Hazme instrumento de tu Paz

Porque hay muchas clases de paz, y por eso, dado que el cristianismo reconoce la paz en aquella que Jesús nos dio como suya, tenemos también que estar atentos a qué paz se refieren quienes tanto la invocan.

Queridos hermanos y amigos: paz y bien.

Es quizás una de las oraciones modernas más divulgadas. Se atribuye a San Francisco de Asís, aunque no fue él quien la compuso. No obstante es reconocible el espíritu franciscano de esta plegaria y traduce sin lugar a duda el hálito que el Poverello Francisco respiraba cuando hablaba con Dios sobre los hombres y cuando hablaba a los hombres sobre Dios.

Hazme, Señor, un instrumento de tu paz. Sí, el corazón del cristianismo está cruzado por ese deseo que Jesús pidió en aquella sobremesa tan especial de la Última Cena como quien transmite a sus amigos más suyos, a los discípulos más cercanos, uno de sus secretos menos guardado: la paz. Así les dirá aquello: mi paz os dejo, mi paz os doy; no como os la da el mundo. Ser instrumentos de la paz es ponerse al servicio de la misma dejándonos conmover por el rostro de Dios y sus entrañas bondadosas. No es una actitud “buenista” o “pacifista” la que reconocemos en el Señor. La suya es una paz y una bondad distintas, y de ellas han dado el más alto testimonio los mejores hijos de la Iglesia, que son los santos.

Porque hay muchas clases de paz, y por eso, dado que el cristianismo reconoce la paz en aquella que Jesús nos dio como suya, tenemos también que estar atentos a qué paz se refieren quienes tanto la invocan. Muchas veces la paz no se concibe como la ausencia de toda violencia, la que nace del respeto que nutre el amor, sino que se entiende una paz desde la trinchera particular. Una cosa es decir “Sí a la paz”, y otra bien distinta es decir “No a la guerra”… ¿pero a cuál? Hay quienes no desean en verdad la erradicación de todas las guerras, de todas las violencias, sino tan sólo las que declaran, sostienen y ganan… sus contrarios políticos.

Como hay quienes se llenan de razones para una campaña en contra de la pena de muerte o en contra de la tortura. Los cristianos debemos estar ahí con toda contundencia y contumacia: en contra de todas las torturas, y en contra de todas las penas de muerte. Pero, de todas. No vaya a ser, de nuevo, que las torturas que infligen los conmilitones se justifican y disculpan, mientras que se es inflexible hasta la pancarta y la barricada, para denunciar a los torturadores que no votan nuestras siglas o que mueven una ceja distinta. Porque ya se ve, que hay cejas y cejas, y algunos no cejan en su hipocresía. Hay torturas y penas de muerte, y todas ellas están de más. Incluyendo las del aborto, las de la eutanasia, y todas las que se dan en los campos de concentración y en las dictaduras de todo signo.

Hazme, Señor, instrumento de tu paz. Esto pedimos con el santo de Asís. Y lo hacemos porque el Papa nos ha invitado a acudir física o espiritualmente a la patria de San Francisco, para pedir el don de la paz al Buen Dios el próximo octubre, como hiciera hace veinticinco años el ya casi beato Juan Pablo II. Que allá donde hay odio, yo ponga el amor.
Que allá donde hay ofensa, yo ponga el perdón.
Que donde hay discordia, yo ponga la unión.
Que donde hay error, yo ponga la verdad.
Que donde hay duda, yo ponga la Fe. Que donde hay desesperación, yo ponga la esperanza.
Que donde hay tinieblas, yo ponga la luz. Que donde hay tristeza, yo ponga la alegría.

En nuestro camino cuaresmal, la paz sale a nuestro encuentro. Paz con Dios, paz con los hermanos, paz con nuestra alma. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados los hijos de Dios. Recibid mi afecto y mi bendición.

 

+ Fr. Jesús Sanz Montes, ofm

Arzobispo de Oviedo

 

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1 comentario

MH
sólo digo que la pena de muerte y las dictaduras están socialmente mal vistas y que sin embargo el aborto está socialmente admitido. Y que nadie se cuestiona despenalizar la pena de muerte en algunos supuestos y por lo tanto no habría un "coladero" del que preocuparse... que la última vez que se aplicó la pena de muerte en España fue a cinco terroristas, juzgados y condenados por unos crímenes, sin embargo aquí cada año se matan a más de cien mil inocentes que no han tenido paz, aunque si la hayamos tenido los abortistas y los defensores de la vida entre nosotros...

muchas gracias.
14/04/11 2:46 AM

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