Manías progresistas

Manías progresistas

Considero útil, referirme a algunas 'manías típicas del progresismo': la rabieta ideológica contra la sotana, el odio del latín, manía al Santo Rosario, desprecio a la Liturgia de las Horas, la Liturgia….

¿Qué es el progresismo? Me refiero al eclesiástico, que a semejanza del secular, mira hacia el futuro como si el mundo y la Iglesia estuvieran en marcha, evolucionando siempre hacia lo mejor. Podríamos considerar al evolucionismo como una especie de epónimo del progresismo religioso. Éste constituye un sistema de ideas y actitudes «de avanzada», que se despega orgullosamente de toda adhesión a la Tradición. El así llamado modernismo de principios del siglo XX fue descrito y condenado por San Pío X, en la Encíclica Pascendi dominici gregis, y el Decreto Lamentabili sane exitu. En él confluían una filosofía de cuño kantiano (racionalista), que repudiaba el pensamiento aristotélico – tomista; los estudios positivos de la Sagrada Escritura de inspiración protestante – liberal; y el afán de igualar la cultura cristiana con la que reinaba en una Europa configurada por las revoluciones del siglo XIX, las cuales tenían su raíz en la Revolución Francesa, de 1789, y su iluminismo. Los modernistas padecían una especie de incomodidad, como si fuesen ajenos o hubieran quedado afuera de lo que la Edad Moderna proponía. Además, reinaba en el modernismo la confusión entre la doctrina, sus contenidos, y los modos de expresión. En este capítulo, el progresismo posconciliar lo supera ampliamente. San Vicente, monje galo – romano del Monasterio de Lerins, a mediados del siglo V, había distinguido en su Commonitorium entre la expresión de la Verdad cristiana, que lógicamente se reubicaba en las diversas épocas y culturas expresándose de un modo nuevo (nove), pero sin modificaciones o añadidura de cosas nuevas (nova).

El progresismo católico se desarrolló bajo el influjo del llamado «espíritu del Concilio». El Vaticano II (1962 – 1965) aprobó 14 documentos casi por unanimidad; en ellos se presentaba el catolicismo «puesto al día», en virtud de una clara intención de aggiornamento. Las discusiones y enfrentamientos esbozados ya en los debates conciliares, se agravaron posteriormente en divisiones dolorosas que confundieron a muchos sacerdotes y fieles. Hay recordadas expresiones de Pablo VI, que invitan a la circunspección en la valoración del Concilio, y permiten reconocer la gravedad de los años que le siguieron con la imposición de las arbitrariedades progresistas: «Esperábamos una floreciente primavera y sobrevino un crudo invierno»; «por alguna rendija el humo de Satanás se ha introducido en la Casa de Dios». En los días que corren, pareciera que el Concilio Vaticano II, en su tenor original, expresado en sus textos, ha pasado a engrosar los bártulos en desuso. Pero han quedado como herencia espuria, bastarda, algunas extravagancias y la preocupación caprichosa por temas o cosas determinadas. Se incluye, muchas veces, una cierta ojeriza o mala voluntad contra la Tradición, y quienes se apoyan en ella. La primera acepción académica de manía la caracteriza de modo mucho más negativo; la presenta como una especie de locura o delirio general, con agitación y tendencia al furor. El término tiene origen en la antigüedad griega; en Heródoto y Sófocles, manía equivale a locura, demencia, y se aplica a la pasión de amor, como también al delirio profético. En el Fedro platónico designa el transporte causado por la inspiración, que de alguna manera enajena al hombre. Es interesante señalar una nota de humor sombrío, de oscuridad o negrura.

