¿Vale la pena sentarse a confesar?

Cuando comento que casi todos los días me siento un rato a confesar, hay gente que llega a preguntarme si eso todavía se estila y se asombran todavía más si les digo que, aunque despacio, se ven claros signos de recuperación de este sacramento, como muestran las JMJ.

La predicación de Jesucristo empieza así: «Convertíos, porque el reino de los cielos está cerca» (Mt 4,17). Para el pecador que se arrepiente la voluntad divina de perdón no tiene límites (Lc 15).

Por su parte la Iglesia siempre ha creído que podía perdonar los pecados y ha practicado ese perdón. La Penitencia es un Sacramento, es decir uno de los actos que expresa de modo preferente el encuentro entre el hombre y Dios. Es por supuesto el modo normal de perdón de los pecados cometidos después del Bautismo.

«Pero sobre la esencia del Sacramento ha quedado siempre sólida e inmutable en la conciencia de la Iglesia la certeza de que, por voluntad de Cristo, el perdón es ofrecido a cada uno por medio de la absolución sacramental, dada por los ministros de la Penitencia; es una certeza reafirmada con particular vigor tanto por el Concilio de Trento como por el Concilio Vaticano II»… «Y como dato esencial de fe sobre el valor y la finalidad de la Penitencia se debe reafirmar que Nuestro Salvador Jesucristo instituyó en su Iglesia el Sacramento de la Penitencia, para que los fieles caídos en pecado después del Bautismo recibieran la gracia y se reconciliaran con Dios» (Exhortación Apostólica de Juan Pablo II, «Reconciliatio et Paenitentia» nº 30).En la reciente JMJ el Papa Francisco ha hecho varias referencias a este sacramento. Destaco ésta, en la homilía de la Misa de la Transfiguración. «Pon a Cristo: Él te acoge en el sacramento del Perdón, con su misericordia cura todas las heridas del pecado. No tengas miedo de pedirle perdón, porque Él, en su inmenso amor, nunca se cansa de perdonarnos».

Muchas veces he pensado que la crisis del sacramento se debe no sólo como señala Juan Pablo II en «Reconciliatio et Paenitentia» nº 18 a la pérdida del sentido del pecado provocada por el trasfondo de la cultura moderna (fermentos de ateísmo, secularismo, ciertos equívocos de las ciencias humanas y ética del relativismo) y por algunas tendencias en la doctrina y en la vida de la Iglesia (confusionismo en la exposición de cuestiones graves de la moral cristiana y defectos y abusos en la práctica de la Penitencia sacramental), sino también al hecho que la gente no viene a confesarse y los sacerdotes no nos sentamos en el confesionario, ocasionando un círculo vicioso, que es a los sacerdotes a quienes corresponde romper.

La actitud fundamental del sacerdote hacia los penitentes debe ser el amor. Conseguir esta actitud es fácil, porque aparte que la gracia de estado está para algo, vemos al penitente ya arrepentido, es decir bajo la luz de la gracia que posee, al menos en forma de atrición.

Este amor al penitente debe llevarnos a amar a la Penitencia como ministros suyos y como una de nuestras tareas evangelizadoras más importantes: «otras obras por falta de tiempo podrían posponerse y hasta dejarse, pero no la de la confesión» (Conferencia Episcopal Española, Instrucción Pastoral sobre el sacramento de la Penitencia. «Dejaos reconciliar con Dios», Madrid 1989 nº 82); «el confesor muéstrese siempre dispuesto a confesar a los fieles cuando éstos lo pidan razonablemente» (Reconciliatio et Paenitentia nº 10).

En cuanto a los penitentes, pienso que nos encontramos con tres tipos de gente: los cristianos corrientes, que en su lucha espiritual pasan por altibajos y a quienes hacemos un gran servicio dándoles paz, confortándoles en su lucha espiritual y, a veces, devolviéndoles la gracia. Otros son los convertidos después de bastantes años de alejamiento y ante los que uno no puede por menos de acordarse de la frase del evangelio: «Más alegría hay en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse»(Lc 15,7). Y, por último, están aquéllos que llevan una vida espiritual profundísima, que les ves de verdad discípulos y apóstoles de Jesús y que suscitan en ti una reacción de sana envidia e intento de imitación.

