¿Tienen futuro las Iglesias Católicas Orientales en Occidente?
Foto: Holy Ghost Byzantine Catholic Churches - PA

La situación de la Iglesia Católica Bizantina en Estados Unidos

¿Tienen futuro las Iglesias Católicas Orientales en Occidente?

La drástica disminución en treinta años de una Iglesia Católica Oriental en los Estados Unidos indica que, tristemente y pese a todos los intentos de mantener una herencia y una liturgia valiosísimas, a veces la demografía se impone.

(InfoCatólica) Actualmente, existen 23 Iglesias Católicas Orientales, que reconocen el primado del Papa, están en plena comunión con él y son parte integrante de la Iglesia Católica. Tienen sus propios ritos de tradición oriental y una gran autonomía, regulada por su propio código de derecho canónico.

Estas Iglesias Orientales católicas, en principio, existen en las zonas del mundo donde surgieron y en las que se transmitieron sus tradiciones particulares. Con el tiempo, sin embargo, por efecto de los cambios políticos y los flujos migratorios, han ido creándose núcleos de fieles de las Iglesias Orientales fuera de su territorio originario.

La Iglesia generalmente promueve que estos fieles conserven su modo propio de organización eclesiástica y su rito litúrgico y nombra sacerdotes e incluso obispos de rito oriental que los pastoreen, creando diócesis o eparquías especiales para ellos. Además, así se consigue que los fieles de rito latino podamos conocer la maravilla que son los ritos orientales.

Esta situación en cierto modo atípica de los católicos orientales en Occidente, sin embargo, plantea una cuestión importante: ¿la idea es mantener perpetuamente en Occidente grupos de fieles de tradición oriental con sus peculiaridades o  que poco a poco se integren en la Iglesia Latina y sus ritos? La respuesta no es sencilla.

En principio, nada impide que esa presencia sea permanente. Ha habido enclaves de liturgia oriental en Occidente durante siglos (como el monasterio de San Lázaro de los Armenios en Venecia desde el siglo XVIII o la abadía basiliana de Grotaferratta en Sicilia desde el siglo VI). También sucede a la inversa, con jurisdicciones de rito latino en Oriente, como el patriarcado latino de Jerusalén.

La realidad demográfica, sin embargo, a veces se impone. El caso de la Iglesia Grecocatólica Rutena, también conocida como Iglesia Católica Bizantina resulta interesante a este respecto. Se trata de una Iglesia Católica Oriental autónoma en comunión con Roma desde el siglo XVI. Históricamente, Rutenia estuvo bajo la protección del rey de Polonia-Lituania, hasta que, con la disolución de su reino, los territorios orientales quedaron bajo la jurisdicción del Imperio ruso y se convirtieron en la Iglesia Grecocatólica Ucraniana. En cambio, los territorios occidentales entraron a formar parte del Imperio Austrohúngaro y en ellos, con cierta dificultad, se mantuvo la Iglesia Grecocatólica Rutena.

La gran inmigración del siglo XIX y primera mitad del XX dio lugar a florecientes comunidades católicas rutenas en Estados Unidos, en concreto en Pensilvania y Ohio. A mediados de la década de los noventa, la Iglesia Católica Rutena en Estados Unidos tenía entre 190.000 y 200.000 fieles, que llenaban sus iglesias.

Como informa D.P. Curtin en Crisis Magazine, sin embargo, en los últimos treinta años esta situación ha cambiado por completo. La Iglesia Grecocatólica Rutena en los Estados Unidos ha perdido más de dos tercios de sus fieles, que actualmente son unos 55.000 en todo el país. A pesar de que las parroquias han disminuido a la mitad, la asistencia dominical a misa en muchas de ellas se ha reducido a un puñado de feligreses muy ancianos que fueron criados en la fe por sus padres inmigrantes. Aparentemente, no han sido capaces de transmitir la herencia rutena a sus hijos, que o bien se han integrado en parroquias de rito latino o se han alejado por completo de la Iglesia.

Algo similar ha sucedido con el clero ruteno. Si en los años sesenta había más de 300 sacerdotes rutenos en Norteamérica, en la actualidad son unos 100, muchos de ellos ya jubilados. Los intentos de importar sacerdotes rutenos de la República Checa o de Ucrania no suelen tener éxito, porque su cultura es muy distinta ya de la de los rutenos norteamericanos.

