El Problema demográfico

El Problema demográfico

El problema demográfico compete a toda la sociedad, y muy especialmente a los gobiernos, que deben tomar medidas dedicadas a la protección de la familia; medidas reales, eficaces, que sean verdaderas ayudas para los matrimonios que desean tener hijos y contribuyan así al bien general de una sociedad que en nuestros países europeos occidentales está envejeciendo a pasos agigantados, siendo conscientes de que las políticas familiares son inversiones cuyos réditos se cobran en el futuro.

El problema demográfico compete a toda la sociedad, y muy especialmente a los gobiernos, que deben tomar medidas dedicadas a la protección de la familia; medidas reales, eficaces, que sean verdaderas ayudas para los matrimonios que desean tener hijos y contribuyan así al bien general de una sociedad que en nuestros países europeos occidentales está envejeciendo a pasos agigantados, siendo conscientes de que las políticas familiares son inversiones cuyos réditos se cobran en el futuro. Y sin embargo nunca en el pasado la procreación humana y, por tanto, la familia basada en el matrimonio, que es su sitio natural y el único lugar verdaderamente adecuado para ella, están tan amenazados y atacados como en la civilización actual. Las causas son diversas, pero el eclipse de Dios, creador del hombre, está en la raíz de la profunda crisis actual. España, concretamente, no siendo ya un país pobre, es sin embargo uno de los países con más baja tasa de natalidad del mundo. Los motivos de ello no son tan solo el egoísmo y el hedonismo, sino también causas estructurales que penalizan el tener hijos, como pueden ser la disminución del número de matrimonios, la edad avanzada a la que se contraen, el aumento de la esterilidad, las dificultades para tener casa a precio razonable, el tamaño de los pisos, los problemas laborales y la ausencia de una política familiar eficaz, pues la ayuda a las familias es muy inferior a la media de los países de la Unión Europea. Económicamente lo conveniente es un crecimiento de población moderado continuo, pues no olvidemos que muchas industrias de todo tipo tienen a los niños o sus madres como principales clientes.

Pero mucho peor, y además una ofensa grave a la dignidad humana y a la justicia, son todas aquellas actividades de los gobiernos o de cualquier otra autoridad pública, que van directamente contra la familia y sus valores (aborto, matrimonio homosexual, divorcio exprés, leyes educativas), En España tenemos ya en la mayor parte de las Comunidades Autónomas leyes en favor de la ideología de género, incluido el aborto, y pronto se va iniciar una Proposición de Ley contra la discriminación por orientación sexual, identidad o expresión de género y características sexuales, y de igualdad social de lesbianas, gais, bisexuales, transexuales, transgénero e intersexuales, que ya sido presentada por Podemos, pero a la que el PSOE y Ciudadanos ya han dicho que sí, y el PP va a dejar libertad de voto.

Si uno lee la Constitución o la Declaración de Derechos Humanos, uno se da cuenta de la multitud de artículos que en estas leyes de Ideología de Género violan algún derecho humano recogido en la Constitución o en la Declaración de Derechos Humanos, pero cuando tras la petición de unas cuantas Asociaciones a la Defensora del Pueblo, ésta se negó a presentar el recurso de anticonstitucionalidad, está claro que no se puede ser muy optimista, y eso que las consecuencias para la educación, el matrimonio, la familia, las libertades públicas e incluso para el deporte (el deporte femenino se va al traste), son gravísimas.

En otros países, como China, se limita la libertad de los esposos en la decisión sobre el número de hijos y es el Estado el que decide el número de hijos que puede tener cada familia. Esta decisión no debe estar sometida a imposiciones gubernamentales, pues no es algo banal sino que toca realidades profundas de la persona como su sexualidad, su relación de pareja, su deseo de paternidad o maternidad. El resultado es un desequilibrio bastante fuerte entre el número de varones y el de mujeres, pues las parejas generalmente prefieren varones.

Con frecuencia también, los programas de ayuda a los países del Tercer Mundo se ven condicionados por la exigencia de la práctica del aborto, de la esterilización y del anticoncepcionismo. Por consiguiente, hay que condenar con energía cualquier violencia ejercida por las autoridades en favor del aborto procurado, la esterilización y el anticoncepcionismo. “Son moralmente condenables, como atentados a la dignidad de la persona y de la familia, los programas de ayuda económica destinados a financiar campañas de esterilización y anticoncepción o subordinados a la aceptación de dichas campañas” (Pontificio Consejo “Justicia y Paz”, “Compendio de Doctrina Social de la Iglesia” 234). Como decía una médico nigeriana la solución no es el aborto, sino la educación.