Pero hemos de ser conscientes que si queremos que los fieles estimen la confesión, los sacerdotes debemos guiarles no sólo con las palabras, sino sobre todo con el ejemplo. La mejor catequesis es la del sacerdote que se acerca a menudo y con regularidad a este sacramento, que le permite profundizar en la contrición de sus pecados y seguir más fielmente a Cristo, en cuyo nombre perdona a quienes son pecadores como lo es él mismo.

El sacerdote que descuida personalmente este sacramento, será él mismo un mal confesor, dejándose llevar de la pereza y dándose a sí mismo pretextos para evitar el confesionario y deshabituar a los fieles, tanto más cuanto que se trata de un servicio difícil, aunque tremendamente confortante, hasta el punto que encontramos en la Carta a Santiago estas palabras: «Hermanos míos, si alguno de vosotros se desvía de la verdad y otro le convierte, sepa que quien convierte a un pecador de su extravío se salvará de la muerte y sepultará un sinfín de pecados» (5,19-20).

Contestando a la pregunta inicial: claro que vale la pena sentarse en el confesionario.

Pedro Trevijano, sacerdote

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26 comentarios

Marina
Si los propios Sacerdotes retiran los confesionarios, nos quitan de los bancos los reclinatorios . ?Que podemos hacer¿.
Confiar,rezar y esperar.
5/08/13 9:13 AM
Gabriela
He sabido de personas que no encuentran sacerdotes para confesarse. Acuden a varias parroquias hasta que encuentran a alguno disponible. Será que los sacerdotes le han dado mas importancia a la parte administrativa que a sus fieles?
Ahora, qué siente una persona que es confesada fuera del confesionario y por donde circulan personas que distraen al confesor?
5/08/13 3:44 PM
Alfredo
¡Qué alegria ver el confesionario abierto cuando se visita una iglesia!
Es una invitación a la conversión. Es como si Dios nos dijera "Aquí estoy para darte un abrazo".
5/08/13 3:48 PM
Raúl
Yo siempre había creído que el sacramento de la Penitencia era uno de los puntos diferenciales de la Iglesia Católica con respecto a las demás confesiones cristianas, pero a veces pienso que hay sacerdotes y religiosos que no sé si habrán confesado alguna vez en su vida. También conozco alguna iglesia en la que jamás he visto el confesionario ocupado por un sacerdote.

Y qué decir de aquéllas iglesias modernas, administradas por sacerdotes igual de modernos, en las que simplemente se deja una nota en el tablón: "para confesiones, solicitarlo al sacerdote".

Creo que la confesión ya de por sí es algo difícil muchas veces y la gente no se atreve, pero si además apenas se ven sacerdotes confesando, es más difícil todavía que la gente se acerque a un confesionario.

Y por último, los obispos y arzobispos... ¿están eximidos por sus múltiples ocupaciones y responsabilidades de administrar este sacramento? Porque yo nunca he visto a los míos hacerlo, ni sé dónde y cuándo lo hacen. Sería una buena forma de dar ejemplo.
5/08/13 4:36 PM
Pedro Gimenez
Creanme, es mas facil adaptar nuestro ritmo de pecar a las confesiones, que al contrario. La tensión y la alerta se me han disparado hasta extremos preocupantes ante la posibilidad de pecar, sabiendo que durante semanas, satanas y Dios me van ha tener jugando al ratón y al gato con los confesionarios, pues en el tema de los confesionarios vacios tambien interviene satanas, ¿ o es que no es una tentación el no administrar este sacramento tan importante, imprescindible para participar en la Eucaristia ?. Lo dicho, adaptemos nuestro horario de pecar al horario de los confesionarios, nos irá mejor.
6/08/13 7:46 AM
José Luis
Es la realidad, al menos yo conozco a algunos, que no desean la cura de almas, llegan a poner mala cara, o decir: "ven otro día, ahora no tengo tiempo", y la comunión, no importa, si estas o no preparado, si estás en gracia de Dios como en pecado mortal, si no sabes prepararte para la Santa Misa, se le da la Sagrada Comunión, aunque una persona no haya ido en su vida a la Iglesia, pero por compromiso o por el qué dirá, llegan a recibir la Sagrada Comunión.

