(ACI/InfoCatólica) En el marco del Segundo Diálogo Nacional por la Paz, celebrado en las instalaciones del ITESO en Guadalajara, un grupo de mujeres mexicanas que comparten la tragedia de tener hijos desaparecidos presentó una faceta distinta de su lucha: el «Coro Inolvidable». Esta agrupación, formada por madres buscadoras, busca en la música y la fe un bálsamo para sanar las heridas profundas que deja la ausencia forzada.
Tradicionalmente, las voces de estas mujeres han resonado en las plazas y calles de México a través de consignas y reclamos de justicia hacia las autoridades. Sin embargo, durante la noche del pasado viernes, esa misma potencia vocal se transformó. Lo que suele ser un grito de indignación se convirtió en una expresión melodiosa y cargada de espiritualidad, aunque por momentos el llanto amenazara con quebrar la armonía.
El propósito central de esta iniciativa es encontrar consuelo y fortaleza espiritual. Para estas madres, el canto no es solo una expresión artística, sino una forma de oración colectiva. El ambiente del encuentro estuvo marcado por la emotividad: mientras las voces se elevaban, los asistentes acompañaban con aplausos y sollozos, creando un espacio de comunión y respeto.
Uno de los momentos más conmovedores de su presentación fue la interpretación de temas que reflejan la culpa y la tristeza que las acompaña en su búsqueda. Entre las letras que forman parte de su repertorio, destaca la siguiente estrofa:
«Yo he sufrido tanto por tu ausencia, desde ese día hasta hoy no soy feliz, aunque tengo tranquila mi conciencia, sé que puede haber yo hecho más por ti…»
La velada no solo consistió en música. Como símbolo de memoria y esperanza, se encendieron veladoras para recordar tanto a quienes aún no han sido localizados como a aquellos que lamentablemente fueron hallados sin vida.
A través del «Coro Inolvidable», estas mujeres demuestran que, en medio de la crisis de desapariciones que atraviesa el país, el canto y la oración se han convertido en herramientas fundamentales para resistir y, sobre todo, para buscar la paz interior necesaria para continuar su labor de búsqueda.







