¿Cinerarios en las iglesias? Razones y precauciones

La Iglesia enseña que estos restos deben ser tratados con el mismo respeto dado al cuerpo antes de la cremación. Esto tiene algunas consecuencias.

En los últimos años se han multiplicado en las diócesis del mundo los cinerarios en las iglesias. Este fenómeno, visto con perplejidad por muchos y con gratitud por otros, nos invita a reflexionar, una vez más, sobre la relación entre la doctrina y la pastoral, y a analizar la relación entre la fe y la cultura.

Nos invita a detenernos a pensar en las razones que sustentan esta nueva práctica, a la vez que es importante no olvidar ciertas precauciones.

¿Qué es un cinerario?

Es un lugar preparado para sepultar los restos mortales cremados, habitualmente conocidos como «cenizas» de los difuntos. Existen cinerarios donde se dejan las urnas, cada una por separado, y otros en los cuales se «vuelcan» las cenizas todas juntas.

Pero cómo, ¿la Iglesia acepta la cremación? ¿No estaba prohibido?

A la pregunta deberíamos responder: Sí, la Iglesia prohibía la cremación, pero luego la permitió.

¿Cuándo quedó permitida la cremación para los Católicos?

En 1963, a través de una instrucción del Santo Oficio, la Iglesia Católica levantó esta prohibición que impedía a los Católicos optar por la cremación. El Canon 1176 del Código de Derecho Canónico (la vigente Ley de la Iglesia) establece, «La Iglesia aconseja vivamente que se conserve la piadosa costumbre de sepultar el cadáver de los difuntos; sin embargo, no prohíbe la cremación, a no ser que haya sido elegida por razones contrarias a la doctrina Cristiana».

Expliquemos un poco

a) El modo habitual y aconsejado vivamente sigue siendo la sepultura. El Directorio de Liturgia y Piedad Popular (un documento de la Santa Sede del año 2002) da algunas razones, diciendo que: « (la inhumación)... recuerda la tierra de la cual ha sido sacado el hombre (cfr. Gn 2,6) y a la que ahora vuelve (cfr. Gn 3,19; Sir 17,1); por otra parte, evoca la sepultura de Cristo, grano de trigo que, caído en tierra, ha producido mucho fruto (cfr. Jn 12,24).»

b) La Iglesia no prohibe la cremación: una persona que elige para sí o para otros este método de reducción del cadáver no está incurriendo en ninguna falta, ni se aleja de la fe de la Iglesia. La cremación, por lo tanto, no afecta en absoluto la suerte eterna de quien es reducido a cenizas, salvo que...

c) «haya sido elegida por razones contrarias a la Doctrina Cristiana» En ese caso, lo que la Iglesia rechaza no es la práctica, sino la motivación por la cual se la toma. Lo explicamos en el siguiente punto.

¿Por qué estaba prohibida la cremación?

Los católicos creemos que fuimos creados a imagen y semejanza de Dios. Así como el cuerpo debe tratarse con respeto en vida, debe ser tratado con igual respeto en la muerte. Como Católicos creemos que en el Bautismo el cuerpo fue marcado con el sello de la Trinidad y se convirtió en el templo del Espíritu Santo. Por ese motivo, se respetan y honran los cuerpos de los difuntos y los lugares donde descansan.

Desde los inicios del Cristianismo, la cremación se consideraba un rito pagano que se percibía como contrario a esta y otras enseñanzas católicas. Se difundía, especialmente en los últimos dos siglos, en ambientes racionalistas y materialistas, que negaban la Resurrección del último día, afirmada –casi como un elemento distintivo de la fe cristiana- en el Credo de la Iglesia. Por eso estuvo prohibida durante muchos siglos, porque era casi un sinónimo de la apostasía.

¿Por qué hoy se permite?

Porque todos sabemos que hoy muchas personas optan por la cremación simplemente por cuestiones prácticas (por ejemplo, una persona fallece muy lejos de donde vive su familia, y trasladar el féretro es engorroso legalmente) o principalmente económicas (por ejemplo, porque los cementerios piden un aporte anual por las parcelas o nichos, que para algunas familias es difícil) Para ellos, por citar sólo algunos casos típicos, la cremación es una solución.