Estoy viendo yo cuánto se ofende al Señor en tal o tal sitio, por tal o tal conducta, y lo más que podemos hacer es orar por todos. Pero es muy doloroso las ofensas que se comete contra Cristo, y no poder decir nada porque no hacen caso. Pero hay que decirlo si se tiene ocasión, que la hay, pero no en todo lugar. Que por lo menos no debemos hacernos cómplices del pecado ajeno.

Si se descuida el sacramento de la confesión también se descuida todo lo que sea de la Sagrada Liturgia, algunos protestan, incluso desearían eliminar, por eso, que cada cual hace una misa según su propia medida, descuidan todas las cosas del Señor.

Muchos queremos confesar nuestros pecados, en el confesionario cuando estamos en la iglesia, no sentado un cualquier sitio, pero que el sacerdote rehúye con un "temor", del confesionario, como el mismo diablo, no quiere acercarse, no es bueno. Hemos de aprender a vivir, porque el tiempo es más breve de lo que pensamos. a vivir en santa amistad con Dios, jamás como idólatras ni mundanos.
6/08/13 8:35 AM
Alejandro Galvan
Como fiel laico, valoro MUCHISIMO que en una parroquia se encuentre, aunque sea en periodos breves, un horario FIJO de confesión, de modo que llegando, tengo certeza que podré ser perdonado.

Cuando te encuentras con un "Avisar al párroco..." o "Tocar el timbre..." o similares, el respeto humano, ya fuerte para oponerse a declinar los pecados, suele llevarse la mejor parte.

En la parroquia de mi juventud tuvimos la gracia de tener, por tres años, a un sacerdote MUY anciano, vecino de la parroquia (no tan cercano, la verdad), que era cuidado por sus sobrinos. Se pasaba las 4 horas de la mañana sentado en el confesionario, disponible para hablar, para confesar, para escuchar; y si no, estaba rezando el breviario o el rosario.

Un amigo catequista me contó que le había pregunta cómo aguantaba tanto tiempo ahí dentro, en el horario de trabajo de los parroquianos, con lo que no había mucha gente que se confesara. Él le respondió que es que era el lugar más cómodo de la iglesia (lo cual era manifiestamente falso; yo probé años después a sentarme allí, para probarlo, y eso era íncomodo hasta decir basta): pero allí estaba. El último año, no conseguía ir a pie hasta la parroquia; le llevaban los sobrinos. Y cuando le dió el derrame cerebral, perdimos a un excelente confesor (de los pecados, y de la Fe)
6/08/13 10:00 AM
miguel
Gracias a todos los Sacerdotes que se sientan todos los días unas horas en el Confesionario dispuestos a servir el Sacramento, el Perdón de los pecados.Glorifican su ministerio sacerdotal.
Que todos los sacerdotes se dejen de otras historias.Ellos son los únicos que realizaran la Eucaristía y el Perdon. ÚNICOS e IMPRESCIDIBLES.Por favor no nos dejen no se olviden de las funciones principales de su ministerio, no nos abandonen sin querer.
Sentado en el Confesionario, se reza,se lee, se espera, se perdona y siempre se está disponible para servir.
Por favor, no nos dejen.Gracias. Recemos por los Sacerdotes.
6/08/13 6:12 PM
Maria-Ar
En mi provincia, encontrar un confesor, es buscar una aguja en un pajar...
+
7/08/13 5:58 AM
Manuel
Qué interesante artículo. Siempre me recuerdo de San Juan 20, 22-23, me ha impresionado toda la vida esta orden de nuestro Señor después de la Resurrección a los primeros sacerdotes. Tiene un significado muy profundo. Pienso que si los curas permanecieran suficiente tiempo en el confesonario el mundo cambiaría mucho, lo tienen en sus manos y no se dan cuenta muchos de ellos, es un secreto a gritos.Debería seguir también el ejemplo de su santo Patrono. Se habla de la presencia de Cristo en el mundo y cada uno es o puede ser ese Cristo si vive en gracia de Dios. Cambiaría la sociedad. Animo, a sentarse a oir a los feligreses y a perdonar en nombre de Cristo y ser canal de la gracia santificante, propia del secramento de la Penitencia.
7/08/13 6:04 PM
maga
Para que la gente entienda la importancia de la confesion, tambien el cura tiene que hablar mas frecuentemente de ella e ir hacia los fieles uno por uno a invitarles a este sacramento, ya que es algo que cuesta y yo creo una gran mayoria piensa que con arrepentirse de sus pecados ya es suficiente.
7/08/13 10:50 PM
Yolanda
es mas facil adaptar nuestro ritmo de pecar a las confesiones, que al contrario
_______________

