(InfoCatólica) La visita del Papa León XIV a España el próximo mes de junio prescindirá de los confesionarios al aire libre que se habían convertido en imagen habitual de las grandes citas juveniles de la Iglesia. En su lugar, la Archidiócesis de Madrid habilitará «centros de escucha» atendidos por laicos formados en acompañamiento pastoral. La decisión ha generado cierta controversia interna entre los organizadores del viaje y perplejidad entre muchos católicos.
Ni en la vigilia ni en la Misa del Corpus
Según la información publicada por el periodista Edgar Beltrán en The Pillar, ni durante la vigilia juvenil de oración prevista para el 6 de junio en la Plaza de Lima de Madrid ni en los demás actos centrales del viaje se instalarán espacios con sacerdotes confesando de forma simultánea, como sí ocurrió en anteriores encuentros multitudinarios, especialmente en las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ).
La directora de comunicación de la Archidiócesis de Madrid, Sara de la Torre, presentó los «centros de escucha» en una rueda de prensa el pasado 19 de mayo. Según explicó, estos espacios están pensados especialmente para «los jóvenes, que serán recibidos por un grupo de agentes de escucha preparados especialmente para esta tarea».
La Archidiócesis, sin embargo, no ha detallado hasta el momento el perfil ni la preparación específica de quienes atenderán estos espacios. El periodista José Francisco Serrano Oceja ha señalado en Religión Confidencial la indefinición que rodea a esta figura: «Alguien tiene que definir en qué consiste la escucha de los puntos de escucha», escribe, sugiriendo una aclaración sobre «quiénes son los agentes de escucha, su formación para la escucha, el código ético de la escucha y con qué finalidad se hace esa escucha».
476 parroquias y la confesión en la calle
En declaraciones a The Pillar, De la Torre subrayó que los centros de escucha no pretenden sustituir al sacramento de la reconciliación: «Afortunadamente, en Madrid contamos con 476 parroquias donde se puede recibir el sacramento de la reconciliación, disponible para todos aquellos que deseen confesarse. En Madrid hay una iglesia en casi cada dos plazas».
«Los espacios de escucha no sustituyen a los confesionarios; van de la mano. Nada se compara con el sacramento de la confesión. Es algo diferente; los espacios de escucha están destinados a cualquiera que desee ser escuchado y conversar», insistió la portavoz.
Varios sacerdotes consultados por InfoCatólica se preguntan por qué no se sacan los confesionarios a la calle y los centros de escucha en los distintos templos, porque es evidente a lo que se está mostrando primacía. Incluso extraña que no se explorase una solución como que hubiese ambos tipos de atención.
Por otro lado Serrano Oceja cuestiona, no obstante, que las parroquias basten como alternativa sacramental: «¿Por qué va a tener que limitarse la confesión al ámbito de los templos? ¿No será mejor que se le saque a la calle con novedosas formas de acoger la celebración de ese sacramento?». Como señala el periodista, la tradición instaurada en las últimas grandes citas juveniles de la Iglesia ha consistido precisamente en lo contrario: acercar los confesionarios a los jóvenes en los propios espacios del evento, no derivarlos a las parroquias.
Una propuesta descartada
Fuentes cercanas a la organización del viaje, citadas por The Pillar, aseguran que dentro del comité organizador hubo quienes propusieron convertir la vigilia juvenil de la Plaza de Lima en un «día de reconciliación», con la presencia simultánea de cientos de sacerdotes administrando el sacramento durante la noche previa a la gran Misa del Corpus Christi. La propuesta, sin embargo, fue descartada.
Según las mismas fuentes, algunos miembros del comité consideraron que no era necesario instalar confesionarios en un evento juvenil de estas características, mientras que otros defendieron que la confesión debía fomentarse en las parroquias locales antes de la llegada del Pontífice. También se plantearon objeciones de carácter logístico: algunos organizadores estimaron excesivo pedir a los sacerdotes que dedicaran gran parte de la noche a confesar teniendo en cuenta que al día siguiente debían participar en la celebración del Corpus Christi.
Uno de los organizadores, que solicitó el anonimato por no estar autorizado a hablar públicamente, calificó la ausencia de un espacio dedicado a confesiones durante la vigilia como «una oportunidad perdida».
Para Serrano Oceja, el fondo de esta controversia es teológico. A su juicio, lo más grave de la propuesta de los centros de escucha sería «que fuera una forma de legitimación de un modelo horizontal de cristianismo en el que la dimensión sacramental, sobrenatural, que es constitutiva de la fe cristiana, quedara aminorada por formas alternativas de humanización sin la gracia de Dios sacramental», una observación que preocupa más allá de este hecho particular.
Diferencias con las JMJ
Sobre la comparación inevitable con las Jornadas Mundiales de la Juventud, De la Torre defendió que se trata de realidades distintas. «Es cierto que en la Jornada Mundial de la Juventud de Lisboa se organizó una "ciudad de la alegría" en la que se instalaron cientos de confesionarios, pero es algo distinto; se trata de un evento de cuatro días con algunos días previos de preparación, en los que los peregrinos ya habían llegado antes de los actos papales. Este es un viaje concreto, con una actividad específica para los jóvenes: una vigilia de oración», explicó a The Pillar.
La responsable de comunicación añadió que las parroquias madrileñas organizarán previamente actividades de preparación espiritual en las que se ofrecerá el sacramento de la confesión.
Los «centros de escucha» y el precedente vaticano
Los «centros de escucha» previstos para el viaje papal son una iniciativa impulsada conjuntamente con el Centro San Camilo de Humanización de la Salud, institución vinculada a los religiosos camilos y especializada en acompañamiento emocional y atención en situaciones de crisis. Su objetivo, según explicó De la Torre, es «iniciar un proceso de acompañamiento» para los jóvenes «que pueda ayudarles con cualquier necesidad que puedan tener en ese momento».
La fórmula no es nueva. En 2025, los responsables de la Basílica de San Pedro inauguraron un «espacio de escucha» que ya entonces fueron vistos como «remedo moderno y secular de los confesionarios». Aquel espacio, atendido no necesariamente por sacerdotes sino también por religiosas y laicos, fue concebido como un lugar donde «un hermano escuche a otro hermano», según explicó monseñor Orazio Pepe, secretario de la Fábrica de San Pedro. Los «centros de escucha» de Madrid reproducen ahora ese mismo modelo a escala de un viaje papal.
Lo que es inobjetable que de esa 'escucha' jóvenes y no tan jóvenes no se irán con el abrazo amoroso de Cristo que perdona nuestros pecados.
Acto penitencial previo en la Almudena
La Archidiócesis sí ha programado un acto penitencial previo a la llegada del Papa. Tendrá lugar el 5 de junio en la Catedral de la Almudena, donde se ofrecerá el sacramento de la confesión a los asistentes. El aforo de la catedral, sin embargo, es de unas 2.000 personas, una cifra muy inferior a los cientos de miles de participantes esperados en la vigilia juvenil y en la Misa del Corpus Christi con León XIV.
Los mismos sacerdotes madrileños consultados por InfoCatólica han destacado el esfuerzo de tener todo a punto con tan poco tiempo. Y que estas situaciones provocan siempre bienintencionadas desalineaciones que seguro que se podrán corregir en los días que quedan.
Desde luego cuentan con la disponibilidad y la ilusión de multitud de sacerdotes que gustosamente se adaptarán a cualquier Plan B, como ya ocurrió en el primer viaje de un Papa a España en la que era habitual ver a sacerdotes en sillas en improvisados confesionarios y con grandes filas de personas.