Deseo ahora, porque lo considero útil, referirme a algunas manías típicas del progresismo. En buena medida, se pueden asumir algunos de los rasgos que he atribuido oportunamente a «La Iglesia de la propaganda»; artículo publicado en «InfoCatólica», el 22 de junio de 2021. Comienzo indicando una manía que invita a sonreír, ya que prolonga o más bien recupera una discusión de los años 70: la rabieta ideológica contra la sotana, la cual se descarga contra los pocos sacerdotes que algunas veces la visten. No tomo en cuenta que la disciplina vigente de la Iglesia manda a los sacerdotes llevar un signo de su condición: podría ser un elegante clergyman o, al menos, una camisa –celeste, por ejemplo, como circulan- con la característica ballenita blanca. La manía progresista ve con naturalidad o simpatía al sacerdote que viste «de paisano», incluso con mal gusto, y algunas veces sucio. Es peor el caso de los religiosos que evitan llevar el hábito propio de la Orden o Congregación a la que pertenecen; y que suele ser otro elemento de su inobservancia del voto de pobreza. A propósito, un viejo amigo mío sentenciaba: «Ellos hacen el voto, y nosotros, seculares, lo cumplimos». Decía antes que esta manía me hace sonreír, por la desmesura que implica; con su negación están señalando en contrario el valor del hábito sacerdotal y religioso.

Otra manía es el desprecio, el odio del latín. El progresista no puede soportar que un sacerdote celebre la Santa Misa –no la de San Pío V, sino la de Pablo VI- en el noble idioma del Lacio. En realidad, las más de las veces expresan ese sentimiento negativo quienes no tienen ni idea de él; no han pasado de rosa – rosae. Detestan lo que ignoran, por pura ideología. A causa de esa actitud han desaparecido de circulación, por ejemplo, algunos himnos que cantaban sin dificultad en las parroquias las señoras entradas en años: el Pange lingua, y el Tantum ergo; fórmulas de Adoración del Santísimo Sacramento. Siendo yo niño, en mi parroquia de barrio, Santa María Goretti, de Mataderos, en Buenos Aires, se realzaba la celebración de las grandes fiestas con el canto de la Misa De Angelis. De paso, digamos que no solo cantando, sino que también se reza oyendo.

Todo indica que esta manía va a perdurar agravada, ya que en los Seminarios el latín ha desaparecido, o su estudio apenas se conserva simbólicamente. Los progresistas podrán gloriarse de que finalmente el único medio de expresión en la liturgia del Rito Romano será la lengua vulgar, más vulgar cada vez. ¿Rito Romano?, ni Romano ni Rito.

Pasemos a registrar algunas otras manías, si se quiere, más pesadas y oscuras. Estas no solicitan la sonrisa, sino más bien la indignación, la queja, y el llanto. Quizá en muchos casos la ignorancia sirva de disculpa. Seguramente los progresistas desconocen las numerosas encíclicas que León XIII, el Papa de la Rerum novarum publicó sobre el Santo Rosario; y el hecho singular que todos los Pontífices se hayan referido a este ejercicio, despreciado por los maniáticos como una «ocupación de viejas devotas». También ignoran o desprecian el magisterio sobre el tema y la experiencia personal de San Juan Pablo II. Ni qué decir de los hechos prodigiosos y formales milagros atribuidos a la Corona mariana. El carácter típicamente católico del Rosario, y su protagonismo en los casos de Lourdes y Fátima, no integra el patrimonio de la Revelación, y no es creído en virtud de la fe teologal, sino de una extensión de la misma que torna esas realidades simples y prácticamente innegables para la conciencia católica, para cuantos en el pueblo cristiano no han sido enajenados por la manía progresista.

Dejando la cuestión devocional del Rosario, pasemos a la Sagrada Escritura, especialmente a los Salmos; pieza clave en la composición de la Liturgia de las Horas. Aunque parezca mentira, no faltan sacerdotes y religiosos (carezco de datos del campo femenino) que consideran que esos antiguos poemas no tienen nada que decirles a ellos, en este siglo XXI. ¿Y la fe en la Palabra divina, tesoro del viejo Israel y de la Iglesia, Nuevo Pueblo de Dios? En este punto es oportuno mencionar la admirable obra de San Agustín, Enarrationes in Psalmos; para el Obispo de Hipona todos los Salmos hablan de Cristo, y es el mismo Cristo quien ora en ellos, asumiendo la voz de su antepasado David, a quien, generalizando, como un epónimo, se atribuye el Salterio. El abandono de la recitación del Oficio Divino por sacerdotes y religiosos es una manía suicida. El tema lleva a alabar y a depositar una fundada esperanza en los monasterios de la tradición benedictina, aunque muchos de ellos no cuenten más que un puñado de monjes o monjas.

