El tiempo de Septuagésima, una precuaresma
Foto: @unseglar

En la liturgia antigua

El tiempo de Septuagésima, una precuaresma

Antes de la reforma litúrgica posterior al Vaticano II, se celebraba en esta época el tiempo de Septuagésima, que iba marcando los setenta, sesenta y cincuenta días antes de Pascua, para ir preparando el corazón con miras al comienzo ya cercano de la Cuaresma.

(InfoCatólica) En la liturgia anterior a la reforma de Pablo VI, el tercer domingo antes del Miércoles de Ceniza se denominaba domingo de Septuagésima y era seguido por el domingo de Sexagésima y el domingo de Quincuagésima. Los tres domingos correspondían, a grandes rasgos, a los 70, 60 y 50 días antes de Pascua. Este año, el domingo de Septuagésima cayó en el 1 de febrero.

Estas tres semanas posteriores a la Navidad y anteriores a la Cuaresma la Iglesia las dedicaba a una especie de «precuaresma», denominada tiempo de Septuagésima, para ir ajustando la mente de las fiestas navideñas a las austeridades cuaresmales. Tradicionalmente, comenzaban los ayunos (dependiendo de los lugares y los ritos), pero de un modo aún limitado, se suprimía el aleluya y comenzaban a utilizarse los ornamentos morados.

Las oraciones litúrgicas tomaban un tono de petición de ayuda a Dios en medio de la oscuridad del pecado y la aflicción (introitos y oraciones colecta). Los evangelios de los tres domingos también mostraban un cariz claramente cuaresmal y de conversión: la parábola de los trabajadores llamados a distinta hora a la viña, la parábola del sembrador y el pasaje del ciego de nacimiento.

En la liturgia nueva, se suprimieron estos tres domingos, sustituidos por domingos del tiempo ordinario, con ornamentos de color verde y sin las anticipaciones litúrgicas cuaresmales. No obstante, conocer esta práctica litúrgica anterior, de una venerable antigüedad (unos mil cuatrocientos años) puede ayudarnos a ir preparando nuestra mente y nuestro corazón para el tiempo de Cuaresma, tiempo de gracia y de conversión.

Para ello, puede resultar aconsejable repetir la antigua oración colecta del domingo de Septuagésima, que dice: «Te rogamos, Señor, que escuches con clemencia las súplicas de tu pueblo, de modo que los que estamos justamente afligidos por nuestros pecados, seamos liberados misericordiosamente para gloria de tu nombre».

3 comentarios

maru
Me acuerdo de los domingos de septuagésima.
2/02/26 12:38 PM
Ignacio
Debieran no hablar en pasado, porque esa liturgia sigue celebrándose en muchos lugares.
2/02/26 7:05 PM
Vladimir
La Cuaresma es PREPARACION para la CELEBRACION, que es la Pascua.
No tiene sentido una PREPARACION de la PREPARACION.
3/02/26 7:32 PM

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