La misericordia de Dios en la Amoris lætitia

No podemos mirar la ley como un mero ideal, porque no hay diversos grados o preconceptos de la ley divina para los diversos hombres o situaciones

Con la Exhortación postsinodal que el papa Francisco ha dirigido a toda la Iglesia (sacerdotes, personas consagradas y laicos) se ha suscitado una serie de posturas que es imposible resumir aquí.

He leído la exhortación con detenimiento y el capítulo 8º me parece el más importante y, al mismo tiempo, el más delicado para alcanzar un juicio. Citaremos la encíclica con su numeración propia.

En el número 291 se afirma que, aunque la Iglesia «siempre propone la perfección e invita a una respuesta más plena a Dios», también es consciente de la fragilidad de muchos de sus hijos. «Iluminada por la mirada de Cristo, “mira con amor a quienes participan en su vida de modo incompleto, reconociendo que la gracia de Dios también obra en sus vidas, dándoles la valentía para hacer el bien, para hacerse cargo con amor el uno del otro y estar al servicio de la comunidad en la que viven y trabajan” (Relatio synodi 2014, 25). Por otra parte, esta actitud se ve fortalecida en el contexto de un año jubilar dedicado a la misericordia».

Y así, inmediatamente, el texto hace alusión al concepto de Juan Pablo II sobre la ley de la gradualidad. Sin embargo, la Amoris laetitia interpreta este concepto de forma diferente de lo que hace Juan Pablo II, porque entiende que hay diversas formas o grados de cumplir la ley divina.

«No es una “gradualidad de la ley”, dice, sino una gradualidad en el ejercicio prudencial de los actos libres en sujetos que no están en condiciones sea de comprender, de valorar o de practicar plenamente las exigencias objetivas de la ley» (295).

Por el contrario, Juan Pablo II entiende otra cosa. No podemos mirar la ley como un mero ideal, porque no hay diversos grados o  preconceptos de la ley divina para los diversos hombres o situaciones:

«Los esposos no pueden mirar la ley como un mero ideal que se puede alcanzar en el futuro, sino que deben considerarla como un mandato de Cristo Señor a superar con valentía las dificultades. Por ello la llamada “ley de la gradualidad” o camino gradual no puede identificarse con la “gradualidad de la ley”, como si hubiera varios grados o formas de preceptos en la ley divina para los diversos hombres y situaciones. Todos los esposos según el plan de Dios están llamados a la santidad en el matrimonio, y esta excelsa vocación se realiza en la medida en que la persona humana se encuentra en condiciones de responder al mandamiento divino con ánimo sereno, confiando en la gracia divina y en la propia voluntad» (Homilía en el VI Sínodo de los Obispos: 25-X-1980).

 No hay, por tanto, diversos grados o formas de cumplir la ley divina.

Llama también la atención que el papa Francisco afirme que no se puede abusar del concepto de una norma general:

304. «Es mezquino detenerse sólo a considerar si el obrar de una persona responde o no a una ley o norma general, porque eso no basta para discernir y asegurar una plena fidelidad a Dios en la existencia concreta de un ser humano [...] Es verdad que las normas generales presentan un bien que nunca se debe desatender ni descuidar, pero en su formulación no pueden abarcar absolutamente todas las situaciones particulares. Al mismo tiempo, hay que decir que, precisamente por esa razón, aquello que forma parte de un discernimiento práctico ante una situación particular no puede ser elevado a la categoría de una norma. Ello no sólo daría lugar a una casuística insoportable, sino que pondría en riesgo los valores que se deben preservar con especial cuidado».

No se puede, pues, pensar que una norma general pueda valer para casos que son particulares. Y, en este sentido, la Exhortaciónadvierte que no se puede abusar del concepto de ley natural como un conjunto de normas que se impongan a priori: «la ley natural no debería ser presentada como un conjunto ya constituido de reglas que se imponen a priori al sujeto moral, sino que es más bien una fuente de inspiración objetiva para su proceso, eminentemente personal, de toma de decisión» (305)

Pero todos sabemos que la ley natural no es un concepto de orden espiritual o biológico, sino que prescribe el cumplimiento de los derechos y deberes fundamentales de la persona humana. Dice así la Veritatis Splendor de Juan Pablo II:

«Es así como se puede comprender el verdadero significado de la ley natural, la cual se refiere a la naturaleza propia y originaria del hombre, a la “naturaleza de la persona humana” (Gaudium et spes, 51), que es la persona misma en la unidad del alma y cuerpo; en la unidad de sus inclinaciones de orden espiritual y biológico, así como de todas las demás características especificas, necesarias para alcanzar su fin.La ley moral natural evidencia y prescribe las finalidades, los derechos y los deberes, fundamentados en la naturaleza corporal y espiritual de la persona humana. Esa ley no puede entenderse como una normatividad simplemente biológica, sino que ha de ser concebida como el orden racional por el que el hombre es llamado por el Creador a dirigir y regular su vida y sus actos y, más concretamente, a usar y disponer del propio cuerpo” (Familiaris consortio 11)» (n.50).

