Sobre la ordenación de mujeres

La necesidad de la Iglesia de responder a la «ordenación» de mujeres fue abordada en una carta apostólica del Papa Juan Pablo II del 22 de mayo de 1994, «Sobre la Ordenación sacerdotal» (Ordinatio Sacerdotalis). Pido que todo el pueblo de la Diócesis de Davenport reconsidere devotamente cualquier participación en el proceso o el apoyo a la ordenación de mujeres a las Sagradas Órdenes. Tal participación no fomenta la unidad en la Iglesia y pone en peligro la comunión de los fieles entre sí y con Dios.

Ha llegado a mi conocimiento que la cuestión de la “ordenación” de mujeres a las Sagradas Órdenes se ha planteado en la Diócesis de Davenport. Con la siguiente declaración, espero que la posición de la Iglesia Católica Romana quede clara.

El papel de la mujer se ha mantenido en alta estima por la Iglesia durante siglos. Como un ejemplo, el difunto Santo Padre, Juan Pablo II escribió en 1988 en su carta apostólica a las mujeres titulada, “La dignidad y la vocación de la mujer” (Mulieris dignitatem):

“La Iglesia desea dar gracias a la Santísima Trinidad por el ‘misterio de la mujer’ y por cada mujer, por lo que constituye la medida eterna de su dignidad femenina, por las ‘maravillas de Dios’, que en la historia de la humanidad se han cumplido en ella y por medio de ella’ (N º 31). El papel absolutamente vital de las mujeres en la Iglesia se extiende a todas las mujeres a través del ejemplo de la Virgen María, la Madre de Jesucristo”.

La necesidad de la Iglesia de responder a la “ordenación” de mujeres fue abordada en una carta apostólica del Papa Juan Pablo II del 22 de mayo de 1994, “Sobre la Ordenación sacerdotal” (Ordinatio Sacerdotalis). Citando al Papa Juan Pablo:

“[4.] Si bien la doctrina sobre la ordenación sacerdotal, reservada sólo a los hombres, sea conservada por la Tradición constante y universal de la Iglesia, y sea enseñada firmemente por el Magisterio en los documentos más recientes, no obstante, en nuestro tiempo y en diversos lugares se la considera discutible, o incluso se atribuye un valor meramente disciplinar a la decisión de la Iglesia de no admitir a las mujeres a tal ordenación. Por tanto, con el fin de alejar toda duda sobre una cuestión de gran importancia, que atañe a la misma constitución divina de la Iglesia, en virtud de mi ministerio de confirmar en la fe a los hermanos (cf. Lc 22,32), declaro que la Iglesia no tiene en modo alguno la facultad de conferir la ordenación sacerdotal a las mujeres, y que este dictamen debe ser considerado como definitivo por todos los fieles de la Iglesia”.

El decreto vigente respecto a la “ordenación” de mujeres

El 29 de mayo de 2008, la Congregación para la Doctrina de la Fe, dicasterio del Vaticano, publicó un Decreto con el fin de proteger la verdadera doctrina, para salvaguardar la comunión y la unidad de la Iglesia y para guiar las conciencias de los fieles con respecto a la “ordenación” de mujeres. El decreto establecía que los que intentan conferir las Órdenes Sagradas a mujeres son excomulgados, como lo son las mujeres que intentan recibir las Órdenes Sagradas. Esto incluye el intento de “ordenación” de un diácono, sacerdote u obispo [mujer].

“La Congregación para la Doctrina de la Fe, en virtud de la facultad especial que le confiere la Autoridad Suprema de la Iglesia (cf. Can. 30, Código de Derecho Canónico), con el fin de salvaguardar la naturaleza y la validez del sacramento del Orden, decretó, en la Sesión Ordinaria del 19 de diciembre de 2007:

“De conformidad con lo dispuesto por el can. 1378 del Código de Derecho Canónico aquel que intente conferir las Órdenes Sagradas a una mujer, así como la mujer que haya intentado recibir las órdenes sagradas, incurre en excomunión latae sententiae, reservada a la Sede Apostólica”.

La frase, “excomunión latae sententiae” significa la excomunión en la que se incurre en cuanto el delito se haya cometido, y en razón del propio delito.