La liturgia está en el centro de la vida eclesial. Se puede adherir con una convicción entusiasta a la idea expresada por Benedicto XVI: La Iglesia se sostiene en su realidad sobre el fundamento que es la Sagrada Liturgia, o cae con ella. Una manía progresista manipula la liturgia, y la convierte en medio para otro fin, que ya no es el culto de adoración y expiación, sino por ejemplo para encontrarnos, reunirnos, y sentirnos juntos; el desplazamiento de la fuente de la gracia da lugar a una perspectiva puramente horizontal, humana. Aquí se juega una cuestión de fe, la que afirma la realidad del misterio de Cristo, y la presencia del Señor en esa actividad sagrada. El uso de la liturgia por algunos obispos resulta sorprendente. Me refiero a un caso típico: se prohíben las misas en las parroquias algún día de fiesta, o una importante solemnidad, para que todos los fieles vayan a la catedral, donde el pastor diocesano quiere ser protagonista en un acto que es ocurrencia suya, una pretensión extravagante. No me refiero a la Misa Crismal, la cual suele celebrarse en la mañana del Jueves Santo, o en una fecha cercana, sin colisión con la vida normal de las diversas comunidades. No es difícil reconocer que, por diversas razones, la mayoría de los fieles no acudirá a la cita episcopal, y se quedará sin la Eucaristía ese domingo, esa fiesta, o solemnidad. El daño ocasionado por esta manía no se percibirá inmediatamente; solo al cabo de algún tiempo, sobre todo si el hecho se repite, se revelará en la deformación de la mentalidad de los católicos.

Es muy extendida la intención de no distinguirse en la manera de hablar, pensar y actuar, de los hábitos instalados en la cultura de la sociedad. La manía consiste en el temor, que puede alcanzar el grado de terror, de aparecer distintos; la condición del creyente no debería notarse, y él desaparecería en el anonimato de la multitud. Por supuesto, superar esa manía no consiste en proponer que se elabore y emplee un lenguaje artificial y amanerado; sino de actuar con la naturalidad de la expresión verbal y gestual de aquello que se piensa, se cree, y se ama. La experiencia muestra que esa distinción que he evocado tiene una dimensión apostólica y misionera, que no se exhibe sino que se ejerce espontáneamente, sin aspavientos, en el trato normal de las personas. Así se va constituyendo, aunque minoritaria, una cultura cristiana.

La manía relativista la emprende contra la objetividad de la Verdad católica. Se funda en una ideología según la cual no existe la Verdad, tanto la Verdad absoluta de la fe –como la ha comprendido la Tradición eclesial- cuanto aquellas verdades humanas que le hacen coro, y que echan raíces en una filosofía del sentido común. Suele decirse que este es el menos común de los sentidos; más allá de la exageración que esta fórmula comporta, lo que en el caso indicado se pone en juego es la plena condición humana de las personas. El constructivismo sostiene que no existe más verdad que la que nosotros fabricamos, la que forjamos con nuestra inteligencia, que es creadora de la realidad. Aquí se manifiesta un desliz del relativismo al absolutismo constructivista. El efecto de la plasmación subjetiva de la idea se encuentra en una especie de desierto de conocimientos, y pretende extenderse hasta determinar el modo de pensar, decir y actuar de la sociedad. Este es el origen de la ideología. El progresismo teológico y pastoral contiene una inclinación constructivista: intenta armar el escenario para la predicación de los «nuevos paradigmas», que son presentados como lo que hoy la Iglesia debería creer y hacer. La Tradición sería una mera realidad del pasado, irrelevante pues resulta ajena a la actual, según la que las formas de lo sagrado ya no se refieren a Dios, y al absoluto de la eternidad. Lo sagrado ahora es el hombre y sus realizaciones, el hombre que encuentra su cielo en la tierra. La manía progresista se aviene al planteo enunciado porque éste expresa el presente y el futuro, una ilusión que da la espalda al detestable pasado.