Los diez mandamientos vienen a ser un compendiode la ley natural. Dice así la Veritatis Splendor (13):

«En efecto, los diversos mandamientos del Decálogo no son más que la refracción del único mandamiento que se refiere al bien de la persona, como compendio de los múltiples bienes que connotan su identidad de ser espiritual y corpóreo, en relación con Dios, con el prójimo y con el mundo material. Como leemos en el Catecismo de la Iglesia Católica (n. 2070), los Diez Mandamientos pertenecen a la revelación de Dios. Nos enseñan al mismo tiempo la verdadera humanidad del hombre. Ponen de relieve los deberes esenciales y, por tanto, indirectamente, los derechos fundamentales, inherentes a la naturaleza de la persona humana […] Los mandamientos constituyen la condición básica para el amor al prójimo y al mismo tiempo son su verificación. Constituyen la primera etapa necesaria en el camino hacia la libertad, su inicio”» (VS 13)

No se ve que la Exhortación hable de la existencia de lo intrínsecamente malo, algo que desarrolló a fondo una encíclica como la Veritatis Splendor (1993), dedicada a la fundamentación de una moral objetiva. Y llama también la atención que, tratando de temas morales, no se dedique a hablar del problema de la conciencia humana. Recordemos que la conciencia humana no formula el bien y el mal de modo autónomo (VS 32), sino que es la aplicación de una norma moral objetiva a un caso concreto. «Mientras la ley natural ilumina sobre todas las exigencias objetivas y universales, la conciencia es la aplicación de la ley a cada caso particular, la cual se convierte así para el hombre en un dictamen interior, una llamada a realizar el bien en una situación concreta» (VS 59)

Así pues, nos preguntamos por qué la Exhortación parece no indagar la existencia del bien y el mal objetivos. Pues bien, si la reflexión que ha realizado el Papa Francisco no se interroga sobre la objetividad de la moral, cabría preguntarse si el cumplimiento de los mandamientos es una exigencia para la salvación cristiana. Según enseña Jesús en el Evangelio los mandamientos son una exigencia fundamental para salvarse (Catecismo n. 2052):

«“¿Maestro, qué he de hacer yo de bueno para conseguir la vida eterna?” Al joven que le hace esta pregunta, Jesús responde primero invocando la necesidad de reconocer a Dios como el único Bueno”, como el Bien por excelencia y como la fuente de todo bien. Luego Jesús le declara: “Si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos”. Y cita a su interlocutor los preceptos que se refieren al amor del prójimo: “No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás testimonio falso, honra a tu padre y a tu madre”. Finalmente, Jesús resume estos mandamientos de una manera positiva: “amarás a tu prójimo como a ti mismo” ( Mt 19, 16-19)».

Y  lo mismo afirma San Pablo:

«¿No sabíais acaso que los injustos no heredarán el Reino de Dios? ¡No os engañéis! Ni los impuros, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los ultrajadores, ni los rapaces heredarán el Reino de Dios» (1Cor 6,9-10).

Pues bien, es verdad que la Exhortación afirma que la Iglesia no debe renunciar nunca a proponer el ideal del matrimonio cristiano. Y la Iglesia también sabe de la existencia de atenuantes que pueden rebajar la gravedad de una acción moral (ignorancia, descuido, etc).

La misericordia de Dios

Dice la Exhortación que el primado de la salvación del hombre lo tiene la misericordia de Dios por la que Dios puede alcanzar la mente y el corazón de cada persona. No podemos poner condiciones a la misericordia de Dios.

 «La enseñanza de la teología moral no debería dejar de incorporar estas consideraciones, porque, si bien es verdad que hay que cuidar la integridad de la enseñanza moral de la Iglesia, siempre se debe poner especial cuidado en destacar y alentar los valores más altos y centrales del Evangelio (Evangelii gaudium 36-37), particularmente el primado de la caridad como respuesta a la iniciativa gratuita del amor de Dios [...] Por ello, siempre conviene considerar “inadecuada cualquier concepción teológica que en último término ponga en duda la omnipotencia de Dios y, en especial, su misericordia” (Comisión Teológica, sobre la salvación de los niños: 19-IV-2007)» (311).

