(ACI/InfoCatólica) El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, y varios legisladores republicanos defendieron en la Marcha por la Vida 2026 las políticas del presidente Donald Trump relacionadas con el aborto. El acto, celebrado el 23 de enero en Washington, D. C., sirvió para presentar como avances provida diversas medidas impulsadas durante el primer año del segundo mandato del presidente.
En su discurso, Vance lanzó un mensaje directo a los participantes: «Tienen un aliado en la Casa Blanca». Con esa frase quiso dejar claro que la administración se considera alineada con la causa provida y con el objetivo de frenar la industria del aborto, que se ha consolidado durante décadas como uno de los rostros más brutales de la cultura de la muerte.
Vance fue el primer político que intervino en el evento. Después tomaron la palabra el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, y el representante Chris Smith, republicano por Nueva Jersey y veterano líder del grupo provida de la Cámara. Trump y el líder de la mayoría del Senado, John Thune, se dirigieron a los manifestantes mediante mensajes de video pregrabados.
Durante su intervención, el vicepresidente subrayó un deseo personal que vinculó con la política y con la vida familiar: «Una de las cosas que más deseo en los Estados Unidos de América es más familias y más bebés». En ese contexto, recordó que él y su esposa, Usha, están esperando su cuarto hijo. Y añadió: «Que quede constancia de que tienen un vicepresidente que practica lo que predica».
Vance atribuyó un papel decisivo a los nombramientos realizados por Trump para la Corte Suprema. Según explicó, fueron vitales para revocar Roe v. Wade, a la que llamó «la decisión más importante de la Corte Suprema en lo que llevo de vida». A su juicio, aquella resolución del alto tribunal «puso fin definitivamente a la tiranía del gobierno judicial sobre la cuestión de la vida humana» y devolvió al pueblo la posibilidad de resolver estas disputas de manera democrática.
Al enumerar lo que presentó como victorias provida del segundo mandato, Vance mencionó una legislación que impidió que Planned Parenthood recibiera reembolsos de Medicaid. También destacó el restablecimiento y ampliación de la Política de la Ciudad de México, que prohíbe que el dinero de los impuestos federales se utilice para apoyar a organizaciones que promueven el aborto en el extranjero.
El vicepresidente añadió otras medidas: la restauración de la protección de la objeción de conciencia para los trabajadores de la salud, la expansión del crédito fiscal por hijo y el indulto de activistas pro vida que habían sido condenados por violar la Ley de Libertad de Acceso a las Entradas de las Clínicas, conocida como FACE.
Vance insistió en que el combate contra el aborto no se limita a la confrontación política inmediata, sino que requiere una tarea de fondo. «Construir una cultura de vida requiere persuasión», afirmó. Y concretó el coste de esa labor: «Ese esfuerzo va a requerir mucho tiempo, mucha energía y un poco de dinero».
En ese punto, abordó brevemente críticas recibidas desde dentro del movimiento provida, procedentes de quienes no están satisfechos con determinados acontecimientos. Según señaló, algunos defensores de la vida han expresado su preocupación por la falta de acción sobre la píldora abortiva mifepristona, que está siendo revisada por la Administración de Alimentos y Medicamentos. Otros han manifestado objeciones a la exhortación de Trump a los legisladores para ser «flexibles» respecto de los abortos financiados por los contribuyentes en las negociaciones sobre la extensión de los créditos fiscales de la Ley de Atención Médica Asequible.
Ante esas tensiones, Vance pidió a la gente que se fijara en los resultados obtenidos: «Miren dónde estaba la lucha por la vida hace apenas una década y miren dónde está hoy».
En su mensaje en video, Trump celebró muchas de las mismas políticas provida que había enumerado Vance y agradeció a los manifestantes sus esfuerzos por «defender a los no nacidos». El presidente remarcó la dimensión moral de su compromiso con una frase de fuerte carga religiosa: «Seguiremos luchando por la verdad eterna de que cada niño es un regalo de Dios».
Por su parte, Mike Johnson aseguró que, bajo la administración Trump, el éxito no debe medirse únicamente por la economía, sino también por «la fuerza de la familia estadounidense». En esa línea, se refirió a las medidas para impedir que Planned Parenthood recibiera reembolsos de Medicaid y celebró el resultado: «Finalmente desfinanciamos los grandes abortos y fue un proceso que se hizo esperar mucho tiempo». Johnson añadió una afirmación sobre el destino y la dignidad de cada niño: «Todo niño merece la oportunidad de desarrollar el potencial que Dios le dio».
El representante Chris Smith citó una reciente encuesta marista encargada por los Caballeros de Colón, que, según indicó, mostró que la mayoría de los estadounidenses apoyan al menos algunas restricciones al aborto y aprueban el trabajo de los centros de recursos para el embarazo. Smith también arremetió contra la mifepristona y la describió con crudeza: la llamó «veneno para bebés que mata al feto haciendo morir de hambre al bebé, niño o niña», y sostuvo que representa riesgos para la salud de las mujeres. Concluyó con un llamamiento: «Hoy debemos renovar nuestro compromiso de proteger a los más débiles y vulnerables».
El líder de la mayoría del Senado, John Thune, también intervino mediante un mensaje de video. En él, calificó el aborto como un «mal que muy a menudo se deja de lado». Y aseguró que los republicanos «seguiremos haciendo todo lo posible en el Congreso para apoyar a las madres y proteger a los niños no nacidos».
Tras los discursos de los legisladores, la presidenta de la Marcha por la Vida, Jennie Bradley Lichter, instó a los participantes a comunicarse con sus senadores en medio de negociaciones en curso relacionadas con la atención médica. En concreto, los animó a pedirles que se opongan a cualquier legislación sanitaria que excluya la Enmienda Hyde, la disposición que prohíbe la financiación del aborto por parte de los contribuyentes.