La Iglesia ya no se limita a los que pertenecen a ella por el Bautismo. Los progresistas leen la Constitución Conciliar Lumen Gentium –a la que consideran conservadora-, no según la gran Tradición eclesial y a su luz, sino en virtud de la teoría del cristianismo anónimo, obra teológica de Karl Rahner. Iglesia y mundo serían realidades que se identifican, y que constituyen la base de la fraternidad universal. Un dato que adquiere consistencia en el orbe maniático del progresismo es el menoscabo de la Sagrada Escritura, y su valor permanente como Palabra de Dios, con vigencia siempre actual. El progresismo de parte católica acepta incautamente la exégesis bíblica del protestantismo liberal.

Last but not least. Dios no es el Dios Unitrino de la Revelación cristiana, sino el Dios lejano del deísmo, que no ordena las causas segundas en su Providencia creadora y redentora, que es conocimiento y amor. Sería un Dios que no interviene en la historia, es decir, que no molesta a la autodivinización del hombre. Del catolicismo, de su fe, y de la cultura elaborada durante siglos por la vivencia de esa fe, y con la autoridad de los Santos Padres, y los grandes teólogos, no queda nada.

En la exposición que se ha leído, no pudo agotarse el repertorio. Los lectores pueden tomar como guía lo dicho, y completar la lista consignando otras manías que conozcan, o que hayan tenido o tengan que padecer. Con respeto y afecto, me permito concluir con una humorada: las manías se tratan –y quizá algunas tienen cura- en un buen manicomio. El nombre viene del griego: koméo significa cuidar.

+ Héctor Aguer
Arzobispo Emérito de La Plata

Académico de Número de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas
Académico de Número de la Academia Provincial de Ciencias y Artes de San Isidro
Académico Honorario de la Pontificia Academia de Santo Tomás de Aquino (Roma)

Buenos Aires, martes 17 de mayo de 2022.-

 

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30 comentarios

Antonio Ostojic
El Obispo Aguer es un san Atanasio de hoy.
Lo "misericordiaron", como hizo el papa Liberio con San Atanasio, al que excomulgó tres veces.
Per "Véritas Dómini manet in aeternum".
17/05/22 6:18 PM
Tito España
El 1 de Agosto de 1922, S.S. PioXI, en su Epístola Apostólica "Officiorum omnium" decía: De hecho la Iglesia, al abrazar en su seno a todas las naciones, y estando destinada a durar hasta el fin de los siglos, exige por su misma naturaleza una lengua universal, inmutable y no popular.
Este texto lo recogía, cuarenta años más tarde, el 22 de Febrero de 1962, S.S. Juan XXIII, en su Constitución Apostólica "Veterum sapientia", para el fomento del estudio de la lengua latina en los seminarios y en la Órdenes, Congregaciones e Institutos religiosos.
¿Qué se hizo?
17/05/22 8:42 PM
Luis Fernando
El Papa Liberio NO excomulgó tres veces a San Atanasio.
17/05/22 9:37 PM
Ricardo de Argentina
Antonio Ostojic, a San Atanasio nadie lo excomulgó.
Revisa tus fuentes.
17/05/22 9:37 PM
Cristian Iglesias
Monseñor Aguer... "cada día canta mejor". ¡Gracias por este gran servicio a la Iglesia!
17/05/22 11:27 PM
Esteban
Una manía progre: borrar los momentos de silencio de la Misa y suplantarlos por cantitos antropocéntricos acompañados por la infaltable guitarrita.....
18/05/22 12:54 AM
María Alejandra
Gracias.
18/05/22 2:08 AM
Federico Ma.
Muchas gracias, Monseñor. Muy buen artículo, como de costumbre.

(Vale aclarar que los documentos aprobados por el CVII fueron 16).