«Esto nos otorga un marco y un clima que nos impide desarrollar una fría moral de escritorio al hablar sobre los temas más delicados, y nos sitúa más bien en el contexto de un discernimiento pastoral cargado de amor misericordioso, que siempre se inclina a comprender, a perdonar, a acompañar, a esperar, y sobre todo a integrar. Esa es la lógica que debe predominar en la Iglesia, para realizar la experiencia de abrir el corazón a cuantos viven en las más contradictorias periferias existenciales» (312).

La misericordia no excluye la justicia y la verdad, pero ante todo tenemos que decir que la misericordia es la plenitud de la verdad. Es la manifestación más luminosa de la verdad de Dios. «Por ello siempre conviene considerar inadecuada cualquier teología que en último término ponga en duda la omnipotencia de Dios y, en especial, su misericordia. (311).» 

La misericordia «no es una respuesta romántica o una respuesta débil ante el amor de Dios, que siempre quiere promover a las personas, ya que “la misericordia es la viga maestra que sostiene la vida de la Iglesia. Todo en su acción pastoral debería estar revestido por la ternura con la que se dirige a los creyentes. Y nada en su anuncio y en su testimonio hacia el mundo puede carecer de misericordia” (Misericordiae vultus 10). Es verdad que a veces “nos comportamos como controladores de la gracia y no como facilitadores. Pero la Iglesia no es una aduana, es la casa paterna donde hay lugar para cada uno con su vida a cuestas” (Evangelii gaudium 47)» (310).

Como vemos, la Exhortación llama moral de escritorio a las exigencias morales, para subrayar que la misericordia es la viga maestra que sostiene a la Iglesia. El primado, por tanto lo tiene la misericordia.

Pues bien, no hay inconveniente alguno en afirmar la primacía de la misericordia de Dios en la vida cristiana, como siempre hemos afirmado el primado de la gracia. Ahora bien, ese primado no nos permite olvidar que los mandamientos son una exigencia para la salvación cristiana, como lo veíamos a propósito de las palabras de Cristo y de I Corintios 6,9-10. No hay salvación sin el cumplimiento de las exigencias morales graves. Y el cumplimiento de nuestros deberes morales es también causa de nuestra salvación. Olvidar esto significa deformar el cristianismo. Nosotros, cumpliendo los mandamientos, nos salvamos.  No es un apéndice que se añada desde fuera.

Habría que exhortar, por tanto, a los divorciados a que cumplieran siempre las exigencias morales de Cristo. Si se puede demostrar que el anterior «matrimonio» de los divorciados no era válido, podrían dar el paso a un matrimonio auténtico.

El camino en la Iglesia es el de reintegrar a los divorciados en la medida de lo posible. Y siempre cabría dar algún paso positivo hacia la conversión de los divorciados, como el de regular su situación cuando haya muerto el legítimo esposo. Es un problema que se puede solucionar a largo plazo, pero se pueden dar algunos pasos positivos cuando se pueda.

José Antonio Sayés

Exprofesor de la Facultad de Teología del Norte de España,

sede de Burgos

 

32 comentarios

LUIS FELIPE
Tengo en el teléfono, en la Tablet, y en tres reproductores de mp3, grabadas las 54 conferencias de D. J.A. Sayés. Llevo muchos años escuchándolas en el coche, cuando paseo, atiendo las plantas en mi jardín o me desvelo por la noche. Si digo las veces que he escuchado algunas, seguro que no me van a creer. Y llevo diciéndole a mi esposa que daría mucho por poder escuchar la opinión sincera de D. José Antonio, en cada una de las intervenciones polémicas contraria al Magisterio de la Iglesia del padre Bergoglio. He intentado hablar con Sacerdotes, y he enviado cartas a los Sres. Obispos, y nadie se dignó a perder unos minutos a intentar salvar a una oveja que se puede perder. Posiblemente se les ha olvidado Mt. 18.12-14.
Por eso he sentido una enorme alegría cuando he encontrado este resumen. Pero después de leer algo tan esperado, confieso que he pensado amargamente, que prefiero la firmeza, la profunda seguridad que tiene de la verdad y la certeza de lo que piensa y siente en sus conferencias y charlas o en sus libros, que en este resumen. A pesar de eso, que nuestro Sr. Jesucristo, le siga iluminando, para que con sus sobresalientes cualidades nos siga enseñando: que la conciencia no es la fuente de la moral, sino la transmisora de las obligaciones morales. Con mi respeto y admiración.
26/04/16 12:27 AM
Gregory
La misericordia es puerta para la conversión, para una vida nueva para un exigencia que forma parte de una actitud siempre nueva en la vida.
26/04/16 1:46 AM
Manuel Gonzalez
"Por creer que todo es blanco o negro a veces cerramos el camino de la gracia y del crecimiento". Reside en esta frase la clave para entender la AL al completo.