Como indica Curtin en su artículo, titulado «El triste colapso de la Iglesia Católica Bizantina», la otrora floreciente Iglesia rutena en Norteamérica «ahora existe como una reliquia de otro tiempo y lugar: fiel, litúrgicamente rica, pero cada vez más frágil». Es posible que se produzca un resurgir del rito ruteno, pero humanamente no parece probable.

Por supuesto, no tiene por qué suceder lo mismo con otros enclaves orientales en Europa o América, pero la experiencia rutena podría ser «emblemática de un fenómeno más amplio en el catolicismo estadounidense, donde la identidad, la asimilación y la secularización convergen para debilitar comunidades fundadas para ser instituciones permanentes». En efecto, «las cúpulas doradas en forma de cebolla aún se alzan en algunas ciudades estadounidenses y la Divina Liturgia todavía se celebra, pero la historia que cuentan las estadísticas es desalentadora».

10 comentarios

jandro
En España, por mi parte, sí que tendrían bastante futuro. Que nos digan donde celebran
17/03/26 4:05 PM
Observador
Creo que la existencia de Iglesias Orientales en Occidente es una "contradictio in terminis". Comprendo que puedan tener sentido para la primera generación de inmigrantes que han sido educados en ellas, pero nada más.
17/03/26 6:19 PM
Jordi
Lo que debe aparecer y desaparecer, que así sea.

La sociedad en Estados Unidos está organizada de tal manera que las distancias entre residencias y instalaciones de servicios son, simplemente, enormes, por eso utilizan el avión y el coche tan intensivamente.

No es tanto una cuestión de demografía sino de tiempo gastado en movilidad.
17/03/26 6:24 PM
Juan G. C.
Observador:

¿Y por qué los hijos de los inmigrantes no podrían continuar la tradición de sus padres?
17/03/26 7:09 PM
Maria Hernández
De acuerdo con Jandro. ¿Donde podríamos encontrar sus celebraciones en España?.
17/03/26 10:05 PM
Gumaro Pérez
Si la gente supiera dónde están, dónde conseguir los misalitos y los horarios, seguro que irían, más los "prófugos del granito de mostaza" y huyendo de las botargas en misa y de la comunión en la mano dada por cualquier señora. Todo sin temor al cisma.
18/03/26 6:03 AM
Dámaso
El mismo futuro que la iglesia occidental.
18/03/26 9:48 AM
Luis H.
Con estas iglesias, la pregunta es sencilla. Su existencia tiene como foco no solo preservar ritos y culturas, sino evangelizar a poblaciones concretas. ¿Sigue habiendo un goteo de población eslava llegando a EEUU que pueda recibir como propios estos ritos? Si es así, ¿cómo se está llegando a ellos?

¿Cuál es la pastoral vocacional que se está ejerciendo aquí? Es importante también que acojan a los americanos nativos que se ven atraídos por los ritos orientales y por la "ortodoxia" (entendido como lo más distintivo de la iglesias ortodoxas).
18/03/26 12:08 PM
Dahrendorf
Es un caso peculiar. Las Iglesias orientales, tanto ortodoxas como católicas, están organizadas étnicamente o por nacionalidad, por lo que están vivas y dinámicas mientras se mantiene la identidad del emigrante. Cuando ésta se diluye, poco a poco deja de tener sentido. Es lo que les ha pasado a las diócesis bizantinas católicas de rito ruteno en EEUU. Ya nadie es ruteno, son americanos, interétnico y sus liturgias son en inglés. Es el equivalente católico de la Orthodox Church of America. Y ya no tiene sentido que entre rutenios y ucranianos tengan siete u ocho diócesis en Estados Unidos.
18/03/26 2:47 PM
Rubén
En 1981 visité una iglesia bizantina y desbordaba de fieles. En 2018, de vuelta por esa ciudad, volví a visitarla y en la Liturgia solo había tres ancianos. Uno cantaba con una belleza inmensa, pero la soledad del templo era desgarradora. Fue una experiencia muy dolorosa para mí.
18/03/26 4:03 PM

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