¿Tan anticuada se ha quedado la Iglesia?

Está claro que, por muchos argumentos que podamos esgrimir, los anticlericales rabiosos no se convencerán nunca, ni tampoco se convencerán ciertos millitantes de la geriatría teológica hispana y de otros países (los Masiá, Gonzalez Faus, Küng y otros similares) que miran a la Iglesia con pena pues no se han cumplido sus expectativas, fueran las que fueran.

Famosa es la expresión de la presidenta de Argentina que hace unos meses vino a decir que la Iglesia se había quedado en los tiempos de las Cruzadas y de la Inquisición, mezclando así de paso ambas instituciones del pasado. Claro que no lo debió hacer hecho -pienso yo- como una afirmación de tipo histórico (imagino que doña Cristina Fernández Kirchner sabe que inquisición y cruzadas son realidades no exactamente contemporáneas) ni teológico (también imagino que esta buena señora sabe que ya no hay que reconquistar los santos lugares ni existe ya la Inquisición), sino como un arrebato de tipo político-populista-visceral al enterarse de las iniciativas de la Iglesia de Argentina contra su entonces querido proyecto de ley de matrimonios del mismo sexo, que al final consiguió sacar adelante.

El arrebato no es nuevo, pues ya cuando su marido -que en paz descanse- era presidente, montó un follón considerable en contra del Cardenal Bergoglio, que tardó años en resolverse y requirió esfuerzos especiales de la diplomacia vaticana. Parece ser que doña Cristina no ha sido tan descarada en su lucha con la Iglesia, pero al ser ella una admiradora declarada de las políticas sociales o antisociales de Zapatero (no sé si también de su persona, creo más bien que si es lista se habrá cuidado mucho de alabar la inteligencia de nuestro presidente), necesariamente ha tenido que chocar en más de una ocasión con la Iglesia.

La ocasión del exabrupto de la sra. Presidenta ya lo hace sospechoso, pues se refiere a algo que poco o nada tiene que ver ni con las Cruzadas ni con la Inquisición: El matrimonio de las personas del mismo sexo. Si el problema es ese, entonces nos habríamos quedado mucho más atrás, en tiempos de los primeros cristianos, de San Pablo y después de los Padres de la Iglesia, que no hablaron de dichos proyectos de ley (el Señor les ahorró tales disgustos en aquella época), pero sí hablaron claramente sobre la sexualidad cristiana, condenando fuertemente la sodomía. Y si a esa reacción pasional de doña Cristina ha contribuido la lucha que también la Iglesia de aquel país tiene contra las leyes abortistas, pues lo mismo, estamos en línea con el pensamiento multisecular de la Iglesia.

Personalmente, lo que piense la señora Kirchner sobre la modernidad de la Iglesia me trae al fresco, aunque no así por lo que ella significa, más que nada por el daño que puede hacer a los católicos argentinos si se enfada demasiado (algunos ejemplos de sus enfados ya han hecho historia). Por otro lado, el conocimiento que tenga de la historia eclesiástica no creo que sea como para dar especial crédito a su afirmación, concretamente ninguno. Pero sí que nos da la oportunidad de reflexionar si es verdad que la Iglesia se ha quedado tan anticuada como algunos afirman.

Más recientemente, alguien más cercano a nosotros, el ex-franciscano José Arregui, ávido de aparecer en los medios de comunicación con críticas altisonantes a la Iglesia, ha dicho nada menos que “la institución eclesial está caminando en dirección contraria a la Iglesia”. No es que su opinión siente cátedra, aunque quizás lo pretenda, y sin duda no sirve como “auctoritas” en un tratado de sociología religiosa, pero nos puede ayudar a reflexionar sobre una acusación que repiten muchos.