Sabemos que la Iglesia permite a los divorciados casados de nuevo la recepción de los sacramentos cuando, excluido el escándalo y por motivos serios, "están sinceramente dispuestos a una forma de vida que no contradiga la indisolubilidad del matrimonio" (Fam. Cons. 84).

¿Se cree alguien que el vivir como hermanos se va a conseguir a la primera sin ninguna recaída? Francisco invita a que en estos casos (nota 351 AL), mientras exista el propósito de enmienda, no se les cierre el acceso a los sacramentos, porque precisamente son estos, que, fortaleciéndoles por la gracia, les ayudarán a vivir la castidad que exige su situación.

Por el contrario, una pastoral rigorista procederá de forma inmisericorde; en la primera caída se les cerrará el acceso por completo. ¿Cómo lograrán salir de su situación de pecado si no se les permite el acceso a la reconciliación cuando haya verdadero propósito de enmienda?. Francisco da un impulso pastoral para estudiar mejor estos y otros casos similares, en los que después de un serio discernimiento (que deberá hacer la Iglesia tarde o temprano para no dejarlo a la discreción de los sacerdotes), habida cuenta de los posibles atenuantes y sin desatender nunca "las exigencias del Evangelio", se actúe siempre con la máxima caridad y en orden al progreso espiritual de los afectados.
26/04/16 4:32 AM
Luis Fernando
Manuel, ¿por qué os inventáis cosas que no pasan? ¿quién ha dicho que en la primera caída se les cierra el acceso por completo? ¿Desde cuándo un sacerdote deja de dar la absolución si ve que hay VERDADERO propósito de enmienda?

Obviamente, si el sacerdote ve que esa pareja es incapaz de vivir en castidad, tendrá que recomendarles que adopten medidas encaminadas a lograr ese fin. Por ejemplo, no solo dormir en camas separadas sino en habitaciones separadas.

Pero si hay compromiso auténtico para vivir en castidad, podrán comulgar. Eso sí, de forma discreta, para evitar escándalo en quienes no tienen por qué saber que han optado por esa solución.

El progreso espiritual siempre va dirigido a llegar a una situación en la que se deje el pecado mortal atrás. Siempre.
26/04/16 10:27 AM
Eduardo Chafer
¿No es misericordioso el aborto de un niño que viene a una familia desgraciada? Y la eutanasia de un enfermo incurable que sufre ¿no es misericordiosa y llena de ternura?La misma misericordia aplicaremos a los adulteros que han "rehecho" su vida. Así el matrimonio será provisional en tanto dure el sentimiento, mientras que el adulterio, según esta nueva pastoral, se consagra como irreversible.Se ha desprotegido jurídicamente el matrimonio y ahora se lo desprotege "sacramentalmente" , pero integramos el adulterio.Qué ridícula queda la fidelidad de los cónyuges abandonados, o la castidad de las parejas irregulares que se convierten. Incluso los pecados tiene aspectos buenos que Satanás se encarga de resaltar.Muy mal aconsejado está el Papa.
26/04/16 11:28 AM
Jacinto
Manuel, hablas de oidas y de buena fe calumnias a los sacerdotes. ¿Dónde has visto esa moral rigorista e inmisericorde? En ningún lado, repito, en ninguno. El Papa Francisco recomienda una práctica pastoral que siempre se ha vivido por el común de los sacerdotes, otra cosa son las pelis y las teleseries, ahí me pillas.
26/04/16 12:36 PM
antonio
La Verdadera misericordia, es la conversión, primero la Caridad, siempre primero la VERDAD OBJETIVA, Veritatis Splendor,Agenda Social, Dicasterio Justicia y Pax,Catecismo Universal de la Iglesia,Compendio de Doctrina Social de la Iglesia.Sino hay una subversión de la Moral Católica, de la que van a perder almas.Moral de situación, condenada por Pio XXII, También en la Casti Connubi.

Que Dios Bendiga al autor, y a la Iglesia.Reina la cconfución , el Maligno está haciendose una fiesta.
26/04/16 12:51 PM
Antonio M. Hernández Martínez
El Papa Francisco nos está enseñando, según piensa un servidor, a redescubrir la Misericordia de Dios, que no tiene límites. Incluso, en el reciente libro: El Nombre de Dios es Misericordia, nos da una clave de ese modo suyo de buscar una pequeña rendija, por pequeña que sea, para que una persona pueda recibir el perdón. Ahora bien, la Misericordia de Dios, como la fe, o cualquier otra virtud, no se pueden imponer a la fuerza. La persona debe abrirse y dejar entrar a Dios.
Como en la parábola del Hijo pródigo, el Padre (Dios) sale a esperar al hijo, pero no se va a buscarlo. El hijo es quien debe comenzar su vuelta, su regreso, para que haya una auténtica conversión. Y entonces, la Misericordia se derrama abundantemente, sin límites.
O en el caso de Judas, también paradigmático, Jesús no intenta convencerle, le deja hacer, de hecho le dice:... Lo que vas a hacer, hazlo pronto... Juan 13, 27.
Como Jesús, salimos a buscar al que está perdido pero, solamente, podremos ayudarle a regresar, si se convierte, cambia, y decide regresar.
26/04/16 1:08 PM
JUAN NADIE
MANUEL GONZALEZ

