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19.05.11

Breves notas en torno a la instrucción Universae Ecclesiae

A poco más de una semana de la publicación de la instrucción sobre la aplicación del Motu Proprio Summorum Pontificum, los comentarios y escolios en la red se han venido sucediendo a dicho texto. Para unos, el documento se queda demasiado corto, para otros, es un avance, en todo caso, es un motivo de alegría. La Liturgia Usus Antiquior es un tema que suscita el interés, lo que no deja de ser altamente positivo.

Que el Papa haya dedicado un motu proprio a tal asunto y que la comisión Ecclesia Dei haya dedicado una instrucción sobre la aplicación del motu propio, quiere decir que no es un asunto para nostálgicos, sino que está poniendo la Liturgia en el centro de la vida de la Iglesia. Como decía el Papa en la audiencia concedida a los miembros del Instituto Litúrgico San Anselmo, la Liturgia es el «sujeto capaz de renovar la vida cristiana». En este sentido, dicha instrucción está en continuidad con las enseñanzas del Romano Pontifice sobre Liturgia, enseñanzas que se encuentran espigadas tanto en sus catequesis como en sus homilías. En este sentido, el documento es un hito más en el camino iniciado por el Papa reinante.

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7.05.11

¡Bendita sea tu pureza!

Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea,
pues todo un Dios se recrea,
en tan graciosa belleza.
A Ti celestial princesa,
Virgen Sagrada María,
te ofrezco en este día,
alma vida y corazón.
Mírame con compasión,
no me dejes, Madre mía.

Amén.

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21.04.11

Triduo sacro y piedad popular


Cuentan los expertos que el traslado de la vigilia pascual de la noche del sábado, a la mañana del mismo día, ocurrió durante el siglo XIII. Desde entonces hasta el año 1.955, la Semana Santa se celebró de esa manera. Fue bajo el pontificado de Pío XII, cuando se iniciaron una serie de reformas en la Liturgia que, sin solución de continuidad, desembocaron en el Novus Ordo de Paulo VI.

Entre los muchos puntos que se retocaron – reformaron en la celebración de la Semana Santa, me gustaría destacar dos de ellos: el primero, la obligación de celebrar los Oficios del Jueves y del Viernes Santos por la tarde, y el segundo, el traslado de la Vigilia Pascual a la noche del Sábado Santo. Hay que decir, por cierto, que la hora propia para la celebración de la Vigilia Pascual era tras la hora de Nona, como en todos los días de Cuaresma. Es en el Decreto de Graciano, donde encontramos que la Vigilia Pascual debe comenzar al principio de la noche. Sin embargo, la Iglesia anticipaba este servicio a la mañana del sábado ya que la Vigilia Pascual no es una primera Misa de la Resurrección, sino una vigilia, estar en vela. De hecho, el carácter incompleto de la Misa, que omite el Introito, el Credo, la antífona del ofertorio, el Agnus Dei y el Beso de la Paz, indica claramente que la Iglesia, todavía espera la manifestación del Señor Resucitado. Algo similar ocurre en el Rito Bizantino, cuya Divina Liturgia se celebra en la mañana del Sábado Santo. La reforma del Papa Pío XII, no restaura la Vigilia Pascual a su horario tradicional, por llamarlo de alguna manera, tras Nona, sino que ordena que la Vigilia comience alrededor de la media noche.

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15.04.11

Fiesta de los Siete Dolores de María

El encuentro de María con Simeón, que le profetizó sus dolores, nos hace pensar en otra fiesta mariana, que se celebra en el ciclo temporal el viernes de la semana de Pasión, y en el ciclo santoral el 15 de septiembre. Ambas fiestas, tienen por objeto el martirio de la Madre de Dios y su participación en los sufrimientos de su Hijo, aunque, en un principio, lo que se celebraba principalmente en la fiesta de la semana de Pasión eral a participación de María con Cristo al pie de la cruz, mientras el 15 de septiembre se conmemoraban más bien los Siete Dolores. Prácticamente, las dos misas son la misma. La lección del segundo nocturno es común a los oficios de los dos días. San Bernardo canta así a María al pie de a cruz:

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31.03.11

No puedo acostumbrarme

Monseñor Nicolás Bux ha escrito un interesante libro - ¡ojalá lo veamos pronto traducido al español! -, llamado «Cómo ir a Misa y no perder la fe». Algo parecido me ocurre a mí, cuando voy a Misa a las Parroquias cercanas a mi casa. Se podría decir que en esas Misas, el prescriptivo rito del lavatorio de las manos antes del Orate Fratres, ha sido abrogado.

De todas formas, esto es una cuestión menor si lo comparamos cuando llega la hora de administrar la Comunión, entonces los fieles se acercan y reciben al Señor con las manos extendidas, depositando a continuación el Cuerpo de Cristo - si es que no la cogen antes –en la mano.

Lo que empezó como indulto hoy es costumbre. Y el caso es que ya se ve con total naturalidad. Pero, ¡es el Señor!.

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