La cremación está permitida, pero ¿qué pasa luego? ¿qué hay que hacer con los restos mortales cremados o cenizas de los difuntos?

Aquí aparece una nueva cuestión, a la que queremos responder claramente.

La Iglesia enseña que estos restos deben ser tratados con el mismo respeto dado al cuerpo antes de la cremación. Esto tiene algunas consecuencias.

¿Se los puede tener en la propia casa?

El Directorio de Liturgia y Piedad Popular dice: «...se debe exhortar a los fieles a no conservar en su casa las cenizas de los familiares...». La razón de esta exhortación no parece ser, en primer término, teológica, sino psicológica: parece mucho más conveniente para un adecuado proceso de duelo y un equilibrio emocional no tenerlo en la casa. Tampoco es conveniente, por lo mismo, dividir las cenizas entre los familiares, y mucho menos rendirle homenaje como si fueran reliquias de santos.

¿Se puede esparcir las cenizas en el río, en la tierra, o en el aire?

No. Esta práctica no es coherente con la fe católica. No constituye una disposición final del cuerpo de nuestros difuntos reverente como la Iglesia requiere. ¿Por qué? El gesto de «esparcir» o «dispersar» no parece conforme con la dignidad del cuerpo humano, que ha sido templo del Espíritu Santo.

Sobre todo, muchas veces subyace en estas prácticas una visión naturalista (no hay distinción entre el cuerpo humano y el resto de la Creación material) o panteísta (todo lo que existe es, en realidad, Dios; no se distingue el Creador de la creatura), posturas contrarias a la fe cristiana.

Por último, es admitido por todos la importancia de un punto de referencia local para que los familiares y amigos puedan recordar y orar por el difunto, posibilidad que no existe en el caso, por ejemplo, de arrojar al mar o al río las cenizas.

¿Qué se debe hacer, entonces?

Los restos mortales cremados, entonces, deben ser enterrados o sepultados, ya sea en un nuevo sepulcro o nicho, ya sea junto a otros cuerpos de difuntos (en un nicho compartido) en un cementerio o, donde existe, en un cinerario.

Los nuevos rituales de exequias incorporan ya oraciones específicas para los fieles cuyos restos cremados serán sepultados cristianamente. El hacerlo junto a las iglesias no es una novedad, ya que –recordemos- durante muchos siglos cada templo parroquial tenía su «Camposanto». Esta cercanía local permitía a los fieles vivir, de modo muy concreto, la comunión entre los fieles de la Iglesia militante y los que ya han partido.

Pero la Iglesia, al hacer los cinerarios, ¿no ofrece un mensaje ambiguo? ¿No da a entender que la cremación es tan válida como la inhumación?

Es cierto que se ha difundido una idea equivocada al respecto, según la cual cremación e inhumación están en igualdad de condiciones. Por eso es tarea de los pastores insistir en la preferencia de la Iglesia por el segundo modo de proceder.

Pero también es cierto que -sobre todo en las grandes ciudades- la inhumación de los cuerpos es un procedimiento más difícil, por los motivos ya apuntados. Muchos fieles querrían hacerlo, pero en los hechos se ven prácticamente imposibilitados. Al crear los cinerarios, la Iglesia quiere ofrecer una respuesta pastoral concreta a una situación cada vez más frecuente en nuestra sociedad.

Acompañando así a quienes parten y a sus familias, la Iglesia anuncia con Gozo la Victoria de aquél que «muriendo destruyó nuestra muerte, y resucitando restauró nuestra vida» (Misal Romano, prefacio pascual). En efecto, «en Jesucristo brilla la esperanza de nuestra feliz resurrección y así, a quienes la certeza de morir nos entristece, nos consuela la promesa de la futura inmortalidad.

Porque para los que creemos en ti, Padre, la vida no termina, sino que se transforma,

y al deshacerse esta morada terrenal, adquirimos una mansión eterna en el cielo». (Prefacio de difuntos del Misal Romano).