Por eso, dejando aparte al fraile secularizado y a la Kichner -sin olvidar a la querida tierra de Argentina- nos podemos preguntar: ¿Tan atrás nos hemos quedado? Lo simplón sería decir “por supuesto que no” y con eso se acabaría el artículo, pero mejor intentar no ser simplones. Veo que el tema interesa, pues en muchas páginas web se habla él. En algunas (así lo hace la web de una diócesis isleña española) lo arreglan de modo igualmente simplón, invitando al lector a pensar si no será él el que tiene que cambiar o es el mundo el que debe hacerlo. En mera lógica, ese argumento “ad hominem” no parece bueno para responder a la pregunta.

Está claro que, por muchos argumentos que podamos esgrimir, los anticlericales rabiosos no se convencerán nunca, ni tampoco se convencerán ciertos millitantes de la geriatría teológica hispana y de otros países (los Masiá, Gonzalez Faus, Küng y otros similares) que miran a la Iglesia con pena pues no se han cumplido sus expectativas, fueran las que fueran. Pero aquí no se trata de convencer a nadie, sino de una reflexión sin grandes pretensiones teológicas que me ha servido y ofrezco por si a alguien le sirve.

Tomaré como punto de partida un texto nada sospechoso de carca, sino todo lo contrario: Se trata de un “proyecto” presentado en el aula conciliar por el Cardenal Suenens -y que fue mirado con buen ojo, entre otros por Rahner, Häring y Congar- con vistas a un futuro texto conciliar que definiese las relaciones entre la Iglesia y el mundo contemporáneo. El purpurado belga se expresaba en dicho escrito de este modo:

Porque el mundo espera que la Iglesia ayude a resolver las grandes cuestiones de este tiempo:

1º Es preciso tener en cuenta todos los problemas que tienen que ver con la dignidad de la persona humana y con su vida misma. Se entiende también el problema de la expansión demográfica.

2º Es preciso que la Iglesia hable de la justicia social. Se ha escrito mucho sobre el sexto mandamiento, pero se habla poco del deber social de la propiedad privada, y de qué manera definir lo superfluo que se les debe a los pobres.

3º La Iglesia tendrá que hablar de la evangelización de los pobres, tanto aquí como en las misiones extranjeras.

4º La Iglesia tendrá que hablar de la paz internacional y de los peligros de la guerra.

 

No es un texto de profundidad teológica, y sin duda muy discutible, pero significativo de lo que en aquella época los más modernos pensaban que tenía que hacer la Iglesia para modernizarse. Si el enfoque de Suenens es acertado o no, no soy yo quien lo debe juzgar, pero el texto provoca una cierta sospecha que lleva a una pregunta: ¿Estos puntos de los que él habla no se trataban antes del Concilio? Sin duda se trataron, aunque quizás no en el modo en que algunos como él, hubiesen querido y esperaban que el Vaticano II lo hiciese. De todas formas, el texto interesa por sintomático.

Ahora habría que preguntarse, ¿Desde entonces, concilio incluido, ha afrontado la Iglesia dichos temas? Ciertamente, con creces ¿Los ha hecho  puntos preferenciales de su pastoral? Sin duda. Aunque no como querrían los que no tienen fe, porque aquí no se trata de participar en una ONG sino de vivir en plenitud la revelación de Cristo. ¿Es conocido en el mundo el empeño de la Iglesia por la resolución de los problemas que estos puntos implican? Pues también, aunque no todos comparten sus soluciones. Por tanto, ¿Ha cumplido la Iglesia las expectativas legítimas apuntadas en el escrito del Cerdnal de acentuar algunos puntos con vistas al mundo contemporáneo? Abundantemente. Pero no las de los que esperaban una revolución que no tenía porqué venir.