 

Pedro Trevijano

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7 comentarios

José Miguel
Completamente cierto, padre, lástima que el entendimiento de tanta gente esté nublado y no vea con claridad estas verdades. Estamos avanzando al precipicio como civilización occidental y casi nadie parece advertirlo. Que Dios nos ampare.
11/09/17 3:19 PM
chico
Respecto de España que es lo que me interesa: Hoy, amar a España es amar a una enferma. ¡ cuánto tenemos que rezar por los españoles !. Pobrecicos, no saben hacer ni la "o"! con un canuto, aunque no se lo digas, porque te insultarán.
12/09/17 8:50 AM
Antonio José, desde Maracena
Pero los musulmanes sí que tienen hijos, doblando la media, como mínimo, de los que no lo son, ¿no?
12/09/17 4:09 PM
Guillermo PF
Maracena, los musulmanes tienen muchos hijos todavía, como los tenían antiguamente nuestros abuelos y como los van teniendo cada vez menos los gitanos. Estos musulmanes ya no, pero esos hijos suyos, si siguen aquí adoptarán este modo de vida. A la buena vida es que se acostumbra la gente muy pronto.
12/09/17 7:43 PM
Antonio José, desde Maracena
Entonces, según tú, no llegarán a ser mayoría, ¿no?
12/09/17 9:32 PM
Petrus
Criar un niño bajo las normas estrictas del Estado actual resulta mucho más complicado ahora que hace treinta años. Entonces, en un coche entraban los padres, los niños y los abuelos... hoy, si tienes dos niños, los abuelitos tendrán que ir en su coche o andando, pues en el asiento de atrás solo caben dos sillitas. SI tienes tres, necesitas una furgoneta o un siete plazas. Y esto solo en lo que respecta al coche.Ni se te ocurra dejar solo al nene en casa para bajar a por el pan, o darle un cachete o reñirle en voz demasiado alta, pues puedes perder la patria potestad, que ahora parece ser una prerrogativa del Estado. Así que no es extraño que más de uno ( o dos millones) decidan cambiar niño por perro o gato . Por puro egoísmo y pura comodidad. A esos animalitos todavía ( nótese el todavía) se les puede atar corto, suelen ser obedientes, comen poco, viajan en una caja, se les puede dejar solos hasta unos días y no necesitan profesores particulares ni prótesis dentales ni zapatillas de marca... Por eso, y por otras muchas sinrazones, tal vez, en mi ciudad creo que hay más perros ( sin contar gatos y demás mascotas) que niños. Posiblemente hay gentes que creen que los perros y gatos cuidarán de todos cuando , ya viejos, necesitemos apoyo ...
12/09/17 11:29 PM
Ricardo de Argentina
Grandes verdades dices, Petrus.
Eso de poner tantas reglamentaciones para "proteger" a los bebés, que ya no pueden ir en brazos de sus madres como antaño, me hace recordar a la actual legislación laboral que, so capa de "proteger" a los obreros, ha dejado a inmensas multitudes sin trabajo. Es que si te la complican tanto para poder tener bebitos, ahí tienen una medida antinatalista efectivísima, pues no habrá marchas de protesta contra ella.

Hace no mucho tiempo una familia que venía en coche por la ruta chocó frente a mi ciudad con otro auto, de frente. Los padres venían adelante y murieron. Traían un bebito atrás, en su "huevito", atado y cumpliendo todas las normas. No obstante murió también.
Por supuesto que no quiero generalizar a partir de este caso aislado que me tocó conocer, sólo pretendo pararle los pies a quienes pretenden generalizar en el sentido contrario.
Además, ¿no es ridículo que se reglamente con tanta puntillosidad la forma de llevar a los niños, cuando se está permitiendo la venta de autos
baratos que en la práctica son como motos de 4 ruedas, latas de sardinas con dudosas medidas de protección y altísima tasa de mortandad y morbilidad en caso de accidente?
Un poco más de coherencia por favor: si lo que se quiere es evitar las muertes en los choques, empecemos por prohibir la circulación de los autos cuya principal defensa contra un impacto es una bolsa inflada.
14/09/17 4:48 PM

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