 

Leandro Bonnin, sacerdote

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17 comentarios

Marcela
Gracias por la información. Duda que mucho tenemos.ACLARADA
3/04/16 9:35 PM
Antonio Navarro
Buena exposición.
En mi experiencia, soy sacerdote y he estado en dos parroquias. Ambas con cinerarios. Y pastoralmente nos resultaba muy positivo, ya que la gente se incineraba para que su cuerpo pudiera reposar en terreno sagrado, cerca de Dios, de un sagrario y de un altar donde cada día se rezará por ellos. Conseguimos fomentar el ofrecer Misas y oraciones por los difuntos. En caso de inhumación el cuerpo no puede ser sepultado en una iglesia salvo casos excepcionales. Con esto no niego la preferencia teológica y tradicional de la inhumación, sólo digo que la incineración (que se impone por razones prácticas) puede ser usada pastoralmente para un bien.
3/04/16 9:50 PM
Horacio Castro
Aconsejar 'vivamente', prohibir, permitir, preferir, conveniencia, imposibilidad... Una imprecisión que favorece la manipulación de sentimientos.
3/04/16 10:19 PM
pipo
Si, bueno, todo lo que se ha dicho aquí es cierto, pero esa es la forma como se hace deslizar a las almas. Un caso parecido ocurre con los sacramentos: ¿Ha visto alguien lo que sucede si una persona intenta cumplir con el orden natural de los mismos? Pues para eso estan los obispos: Para impedirlo.

La cosa se volvió así: Me importa un bledo lo que establezca la ley, yo mando, y el que manda, manda, aunque mal mande. Se hace la primera Comunión a los 9 años y la Confirmación a los 13 o cuando se vaya a contraer matrimonio. Punto.

Pero eso sí, los pastores exhortamos a los fieles para que eduquen cristianamente a sus hijos, ya nosotros veremos cómo los obstaculizamos.
4/04/16 1:09 AM
am
Creia que el motivo fundamental para la inhumacion era el dogma de la resurreccion de los muertos al final de los tiempos. Me llama la atencion que no se mencione nada de esto en el articulo.
4/04/16 1:55 AM
RUFINO
Buenos días a todos. Creo que el centro de esta problemática es principalmente económico. El tener un nicho, panteón, tumba en un cementerio hoy en día para una familia con hijos que vive al día es prohibitivo. Lo mismo que tener un seguro que permita cubrir la exequias básicas en el momento de la muerte. En mi caso he tenido que renunciar a ambos (no tengo nicho y acabo de darme de baja del seguro que me cubría las exequias) por tener otras prioridades en mi vida y en la de mi familia (por cierto: tener a los hijos en un colegio cristiano DE VERDAD es bastante caro). Así pues, hablando en plata, "no tengo donde caerme muerto" y, por tanto, la opción de la incineración es, hoy por hoy, la más viable por práctica y económica. Este artículo es fundamental (además de muy claro) para la tranquilidad de los que creemos y practicamos. Aprovecho para insistir en la problemática económica de los padres de familia. Muchas gracias. Un cordial saludo
4/04/16 10:13 AM
Iris
Escribo desde Pachuca, Hgo., México. A quí se ha venido dando la siuación de que las tumbas en los panteones municipales o privados han sido profanadas. El hecho de incinerar a nuestros familiar y colocar sus restos en los cinerarios que las parroquias ofrecen es una bella opción para tratar los restos con la debida dignidad y respeto, para que estos restos se encuentren cerca de un lugar de oración como lo es una parroquia, sin olvidar que el costo es mas económico. El dogma de la resurrección queda establecido, pues el proceso de incineración es adelantar el proceso de descomposición natural del cuerpo, resucitaremos incinerados o no, además, como comentario personal, la incineración es menos traumática para los familiares que la sepultura. Personalmente la elegí para mi papá, la elegiré para mamá cuando llegue el momento y espero la elijan para mi. Saludos
5/04/16 1:41 AM
Juan Mariner
Pan para hoy y hambre para mañana. Los columbarios en las igleisa son una hipoteca muy gravosa para los feligreses del futuro por su mantenimiento costoso. Una idea equivocada a todas luces. Se prohibió por el Vaticano enterrar en la iglesias a personalidades y gente que nada tiene que ver con el clero (Sánchez Albornoz y los Suárez fueron una excepción jerárquica caciquil atendiendo que se sepultaban en un claustro).
5/04/16 1:32 PM
JUAN NADIE
Hay algo que no entiendo, si lo que establece la Iglesia es que hay que tratar con respeto las cenizas del difunto, ¿Qué falta hay de respeto en enterrarlas en el campo, siempre que se haga rezando un responso, y dentro de la fe cristiana?
El respeto no estaría en donde se entierra, sino en las creencias del difunto y de sus familiares, y el sentido dado al enterramiento. Si se hace orando Dios y encomendando su alma, no como una frivolidad o como un acto civil sin mas, o social, no veo el problema.
Deme alguna razón de peso si es posible por la cual este caso que le expongo constituye una falta de respeto a las cenizas, y por tanto sería ilícita moralmente.
7/04/16 11:08 AM
Manolo
Yo sólo quiero añadir que en un nicho el cadáver no "descansa", sino que se descompone, y el proceso de descomposición, siendo natural, ¿no podría entenderse como contrario a la dignidad de la persona que ha habitado ese cuerpo? Otra cosa: incinerar, en definitiva, ¿no podría entenderse como un simple acelerar el proceso natural de desaparición del cadáver? ¿No hay un excesivo naturalismo en la insistencia/convicción/idea de que es más "natural" y respetuoso el enterrar el cadáver y dejar que se descomponga, que el incinerarlo?
9/04/16 11:28 AM
Padre Leandro
Pido disculpas por no responder antes, estuve de retiro la semana anterior.

