(InfoCatólica) León XIV ha instado a los responsables de asociaciones laicales y movimientos eclesiales a ejercer su liderazgo con transparencia, apertura al mundo y arraigo en la comunión con toda la Iglesia. Lo ha hecho en un discurso pronunciado este jueves 21 de mayo en el Aula del Sínodo, ante los participantes en un encuentro de moderadores convocado por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida.
El Papa ha dedicado su intervención al gobierno de las comunidades eclesiales, una tarea que ha enmarcado no como mera coordinación práctica, sino como expresión de la voluntad salvífica de Dios en Cristo. «En la Iglesia el gobierno no surge de la simple exigencia de coordinar las necesidades religiosas de sus miembros», ha afirmado, recordando que la naturaleza de la Iglesia es sacramental y que su gobierno «nunca es solo técnico» sino que «tiene en sí mismo una orientación salvífica».
El gobierno como carisma del Espíritu
León XIV ha situado el gobierno entre los carismas del Espíritu Santo, citando a San Pablo: «Hay milagros, luego el don de sanar, de asistir, de gobernar, de hablar en diversas lenguas» (1 Cor 12,28). En las asociaciones laicales y movimientos, ha precisado, este gobierno se confía a los laicos y expresa la participación en el munus regale de Cristo recibido en el Bautismo, y es fruto de elecciones libres que deben entenderse «como expresión de un discernimiento común: permitir que la voz de todos se exprese libremente».
A partir de esta comprensión del gobierno como don del Espíritu, el Pontífice ha señalado tres consecuencias. En primer lugar, que debe estar al servicio del bien de toda la comunidad y de la Iglesia, y «nunca puede ser aprovechado para intereses personales o formas mundanas de prestigio y poder». En segundo lugar, que no puede imponerse desde arriba, sino que ha de ser reconocido y libremente acogido por la comunidad. Y en tercer lugar, que todo gobierno asociativo está sujeto al discernimiento de los pastores, «quienes velan por la autenticidad y el ejercicio razonable de los carismas».
Subsidiariedad y escucha recíproca
El Papa ha enumerado las características que deben estar «siempre presentes» en el ejercicio del gobierno eclesial: «la escucha recíproca, la corresponsabilidad, la transparencia, la cercanía fraterna y el discernimiento comunitario». Ha citado en este punto su propio discurso del pasado 19 de febrero a los participantes en el Capítulo General de los Legionarios de Cristo, donde ya afirmó que «un buen gobierno, en lugar de concentrarlo todo en sí mismo, promueve la subsidiariedad y la participación responsable de todos los miembros de la comunidad».
Apertura profética y signos de los tiempos
León XIV ha subrayado la dimensión profética del liderazgo laical, que exige estar «atentos a las urgencias pastorales actuales para comprender de qué manera responder a los nuevos desafíos y a las sensibilidades culturales, sociales y espirituales de nuestro tiempo». Ha advertido de que la pertenencia a un movimiento «es auténtica y fecunda cuando no se agota en la participación en actividades internas del grupo, sino que interpreta los signos de los tiempos y se proyecta hacia el exterior, dirigiéndose a todos, a la cultura de la época y a los campos de misión aún no explorados».
Comunión con toda la Iglesia
El Pontífice ha dedicado una parte destacada de su discurso a la comunión, tanto interna como con el conjunto de la Iglesia. Ha pedido a quienes gobiernan que aprendan «a escuchar y acoger opiniones diversas, orientaciones culturales y espirituales diferentes, temperamentos personales distintos», procurando conservar «el bien superior de la comunión».
En un pasaje espontáneo, el Papa ha sido directo al referirse a la tentación del encierro grupal: «A veces encontramos grupos que se encierran en sí mismos y piensan que su realidad específica es la única o es la Iglesia, pero la Iglesia somos todos nosotros, ¡es mucho más!». Ha insistido en que los movimientos deben vivir en comunión con toda la Iglesia a nivel diocesano, y ha señalado al obispo como «figura de referencia muy importante»: «Si un grupo dice: "No, con ese obispo no estamos en comunión, queremos otro", eso no está bien».
Fidelidad al carisma y mirada al presente
La fidelidad al carisma fundacional, ha explicado el Papa, no equivale a repetir los modelos del pasado, «por muy positivos que sean», sino a encontrar en ese carisma «la inspiración para abrirse al camino que la Iglesia recorre en el presente», dejándose «interpelar por nuevas realidades y desafíos». «Todo carisma auténtico incluye ya en sí mismo la fidelidad y la apertura a la Iglesia», ha afirmado.
León XIV ha concluido su intervención agradeciendo el trabajo de las asociaciones y movimientos, a los que ha calificado de «don inestimable para la Iglesia». Ha destacado la presencia entre ellos de «muchas personas bien formadas y muchos buenos evangelizadores; muchos jóvenes y diversas vocaciones a la vida sacerdotal y matrimonial». «¡Cuiden y, con la gracia de Dios, hagan crecer todos estos dones!», ha exhortado. «La Iglesia los sostiene y los acompaña».








