(InfoCatólica) El Papa León XIV ha inaugurado este miércoles una nueva serie de catequesis dedicadas al Concilio Vaticano II, comenzando por el primer documento que aprobó la asamblea conciliar: la constitución Sacrosanctum Concilium, sobre la sagrada liturgia. En la audiencia general celebrada en la plaza de San Pedro, el Pontífice ha subrayado que la fe cristiana no consiste en conocer a Cristo con la mente, sino en encontrarse con Él donde sigue actuando: en la vida litúrgica de la Iglesia.
El misterio de Cristo, respuesta única
León XIV ha explicado que los Padres conciliares no pretendían simplemente reformar los ritos o «modernizar» las celebraciones, sino algo mucho más profundo: «llevar a la Iglesia a contemplar y profundizar en ese vínculo vivo que la constituye y la une: el misterio de Cristo». La liturgia, ha señalado, «toca el corazón mismo de este misterio: es a la vez el espacio, el tiempo y el contexto en el que la Iglesia recibe de Cristo su propia vida».
El Papa ha recordado que en la celebración litúrgica «se ejerce la obra de nuestra Redención» (SC, 2), y que participar en ella no equivale a cumplir un rito vacío, sino a entrar en un acontecimiento vivo en el que la salvación de Cristo sigue siendo actual.
Cristo actúa en la liturgia
La catequesis ha recorrido las distintas formas de presencia de Cristo en la liturgia: en la Palabra proclamada, en los sacramentos, en los ministros, en la comunidad reunida y, «en grado sumo», en la Eucaristía (cf. SC, 7). Citando a san Agustín, León XIV ha recordado que, al celebrar la Eucaristía, la Iglesia «recibe el Cuerpo del Señor y se convierte en lo que recibe».
El Papa ha conectado esta enseñanza con el proceso de renovación bíblica, patrística y litúrgica vivido por la Iglesia durante el siglo XX, que permitió comprender mejor el significado del «misterio» cristiano: no una realidad oscura o lejana, sino «el designio salvífico de Dios, oculto desde la eternidad y revelado en Cristo».
Cumbre y fuente de la vida eclesial
León XIV ha explicado por qué la liturgia ha sido definida como «la cumbre a la cual tiende la actividad de la Iglesia y al mismo tiempo la fuente de donde mana toda su fuerza» (SC, 10). Aunque la acción eclesial no se limita a la liturgia, todas sus actividades (la predicación, el servicio a los pobres, el acompañamiento de las realidades humanas) convergen hacia ella y de ella reciben su impulso.
La participación litúrgica, ha insistido el Pontífice, es «interior» y «exterior» a la vez, y está llamada a traducirse en la vida cotidiana, de modo que la existencia del creyente se convierta en «sacrificio vivo, santo y agradable a Dios» (Rm 12,1). Así, «la liturgia edifica día a día a los que están dentro de la Iglesia para ser templo santo en el Señor» y forma «una comunidad abierta y acogedora para con todos».
Presencia del Catolicós armenio
En la audiencia general estuvo presente Su Santidad Aram I, Catolicós de Cilicia de la Iglesia Apostólica Armenia, acompañado de una delegación. León XIV destacó que la visita fraterna representa una oportunidad para estrechar los lazos de unidad entre ambas Iglesias. Tras la bendición del Papa, Aram I y su delegación entonaron una oración cantada.








