(InfoCatólica) Los soldados italianos del contingente de la UNIFIL instalaron el 22 de abril en Debel el crucifijo que sustituye al destruido por soldados israelíes, en una ceremonia presidida por el nuncio apostólico en el Líbano, el Arzobispo Paolo Borgia. La restitución matiza la versión difundida previamente por las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), que se habían atribuido la reposición del crucifijo con una imagen distinta y de menor tamaño.
La restitución real: la UNIFIL y la Iglesia
La iniciativa partió del capellán militar italiano de la UNIFIL, el P. Claudio, quien, según fuentes del contingente, contactó de inmediato con el comandante de la misión, el general Diodato Abagnara, para que se erigiera sin demora un nuevo crucifijo en el emplazamiento original. Un corpus de tamaño completo, similar al profanado, fue trasladado hasta Debel con la asistencia de las tropas italianas.
Un vídeo difundido en redes sociales muestra a soldados con casco azul portando la estatua envuelta en un paño blanco. Uno de ellos besa la cabeza del Cristo antes de descubrirlo. La imagen fue exhibida primero en el interior de la iglesia de San Jorge ante la congregación y posteriormente erigida en el exterior por los propios vecinos. En otra fotografía puede verse a un soldado de la UNIFIL en oración ante el crucifijo ya instalado.
El nuncio Borgia se desplazó a Debel para bendecir el corpus antes de su colocación. «Los habitantes de Debel están muy contentos y agradecidos de tener de nuevo la estatua de Jesucristo entre nosotros», declaró a OSV News el P. Fadi Felefli, párroco de San Jorge.
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, agradeció públicamente al comandante Abagnara y al contingente italiano: «Las imágenes de la entrega de la estatua a la comunidad y su colocación, en el mismo lugar donde fue destruida hace unos días por un soldado de las FDI, llenan mi corazón y transmiten un poderoso mensaje de esperanza, diálogo y paz».
La cruz israelí: un gesto de comunicación
Las FDI habían anunciado días antes la reposición del crucifijo «en plena coordinación con la comunidad local». Sin embargo, la imagen que difundió el ejército israelí mostraba una cruz de tamaño considerablemente menor y de diseño distinto al original, colocada junto al lugar de la profanación.
El alcalde de Debel, Joseph Attieh, desautorizó esa versión ante MTV News Lebanon: el ejército israelí llevó su imagen de forma unilateral y avisó al municipio después de haber tomado las fotografías. «Ayer, el ejército israelí trajo una estatua de Cristo y la colocó en su ubicación original, y nos informaron de ello», declaró. Al día siguiente llegarían las fuerzas italianas con el crucifijo definitivo.
El P. Felefli confirmó a OSV News que la cruz entregada por las FDI se conserva actualmente en el interior de la iglesia.
Acceso restringido: solo el nuncio pudo entrar
Michel Constantin, director regional de la Asociación Católica de Bienestar del Cercano Oriente-Misión Pontificia (CNEWA) para el Líbano y Siria, declaró a OSV News que solo al nuncio, por su condición de extranjero, se le permitió viajar a Debel. «El área del sur del Líbano está bajo ocupación israelí, donde su ejército registra la zona y ocupa algunas de las casas», afirmó. La CNEWA trabaja sobre el terreno para sostener a las familias cristianas de la zona, incluidas las 430 familias maronitas de Debel.
La polémica por la ayuda humanitaria
Paralelamente a la cuestión del crucifijo, circularon informaciones que vinculaban entregas de ayuda material a Debel y a las localidades vecinas de Rmeish y Ain Ebel con el ejército israelí, presentándolas como una compensación por la profanación. El alcalde Attieh aclaró que la ayuda procedía de Samaritan's Purse, una organización humanitaria estadounidense, canalizada a través de una iglesia cristiana en Israel.
La entrega se realizó de forma discreta, mediante una llamada nocturna que informó de que los suministros habían sido depositados en un punto accesible a la entrada del pueblo. El P. Najib Al 'Amil, párroco de la localidad, relató que inicialmente rechazó la ayuda por temor a que aceptarla expusiera a los residentes a acusaciones de colaboración con las fuerzas israelíes. «Al principio la rechazamos, porque pensábamos que la ayuda venía de Israel», explicó. Cedió tras una segunda llamada que advertía de que los suministros se perderían con las lluvias. «Pensé: "¿Por qué voy a privar a mis feligreses de esta ayuda? Sería un error dejar que se desperdicie"».
«Tras la cruz viene la resurrección»
Los vecinos de Debel expresaron su frustración ante lo que consideran una gestión de imagen por parte de Israel en lugar de una respuesta genuina a sus necesidades. Según MTV News, los residentes piden que los esfuerzos se centren en asegurar corredores humanitarios para casos médicos críticos y en restablecer la plena soberanía estatal sobre el territorio.
Un vecino del pueblo resumió el sentir de la comunidad: «Quien destruyó la cruz no comprendió su significado. (...) Tras la cruz viene la resurrección. Lo que algunos consideraron debilidad se ha convertido en nuestra fuerza. La cruz fue y seguirá siendo nuestra protectora, nuestra esperanza y el signo de nuestra salvación».