El propósito de la excomunión

El propósito de la excomunión es siempre por aunar a la persona de regreso a la comunión con la Iglesia. Se espera que, “sostenido por la gracia del Espíritu Santo, los que son excomulgados descubran el camino a la conversión y vuelvan a la unidad de la fe y a la comunión con la Iglesia, una comunión rota por su acción”.

Por su elección de ser excomulgado, es decir, ser separado de la Iglesia Católica Romana, les está prohibido celebrar sacramentos o sacramentales, recibir los sacramentos y desempeñar oficios, ministerios o cargos eclesiásticos, o realizar actos de régimen (cf. can. 1331 § 1 CIC).

¿Cómo retorna a la Iglesia alguien que está excomulgado ?

En este caso, el Santo Padre se reserva para sí la capacidad de devolver a la comunión con la Iglesia a la persona que está excomulgada.

Pido que todo el pueblo de la Diócesis de Davenport reconsidere devotamente cualquier participación en el proceso o el apoyo a la ordenación de mujeres a las Sagradas Órdenes. Tal participación no fomenta la unidad en la Iglesia y pone en peligro la comunión de los fieles entre sí y con Dios. Por mi parte, voy a seguir rezando por la unidad de toda la Iglesia y por aquellas personas que luchan con este problema.

 

+ Martin Amos, obispo de Davenport

Publicado en The Catholic Messenger y traducido por Gaudium Press

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31 comentarios

Vicente
la Iglesia no tiene la facultad de conferir la ordenación sacerdotal a la mujer.
2/06/10 12:38 PM
karle
Parece ser que el mandato de Jesús fue para hombres, así es como se ve establecido en los Evangelios, si es que no lo dejó establecido en otro momento y lugar.
Eso de que la mujer se ha mantenido el alta estima por la iglesia, habría mucho que hablar sobre ello. De otra forma, el día que las mujeres decidieran no volver a la iglesia, los templos estarían vacios.
Y de seguir con algunos de los sacerdotes que hoy pululan por el mundo, mejor que pudieran ser mujeres. Cuando Dios quiera que las cosas cambien, cambiarán.Se oponga quien se oponga.
2/06/10 3:48 PM
Danago
Jesús se adaptó a su tiempo. No era normal el servicio de sacerdotisas. ¿Por qué hoy no? La mujer llena todos los oficios. El servicio del templo, de la comunidad, de los sacramentos no es masculino ni femenino. Históricamente aún no se ha dado. Pero se dará. ¿No decía el Vaticano II que había que leer los signos de los tiempos? Pues venga, a evolucionar, señores de la jerarquía. Es cuestión de almas, no de entrepiernas. Ahora, eso sí, con equilibrio y sentido común. En tiempos de persecuciones el viático era llevado si era preciso por laicos, incluso niños. ¿Es que la mujer, nuestra madre, hermana, esposa, hija,... es impura e indigna? Vamos, anda. La mujer puede y debe servir en todo lo eclesial y sacramental. Pero por favor, que no escoja el párroco tal a esa señora peripuesta del banco cual y que sin revestirse de alba o túnica salga a dar la comunión con anillos y collares. Pero enseñada, formada, ordenada como diaconisa y revestida adecuadamente lo haría muy bien.
2/06/10 4:35 PM
Martin Ellingham
La pretensión de “reformar” a la Iglesia de acuerdo con los “signos de los tiempos” parece tener una dirección contraria a las exigencias del Evangelio y de la Tradición. Mientras las reformas religiosas, por ejemplo, nacieron de la repugnancia por la dulcificación de la disciplina y del deseo de una vida más espiritual, orante y austera, en un movimiento ascendente y desmundanizante, ahora la tendencia es descendiente y mundanizante. Adaptarse a los “signos de los tiempos” no parece indicar el deseo de que la Iglesia transforme cristianamente al mundo, sino una mundanización de los cristianos, y en resolución la apostasía silenciosa.
2/06/10 5:03 PM
Nieves
"Jesús se adaptó a su tiempo. No era normal el servicio de sacerdotisas. ¿Por qué hoy no?......"

También era normal apedrear a una mujer adultera, y no tratar con pecadores, pero en cambio eso no lo hizo....en eso no se adaptó a su tiempo.

No hay que olvidar la frase de "se os ha dicho.......pero yo os digo"

Entre sus seguidores se incluyen mujeres que incluso le acompañan en la Pasión, pero no eligió a ninguna como apostol, ni celebró la última cena con ninguna......

