(InfoCatólica) El portavoz vaticano, Matteo Bruni, ha confirmado que prosiguen los contactos con la Sociedad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) tras el anuncio del Superior General, padre David Pagliarani, de que la Fraternidad procederá a consagrar nuevos obispos el próximo 1 de julio.
La Santa Sede busca «evitar ruptura o enfoques unilaterales» en un asunto que reabre la delicada cuestión de las relaciones con este grupo tradicionalista, nacido de la ruptura protagonizada por monseñor Marcel Lefebvre en 1988.
La Santa Sede mantiene la puerta abierta
En declaraciones recogidas por la periodista Diane Montagna en la red social X, Matteo Bruni, portavoz del Vaticano, ha subrayado que «los contactos entre la Sociedad de San Pío X y la Santa Sede continúan, con el objetivo de evitar rupturas o enfoques unilaterales sobre las cuestiones que han surgido». Bruni no ha querido añadir comentarios adicionales, limitándose a responder así a las preguntas de varios periodistas.
UPDATE: In comments to me today regarding yesterday’s news that the SSPX intends to proceed with episcopal ordinations in July, Vatican spokesman Matteo Bruni said: “Contacts between the Society of Saint Pius X and the Holy See are ongoing, with the aim of avoiding ruptures or… https://t.co/DotZU87j25
— Diane Montagna (@dianemontagna) February 3, 2026
La brevedad de la nota vaticana contrasta con la contundencia del anuncio realizado este domingo por el padre David Pagliarani, superior general de la FSSPX, durante una ceremonia de toma de sotana celebrada en el Seminario Internacional San Cura de Ars, en Flavigny-sur-Ozerain (Francia). Pagliarani comunicó públicamente su decisión de encomendar a los obispos de la Fraternidad la realización de nuevas consagraciones episcopales el próximo 1 de julio, festividad de la Preciosísima Sangre de Cristo.
Peticiones sin respuesta y «grave necesidad» pastoral
Según el comunicado oficial difundido por la FSSPX, el padre Pagliarani solicitó el pasado mes de agosto una audiencia con el Papa para exponerle «filialmente» la situación actual de la congregación. En una segunda carta dirigida a la Santa Sede, expuso de manera explícita la necesidad de asegurar la continuidad del ministerio episcopal en la Fraternidad, cuyos obispos «recorren el mundo desde hace cerca de cuarenta años» para conferir los sacramentos del orden y la confirmación a los fieles vinculados a la tradición litúrgica preconciliar.
La decisión se ha adoptado, según el comunicado, «tras haber madurado largamente su reflexión en la oración» y después de recibir en los últimos días «una carta que no responde en absoluto a nuestras peticiones». El superior general ha contado con el parecer unánime de su Consejo y considera que existe un «estado objetivo de grave necesidad» que justifica esta determinación.
Un gesto que evoca el cisma de 1988
El anuncio revive inevitablemente la memoria de las consagraciones episcopales que monseñor Marcel Lefebvre realizó en 1988 sin mandato pontificio, lo que provocó la excomunión automática del prelado francés y de los cuatro obispos entonces ordenados. Aquel acto supuso la ruptura formal entre la FSSPX y Roma, una herida que Benedicto XVI intentó sanar en 2009 levantando las excomuniones, aunque sin lograr la plena regularización canónica del grupo tradicionalista.
Desde entonces, han proseguido contactos intermitentes entre ambas partes. El papa Francisco incluso concedió a los sacerdotes de la Fraternidad facultades para confesar y celebrar matrimonios válidos, en un gesto de apertura que no ha culminado en un acuerdo definitivo sobre la situación jurídica de la organización.
Próximas explicaciones y cautela vaticana
La FSSPX ha anunciado que en los próximos días el padre Pagliarani proporcionará «explicaciones complementarias sobre la situación actual y sobre su decisión». Mientras tanto, el Vaticano mantiene una postura de prudencia, evitando declaraciones que puedan endurecer posiciones o cerrar definitivamente la vía del entendimiento.






