(Kath.net/InfoCatólica) La Iglesia católica en Sri Lanka ha reclamado una investigación oficial tras la agresión sufrida por el sacerdote Milan Priyadarshana, de la arquidiócesis de Colombo, en la noche del 24 de enero de 2026. El caso ha causado conmoción por la violencia descrita y por el hecho de que el ataque habría estado dirigido precisamente contra un sacerdote identificable como tal.
Según la información difundida por el P. Jude Krishantha, director de comunicación de la Iglesia católica en Sri Lanka, el sacerdote regresaba de celebrar una Santa Misa en las cercanías de la ciudad de Negombo cuando fue detenido en plena calle por cuatro policías. De acuerdo con ese relato, los agentes lo habrían insultado y, a continuación, lo habrían agredido físicamente: patadas y golpes propinados con cascos y con zapatos.
Como consecuencia del ataque, el sacerdote habría sufrido múltiples contusiones y hematomas, y tuvo que ser ingresado y tratado en un hospital. En la denuncia se subraya un elemento especialmente grave: el sacerdote era reconocible por su condición, ya que vestía sotana. Precisamente por ello —se afirma— los policías lo atacaron y le dijeron: «Sois vosotros quienes destruís este país con vuestras sotanas y vestiduras».
La sotana, tras la agresión, presentaba señales visibles del ensañamiento, incluyendo huellas de zapatos. Además, se indica que varios testigos presenciales del ataque estarían dispuestos a declarar ante un tribunal, lo cual refuerza la exigencia de esclarecer los hechos y depurar responsabilidades.
Tras la agresión, según el mismo relato, los agentes habrían intentado justificar lo ocurrido acusando falsamente al sacerdote de haber conducido de manera temeraria y de haber provocado un accidente de tráfico. Sin embargo, al negar él esa acusación, lo dejaron marchar sin adoptar otras medidas contra él.
Con el paso de los días, y siempre según lo informado, seis policías habrían sido detenidos en relación con este incidente. La reacción pública incluyó condenas desde distintos ámbitos: representantes de la arquidiócesis de Colombo, activistas y miembros del gobierno calificaron lo sucedido como «vergonzoso e inaceptable». Un ministro, además, habría advertido sobre una preocupante cultura de falta de respeto hacia los líderes religiosos en el país.
Ante estos hechos, la Iglesia católica en Sri Lanka insiste en la necesidad de una investigación oficial que aclare con precisión lo ocurrido, determine responsabilidades y garantice que no quede impune una agresión que no solo afecta a una persona concreta, sino que hiere también la libertad religiosa y el respeto debido a quienes sirven a Dios y a los fieles.