¿No será que no lo hizo simplemente porque no quiso,y así lo interpreta la Iglesia?
2/06/10 6:25 PM
Simpson
¿Y por que un hombre no puede ser madre? ¿Y por que una mujer no puede ser padre? ¿Y porque un blanco no puede ser negro? ¿Y por que mi abuela no es un camion...?

¡Que ganas de enredarlo todo! Los que apoyan el sacerdocio femenino son pre-conciliares.

1) O porque son mujeres que buscan cargos como una forma de poder (estos son medievales) y no de servicio. Si lo que quieren es servir, en la Iglesia hay muchas otras formas de hacerlo.
2) O porque no se han enterado que el Vaticano II dejo claro que un cura no es mas que un laico. ¿Quien es el mas importante en la Iglesia? El santo. ¿Quien es el mas santo de toda la historia? La Virgen Maria, que no fue nunca ordenada sacerdotisa y sin embargo, ademas de ser la Madre de Dios, ejercio un papel clave en la unidad del colegio apostolico tras la debacle del calvario.
2/06/10 8:11 PM
Luis López
Mt. 26,20.- Jesús -en la Última Cena, día de la institución de la Eucaristía y del Sacerdocio- se reunió CON LOS DOCE, y confirió A LOS DOCE el mandato sacerdotal de hacer presente perpetuamente y en su nombre su acción sacrificial.

Allí, en el cenáculo, -pese a los desvaríos de Pagola y otros- sólo estaban los doce. Ni María su madre, ni María Magdalena, ni ninguna mujer estaba allí. Sólo Jesús con los doce.

Por eso nunca se confirió el sacerdocio a mujeres, ni siquiera a la Santísima Virgen María, la criatura humana más perfecta que jamás haya existido. Y así durante dos mil años. Es un tema cerrado histórica y dogmáticamente. Y desde luego ningún feminismo de pacotilla lo podrá abrir.
2/06/10 9:04 PM
Gonzalo
Allí, en el cenáculo, -pese a los desvaríos de Pagola y otros- sólo estaban los doce. Ni María su madre, ni María Magdalena, ni ninguna mujer estaba allí. Sólo Jesús con los doce
__________________________

Don Luis Lopez, al parecer usted también estaba ahí, lo digo por lo seguro de su afirmación.
2/06/10 11:43 PM
Luis C.
Bueno, vuestra novela tampoco dice de que color tenian el pelo o los ojos los apostoles, quizás Jesus solo eligió a hombres castaños o de ojos color miel. Madre mia, ¡y habeis ordenado a curas pelirrojos y rubios! En fin...

Ya lo sabeis chicas, ese dios en el que creeis no os queria como sacerdotes, para eso solo los hombres. ¿Que por que? ni idea, al parecer teneis piernas para andar, voz para hablar y cerebro para pensar... pero no os quiere para eso.
3/06/10 2:17 AM
Pioquinto
Nada más hay que ver el revuelo y la revuelta que ha causado la pastora Käßman en la Iglesia luterana de Alemania. Borracha, jugadora, adúltera y otras cosas. Y ésa era la dirigente. Era lo mejor que tenían. Por Eva se perdió el Paraíso. Pero por la Nueva Eva, la Santísima y siempre Virgen María, llega la salvación. Yo no pido mujeres sacerdotas. Yo pido que declaren el dogma de la Co-redemptrix.
3/06/10 5:51 AM
Luis López
Gonzalo, la fuente básica por la que conocemos acerca de esa sublime Cena son los textos del Nuevo testamento. Y me atengo a los textos antes que a la imaginación.

Mt. 20.26.- "Al atardecer se puso a la mesa CON LOS DOCE".

Mc. 14,17.- "Al atardecer llegó Jesús con los doce, y se sentaron a la mesa"

En Lc., aparte de que Jesús encarga a Pedro y a Juan la preparación de la Cena (Lc. 22,8), promete A LOS DOCE durante esa última cena que se sentarán con Él a juzgar a las tribus de Israel (Lc. 22,29).

En Juan -que es el evangelista que más desarrolla los diálogos durante la cena-, sólo intervienen Jesús y los doce (Pedro, Tomás, Judas, el propio Juan.) Nadie -fuera de los doce- habla en esa cena.