¿Cuánto hace que no te confiesas? te lo digo porque yo me confieso regularmente durante años y años, y en muchos países. Me he confesado con aprovechamiento en seis idiomas. Y te aseguro que en todos esos años los sacerdotes que me he encontrado por el mundo, han sido un vehículo de misericordia divina. Todos, todos, hasta los mas exigentes. Igual es que yo he tenido mucha suerte, o es que tu hace mucho que no visitas un confesonario.
26/04/16 1:29 PM
Simplicio
Sr. JUAN NADIE:
¿Pero en cuantos idiomas peca usted?
Yo juro en arameo cada vez que veo al Coletas y demás especímenes democráticos en la tele.
Por lo demás, muy de acuerdo en cuanto usted dice.
26/04/16 2:14 PM
antonio
Por lo que veo hay una enorme ignorancia, no invencible, que desde ya, también es ignorancia.Sino en personas que piensan la Iglesia, no comienza, con todo el respeto del mundo con el Santo Padre, aqui en mi patria, sólo, no se puede nunca generalizar, pero reina solo Escritura, es decir Catecismo de la Iglesia Católica, 1993, quién lo leyo, quién hablo de la moral, de la GRACIA!!!!!Muy pocas, en ralación al comun denominado.Para morir en el seno de la Iglesia, punto 837 del Catecismo quién es Católico, y de la moral, y o mandamientos negativos, Vitatis Splendor menos.La Familiaris Consortio 1983 quién la conoce!?Magisterial, y clara.Siempre aprendo, al Padre Iraburu Gracias!!!Lo que es ambiguo no es Magistrio!!!!Domumentos del Concilio vaticano II, los tengo en la BAC!!Para ser Fiel, Fiel a la Iglesia, eso es amar a Cristo en la Iglesia Catolica Apostólica Romana, siempre con su Gracia, sin esta el amor, la misericordia es un verso Argentino.
26/04/16 2:32 PM
umberto
Por supuesto que habla de bien y mal objetivo. De hecho, los sectores más progresistas critican a la exhortación que siga hablando de una "situación objetiva de pecado", aunque la culpabilidad pueda estar atenuada.
Entonces no metamos al papa en la moral de situación. Hay cosas que se parecen, pero no son lo mismo.
26/04/16 3:41 PM
Néstor
Está más que claro que las recaídas no son el tema. La cuestión no es si hay recaídas o no, sino si hay propósito de enmienda o no. Y lo que se discute es si pueden comulgar los que no tienen propósito de enmienda, y por tanto, no es que vayan a tener recaídas, sino que no se proponen dejar de tener relaciones sexuales adúlteras.

Saludos cordiales.
26/04/16 4:41 PM
Pedro
Luis Felipe,
Estaría muy agradecido si pudieras decirnos cómo poder acceder a las 54 conferencias del padre Sayes, lo conozco por alguna de ellas y algún libro. Es fabuloso.
Un saludo en el Señor
26/04/16 9:06 PM
Luis Fernando
Luis Felipe, el tema del artículo es la exhortación AL, no otros asuntos. Y los comentarios deben ajustarse al tema. Esto lo digo para que comprenda por qué no publico uno de sus comentarios
26/04/16 9:42 PM
clara
Simplicio, ha estado usted "sembrao"... jajaja.
26/04/16 11:42 PM
LUIS FELIPE
Las conferencias se pueden solicitar a Radio María España, donde te envían todas en CD o DVD o bien descargarlas por Internet accediendo mediante Google: Escribiendo ivoox y su nombre.
Pocas veces escucharas difundir la doctrina Católica con tanto entusiasmo y rigor. Que Dios le conceda salud para que pueda seguir escribiendo.
27/04/16 12:31 AM
hornero (Argentina)
Siempre entendimos los católicos con claridad y absoluta precisión la doctrina de la Iglesia de lo que está bien y de lo que está mal. Pero ahora han introducido el laboratorio de reactivos y colorantes para determinar si es A o si es B. ¿Qué nuevos parámetros se emplean para complicar la determinación de cómo se debe vivir en la Iglesia conforme a la ley de Dios? Si esto no es la Babilonia del Apocalipsis, rozando le anda.
27/04/16 12:54 AM
Teje
Manuel González: "Sabemos que la Iglesia permite a los divorciados casados de nuevo la recepción de los sacramentos cuando, excluido el escándalo y por motivos serios, "están sinceramente dispuestos a una forma de vida que no contradiga la indisolubilidad del matrimonio" (Fam. Cons. 84)."

