pero no se puede matar al bebé para salvar a la madre, porque no se puede matar. ¿Hemos entendido que no se puede matar porque esto no es una defensa propia? Y el que muera en el embarazo o en el parto ha muerto, pero no te manches las manos de sangre o serás juzgado por Dios.




23/06/26 10:53 AM
EL MUDO
Hombre sabio, como san Felipe Neri, que decía: "prefiero la gloria"
23/06/26 11:03 AM

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