Yo no estaba allí. Pero no hay un día de mi vida que no piense en ella.
3/06/10 9:04 PM
gonzalo
Luis
Obviamente que Jesús siempre andaba con sus doce discipulos, los más cercanos a EL. Pero, y las sagradas escritutas tampoco lo desmienten, no eran los únicos que siempre le acompañaban.Habia un buen numero de hombres y mujeres que sí lo hacian.

Otro dato: Es impensable en esa sociedad patriarcal de aquel tiempo, que "hombres" hubiesen preparado una cena.Esa era labor propia de mujeres, impensables
para machos.
Por qué no se mencionan a las mujeres?.Porque en ese tiempo las mujeres cumplían dos funciones:
Cuidar de las casa y los hijos y,
Procrear(ojalá hombres.
Finalmente,hay que recordar que los únicos seguidores de Jesús que no lo abandonaron en la cruz fueron las mujeres (lo dice clarito las escrituras)e igualmente para la venida del Espiriru Santo, en Pentcostés,estaban reunidos con María, y, si ella estaba, tenían que haber más mujeres, pues era impensable que una mujer estubiera sola con hombres.
Saludos
4/06/10 5:01 PM
Luis Fernando
Gonzalo:
1- En la cruz estaba el apóstol Juan.
2- Cristo pudo haber cambiado lo que le hubiera dado la gana. Era nuevo legislador. Si era capaz de estar por encima de mandamientos de la ley y de tics sociales -desprecio a las prostitutas, acercamiento a leprosos-, nada la impedía haber ordenado a mujeres como apóstoles. No lo hizo.
3- La Iglesia ha zanjado toda discusión sobre este asunto. Las mujeres no serán jamás ordenadas para el sacerdocio.
4/06/10 6:09 PM
Tulkas
¿Y para el diaconad?
¿Qué pasacon una tal Lidia, diaconisa, que citan las Escrituras?

Históricment el sacerdocio se ha mezclado con lo que no es y con lo que no debe ser: clericalismo en todas sus formas.
4/06/10 6:38 PM
Armadillo Amarillo
El texto de esta web viene a cuento con los comentarios: http://bibliaytradicion.wordpress.com/2009/02/10/la-ordenacion-sacerdotal-no-es-un-derecho/
5/06/10 12:26 AM
Luis López
Gonzalo, precisamente sabemos que María y algunas mujeres estaban en juntos en el Cenáculo tras la ascensión de Jesús porque lo dice Lucas, y junto a la cruz porque lo dice Juan. Pero ni Lucas ni Juan dicen que estuviesen en la última cena.

Eso es muy significativo. De hecho María aparece en dos momentos esenciales de la vida de Jesús: junto a la cruz (siendo corredentora nuestra por su con-pasión), y en los inicios de la Iglesia tras la Ascensión (ejerciendo desde el principio como Madre de todos los cristianos). Pero significativamenre no aparece en el momento trascendental de la institución de la Eucaristía y del Sacerdocio. Por eso la Iglesia jamás ha dado a María -ni a ninguna mujer alguna- título sacerdotal alguno.

Cierto es que la Biblia habla por ejemplo de Febe, diaconisa de la Iglesia de Cencreas (Rm. 16,1), pero entiendo que dicho ministerio no tenía carácter sacerdotal, sino de mero ejercicio de la caridad, diferenciándose de otros servicios digamos "sacerdotales" (aunque quizás todavía no claramente perfilados como tal) como eran la oración y la predicación (Hch. 6,4)
5/06/10 11:11 PM
Simpson
No es acorde con la historia decir que no había sacerdotisas en tiempo de Jesus. De hecho era lo habitual...en los pueblos paganos. Nadie -entre sus seguidores inmediatos y en los primeros siglos- se hubiera extrañado si hubiera roto la tradición judía también en esto.

Pero no lo hizo.
7/06/10 12:51 AM
Nieves
Sigo sin entender el empeño en asignar una supuesta mayor dignidad a la mujer por parte de la Iglesia, por el hecho de permitir que podamos acceder a ser "sacerdotisas".

Creo que se olvida que Jesus se encarnó ¡en una mujer!, así lo decidió Dios. Qué mayor dignidad se puede asignar a una mujer que el ser madre de Dios.......evidentemente si uno es creyente.