18/05/22 3:38 AM
MARCELO
A LOS AMABLES LECTORES DE ESTE PRESTIGIOSO SITIO QUE ES INFOCATÓLICA ,LES PRESENTO,CON ORGULLO,A UN OBISPO ARGENTINO,CON MAYÚSCULA,QUE ES UNA VOZ QUE,EN MI PAÍS ARGÉNTEO, CLAMA EN EL DESIERTO.
CON PARRESÍA Y CON UNA CULTURA NO SOLO ECLESIAL SINO UNIVERSAL,MONSEÑOR AGUER DICE VERDADES "DE A PUÑOS",QUE CAUSAN UN BIEN ENORME A LOS FIELES,NO SOLO DE LA ARGENTINA,TAMBIÉN A AQUELLOS HISPANOHABLANTES QUE TIENEN SED DE SABIDURÍA,CONSUELO Y FUERZAS,PARA SEGUIR ADELANTE,PRACTICANDO LA FE DE SIEMPRE ,ANTE LA APOSTASÍA DE MUCHOS Y EL ESTRUENDOSO SILENCIO DE LOS QUE DEBERÍAN HABLAR Y NO LO HACEN.¡LÍBREME DIOS DE JUZGARLOS!.GRACIAS ,MONSEÑOR AGUER POR SUS SOBERBIOS ARTÍCULOS.QUE EL SEÑOR LE DÉ MUCHOS AÑOS DE VIDA Y SALUD Y SU ESCLARECIDA PALABRA NOS VAYA GUIANDO A TRAVÉS DE LAS DENSAS TINIEBLAS QUE NOS RODEAN.
18/05/22 4:21 AM
Urbel
De acuerdo con las manías progresistas. En desacuerdo con que esas manías progresistas vengan únicamente del clero y no tengan nada que ver ni con el Vaticano II ni con las innovaciones y reformas que le siguieron, aprobadas por los papas y obispos.

El principal ejemplo es la reforma (en realidad revolución) litúrgica. Las memorias del infame Bugnini, "La reforma litúrgica" (libro publicado en español por la BAC), son un testimonio irrebatible de que esas manías progresistas inspiraron el Misal de Pablo VI. Se expurgó el Misal de San Pío V de la "teología negativa" aborrecida por los modernistas: alma, méritos y milagros de los santos, juicio, infierno, condenación etcétera.

Y a través de la liturgia corrompida esas manías progresistas han sido perfectamente asimiladas por los fieles.
18/05/22 8:55 AM
millan
Lo felicito monseñor Aguer ha llegado a decir la verdad de lo que ocurre en la Iglesia desde ya más de 50 años y que se silenciaba o mandaban a "silenciar" ...el tema es que esto lo denunció a tiempo Monseñor Lefevbre en los años 70 y 80s y todos lo hicieron a un lado y le trataron de cismatico hasta le excomulgaron ...
18/05/22 3:41 PM
JB
Infocatólica: a ese Urbel que no cesa de vomitar basura cismática medio lefebvriana en cuanto tiene ocasión, deberían censurarlo.
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Luis Fernando 
¿No cree usted en la libertad religiosa tal como aparece en Dignitatis Humanae?
Pues vale para todos. 
18/05/22 3:43 PM
Miguel Grosso (de Argentina)
El artículo es muy bueno, como todo lo que viene de Monseñor Aguer. Mi única observación es que, me parece, ya va quedando claro que si los modernistas llegaron hasta donde llegaron es porque hubo Autoridades que los dejaron. Y Pablo VI se lamentaba del "humo de Satanás" cuando fue él mismo el que le abrió las ventanas. Y Juan Pablo II se lamentaba de la apostasía de Europa, pero fue él mismo el que mezcló todo y confundió todo con la aberrante reunión de Asis. Y nombró Obispos impresentables. Y amparó a Maciel. Y Benedicto se esforzó por la "hermenéutica de la continuidad" pero salió corriendo cuando lo apretaron un poco sus enemigos. De Francisco no hablo porque gritan las piedras. O sea: dejémonos de embromar!!! Estamos como estamos porque tuvimos los Papas que tuvimos. Qué hicieron para corregir la debacle de nuestras Universidades, Seminarios y Colegios? Qué Obispos nombraron? O resulta que ahora la culpa es nuestra? Vamos a esperar 500 años para decir lo que todo el mundo se da cuenta? Y estamos como estamos porque multitud de Obispos se callaron la boca. Conjunto de pusilánimes que dejaron pisotear la doctrina y la verdad para cuidar su puestito. Si los progresistas son lo que son es porque los dejaron. A llorar a la Iglesia. No me cuenten otra.
18/05/22 3:58 PM
JB
InfoCatólica, desde el principio, cree y confiesa que el XXI Sagrado Concilio Ecuménico Vaticano II puede y debe ser entendido y aplicado según una hermenéutica de continuidad, como siempre ha hecho la Iglesia con todos sus Concilios ecuménicos, y no debe ser condenado como un inadmisible Concilio de ruptura con la tradición de la Iglesia. Somos católicos, apostólicos y romanos. Y aunque, por supuesto, el Vaticano II entre sus 600 o 700 páginas tenga aspectos, especialmente los prudenciales, que pueden ser respetuosamente criticados o matizados, gracias a Dios no podemos verlo de ningún modo como una catástrofe de dimensiones históricas. Dios no abandona nunca a su esposa, la Iglesia.
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Luis Fernando
Efectivamente, la línea editorial de InfoCatólica al respecto del CVII es muy clara.
18/05/22 4:36 PM
hornero (Argentina)
.SOLTANDO AMARRAS.

