(InfoCatólica) El Abad Primado de los benedictinos, Jeremias Schröder, ha afirmado que la Misa celebrada según el rito anterior a la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II «ha adquirido ya derecho de arraigo en la Iglesia» y ha reclamado que se permita «al menos en algunos ámbitos». En una entrevista publicada por el portal de la Conferencia Episcopal Alemana, katholisch.de, el máximo representante de la Confederación Benedictina se ha pronunciado sobre uno de los asuntos más sensibles del pontificado de León XIV y ha expresado su expectación ante las decisiones que el Papa pueda adoptar en materia litúrgica.
«Estoy muy expectante por ver cómo el Papa León abordará el problema», declaró el Abad Primado. «Después de que Benedicto XVI abriera puertas en este campo, ya no se podrá eliminar completamente la forma antigua. Tenemos hermanos y también hermanas que han construido su vida religiosa sobre esta forma de oración y de celebración de la Misa.»
Convivencia pacífica en la orden benedictina
Preguntado por si existe un conflicto entre tradición y modernidad litúrgica en el seno de la orden, Schröder lo descartó con rotundidad: «No veo ningún conflicto. Entre nosotros, los benedictinos, la liturgia tradicional y la actual conviven de forma muy reconciliada». Según explicó, en el conjunto de la orden existen unas diez abadías que celebran según el rito antiguo, la mayoría en Francia, pertenecientes en su mayor parte a la Congregación de Solesmes, donde sin embargo la mayoría de los monasterios utilizan el misal reformado.
El Abad Primado detalló la diversidad de situaciones. A partir de la abadía de Fontgombault ha surgido un grupo de monasterios que celebran según el Vetus Ordo y que están «plenamente integrados en su congregación». La abadía de Le Barroux, con sus fundaciones, tuvo inicialmente una orientación lefebvriana, pero tras las consacraciones episcopales ilícitas de 1988 retornó a la plena comunión con Roma y depende directamente del Abad Primado. A estos se suma la comunidad de Norcia, en Italia.
«Nos tratamos todos con respeto, y como Abad Primado lo soy también de estas comunidades, aunque yo mismo solo puedo celebrar la Misa con el misal nuevo», subrayó Schröder. «Eso es lo que hice cuando fui invitado a celebrar la Misa conventual en Fontgombault, y fue aceptado con toda naturalidad.»
La peculiaridad litúrgica de Fontgombault
Como recoge CNADeutsch, la práctica litúrgica de Fontgombault y sus fundaciones presenta una singularidad sin precedente histórico. Según explicó el abad Jean Pateau, los monjes toman como punto de partida el misal de 1962 (la llamada Misa antigua), pero han incorporado, con las autorizaciones pertinentes, una serie de elementos procedentes del Ritus servandus de 1965 y del misal de 1969: una oración universal en domingos y fiestas, el Per ipsum cantado, el Pater noster comunitario, entre otros.
Los monjes utilizan además el calendario litúrgico vigente para el santoral y celebran la fiesta de Cristo Rey el último domingo del año litúrgico. Cuatro veces al año (Jueves Santo, Misa de Medianoche y del Alba en Navidad, y Vigilia Pascual) la Misa conventual se concelebra según el Ordo de concelebración de 1964, basado en el Vetus Ordo.
Un modelo para toda la Iglesia
Interrogado sobre si los benedictinos pueden ser un modelo para el conjunto de la Iglesia, Schröder respondió afirmativamente: «En cierto sentido sí, porque ya practicamos esta convivencia pacífica». Es en este contexto donde situó su expectación por la posición de León XIV, y donde formuló su tesis más contundente: que la forma antigua ha adquirido ya «derecho de arraigo en la Iglesia».
Las palabras del Abad Primado se producen semanas después de que el propio León XIV enviase, en marzo, un mensaje a los obispos franceses reunidos en asamblea plenaria en Lourdes. En aquella carta, firmada por el Cardenal secretario de Estado Pietro Parolin, el Papa abordaba expresamente el «crecimiento de las comunidades vinculadas al Vetus Ordo» y expresaba su preocupación por que «siga abriéndose en la Iglesia una dolorosa herida relativa a la celebración de la Misa, sacramento mismo de la unidad». El Pontífice pedía «soluciones concretas que permitan la inclusión generosa de quienes están sinceramente adheridos al Vetus Ordo», según las orientaciones del Concilio Vaticano II en materia litúrgica.
Como informa Avvenire, diario de la Conferencia Episcopal Italiana, la intervención de Schröder se enmarca en un debate en el que los benedictinos ocupan un lugar históricamente privilegiado: la orden fue protagonista del Movimiento Litúrgico que marcó el siglo XX, iniciado en el congreso de Malinas de 1909 e incubado desde la obra de dom Prosper Guéranger, abad de Solesmes. El Ateneo Pontificio Sant'Anselmo de Roma, del que Schröder es Gran Canciller, alberga el instituto litúrgico más prestigioso de la Iglesia.
Más allá de la liturgia: el futuro de la vida monástica
La entrevista en katholisch.de abordó también la situación general de la vida monástica. Schröder describió un panorama de «dos movimientos contrapuestos»: comunidades que se extinguen lentamente junto a otras que se recuperan cuando ya se las daba por perdidas. Citó su propia experiencia en el monasterio de Georgenberg, en el Tirol, al que fue enviado para «liquidarlo, por así decirlo», pero que recibió nuevos ingresos y ha recuperado la vitalidad.
Para el Abad Primado, la clave no es la rigidez de la regla, sino la calidad de la vida comunitaria: «Se percibe si hay metas comunes y un buen trato mutuo. Esos monasterios siguen atrayendo a personas. Soy optimista: esta forma de vida no se extinguirá».
Sobre el impacto de la tecnología digital, Schröder reconoció que cada monasterio decide por sí mismo, aunque insistió en que el noviciado debe incluir la práctica del desapego digital, «incluyendo entregar el móvil». Por lo que respecta a la inteligencia artificial, destacó su utilidad para las traducciones simultáneas en sínodos y asambleas internacionales de la orden.