Si a esto le añadimos el impulso que la Iglesia le ha dado en su seno a los medios de comunicación, Internet incluido (las estadísticas hablan del uso masivo que los sacerdotes hacemos de él), redes sociales, el diálogo continuo del mismo Papa y muchos otros expertos católicos con los mejores intelectuales y científicos de nuestro tiempo, la participación de la Santa Sede y de innumerables instituciones eclesiales en foros, convenios y otros organismos de diálogo internacional, la colaboración de las universidades católicas -muchas de ellas punteras por su calidad de enseñanza- con otras instituciones académicas de primera fila y de las bibliotecas eclesiásticas con las mejores del mundo, y un largísimo etcétera de otros elementos, se puede concluir que la Iglesia tiene poco de anticuada. Lo cual no excluye que algunos de sus miembros lo sean, pero una acusación tal, aplicada en general a la gran familia que es la Iglesia, no creo que se sostenga. No cambiará el depósito de la fe ni de la moral, eso sí que no, pero de anticuado tiene poco… Vamos, me parece a mí, aunque me puedo equivocar.

 

P. Alberto Royo Mejía, sacerdote

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11 comentarios

vicente
nada de anticuada: la Iglesia posee la eterna juventud: Jesucristo.
23/11/10 12:03 PM
Cristiano de exponente.
Es curioso que quienes califican a la Iglesia de Cristo de anticuada en los medios de comunicación"progresistas" no bajen de los 75-80 años de media, frente a los 40 años y poco más de media de la nueva generación de obispos y eclesiásticos que vuelven a la ortodoxia en la fe.
23/11/10 9:10 PM
Alma Gemela
La ignorancia siempre es atrevida. Muchos dan la impresión de que lo saben todo y con esa sobervia se atreven a opinar de temas que no los conocen a profundidad y en ese campo están muchos políticos que creen ser dueños de la verdad. Jesús ya dijo: estaré con uds hasta el final de los tiempos entonces qué nos puede interesar lo que diga la señora Cristina,que siga al lado de sus gays y se deje de atacer a la Iglesia. Católicos no tengamos miedo al poder y siempre hablemos con la verdad.
24/11/10 3:03 AM
maria-argentina
En cuanto a la Presidente Argentina, prototipo de NECIA,BLASFEMA y NEOMARXISTA!. y creo que la Iglesia Católica, en cuanto a lo "anticuado", es la única que está a la vanguardia, (y a su espalda la cobija la tradición y el magisterio) de las necesidades del hombre, bajo la luz de evangelio. Los que hablan de más, es por que tienen boca. Bendiciones!!
24/11/10 4:18 AM
Markab
Apuntare que no es necesario que dos realidades fueran cohetaneas para que la iglesia permaneciera estancada en ambas. Tal seria el caso si la mentalidad de la iglesia hubiera sido la misma durante ambas realidades, lo que creo que es el caso aqui.
25/11/10 12:44 PM
Antonio Cruces Rodríguez. Málaga
Hay que ser IGNORANTE ABSOLUTO, TOTAL Y COMPLETO para escribir con un seudónimo (=¿miedo a que sepa la gente quién eres?) y plantar "cohetaneas" por coetáneas. Me hacen gracia estos (o estas) tipos (o "tipas"): vienen a una bitácora CATÓLICA a... ¿evangelizar (para ignorantes = "difundir la buena nueva") con sus prejuicios?

El portal "infocatolica.com" los atrae como la miel a las moscas. Y lo más gracioso es que (estoy convencido) deben creerse en posesión de la verdad porque son capaces de repetir, con enormes errores conceptuales, gramáticos y ortográficos (la palabra "cohetaneos" participa de las tres categorías) unas cuantas consignas. ¿Sabrán estos majaderos (!= masculino, sino neutro, majaderos y majaderas) que están siendo utilizados por otros?

En fin, no solamente critico la FORMA, sino el FONDO de la intervención de ese presuntuoso (repito para víctimas de la LOGSE: neutro, ni masculino ni femenino) corresponsal: antes de intervenir, APRENDE ESPAÑOL O CASTELLANO, tanto en la parte FORMAL como SEMÁNTICA...
27/11/10 2:25 PM
elena
si imponemos la sodomía el lesbianismo y el aborto no es que la iglesia se quede anticuada si no la humanidad entera por defunción y no renovación generacional.
27/11/10 6:48 PM
Galeno Zalán
4. Abortos: Está explosionando el número de abortos (91.644 en el año 2005). El 15,8 por ciento de los embarazos actuales termina en aborto. En 10 años (1995-2005) el crecimiento ha sido del 85,6 r ciento: se ha pasado de 49.367 a 664 abortos.