Las soltó Cristo el Testigo fiel, el Primero que resucitó entre los muertos (Apoc 1, 5).

Las soltó la Virgen que dio el Si.

Las soltaron los santos a ejemplo de Cristo.

Las soltó Colón cuando orientó la proa de la Santa María hacia el Nuevo Mundo.

Las soltemos nosotros y naveguemos por el Océano de Cristo hacia la Nueva Tierra y los Nuevos Cielos de las Manos de María.

Es lo mejor que podemos proponernos en medio de la debacle.

Hay que hablar como habla Mons. Aguer, planteando hechos concretos que revelan el derrape insustancial del progresismo.

El oficio de remendones no va bien para cristianos que empuñamos la espada, el ariete, el arado, la fragua, el yunque y los martillos.

No lo es para quienes leen papiros, pergaminos y palimpsestos, esos devoradores de estanterías de bibliotecas tumbados sobre libros y papeles, trazadores de rayas y letras sobre párrafos que sólo ellos descifran y explican.

Y no lo es para nadie, con tal que “quienquiera, quiera” (Chesterton).

Suelta amarras el niño que comienza a caminar; el inválido que, a la voz de Jesús, toma su camilla y vuelve a su casa; Lázaro que obedece, “¡sal fuera!”.

Hoy debemos soltar las amarras que nos sujetan a nuestro “hombre viejo del pecado” a fin de que surja en nosotros el “hombre nuevo” nacido en Cristo.

Sí, “hemos llegado a la división de las aguas” (J. Maritain,).

Y no podemos ni debemos permanecer indecisos. No podemos marginarnos del curso inexorab
18/05/22 5:25 PM
hornero (Argentina)
No podemos marginarnos del curso inexorable del plan divino de la Creación y Redención. Ni podemos aletargarnos en las frías regiones de “una tierra que sólo produce abrojos y espinas” (Génesis).

La Aurora de María ha razgado el horizonte, ha abierto una brecha de Luz ; “Que el mundo sepa, que el mundo se puede salvar” (Mens. de la Virgen en S. Nicolás, 8-11-86).

Soltar las amarras que nos sujetan a los muelles conocidos y seguros de un mundo en tránsito de disolución, es acto de sabiduría.

¿Cómo avanzar hacia grandes objetivos si permanecemos anclados en los puertos que trafican con las urbes de la mundanidad?

Ocho mil millones de hermanos nos esperan. Desafío que alguien me conteste si está la Iglesia en condiciones intelectuales, anímicas y misioneras de encarar de modo efectivo la evangelización de nuestros hermanos.

Desafío me conteste alguien si la Iglesia ha asumido la enseñanza profética de Pío XII: “se debe y se puede trabajar por restaurar la armonía primitiva”. Que responda si entiende de qué nos habló aquel Papa.

Desafío que alguien me responda si espera la Civilización del Amor profetizada por Pablo VI, después que la Virgen arrase los planes del NOM de aniquilar la humanidad mediante el culto al demonio que ofrece diariamente el sacrificio del asesinato de los niños nacidos o por nacer, corrompiéndolos, pervirtiendo a mansalva y disponiendo las armas nucleares.

