6.07.17

Querido Joaquín

Al enterarme de la muerte de Joaquín Navarro-Valls, el que fuera portavoz del Vaticano durante el pontificado del papa Juan Pablo II y Benedicto XVI, no puedo dejar de compartir con ustedes una conversación vía mail que, gracias a su generosidad y grandeza humana y profesional, se dignó a leer y a responderme. Y en la que muestra una chispa mínima de su garra y atractivo humano y espiritual.

 

Querido Joaquín

No sé si esta carta te llegará, pero no por ello voy a dejar de escribírtela.

Sé que era una noticia anunciada desde la muerte de Juan Pablo II, pero hoy, al escucharlo en la radio no me lo quería creer.

Para muchos de nosotros, tú has sido el Portavoz, con mayúscula. “El que ha llevado la voz de…”  Juan Pablo II y Benedicto XVI al mundo entero.

Hoy, más que nunca, – tras tu dimisión -, no tengo más que palabras de agradecimiento hacia tu persona y tu buen hacer profesional. Nadie como tú has sabido mantener con extraordinaria transparencia, seguridad y precisión, un dialogo libre y abierto de la Santa Sede y con la Santa Sede, llegando a “dar hasta que duele”, como decía la Madre Teresa.

Soy un pelma, ya lo sé, pero me siento en la obligación de darte las gracias por todo.

Recuerdo, como si fuera hoy, unas palabras que me atreví a mandarte con motivo de la muerte de Juan Pablo II, ¿recuerdas?

“Durante 20 años has sido testigo de las penas y alegrías de Juan Pablo II. Te he visto llorar y reír junto a Él, emocionarte con sus detalles hacia los enfermos y los presos, sufrir y dar consuelo al Cristo en la tierra en momentos de enfermedad, de incomprensión y de injusticias, como solo un buen hijo sabe hacerlo. Fuiste su voz en muchas ocasiones, abriste el corazón del Santo Padre a todos los que te escuchaban, pero supiste también, con la discreción que te caracteriza, guardar bajo llave conversaciones, inquietudes y preocupaciones del Santo Padre que nunca saldrán a la luz.

Sabía que eres médico y periodista, miembro del Opus Dei, jefe de prensa y  portavoz de la Santa Sede, inteligente y con  buena planta. Pero lo que no sabía, aunque no es difícil de imaginar, es que tenías una calidad humana y profesional difícil de superar, como has demostrado al mundo entero durante estos últimos días. Millones de personas esperaban tu comparecencia en las ruedas de prensa, escrutaban cada una de tus palabras, de tus gestos, de tus miradas. Debe haber sido difícil mantener una rueda de prensa con el corazón roto por el dolor y cumplir con tu trabajo profesional con eficacia al margen de los sentimientos. Pero con la emoción visible en tu rostro y la voz entrecortada, demostraste al mundo que eras el profesional más adecuado para este maravilloso trabajo. Maravilloso, no por ser portavoz, de esos hay miles, sino por serlo de la voz de Cristo y de su Iglesia.

Gracias a tu finura interior has sabido ser amigo leal, compañero fiel, aliado incondicional, colaborador incansable y servidor constante. En tu figura, inseparable a la de Juan Pablo II, jovial y abierta, he podido ver una relación delicada y tierna, llena de complicidad y de cariño filial. En tu trabajo con el Santo Padre, codo con codo, has demostrado una lealtad sincera y un amor autentico por la Iglesia, impensable, para muchos, en un laico con la responsabilidad de modernizar y adaptar la oficina de prensa de la Santa Sede a los nuevos tiempos, profesionalizando la relación del Vaticano con los medios de comunicación, tan importantes para el Papa, por su influencia en los nuevos tiempos que corren.

La calidad profesional de tu trabajo bien hecho es irrefutable y constituye un ejemplo para todos los que nos dedicamos a los medios de comunicación. Has jugado un papel importante como colaborador del Papa en el plano internacional, en la organización y planificación de los viajes papales con una discreción sin parangón y has creado escuela. Una escuela basada en la seguridad, la precisión y el convencimiento firme de lo que dices, sin tapujos; respetuoso con todos; cercano, pero a la vez; distante, sin familiaridades ni excesivas confianzas, pero disponible para todos con una sonrisa. En definitiva, has sido un ejemplo exquisito de saber estar y del buen hacer, difícil de olvidar”.