Manuel, la recensión de la FC es muy parcial. No digo que debieras haber reseñado todo el punto 84 para evitar la parcialidad, pero sí contextualizarla, al menos, en relación al resto del punto.

Párrafo inmediatamente anterior: "La Iglesia, no obstante, fundándose en la Sagrada Escritura reafirma su praxis de no admitir a la comunión eucarística a los divorciados que se casan otra vez. Son ellos los que no pueden ser admitidos, dado que su estado y situación de vida contradicen objetivamente la unión de amor entre Cristo y la Iglesia, significada y actualizada en la Eucaristía".

Ergo, alguien casado canónicamente y vuelto a casar civilmente, no puede comulgar porque "su estado y condición de vida" (se supone que libremente aceptados) es una ocasión de pecado voluntaria, próxima, habitual y permanente, lo que otorga al confesor toda la autoridad para negarle una absolución que le disponga para comulgar. No se trata entonces del número de recaídas (70 veces 7) sino de que alguien que procura, mantiene y fomenta una ocasión de pecado con esas características, no puede aducir propósito de enmienda salvo que mienta u oculte la verdad, lo que sería "harina de otro costal".
27/04/16 10:48 AM
xaverius
Es doctrina católica que el principio próximo de la moralidad es la conciencia personal de modo que nunca es lícito actuar contra conciencia. Por eso mismo la ley moral no se cumple a la manera de una ley física sino a la manera de una ley que cuenta con la libertad del hombre: su advertencia y su consentimiento. La teología moral católica siempre lo ha reconocido, y por eso se ha de huir de dos extremos: el objetivismo moral y el subjetivismo moral. Desde el punto de vista objetivo, la ley también admite gradualidad en la consideración del hecho, lo cual no significa que los grados inferiores carezcan en absoluto de gravedad moral. Por ejemplo, el hecho sexual admite grados de incorrección: lo correcto es el uso del sexo en el matrimonio, con generosidad y responsabilidad. Pero dentro de lo incorrecto (y grave en todos los casos) hay graduación de gravedad: es más grave la pederastia que la prostitución. Es más grave la prostitución que la relación esporádica y es más grave la relación esporádica que la relación prematrimonial, etc. En la medida en que la conducta se aproxima más al ideal, el pecado es menos grave, aunque no sea leve. La palabra “ideal” no debe interpretarse en sentido kantiano, como algo inalcanzable, sino como modelo íntegro, en el sentido que la teología define el bien como “ex integra causa”, y el mal como “ex quocumque defectu”. Cabe también una gradualidad en el componente subjetivo: pueden ocurrir obstáculos serios para que la conciencia advierta y co
27/04/16 2:42 PM
Catholicus
Lo que se ve en estos documentos demasiadas veces es un lenguaje más sensiblero que sensible, más emocionalista que emotivo.
La Misericordia no es ternura. La puede incluir pero no lo es.

El salmo por antonomasia que proclama la Misericordia de Dios no tiene nada de sensiblero o "tierno", es sencillamente Dios que acude a un rescate INMERECIDO proveyendo con los medios necesarios.

Pero es que Jesús con la samaritana hizo lo mismo, le dijo la verdad, la avegonzó y señaló su fornicación indicándole el camino a seguir.

La Misericordia es el "mayor" atributo de Dios, bien, pero no manipulemos ni manoseemos tanto desvirtuando su sentido bíblico:

Salmo 136

13 El dividió en dos partes el mar Rojo:
porque es eterna su misericordia.
14 Y condujo por en medio a Israel:
porque es eterna su misericordia.
15 Arrojó en el mar Rojo al faraón:
porque es eterna su misericordia.
16 Guió por el desierto a su pueblo:
porque es eterna su misericordia.
17 El hirió a reyes famosos:
porque es eterna su misericordia.
18 Dio muerte a reyes poderosos:
porque es eterna su misericordia.
19 A Sijón, rey de los amorreos:
porque es eterna su misericordia.
20 Y a Hog, rey de Basán:
porque es eterna su misericordia.
21 Les dio su tierra en heredad:
porque es eterna su misericordia.
22 En heredad a Israel su siervo:
porque es eterna su misericordia.
23 En nuestra humillación, se acordó de nosotros:
porque es eterna su misericordia. ...
27/04/16 7:50 PM
xaverius
Completo lo que falta de mi anterior comentario:

Cabe también una gradualidad en el componente subjetivo: pueden ocurrir obstáculos serios para que la conciencia advierta y consienta en la falta de cumplimiento del ideal moral (repito, “ideal” no en el sentido kantiano). Incluso la teología moral llega a afirmar la falta de gravedad del pecado cuando faltan plena advertencia y perfecto consentimiento. La encíclica Amoris laetitia propone (no es definitoria en su última y más polémica parte) una profundización en la consideración del componente subjetivo de la moralidad, no con vistas a eliminar la objetividad de la ley, sino, siguiendo la máxima de la “salus animarum”, con vistas a mejorar en la dirección espiritual de las personas que viven en situaciones irregulares. ¿Debería la Iglesia zanjar “por lo sano”? Pienso que sería contraproducente porque la Iglesia nunca debe tener miedo a la verdad, que es la adecuación a la realidad en todas sus dimensiones, sin caer en los “ismos”: ni objetivismo ni subjetivismo. Se debe afirmar el “bonum ex integra causa” pero, a su vez, distinguir grados de apartamiento del “ex integra causa”. A su vez, se debe reconocer que en moral no se habla de aplicación de leyes físicas sino de leyes de la conducta de seres conscientes y libres, cuya conciencia personal es regla próxima de moralidad.
27/04/16 8:04 PM
hornero (Argentina)
Tengo la impresión que se pretende atribuir a la Iglesia la competencia de juzgar las conciencias, de modo que según sea su juicio acerca de la violación objetiva de la ley de Dios puede atenuar la situación del pecado objetivo, y por consiguiente considerar la posibilidad de la participación en el Sacramento de la Eucaristía de quien esté en pecado mortal objetivo. No es competencia de la Iglesia juzgar la mayor o menor responsabilidad del pecador, sólo Dios es Juez, sino guiarlo hacia la comprensión de su error objetivo y alentarlo a su arrepentimiento y propósito de enmienda. Creo que por esta visión tendenciosa se pretende hacer de la misericordia una vía que obvie la situación de pecado objetivo. Así, no se plantea a los fieles la grave situación de infidelidad a la ley de Dios que hoy domina en el mundo, resultado del ataque violento del demonio contra la Iglesia de Cristo. Se soslaya sistemáticamente este hecho evidente, que agrava la realidad del adulterio, lo cual no permite que se busquen atenuantes, sino, por el contrario obliga a denunciar su peligrosa epidemia.
28/04/16 12:43 AM
Tere
Le dejo el estudio de AL por Voice of Familz una iniciativa de gran relevancia de laicos, es mi traduccion, espero que le sea de utilidad

LOS CATOLICOS NO PUEDEN ACEPTAR LOS ELEMENTOS DE LA EXHORTACION APOSTOLICA QUE AMENACEN LA FE Y LA FAMILIA
8 de Abril , 2016April 8, 2016
(Traduccion al español por TLG no aprobada aun)
La promulgación de la exhortación apostólica Amoris Laetitia por Francisco marca la conclusión de un proceso sinodal que ha sido dominado por los intentos de socavar la enseñanza católica sobre las cuestiones relativas a la vida humana, el matrimonio y la familia, en relación no solo con la indisolubilidad del matrimonio, la anticoncepción, los métodos artificiales de reproducción, la homosexualidad, "ideología de género" y los derechos de los padres e hijos. Estos intentos de distorsionar la enseñanza católica han debilitado el testimonio de la Iglesia sobre las verdades del orden natural y sobrenatural y han amenazado el bienestar de la familia, especialmente a sus más débiles y vulnerables miembros.
La Exhortación Apostólica Amoris Laetitia es un documento muy largo, que analiza una amplia variedad de temas relacionados con la familia. Hay muchos pasajes que reflejan fielmente la doctrina católica, pero esto no puede, y no es así, disminuir la gravedad de los pasajes que socavan la enseñanza y práctica de la Iglesia Católica. Voice of the Family tiene la intención de presentar los análisis completos de los problemas graves en el texto en
28/04/16 11:45 AM
Pararrollos
¿Pero, realmente, esperamos que los divorciados vueltos a casar por lo civil con otra mujer o con un hombre, no tengan una vida sexual activa? ¿Estamos tontos? ¿Se les debe algo ha estas personas que han tomado primero la decisión de casarse por la Iglesia y, segundo, y sin consultar a ésta, se han divorciado civilmente? La Iglesia no les debe nada, y no han sido expulsado ni ha caído sobre ellos la excomunión. Este Papa es un poquito liante, porque más que Misericordia oareciera querer marcar una hoja de ruta para otras cosas que personas más doctas que yo sepan elucubrar. La consecuencia de todo esto: sacrilegio. ¡Genial! ¿Por qué no ayudamos a las parejas en dificultades y nos dejamos de gilipolleces? Por cierto, si el de arriba puede pecar en seis idiomas, las nuevas parejas podrán hacerlo en habitaciones distintas, ¿verdad?
28/04/16 2:28 PM
Catholicus
Buen comentario Hornero. Pareciera que el "no juzguéis" para algunos es solo el no condenar. Pero sí absolver.

