¿Será necesario cerrar escuelas católicas para salvar la educación católica?

¿Cómo es posible que confiemos la formación de la fe en nuestros hijos a personas que carecen de fe en sus propias vidas?

En mi última publicación preguntaba acerca del futuro de grupos pequeños dentro de la Iglesia católica y particularmente de las parroquias rurales. La «racionalización» de parroquia y misas a causa de un clero menos numeroso será ciertamente una realidad dentro de pocos años. Conforme se reduce el número de parroquias y misas, ¿necesitamos considerar, así mismo, cómo podremos continuar manteniendo otras instituciones, incluyendo nuestras escuelas católicas?

Las escuelas católicas educan uno de cada diez estudiantes en Inglaterra y Gales, un total de 850,000 alumnos en 2,245 escuelas. Esto es un éxito increíble, si consideramos que la concentración de escuelas católicas es más alta en áreas marginadas, y que frecuentemente cuentan con mayor diversidad cultural que la escuela secular promedio (el 34,5 por ciento de los alumnos en nuestras escuelas primarias pertenecen a alguna etnia, comparado con un 28,5 por ciento a nivel nacional).

¿Una crisis de vocaciones?

Un reto importante hoy en día es el reclutamiento y retención de personal católico. Existe un requerimiento que estipula que el director, el vicedirector y todos aquellos responsables por la educación religiosa y de la vida católica sean católicos practicantes. Lo cual es esencial si se espera mantener y acrecentar la identidad católica del plantel. Es aquí donde topamos con el problema. El número de interesados en estos puestos se encuentra en decadencia. Recientemente, en un plantel que conozco bien, hubo únicamente una solicitud para un puesto vacante de director, y este no es un caso aislado. La escuela en cuestión es ejemplarmente buena y atractiva, y no se escatimo esfuerzo ni creatividad en el proceso de reclutamiento. Si no podemos reclutar liderazgo católico para nuestras escuelas ¿es posible concebir un futuro trascendente?

Para mantener el espíritu católico de nuestras escuelas y garantizar que habrá líderes en el futuro necesitamos personal educativo, además del liderazgo, que pueda avanzar la labor de nuestros planteles. A pesar de que hay maestros y personal de apoyo que no son católicos y que no obstante hacen una valiosa labor en las escuelas católicas, no hay substituto alguno para un católico apasionado con un sentido vigoroso de su vocación.

En las escuelas católicas de Inglaterra, en el 2013, el 69 por ciento de los maestros de primaria y el 44,2 por ciento de los maestros de secundaria eran católicos; sin embargo, se cree que estas cifras se reducen año con año conforme el personal con mayor antigüedad se jubila.

¿Cuándo fue la última vez que escuchamos una homilía en la que se promovía la enseñanza como vocación? ¿Cuándo fue la última vez que su parroquia dedicó un día de adoración por vocaciones para nuestras escuelas? Nos encontramos en crisis no solo en cuanto a vocaciones al sacerdocio sino también a la educación católica.

La simpatía no es suficiente

Con regularidad escucho en las escuelas que algún miembro del personal merece reconocimiento porque guarda cierta simpatía por el catolicismo. Si el catolicismo ha de tener un carácter misionero ¿es la simpatía suficiente? Fue la determinación, el compromiso, la labor incesante y el sacrificio lo que fundo nuestras escuelas. Ninguna misión rendirá fruto si aquellos que supuestamente la están fomentando actúan desde una simpatía pasiva. Necesitamos personas que impulsen el punto de vista católico con pasión, con entusiasmo, con imaginación y, lo más importante, con fe.

Peor aún son los católicos que ya no son practicantes y que están empleados en nuestras escuelas. Ir a misa únicamente en hora hábiles ciertamente no es un ejemplo de buen discipulado o de fidelidad,  y sin embargo he conocido demasiadas personas que son «católicos escolares». Estas personas afirman apoyar el espíritu del catolicismo y reciben los sacramentos durante las misas escolares, mas en sus propias parroquias son forasteros. ¿Cómo es posible que confiemos la formación de la fe en nuestros hijos a personas que carecen de fe en sus propias vidas?

La administración de nuestras escuelas católicas

Las entidades titulares de nuestras escuelas (frecuentemente la diócesis local o la orden religiosa que fundó la institución) tiene el derecho de nombrar administradores y rectores. Nombrar estos administradores, que forman la mayoría en las juntas directivas, nos ayuda a garantizar que las escuelas cumplan con las enseñanzas de la Iglesia y que tengan un verdadero espíritu católico. Estos administradores son, entonces, esenciales para apoyar y mantener la misión de las escuelas.

La dificultad en este sentido es encontrar individuos dispuestos a desempeñar esa labor. Es, así mismo, imprescindible encontrar los candidatos idóneos, y que estos posean la habilidad y pericia necesarias. La labor del administrador escolar es hoy más difícil que nunca; la constante introducción de planteles especializados, auditorias de conformidad, requerimientos normativos y legislativos, además de una plétora de otras variantes, hacen del cargo un reto avasallador.

