(LifeSiteNews/InfoCatólica) Un grave robo sacrílego ha tenido como consecuencia la pérdida de vasos sagrados y de la Sagrada Eucaristía en la iglesia parroquial de Mugron, una localidad del departamento de los Landes, en el suroeste de Francia.
El asalto se produjo entre el 14 y el 17 de junio. Los fieles católicos denunciaron el robo de varios objetos litúrgicos de la sacristía, entre ellos numerosos cálices, y del Santísimo Sacramento, incluidas todas las hostias consagradas que se reservaban en el sagrario. Las autoridades eclesiales preparan la presentación de una denuncia formal.
«Para los católicos, la desaparición del Santísimo Sacramento constituye un ataque de una gravedad excepcional», ha recordado el portal católico francés Tribune Chrétienne.
El templo pertenece a la Diócesis de Aire y Dax, encabezada por Mons. Nicolas Souchu. Contactados por teléfono el jueves por la tarde, los representantes diocesanos —entre ellos el director de comunicación, Paul Perromat— no parecían tener aún pleno conocimiento de todos los detalles del suceso.
Las mismas fuentes señalaron que el párroco se encuentra profundamente afectado por lo ocurrido. En respuesta al robo, presentará una denuncia ante las autoridades para que la desaparición del Santísimo Sacramento y del resto de objetos litúrgicos quede formalmente recogida en la investigación. Los fieles aguardan la confirmación de una Misa de reparación que se celebraría en los próximos días, sin que por el momento se haya anunciado fecha ni hora.
Un ataque que va más allá de la pérdida material
La desaparición de las formas consagradas reviste una gravedad particular, pues la Eucaristía no es un mero objeto simbólico, sino la presencia sacramental de Cristo. Por esa razón, la sustracción del Santísimo Sacramento trasciende la pérdida material de bienes de la Iglesia y podría apuntar a un ataque específicamente anticatólico.
El suceso de Mugron se produce en medio de una sucesión continua de robos, actos de vandalismo, incendios y otros ataques que afectan a iglesias y lugares de culto en Francia. La serie creciente de agresiones ha tenido como blanco estatuas, sagrarios, capillas, calvarios, vidrieras y objetos litúrgicos, y numerosos católicos perciben estos incidentes recurrentes como parte de un patrón más amplio contra el patrimonio religioso del país.
El pasado 12 de junio, dos grandes incendios destruyeron en pocas horas partes de dos lugares religiosos históricos: la capilla de Santa Ana, en Trégastel (Bretaña), y el antiguo claustro de la catedral de Condom (Gers), que sufrieron importantes daños estructurales y la pérdida de material de archivo, con las investigaciones todavía en curso. Días antes, el 9 de junio, la diócesis de Fréjus-Toulon había denunciado la profanación del santuario de Notre-Dame du Faron, donde fue vandalizada una imagen de la Santísima Virgen; la diócesis presentó denuncia, aunque los autores siguen sin identificarse.