Si no, acabamos en que la maternidad es algo que hay que programar e incluso truncar si no encaja en tus planes.
7/06/10 7:54 PM
Alfonso
Estoy contigo Nieves, sólo que creo adecuado que las mujeres también tienen el derecho a poder ejercer como sacerdotisas, no es por adaptarnos a los tiempos, ni porque éstos hayan ejercido una presión sobre la Iglesia, sino porque es justo que ellas también participen del sacerdocio universal de cristo.
7/06/10 9:02 PM
Luis Fernando
Alfonso, las mujeres participan del sacerdocio universal de todos los creyentes que alcanzamos por medio del bautismo.

Nieves, precisamente María no fue jamás sacerdotisa. Y si ni ella lo fue...
7/06/10 9:21 PM
Carpeto
¿Que puedo decir? La Biblia contraria cualquie rposible feminismo mas sin embargo esa reivindicación en Romanos 15, 1 demuestra lo contrario. Mas no se cita el sacerdocio. Por eso es qur reclaman ahora el diaconado por su expresión en las Escrituras; el problema es.... no lo aprueba el Magisterio de la Iglesia, ni la tradición, ni los escritos de teólogo admitido alguno; ni mucho menos la autoridad papal. Al parecer reivindicar a la mujer para elevarla a sacerdotisa es un asunto peliagudo. Obviamente tal vez nunca se les dé el sacerdocio, tal vez sí; mas sin embargo la mujer tiene un papel específico: procrear y cuidar (igual lo puede hacer un hombre; pero sin embargo suele suceder que el fuego del amor en toda cultura es representado por la mujer) en cambio el hombre protege y lidera (igualmente lo hace una mujer, pero el hombre no permite ceder demasiado en concesiones peligrosas y sacrifica si es posible todo por mantener el orden). La Virgen María tuvo un papel especial; Jesús igual. No conexistieron en igualdad de condiciones, cada quien tuvo su misión, no sé reprocharon por ello aSÍ QUE LA MUJER DEB REIVINIDCAR SU PAPEL HISTORICO COMO FUENTE DE VIDA Y AMOR PLENO, CALOR HUMANO PERO sobre todo de SER ESPECIAL EN IGUALDAD DE CONDICIONES PERO NO DE MISIONES.
7/06/10 11:21 PM
P. Daniel
¿La Iglesia tiene la facultad de ordenar a las mujeres? La pregunta es una falacia, ya que en muchas cosas la respuesta se da luego de la praxis. No hay duda de que el machismo y la mujer en un segundo lugar han condicionado la relación con el orden sagrado. Si le sumamos a esto las afirmaciones de Sto. Tomas, la mujer ontológicamente nuca tendrá la misma dignidad que el varón. Mantener esta concepción es perjudicial para la vida de la iglesia que hoy necesita una profunda renovación. Y eso no significa “perder principios morales”, no hablo de ordenar homosexuales ni lesbianas, tampoco de ningún otro tipo de inmoralidad. La ordenación de la mujer como la opción que los sacerdotes se casen son temas que no tienen nada de inmoralidad y si mucho de sentido común. Hoy la Iglesia tiene miedo de enfrentar estos temas. Como sacerdote creo firmemente en este camino de renovación que la iglesia debe enfrentar con valentía y confianza no en sus leyes sino en Dios providente que sólo Él pude hacer que “las puertas del infierno de prevalezcan sobre ella” y no las limitaciones vaticanas. Creo que valdría reconsiderar la valentía del arzobispo de Brno Felix MaríaDavidek que el 28 de diciembre de 1970 ordenó a Ludmila Javorova. Sin duda que esto arzobispo vio que la Iglesia necesitaba más del ministerio sacerdotal que de leyes restrictivas.
Que el Señor ilumine nuestra iglesia para que muchos obispos y arzobispos no tengan la opinión de Martin Amos, obispo de Davenport lo cual significa
8/06/10 2:59 PM
pd
Lo que deben condenar la iglesia es la homosexualidad y excomulgar a ellos especialmente y que ademas es leer la biblia
24/10/10 8:38 PM
Melecio
Si bien no hay evidencia de mujeres presbíteros u obispos en la Escritura, aunque de diáconos mujeres sí parece haberla, ¿no es verdad que Cristo les dio a los apóstoles el poder de atar y desatar?, los que se consideran hoy sus sucesores tienen poder de permitir a las mujeres, si quieren, el derecho de ordenación, no es algo satánico o que vaya en contra de la sana moral, sólo se aduce en su contra "guardar la tradición" pero ¿realmente qué se los impide?, ¿un prejuicio de género o una inspiración divina?.
10/03/11 5:42 PM
Luis Fernando
Melecio, las razones han sido suficientemente explicadas por la Congregación para la Doctrina de la Fe y por Juan Pablo II.
Así que desde el punto de vista católico, no hay más que hablar. Y lo que opinen los no católicos, sinceramente nos importa más bien poco.
10/03/11 10:36 PM
Melecio
Luis Fernando en otras cosas el papa por ejemplo ha osado transformar los dogmas y de forma más profunda, como cuando los católicos le agregaron el Filioque al símbolo niceno-constantinopolitano, la ordenación de mujeres yo lo vería menos grave que haber cambiado tan a la ligera una doctrina ignorando el anatema que los mismos padres conociliares emitieron contra quien cambiara alguna definición del símbolo de fe.
11/03/11 9:15 PM
Luis Fernando
Mire, no tengo tiempo para explicarle en detalle la evolución del dogma, que tan genialmente explicó el Beato Newman. La inclusión del filioque es un añadido que ayuda a entender mejor el dogma trinitario.