No.entienden que haciendo lo uno o lo otro nos hacemos dios atribuyéndonos un poder que solo Cristo posee.

Esta generación está empeñada en ganarle a Dios en misericordia.
28/04/16 3:17 PM
Almudena1
La misericordia de Dios en AL es el resultado de los teólogos que forman al Papa. No se nos olvide que Francisco, en su primer Angelus, recomendó vivamente la lectura de un libro "del gran teólogo Kasper", el que a el le había conmovido y gustado mucho. Está en Youtube y se puede ver y oír perfectamente.
De Kasper dijo: "Esto es hacer teología de rodillas".
28/04/16 6:41 PM
xaverius
Corroborando mi comentario anterior, pienso que Cristo nos dio abundantes ejemplos de defensa de lo objetivo de la ley de Dios y misericordia con la subjetividad del hombre. Por ejemplo, era un escándalo que comiera con publicanos y pecadores; se le podría haber achacado que con ello validaba el pecado, pero el Señor responde: no tienen necesidad de médico los sanos sino los enfermos. Otro ejemplo: dice a la adúltera: "Yo tampoco te condeno. Vete y no peques más". Parece que con el "Yo no te condeno", aisladamente tomado, está propiciando el adulterio. Y un recalcitrante podría pensar que la segunda frase es propia de un doble juego (propio de un "modernista") para que parezca que condena el adulterio. No es así. Tampoco el Papa Francisco hace un doble juego "modernista" en la encíclica porque en muchos puntos previene de la interpretación destructora de la objetividad de la ley de Dios. Propone en la última parte de la encíclica, dada la dureza de los tiempos actuales, unas consideraciones a tener en cuenta para la dirección espiritual de las personas en situaciones irregulares, no con vistas a ocultarles la verdad sino a ayudarles a que la descubran acompañándolas en los pasos que vayan dando.
28/04/16 9:05 PM
ALberto
Me pregunto que parte de "El que Me ama, guardará mi palabra" no entienden algunos
30/04/16 10:46 PM
Justo
Jesús rezó por la unidad de su Iglesia...

1. Reflexión sobre el adulterio, pecado mortal, y el divorcio civil.
2. Salmo 50, “un corazón arrepentido, Dios nunca lo desprecia”.
3. Para comulgar es necesario estar en gracia de Dios.
4. Conciencia de pecado grave.
5. Relativismo en la digna recepción de la Eucaristía.
6. Sacramento de la Reconciliación. Contrición.
7. La pescadilla que se muerde la cola.
8. La comunión no está sujeta a la voluntad de los hombres sino a la voluntad de Dios.
9. La gradualidad de haber guardado el ayuno eucarístico.
10. La contradicción no es camino de la Verdad.
11/07/16 1:05 PM
Mar
81. La Iglesia, al enseñar la existencia de actos intrínsecamente malos, acoge la doctrina de la sagrada Escritura. El apóstol Pablo afirma de modo categórico: «¡No os engañéis! Ni los impuros, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los ultrajadores, ni los rapaces heredarán el reino de Dios» (1 Co 6, 9-10).

Si los actos son intrínsecamente malos, una intención buena o determinadas circunstancias particulares pueden atenuar su malicia, pero no pueden suprimirla: son actos irremediablemente malos, por sí y en sí mismos no son ordenables a Dios y al bien de la persona: «En cuanto a los actos que son por sí mismos pecados (cum iam opera ipsa peccata sunt) —dice san Agustín—, como el robo, la fornicación, la blasfemia u otros actos semejantes, ¿quién osará afirmar que cumpliéndolos por motivos buenos (bonis causis), ya no serían pecados o —conclusión más absurda aún— que serían pecados justificados?» 134.
Por esto, las circunstancias o las intenciones nunca podrán transformar un acto intrínsecamente deshonesto por su objeto en un acto subjetivamente honesto o justificable como elección.
8/08/16 5:59 PM
Miren Josune
La Misericordia puede obrar efectos en la fragilidad capaz de transformar una vida. Pienso que cuando un ser humano se ve "tocado" por el Amor, es muy posible que sienta en lo más íntimo de sí mismo, el deseo de volver a la "Casa del Padre". Ocurre que hay demasiados "hermanos mayores", sin compasión, que impiden y dificultan ese encuentro y cercanía.

¡Alabado Iesus Christi! Que su Misericordia habite en nuestro corazón.

Miren Josune
11/04/18 3:50 PM

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