MUCHAS GRACIAS, JOAQUIN.

GRACIAS POR TU EJEMPLO DE DISCRECIÓN Y DE BUEN HACER.

GRACIAS POR ACERCARNOS LA FIGURA Y LAS ENSEÑANZAS DEL SANTO PADRE A TODO EL QUE LAS HA QUERIDO ESCUCHAR.

GRACIAS POR SER EN MUCHOS MOMENTOS UN “PROFESIONAL HEROICO” Y UN EJEMPLO PARA NOSOTROS

GRACIAS, MUCHAS GRACIAS, POR SER COMO ERES.

 

 

 

Querida Remedios:

Gracias por tu mensaje que, como ves, me llegó. Tus palabras me dejan confuso porque no tengo más conciencia de la de haber hecho algo que cualquier otra persona habría hecho igual o mejor que yo.

Creo, en el fondo, que en todo esto hay una confusión entre el mensaje y el mensajero. Lo que de verdad la gente agradece - y tú también - es el mensaje que Juan Pablo II y Benedicto XVI nos han dado. El mensajero no inventa nada y no le queda otro mérito que el de repetir lo que ha oído.

En todo caso, gracias de nuevo por tus palabras.

Cordialmente,

                                      Joaquín

 

 

23.05.17

¡No soy la dueña del mundo, pero si la hija del dueño! Atte. La hija de Dios…

Se cuenta que la hija de Luis XV de Francia, Luisa, al ser reprendida por una de sus servidoras, replicó con enojo:

– ¿No sabes, acaso, que soy la hija de tu rey?

La sirvienta no se amilanó ante la pregunta impertinente, y le respondió:

–Y yo, ¿no soy acaso la hija de tu Dios?

La princesa no olvidó aquella lección. Años más tarde, siendo ya monja carmelita, recordaba agradecida la gran lección de aquella sirvienta.

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9.03.17

¡He encontrado patrono!

Llevaba tiempo buscando un patrono, un santo del S.XXI, al que encomendar las celebraciones familiares: cumpleaños, bautizos, bodas, aniversarios, barbacoas con amigos, las fiestas veraniegas,…

Los que me conocen saben que me pirro por una buena fiesta en la que poder disfrutar del cariño de mi familia y de mis amigos; y en las que Dios, también presente, nos llena de amor, intimidad y alegría.

Porque las fiestas son un gran don de Dios, toda la familia contribuye a ella, y son un buen un momento para agradecer ya la llegada de aquella otra fiesta que nunca acabará.

“Fiestorros” en los que se rompen la monotonía de nuestras ajetreadas vidas, fomentan la amistad, la alegría y el optimismo, activa nuestro cuidado y servicio a los demás, sosiegan, unen a los que en ellas participan, y sobretodo, relajan el espíritu. Y si además te marcas un buen bailoteo tonificante para reparar nuestro cuerpo y prepararlo para el fin del descanso, como le gustaba llamarlo a Santo Tomás, mejor que mejor.

Muy a mi pesar, o no … ¡Por fin lo he encontrado!  Se llama Chema Postigo. Y a él me encomiendo.

Para muchos de los medios de comunicación se le reconoce únicamente como el padre de la familia numerosa con más hijos escolarizados.

Para mí es un ejemplo y todo un privilegio  haber podido conocerlo y tratarlo. Amante esposo, padre orgulloso y tierno, con una intensa y apostólica vida familiar, gran amigo de sus amigos y siempre, siempre, en un segundo plano, servidor incansable del que sabe que debe recristianizar las fiestas y costumbres familiares con alegría, sobriedad y sacrificio.

Como nos señalaba San Josemaría Escrivá de Balaguer, “Urge recristianizar las fiestas y costumbres populares. -Urge evitar que los espectáculos públicos se vean en esta disyuntiva: o ñoños o paganos. Pide al Señor que haya quien trabaje en esa labor de urgencia, que podemos llamar “apostolado de la diversión"” (Camino, núm. 975).

¡Y Chema en esto lo bordaba!

Muchas, muchas , muchas  gracias por tu ejemplo!!!! 