JAJAJAJAJAJAJAJJA

Muy bueno. Voy a hacerme un horario ahora mismo. ¡Gracias por la idea!
;)
7/08/13 10:59 PM
maría cristina gómez gordon
LA VOCACIÓN DE SER SACERDOTE ,ES SERVIRLE A DIOS ,ATRAVES DE SUS FIELES ,,,,SER HUMILDE , SENCILLO ,ALEGRE Y ANIMADOR ,,,,ANTES CUANDO ERA CHICA ,LOS SACERDOTES SALIAN CON SU SOTANAS ,AL ENCUETRO DE LOS FIELES,,,, ,Y ELLOS MISMO ME DABAN CATEQUESIS PARA LA PRIMERA COMUNIÓN ,,,MOMENTOS FELICES QUE YA NO HAY ,,,AHORA YA NO SON ASÍ ,,,MI BENDICIONES DESDE PANAMÁ ,LOS QUIERO DE GRATIS
8/08/13 4:03 PM
Fran J.
vale la pena pero muchas veces hay trabas para confesarnos, en mi parroquia el confesionario pasa lleno los fines de semana, el sacerdote se tarda bastante para confesar a cada persona, se le acaba el tiempo y el se retira tranquilamente dejando burlados a los que aun estaban esperando por pasar , creo que eso no se deberia de hacer, tengo 2 meses de quererme confesar y no he podido
8/08/13 5:26 PM
Paloma
En mi ciudad, todas las personas saben que si tienen necesidad de confesarse siempre lo pueden hacer con GARANTÍA al menos en un lugar: en El Santuario de los Sagrados Corazones, (antiguamente iglesia de los Jesuitas). Siempre ha sido así, garantía de confesores, de confesionarios abiertos, antes, durante y después de la Santa Misa.

Muchos días, se nota que el flujo es menor, sin embargo, siempre hay sacerdotes para confesar y siempre hay fieles para confesarse, todos los días de la semana, por la mañana y por la tarde.

Lo he visto, lo veo y lo vivo.

Este tema no debía cuestionarse y sin embargo ¡cuánta tristeza!

Una vez, no es exageración, en Madrid por la tarde tuve que recorrerme al menos 6 iglesias para poder confesarme, ¡no daba crédito!
8/08/13 7:41 PM
Paloma
Ah, se me olvidaba comentar, que además es precioso ver con frecuencia que ahí se confiesan sacerdotes y seminaristas. ¡Gran ejemplo! de naturalidad y sencillez en Dios.
8/08/13 7:42 PM
Enrique G.B.A.
Un sacerdote en un confesionario es la Misericordia de Dios, esperando al pecador.
¿Y quién no tiene pecado?
"Si decimos que no tenemos pecado, nos estamos engañando a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros" 1Juan 1:8
9/08/13 1:26 AM
P. Milton
soy sacerdote y todos los comentarios que dice la gente es tanta verdad como un poño de arroz para llevar ala boca.
parece que estamos olvidando nuestro identidad y mision que primero es entregar paz a todo aquel que lo necesite...

