(NCRegister/InfoCatólica) El Tribunal Supremo de Estados Unidos suspendió este lunes pasado de forma cautelar la orden judicial que exigía la dispensación presencial de la mifepristona, el fármaco utilizado en los abortos químicos, restaurando temporalmente el envío postal de píldoras abortivas mientras los magistrados estudian el caso.
La medida responde a la petición de urgencia presentada durante el fin de semana por los dos fabricantes del fármaco, Danco Laboratories y GenBioPro, tras la sentencia dictada el viernes por el Tribunal de Apelaciones del Quinto Circuito, con sede en Nueva Orleans, que declaró que la política vigente de la FDA (Food and Drug Administration) vulneraba la legislación del estado de Luisiana y restablecía la obligación de dispensación presencial eliminada durante la pandemia de COVID-19.
El juez Samuel Alito emitió una suspensión administrativa que congela la decisión del tribunal inferior y mantiene en vigor el sistema de envío postal hasta el 11 de mayoAlito ordenó a la FDA y al estado de Luisiana presentar sus alegaciones antes del jueves 7 de mayo.
Abortos químicos: el 63 % de los abortos en EE.UU.
Los abortos químicos, que combinan mifepristona y misoprostol, representaron el 63 % de los abortos practicados en Estados Unidos en 2023, según datos del Instituto Guttmacher, organización vinculada a Planned Parenthood hasta 2007, que advierte de que la cifra real podría ser superior debido a la infradeclaración de casos.
En 2024, el Tribunal Supremo ya rechazó una impugnación contra la disponibilidad de la mifepristona, declinando pronunciarse sobre la legalidad de la flexibilización normativa aprobada durante las administraciones Obama y Biden.
Desde entonces, activistas, legisladores y fiscales generales estatales han exigido a la FDA una revisión de seguridad del fármaco, alegando riesgos graves para la salud de las mujeres. Un estudio reciente del Centro de Ética y Políticas Públicas (EPPC, por sus siglas en inglés) concluyó que la eliminación de los requisitos de visita presencial provocó un aumento de los efectos adversos en mujeres sometidas a abortos químicos. Otros estudios señalan tasas elevadas de hospitalización, una tasa de complicaciones cuatro veces superior a la del aborto quirúrgico y una infranotificación o clasificación errónea de las complicaciones asociadas a estas píldoras.
Reacciones provida: «crisis de cinco alarmas»
La decisión del Tribunal Supremo ha provocado reacciones contundentes en el movimiento provida estadounidense. Marjorie Dannenfelser, presidenta de SBA Pro-Life America, calificó la situación de «crisis de cinco alarmas para el movimiento provida y para el Partido Republicano» y afirmó que «la estrategia de dejar todo en manos de los estados, promovida por miedo tras Dobbs, es un fracaso absoluto frente a los estados demócratas que violan descaradamente la soberanía estatal y anulan las conquistas provida logradas con tanto esfuerzo».
Dannenfelser pidió el despido inmediato del comisario de la FDA, Marty Makary, por sus recientes declaraciones sobre la mifepristona, y denunció que «los abortos han aumentado, no disminuido, tras Dobbs, con al menos 1,1 millones de muertes al año», de las cuales «más de 90.000 se producen cada año solo en estados que protegen a los no nacidos durante los nueve meses de embarazo, como resultado directo de la normativa de envío postal de Biden, que la administración Trump permite inexplicablemente que continúe».
La presidenta de SBA Pro-Life America advirtió además de que «sin supervisión médica presencial básica, los compradores varones disponen de una herramienta aterradoramente fácil para abusar de las mujeres y de sus hijos», y señaló que «el Tribunal Supremo decidirá ahora si esta injusticia termina aquí o si levanta su cabeza una y otra vez».
Presiones para aplicar la Comstock Act
Kristan Hawkins, presidenta de Students for Life Action, calificó la situación de «locura moral» y reclamó la aplicación de la Comstock Act como primer paso del Departamento de Justicia de la administración Trump, al tiempo que criticó la lentitud de la FDA en la revisión del fármaco.
La Asociación Americana de Obstetras y Ginecólogos Provida (AAPLOG) denunció que «justo cuando las mujeres y los niños no nacidos iban a recibir unas regulaciones de seguridad mínimas, los fabricantes de productos abortivos intervinieron para salvar sus beneficios», y subrayó que la dispensación por correo carece de examen médico, ecografía, detección de coacción y responsabilidad del facultativo. «Esto es una transacción, no una interacción médica. Las mujeres y sus hijos no nacidos merecen algo mejor», concluyó la organización, que instó al Tribunal Supremo a mantener en vigor la sentencia del Quinto Circuito.