A medida que el número de nuestras parroquias se reduce los feligreses envejecen y escasean. Muchos cuerpos directrices y juntas directivas operan con vacantes. En mi propia parroquia debo quebrarme la cabeza y hacer llamamientos cada vez que surge una vacante. Este es un problema que seguirá empeorando.

La aritmética católica

El objetivo de la Iglesia es proveer un pupitre para cada niña o niño católico. En ciertas regiones la Iglesia difícilmente satisface la demanda de cupo, mientras en otras batalla para encontrar alumnos ya que el número de católicos se encuentra en decadencia.

En áreas en las que el transporte a escuelas seculares es gratuito este hecho es un factor importante en la reducción de católicos bautizados a la nómina de las escuelas católicas. Los padres, especialmente en familias de escasos recursos, no cuentan con los medios necesarios para proporcionar transporte a escuelas católicas para sus hijos Una agencia de transporte cobra €819 por criatura, por año;  este es un costo prohibitivo para familias trabajadoras (¡especialmente para las que han leído Humanae vitae!). Para muchos padres la única alternativa es optar por una educación secular para sus hijos.

Los sacramentos en las escuelas

La reducción en el clero ha aumentado las dificultades para continuar aportando los sacramentos en los colegios. Cuando una parroquia cierra sus puertas frecuentemente la escuela permanece abierta;  Existen muchos ejemplos de escuelas parroquiales que continúan funcionando después del cierre o amalgama de parroquias. Con frecuencia, el resultado es un sacerdote con más de una escuela en su parroquia, lo que a su vez crea una pugna de necesidades y expectativas.

Muchos colegios carecen ya de la misa semanal, y este problema seguramente va a extenderse. Los niños que no participan en la vida de sus parroquias tampoco están expuestos a la misa y otros sacramentos en el colegio; estamos en peligro de dejar a estos niños con solo una experiencia vaga y superficial del culto católico. La introducción de capellanes laicos en algunas escuelas ha sido una respuesta acertada al problema, mas no es un substituto del ministerio sacerdotal. Los capellanes laicos aportan un ministerio importante pero frecuentemente reciben una paga muy modesta y en algunas escuelas se encuentran en una situación precaria. Para que el oficio de capellán laico pueda florecer plenamente es necesario impulsar su formación y adiestramiento

¿No será ya hora de preguntarnos, con ecuanimidad, si nuestras escuelas son el lugar apropiado para la instrucción sacramental? Muchos clérigos han creado ya controversia después de meter la mano en ese avispero.

¿«Racionalización»?

Se oye hablar mucho de «racionalizar» las parroquias debido al descenso en el número de vocaciones y feligreses,  mas ¿oímos hablar de «racionalizar» las escuelas? Podríamos encontrarnos en una situación en la que hay cada día menos misas y parroquias y, a un tiempo, más escuelas. ¿De qué manera podremos sostener tal cosa si el cuerpo de la Iglesia continua reduciéndose? ¿No necesitan nuestras escuelas corresponder al tamaño de la Iglesia? El peligro consiste en que nuestras escuelas podrían acabar siendo católicas en nombre solamente.

 

Matthew Pittam, sacerdote

Traducido por Enrique Treviño del equipo de traductores de InfoCatólica

Tomado de Catholic Herald

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7 comentarios

"¿De qué manera podremos sostener tal cosa si el cuerpo de la Iglesia continua reduciéndose? ¿No necesitan nuestras escuelas corresponder al tamaño de la Iglesia? El peligro consiste en que nuestras escuelas podrían acabar siendo católicas en nombre solamente."
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Probemos reemplazar, en la aguda y acertadísima pregunta de presbítero inglés, la palabra "escuela" por las siguientes:

Parroquias
Templos
Obispos
Seminarios

¡Y nos sorprenderemos al comprobar que las nuevas preguntas son tanto o más acertadas y pertinentes que la original!
8/02/16 12:28 AM
Josen
Sin duda un problema, al que se afronta con fe. Si no hay dinero para el autobús, pues habrá que mudarse más cerca o llevarlos uno mismo en coche, y si el trabajo no lo permite, pues ajustar trabajo, casa, dineros, todo, para pasarle la fe a los hijos, primera obligación del padre católico.
8/02/16 9:07 PM
Pablo
La Iglesia está en franca decadencia numérica. Cada vez "es menos" y de aquí a unos años "menos será". Cuanto antes se afronte esta realidad (que no problema) se podrán reorganizar mejor los recursos. Si se deja que los hechos nos caigan como un tsunami está reorganización se tendrá que hacer deprisa y corriendo.
No solo la escuela. Toda la Iglesia.
Pero en la gloriosa escuela católica multitudinaria anterior ¿cuantos profesores estaban únicamente en ella para ganarse un sueldo?. ¿De verdad era la evangelización lo primero?... seamos realistas. No.
Yo insisto...creo que la crisis actual lo que está haciendo es podar una vid que no daba fruto.
9/02/16 12:15 AM
Eiztarigorri
Creo que la racionalización es un parche y a lo mejor hasta es necesaria. El desfonde del catolicismo, tanto a nivel de práctica religiosa como a nivel de vocaciones no es una causa del retroceso del catolicismo en el mundo es una consecuencia. Hacia donde habría que mirar es hacia la transmisión de la Fe. ¿Cómo se transmite la Fe? Habrá gentes que se encuentren muy campanudas diciéndose a si mismas y a los demás que el catolicismo ahora es más "profundo", "intenso", "auténtico", "verdadero", menos "superficial" que el de "épocas anteriores" sin preguntarse ¿porqué en épocas anteriores la Fe avanzaba? La respuesta contrasten la "pastoral" del Santo Cura de Ars de Don Bosco de San Anfolso María de Ligorio o de San Ignacio con la "nueva pastoral" de los últimos 50 cuyo común denominador es el buenismo y la apocatástasis, condenada en el II Concilio de Nicea, en el IV Concilio de Letrán y por el Papa Benedicto II, pero rescatada por Lubac y por todos los que han seguido sus pasos. A buen entendedor pocas palabras bastan porque la negación del dogma del pecado es la raíz de la misma apostasía. Aquí no se trata ya de comer del árbol de la ciencia del bien y del mal, se trata directamente de negar el mal para enaltecer al hombre y sí el resultado es un hombre enaltecido, al modo masónico, dentro de la propia Iglesia.
9/02/16 9:50 PM
Francisco Osvaldo Castro Felicori
Estimados:
Trabajo en un colegio administrado por la Orden Servita en Chile, como profesor de Historia, Geografía y Ciencias Sociales para Secundaria.

Considero que la educación católica ofrecida por las instituciones educacionales es fundamental para el bienestar social de un país, precisamente porque hay que comprender a estas instituciones en una dinámica pastoral particular.

A diferencia de las comunidades parroquiales, que surgen al seno de la iglesia "para católicos", el documento conclusivo del encuentro del CELAM de Aparecida nos ilumina con el concepto de "Pastoral de Frontera", es decir, tanto como los Scouts católicos, los colegios y universidades se paran desde la vereda católica a dialogar con la comunidad, es decir se abre un rico diálogo entre creyentes, no-creyente o creyentes de otras religiones.

Es de vital importancia que los educadores de estas instituciones, (Directivos, profesores y administrativos) no solo acepten la condición católica de la institución, sino que promuevan la vivencia del evangelio en un contexto "extra-parroquial" y "cotidiano" siendo fundamental la constante formación en temas pastorales.

De esta moda veremos a laicos católicos liderando un proceso de evangelización (subordinado y coordinado con la autoridad eclesial) a los niños y jóvenes no necesariamente buscan en los colegios la fe o cuyas influencias parentales rechazan incluso a la Iglesia, pero que en la práxis cotidiana puede iluminarles a ellos y a sus familias.
11/02/16 2:45 AM
FRANCISCA
Y si probamos viviendo el Evangelio? ¿Los colegios católicos tienen su Proyecto Educativo basado en la doctrina de la Iglesia católica?
Estas afirmaciones de este sacerdote parece berrinches de niño malcriado. No creen en la potencia del Evangelio, hacen lo que se les da la gana y luego patalean porque no obtienen los resultados deseados.
La mayoría de los colegios católicos que conozco forman personas peores que los colegios estatales. Los directivos y profesores, en primer lugar, son los menos practicantes del Evangelio. NO CREEN EN DIOS.
11/02/16 3:20 PM
hidaspes
Acá en infocatolica se ha dado reiterados y claros testimonios de auténticas barbaridades en colegios de titularidad católica en España. Yo mismo, con tres hijos en un colegio concertado de ideario católico, me he llevado las manos a la cabeza con las enseñanzas impartidas, y no en cualquier asignatura, sino en Religión Católica. Tuve que oir, de propia boca la profesora de religion de una de mis hijas, que "el diablo no existe, es sólo un símbolo". Para a continuación afirmar, con una naturalidad y sangre fría pasmosa, que en numerosas ocasiones había acompañado a alumnas de cursos superiores, en edad ya adolescente, a practicar abortos. No exagero nada en absoluto. Excuso decirles el sudor frío que comenzó a recorrerme la espalda al tomar nota de en manos de quienes estaba la formación religiosa de mis hijos. Desde entonces, he tenido que recurrir a formación religiosa complementaria, en un foro de confianza, en donde se les enseñe la verdad de Cristo y no el culto al relativismo y a la muerte.

Profesores católicos para colegios católicos, está claro, esa es la máxima. Y ciertamente, aun cuando no era de esta opinión hace unos años, cada vez voy acercándome a la opinión de que cuanto antes rompamos los vínculos con las instituciones políticas, todas al servicio del mal, tanto mejor para la nueva evangelización que, irremediablemente, hemos de afrontar acá. Sólo así la máxima precitada se podrá plasmar. De lo contrario, seguiremos formando "católico" de peor calidad.
12/02/16 11:03 AM

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