www.virgendelcastellar.blogspot.com
9/08/13 1:45 PM
maria
Les recomiendo a todos la lectura del libro "Providencia divina", de Catalina Rivas, con Imprimatur. Esta en pdf en internet.
Aqui habla de lo que sucede en el mundo espiritual cuando uno va a confesarse con el sacerdote. A mi me ha cambiando mucho el temor que tenia de confesarme, y me ha hecho ver de forma distinta al sacerdote.
Un abrazo a todos!
10/08/13 12:32 PM
maria
Que bonito seria que este libro llegue a manos de todos los hijos de Dios!
Lo recomiendo mucho para crecer en el amor a Dios, y a los sacerdotes.
10/08/13 12:34 PM
Daniel
Me confieso con frecuencia y no soy escrupuloso; yo hecho en falta que lo sacerdotes se sienten a confesar, que nunca tengan tiempo. En mi parroquia, pone que media hora antes de la Misa atienden , pero la capilla de reconciliación está cerrada siempre, a veces lo he pedido y me dicen está en su derecho. Resulta que hay una Misa para polacos y ahí sí que está el sacerdote polaco, con cola y yo aprovecho. Sientense a confesar !!!!!
10/08/13 9:07 PM
Martin
El Papa Francisco le dio este consejo a unos sacerdotes romanos. "Dejen las puertas abiertas de las iglesias –nos dijo Francisco–, así la gente entra, y dejen una luz encendida en el confesionario para señalar su presencia y verán que la fila se formará".
10/08/13 9:19 PM
Juan
¡Qué tesoro de gracia, de vida verdadera e irradiación espiritual no tendría la Iglesia si cada Sacerdote se mostrase solícito en no faltar nunca, por negligencia o pretextos varios, a la cita con los fieles en el confesionario, y fuera todavía más solícito en no ir sin preparación o sin las indispensables cualidades humanas y las condiciones espirituales y pastorales!...

... deseo rendir homenaje también a la innumerable multitud de confesores santos y casi siempre anónimos, a los que se debe la salvación de tantas almas ayudadas por ellos en su conversión, en la lucha contra el pecado y las tentaciones, en el progreso espiritual y, en definitiva, en la santificación. No dudo en decir que incluso los grandes Santos canonizados han salido generalmente de aquellos confesionarios; y con los Santos, el patrimonio espiritual de la Iglesia y el mismo florecimiento de una civilización impregnada de espíritu cristiano. Honor, pues, a este silencioso ejército de hermanos nuestros que han servido bien y sirven cada día a la causa de la reconciliación mediante el ministerio de la Penitencia sacramental.

(J Pablo II)
11/08/13 1:26 PM
Juan
... dirijo, pues, una insistente invitación a todos los Sacerdotes del mundo, especialmente a mis Hermanos en el episcopado y a los Párrocos, a que faciliten con todas sus fuerzas la frecuencia de los fieles a este Sacramento, y pongan en acción todos los medios posibles y convenientes, busquen todos los caminos para hacer llegar al mayor número de nuestros hermanos la «gracia que nos ha sido dada» mediante la Penitencia para la reconciliación de cada alma y de todo el mundo con Dios en Cristo.

(J Pablo II. Exh Ap Reconciliación y Penitencia 1.984)
11/08/13 1:30 PM
antonio avi
Si se Quiere se puede aunq se tarde algo mas de lo deseado en confesar. En mi parroquia pusieron 2 confesionarios que no sirven debido a las características sonoras del templo q hacen q cualquier susurro se escuche claramente. Solución:ir a la otra punta de la ciudad, a un bellísimo templo barroco cuyos confesionarios Son cuartetos permiten la confesión sin estar pendiente de si te oyen o no.
19/08/13 4:31 PM
amneris
acudir a la confesión, es como tocar el arcoíris y brillar junto con el.... y no confesarse es como ser una tuberías de aguas negras... es el mejor certificado de salud. abrazos
21/08/13 1:47 AM

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