am:
La resurrección de la carne es uno de los artículos fundamentales de la fe católica. Pero como explica el Catecismo de la Iglesia Católica, no podemos imaginar adecuadamente cómo será la misma. Como señalaba Iris, para Dios Creador Omnipotente es igual resucitar a alguien que fue sepultado que a alguien que fue cremado.

JUAN MARINER:
Quizá esta solución, como ud dice, sea "hambre para mañana", pero al menos es "pan para hoy", y Dios quiera podamos encontrar respuestas a cada momento. Lo importante es que es una solución coherente con la fe. En cuanto al mantenimiento, depende del tipo de columbario, algunos no requieren gastos de mantenimiento.

JUAN NADIE:
En el artículo lo que hago es recoger la enseñanza de la Iglesia en su Magisterio universal o episcopal, no expongo teorías personales. Pero tampoco he negado la posibilidad de sepultarlos en el campo, como -por otra parte- se hacía y hace en algunas regiones. El gesto que no parece respetuoso es "esparcir" las cenizas, en el sentido de simplemente "desparramarlas". Eso indica el Directorio citado.

Manolo:
Creo que no he insistido en que sea más "natural" la sepultura que la incineración. Lo que señalan los textos es que la "sepultura" es más conforme a la muerte del Señor. Es decir: Cristo fue sepultado. Y también el lenguaje bíblico de la resurrección habla de "sepulcros". Pero, indudablemente, el cuerpo se descompone de las do
11/04/16 5:02 PM
Mónica
Buen día. En la parroquia Nuestra Señora de los Dolores, ¿existe un cinerario?
Gracias por responder.
2/04/17 5:31 AM
Marcelo
Hola buenas tardes. Yo tengo una duda. En el cinerario cuando se depositan mas cenizas. Estas tocan la tierra o es un deposito estanco? Alguna reglamentacion al respecto o es a criterio de la instiucion que lo implemeta. Muchas gracias
11/06/19 5:56 PM
Nelson
No se trata de cuerpo, si no de alma (espiritu)...
31/10/19 1:53 PM
Nelson
Gracias por la info. Pdre. Leandro
31/10/19 7:57 PM
luisa hamu
que sucede con las cenizas de nuestros seres queridos cuando se llena el cinerario ? como se pocede adonde van?
27/02/21 9:16 PM
Marcelo
Mi madre está por su voluntad en el Cinerario de San Pantaleón (CABA). La diferencia entre dejar las cenizas en un lugar preparado para eso o esparcirlas en el aire, agua o tierra, es que se tiene un lugar donde ir y dejar una flor cuando se siente esa necesidad. Al menos a mi me sirve. Gracias
27/08/23 10:59 PM

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