5. Nulidad y ruptura matrimonial: vez se rompen más matrimonios. En 2005, se registraron 149255 rupturas. En 2006 éstas han aumentado el 133 por ciento se alcanzarán las 160.000 rupturas. El incremento es de tal envergadura, que, según el IPF, antes de 2010 se realizarán tantos matrimonios como rupturas.

6. Características de los matrimonios: Están cambiando las características de los matrimonios españoles:

- Se realizan cada vez más tarde: 33 años los hombres y 30 años las mujeres.

- Aumentan los matrimonios civiles: macro de cada diez matrimonios (812006) se realizaron por lo civil.

- Crece la natalidad extramatrimonial. 1 de cada 4 niños nace fuera del matrimonio. En España a casi 124.000 niños (el 26,5 por ciento nacen fuera del matrimonio, con un incremento de más del 100 por ciento m 10 años.

- Se internacionalizan los matrimonios. En uno de cada siete matrimonios (29.783 matrimonios) que se realizan en España, al menos uno de los cónyuges es extranjero.

7. Hogares: A pesar de que existen cada vez mas hogares en España, sin embargo, el tamaño medio de los mismos ha disminuido y están por debajo de los 3 miembros (2,9).
Atentamente

Galeno Zalán
Monterrey, capital del Nuevo Reino de León, México
26/02/11 11:36 PM
Ganleno Zalán
1. Crecimiento poblacional: El crecimiento espectacular de la población en los últimos 10 años se ha debido, en su mayoría, a la inmigración, que ha aportado una fundamental inyección demográfica sin la mal estaríamos en «crecimiento poblacional 0». De todos modos, hay seis Comunidades Autónomas con crecimiento natural negativo: Galicia, Castilla y León, Asturias, Aragón, Extremadura y Cantabria.

2 Envejecimiento poblacional: España es una nación vieja, con provincias (como Lugo, Orense, León, Zamora, Salamanca, Avila, Soria, Cuenca y Teruel) en las que 1 de cada 4 personas son mayores de 65 años. La pirámide poblacional está casi invertida, con casi 2 millones de personas mayores de 80 años.

3. Natalidad: El índice de natalidad en cada vez menor y el repunte de los últimos años ha sido, fundamentalmente, por la aportación de las madres extranjeras. España, con 1,32 hijos por mujer, es, junto a Italia y Grecia, el país de la UE-15 con menor índice de fecundidad. Tres Comunidades -Asturias (0,94), Galicia (1,00) y Castilla y León (1,06)- están en situación de natalidad crítica, es decir, con menos de 1 hijo por mujer.

(Continúa)
26/02/11 11:39 PM
Luis Fernando
Oiga, Galeno, no se puede responder a un artículo copiando un porrón de artículos uno detrás de otro. Así que hasta ahí llegó.
26/02/11 11:57 PM
Javier
Pues yo creo q seria muy bueno q la Iglesia se modernizara. Iria mucha mas gente a misa. Por ejemplo, en España ahora por cada tres matrimonios nuevos hay dos divorcios. Esta claro q en una situacion asi no se puede decir q el divorciado q vive con otra pareja vive en pecado mortal. La Iglesia no se puede permitir el lujo de perder a la mayor parte de los feligreses Esta sociedad ESTA CAMBIANDO MUY RAPIDO Y ES NECESARIO Q LA iGLESIA SE a aDAPTE A LOS CAMBIOS, LO CUAL NO SIGNIFICA Q CONSIDERE Q TODOS LOS CAMBIOS SON BUENOS.Pero hay q tomar medidas adecuadas para afrontarlos.
2/09/11 3:34 PM

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