12.02.17

“Si estás enamorado ¡no te cases!”

Después de convertir sus anteriores campañas en un éxito viral, la iniciativa soyamante.org  acaba de lanzar su cuarta propuesta: “Si estás enamorado ¡no te cases!”

No os dejéis llevar por el título. Es más, mirarlo hasta el final y comprenderéis el verdadero significado del amor, de pasar del bien posible al bien real, de no quedarte en la posibilidad sino en la posesión del bien, en la verdadera entrega de las parejas que se aman. Más aun,como dice el Santo Padre ,"el amor no termina cuando os habéis conquistado el uno al otro, sino es en precisamente en este momento cuando inicia".

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19.01.17

Efecto acogida

Yo no sé a ustedes, pero a mí, cada vez que veo las imágenes de los refugiados ateridos de frio, de los niños sorbiendo un poco de sopa caliente, de los ancianos con sus pies descalzos sobre la nieve, de los hombres y mujeres con la desesperación en los ojos, … se me desgarra el alma y … ¡se me cae la cara de vergüenza!

Es más, sus miradas desgarradoras nos despiertan a la realidad y nos proyectan, como en un espejo, el grado de envilecimiento, de sinrazón y de egoísmo en la que muchos de nosotros estamos inmersos, preocupados por nimiedades, en muchos casos, intrascendentes. ¡Todos y cada uno de nosotros somos cómplices del dolor, de la tragedia, de la humillación!

Pero esta mañana temprano, una gran amiga me ha reenviado un link de una iniciativa “de un grupo de católicos de distintas procedencias y sensibilidades que quieren hacer llegar a la Iglesia y a la Sociedad su reflexión sobre la realidad que viven en todo el mundo los emigrantes y refugiados y que en estos momentos se torna en dramática ante la situación que viven miles de seres humanos a las puertas de Europa” que me ha devuelto la esperanza.

Se trata de EFECTO ACOGIDA, que como ellos mismos dicen, “no tiene otra pretensión que llamar a las conciencias de todos los hombres y mujeres de buena voluntad, creyentes y no creyentes… y llamar a la implicación en las movilizaciones que distintas Entidades y Organizaciones de la Sociedad Civil están realizando de cara a presionar a los Gobiernos. El drama que estamos viviendo pone en cuestión la humanidad de nuestra Sociedad. Los seres humanos necesitan, necesitamos, otras respuestas”.

En el documento plantean una serie de “medidas políticas que más allá de destinar ingentes recursos económicos y humanos para proteger las fronteras, eviten el hambre, el sufrimiento y la muerte de los refugiados que malviven al otro lado de las vallas que hemos levantado”.

 

“Por lo tanto, ante la gravedad y urgencia de la situación exigimos:

 

– Atención humanitaria urgente a migrantes y refugiados a las puertas de Europa, empezando por alojamiento digno, atención sanitaria y escolar y reagrupamiento familiar.

 

– Evacuación y corredores seguros para las personas que huyen de las guerras.

 

– Implantación por parte de los Estados de nuevos lugares de acogida que respeten los derechos de migrantes y desplazados internos, a la vivienda, el trabajo, la salud y educación de los niños.

 

– Promulgación de leyes justas que apoyen la unidad familiar y respeten escrupulosamente los derechos del menor.

 

– Cooperación explícita de los Gobiernos y de la Unión europea con las distintas organizaciones (gubernamentales, no gubernamentales, religiosas y ciudadanas) que están trabajando sobre el terreno.

 

– Hacer realidad la libre circulación de las personas y su establecimiento en condiciones dignas.

 

– Exigir el reconocimiento internacional de los migrantes y desplazados por razones de hambre y económicas bajo el estatus de “refugiados”.

 

– Crear un fondo mundial económico en el marco de la ONU que permita una intervención inmediata ante situaciones de riesgo que puedan provocar la migración y desplazamiento de la población.

 

– Eliminar la deuda externa de los países empobrecidos, de sus intereses y de todos los condicionantes que de ella provengan.

 

– Construir un nuevo orden económico internacional basado en el diálogo, la cooperación y la solidaridad entre los pueblos para que el mundo sea casa común de todos los hombres”.

 

¡No podemos permanecer impasibles ante esta situación!

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