Sin embargo, lo que un Papa jamás puede hacer es NEGAR algo que ya pertenece al deposito de la fe. No es lo mismo explicar mejor una doctrina que negar otra que ya ha sido definida.
11/03/11 9:43 PM
Melecio
Me parece que el papa ejerce un poder arbitrario, eso se ejemplifica muy claro con el asunto del Filioque que no está en las definiciones primarias de los concilios, y su adición tiene en realidad como causa primera al autoritarismo de emperadores del llamado Sacro imperio romano, occidental: Carlo Magno y Enrique II, finalmente en el siglo XI el Filioque fue aceptado por los papas quienes anteriormente se habían rehusado ortodoxamente a anexarlo oficialmente al símbolo de fe en su versión católica romana. En las iglesias orientales nadie lo acepta, claro excepto los uniatas. Entonces si ya ha hecho transformaciones así, arbitrarias, podría muy bien decretar el papa que las mujeres sean ordenadas pero se lo impide su machismo porque ahí no hay nada de malo, nada pecaminoso, como sí lo hay en alterar los dogmas del símbolo de fe, cosa que ya se atrevió a hacer.
11/03/11 10:36 PM
Luis Fernando
En los primeros concilios no está explicitada la doctrina del purgatorio y la misma es una doctrina revelada. Tampoco aparece explicitada la doctrina de la Inmaculada Concepción, y es una doctrina revelada. Etc, etc.

Insisto. Las formulaciones dogmáticas evolucionan. No para negar lo revelado anteriormente sino para explicarlo mejor.

Y el filioque explica mejor las relaciones intra-trinitarias.

Y dejémoslo aquí, porque nos salimos del tema del post.
11/03/11 10:43 PM
Luis Fernando
A ver Melecio, se acabó el debate. Usted no es católico y no es este el lugar para debatir sobre todos los dogmas católicos que usted no acepta.
12/03/11 8:46 AM
Nehmm Macario
La postura a favor de la ordenación de la mujer se ha desarrollado sobre la base de los presupuestos de la filosofía de la Ilustración, misma que se desarrolló sobre los criterios de la Edad Moderna, siendo desarrollada y sistematizada en completo alejamiento de Dios y su ley. ¿Dónde encontramos la igualdad de oficios en ambos proclamada por quienes están a favor de la ordenación de la mujer? En los postulados apóstatas de la filosofía humanista, la cual está enraizada en una negación sistemática de la verdad de Dios expresada en su Palabra. Quienes están de acuerdo con el presbiterado femenil no pueden negar, después de esta demostración, que sus fundamentos descansan en las presuposiciones de la filosofía humanista. El humanismo no fue la voz de los reformadores, pero sí ha sido la voz de la cultura de nuestros días. Es el mundo el que está invitando a la mujer a la emancipación, pero ¿de qué? Aunque parezca increíble, a la emancipación del papel que Dios le dio desde el inicio. Esto, naturalmente, no pertenece a la tradición cristiana, sino a la tradición de pensamiento en apostasía, alejado de Dios y su ley. En este contexto la aceptación de la ordenación de la mujer tiene su compromiso no con la verdad poderosa de la Palabra divina sino con la voz de las tinieblas.
22/08/11 4:32 AM

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