(InfoCatólica) El Sínodo de la Sinodalidad va cuesta abajo. El interés cada vez es menor. Hoy la Secretaría General del Sínodo ha publicado los informes finales de los Grupos de Estudio n.º 7 y n.º 9, dos documentos que plantean cambios significativos en el procedimiento de selección de obispos y en la metodología con la que la Iglesia afronta asuntos doctrinales y éticos de especial complejidad.
Pero solo merecen una notita resumen en la web del Vaticano.
Los textos, enmarcados en el proceso sinodal en curso, apuntan a una mayor implicación de las iglesias locales en los nombramientos episcopales y a la sustitución del concepto de temas «controvertidos» por el de «cuestiones emergentes».
El concepto de «cuestiones emergentes» como sustituto de «temas controvertidos» puede leerse como una operación de reencuadre lingüístico destinada a reabrir debates que el Magisterio considera cerrados, estando detrás el Cardenal Castillo tampoco da para mucho más.
Consultas más amplias para elegir obispos
El informe del Grupo de Estudio n.º 7 propone reforzar el carácter comunitario en la selección de los obispos, entendida como un proceso de discernimiento eclesial más amplio. Según el documento, la elección de un obispo debe implicar no solo a la Santa Sede y a los nuncios apostólicos, sino también a las diócesis, a los consejos presbiterales y a otros organismos locales, que podrían expresar su opinión sobre las necesidades pastorales y sobre posibles candidatos.
No es más que una patada adelante, porque nadie explica cómo se elegiría a las personas que deben evaluar y dar su opinión.
El texto sugiere incluso consultas que incluyan a laicos, consagrados, jóvenes y personas en situación de pobreza, con el objetivo de reflejar mejor la realidad de cada Iglesia local. Uno de los elementos más destacados es la introducción del concepto de «competencias sinodales» como criterio clave para los futuros obispos. Entre ellas se incluyen la capacidad de diálogo, la construcción de comunión y el conocimiento e integración en las culturas locales.
El informe plantea también que los nuncios apostólicos adopten un perfil más claramente sinodal y misionero, y que los procedimientos de selección sean evaluados periódicamente para garantizar mayor transparencia.
«Cuestiones emergentes» en lugar de temas «controvertidos»
Por su parte, el informe del Grupo de Estudio n.º 9 propone un cambio de lenguaje y de enfoque. En lugar de hablar de temas «controvertidos», el documento introduce la expresión «cuestiones emergentes», con la intención declarada de evitar una lógica de confrontación y favorecer procesos de diálogo y discernimiento. El informe se inspira en el libro de los Hechos de los Apóstoles y plantea lo que denomina un «cambio de paradigma» en la vida de la Iglesia, basado en la escucha, el aprendizaje compartido y la transparencia.
El método propuesto se articula en tres pasos: escucharse a uno mismo, escuchar la realidad y reunir conocimientos y saberes. La herramienta central es la llamada «conversación en el Espíritu», ya utilizada durante el proceso sinodal, que busca integrar la oración con el diálogo comunitario.
Homosexualidad y no violencia como casos de aplicación
En su parte final, el informe del Grupo n.º 9 aplica este método a dos situaciones concretas: la experiencia de personas homosexuales creyentes y la no violencia activa en contextos de conflicto. En ambos casos, el documento evita conclusiones doctrinales cerradas y propone líneas de reflexión y preguntas abiertas, invitando a las comunidades locales a continuar el discernimiento.
El Cardenal Mario Grech, secretario general del Sínodo, subrayó que ambos informes buscan ayudar a la Iglesia a «afrontar la complejidad sin huir de ella» y a reforzar el carácter sinodal de sus procesos de decisión.








