La opción fundamental

Creo que muchos problemas se originan con frecuencia por cuestiones de terminología. Una de las cosas buenas de la filosofía escolástica eran sus nociones, con las que se expresaba el sentido exacto que se quería dar a una palabra, y se evitaban así los malentendidos.

Un comentarista de un artículo mío en “Religión en Libertad” me criticaba porque decía que en ese artículo había reminiscencias de la así llamada teoría de la Opción Fundamental, que Roma ya declaró no conforme con la fe en la encíclica “Veritatis Splendor”, número 67. ¿Existe en realidad esa condena?

La Declaración "Persona Humana" de la Congregación de la Fe afirma en 1975: "Sin duda que la opción fundamental es la que define en último término la condición moral de una persona. Pero una opción fundamental puede ser cambiada totalmente por actos particulares, sobre todo cuando éstos hayan sido preparados, como sucede frecuentemente, con actos anteriores más superficiales. En todo caso no es verdad que los actos singulares no son suficientes para constituir un pecado mortal" (nº 10).

La “Veritatis Splendor” dice literalmente en ese número 67: “Por tanto, dichas teorías son contrarias a la misma enseñanza bíblica, que concibe la opción fundamental como una verdadera y propia elección de la libertad y vincula profundamente esta elección a los actos particulares. Mediante la elección fundamental, el hombre es capaz de orientar su vida, y, con la ayuda de la gracia, tender a su fin siguiendo la llamada divina. Pero esta capacidad se ejerce de hecho en las elecciones particulares de actos determinados”… "Precisamente por esto, la opción fundamental es revocada cuando el hombre compromete su libertad en elecciones conscientes de sentido contrario, en materia moral grave".

En pocas palabras, estos textos admiten la opción fundamental, de la que afirman tiene su fundamento en la Escritura, pero lo que sí rechazan es el sostener que quien tiene una opción fundamental buena, está confirmado en gracia y no puede cometer pecado mortal.

El fundamento bíblico de esta doctrina está en que la enseñanza de Jesús supone como algo obvio que el hombre es libre, pero remite, a través de la multiplicidad de los actos particulares, a la opción fundamental como factor de responsabilidad último y decisivo: "Buscad primero el reino y su justicia" (Mt 6,33). Esta opción por Dios no sólo influye en nuestro obrar, sino también en nuestro ser, pues al darnos la gracia nos hace verdaderamente hijos de Dios, constituyéndonos en hombres moralmente buenos. Pero nuestra opción se realiza en el tiempo y en la historia y por tanto puede sufrir cambios. Por ello la opción fundamental por Dios, al igual que las demás opciones particulares, sigue el flujo de la vida humana y su evolución y desarrollo y en consecuencia puede cambiarse de mala a buena por la contrición o una buena confesión y de buena a mala por el pecado mortal o grave.

Creo que muchos problemas se originan con frecuencia por cuestiones de terminología. Una de las cosas buenas de la filosofía escolástica eran sus nociones, con las que se expresaba el sentido exacto que se quería dar a una palabra, y se evitaban así los malentendidos. Recuerdo que precisamente en este tema de la opción fundamental, mi anciano y benemérito párroco me dijo: “Dices que la opción fundamental es esencial en el cristianismo, y sin embargo yo me he pasado mi vida predicando el evangelio y no sabía ni que existía”. Le respondí: “Lo que yo llamo opción fundamental, Vd. lo llama gracia santificante”. De hecho las palabras contrición, opción fundamental buena, santidad, gracia santificante, temor filial y amor de caridad son equivalentes y todas ellas hacen referencia a la persona en gracia, mientras que la opción fundamental mala la tiene quien ha perdido la gracia y está en pecado mortal.

Pedro Trevijano Etcheverría, sacerdote

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1 comentario

Carlos Herrejón Peredo
Muy clara la explicación. Lo felicito.
Por mi parte añadiría, en términos meramente filosóficos, que aunque es más fácil obrar conforme a la opción fundamental que contra ella, o en otros términos, más fácil obrar conforme al hábito adquirido que contra él, en el caso de opción por el pecado grave no es tan difícil, dada la propensión humana al egoísmo y al menor esfuerzo; en cambio la opción fundamental por la búsqueda y seguimiento de una recta conciencia exige lucha hasta la agonía.
Dígame si me equivoco.
20/02/13 9:30 PM

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