Para obrar en consecuencia debemos soltar las amarras y navegar bajo la Conduc
18/05/22 7:11 PM
Susana Labèque desde Argentina
«La Tradición – en el sentido de fijación o conservadorismo – aparece también como ley de la Iglesia posterior: lo que tenéis, krateésate, conservadlo, reforzadlo, hacedlo fuerte. El Concilio de Trento fija las instituciones de la Iglesia Medieval, y desde entonces no se hacen cambios, en el sentido de reformas, reestructuraciones, creaciones. La Iglesia Antigua y la Iglesia Medieval crean el culto, la liturgia, el derecho canónico, la Monarquía Cristiana, las costumbres católicas: de todo eso, que parece definitivamente dado, vivimos nosotros».
P. Leonardo Castellani SJ .Argentina 1899 – 1981 Gracias,Mons Aguer!
18/05/22 8:32 PM
hornero (Argentina)
Para obrar en consecuencia debemos soltar las amarras y navegar bajo la Conducción de la Estrella del Mar. Quien crea poder navegar por su cuenta y riesgo caerá en manos de las antiguas sirenas que aún pululan.

Cuando nos pongamos de pié, después de salir de los ensueños de fantasías locas, y nos dispongamos a trabajar por el Reino, veremos que hay múltiples tareas a realizar, más útiles que nuestras protestas reiteradas, paralizantes, inocuas, sobre males archiconocidos, que no aportan soluciones sino denuncias, lamentos, decepciones siempre repetidas sin hallar la salida del laberinto.

Miremos a la Aurora de maría, de Ella vendrá el rayo de Luz que nos permitirá SOLTAR LAS AMARRAS.
18/05/22 11:01 PM
Urbel
El texto citado de Castellani es de la mayor importancia y pertinencia para este debate. Si no me equivoco procede de su comentario al Apocalipsis, que él prefería escribir Apokalipsis, y se publicó hacia 1960.

Por eso dice que "el Concilio de Trento fija las instituciones de la Iglesia Medieval, y desde entonces no se hacen cambios, en el sentido de reformas, restructuraciones, creaciones."

Del culto, la liturgia, el derecho canónico, hasta las monarquías católicas (todavía en 1954 Pío XII seguía enseñando como ideal la unión entre la Iglesia y el Estado), todo lo que parecía "definitivamente dado", seguía viviendo la Iglesia.
19/05/22 7:38 AM
Rocío
El modernista es de una plastilina tóxica, cuyo mayor ambición es evadir mandamientos y eludirlos. Lo subjetivo, lo relativo, lo pernicioso es lo que lo atrae y seduce. También lo chabacano.
Tiene un culto por la imprecisión y la mentira, en todos sus grados y colores.
Es evasivo, alcahuete, político, flojo y acomodaticio. Y muy charlatán.
Casualmente o no, el progresista se conoce como no de fiar en asuntos que ponen a prueba la tendencia a la codicia.
Dice que el católico es fanático, cuando en realidad no se da cuenta que él mismito no es católico.
«A los tibios los vomitaré de mi boca.» Éso no lo leyeron o lo refutan por rígido. Creen, además, que un humano hace y deshace de doctrina. (Aunque no sepan lo que quiere decir doctrina). Porque, en gran medida, son muy ignorantes, contentos con eso.
19/05/22 2:33 PM
hornero (Argentina)
DIOS DE PRODIGIOS - DIOS DE AMOR.

“Todo lo hizo por amor” (Mens. de la Virgen en S. Nicolás).

La primera evidencia de un prodigio la experimentamos ante nuestra propia existencia. Que fuimos dados a luz por nuestra madre no basta para explicar nuestra permanencia en la realidad, nuestra autonomía en el ser existente.

Si miramos a nuestro alrededor, no podemos explicar la subsistencia de las cosas.

La Creación es un gran prodigio del Creador.

Así, cuando la Escritura dice: “Seguiré haciendo prodigios, prodigios estupendos, en medio de este pueblo; Desaparecerá la sabiduría de sus sabios y se eclipsará la inteligencia de sus inteligentes” (Is 29, 14 – citado en Mens. de la Virgen en S. Nicolàs, 1-3-1984), nos advierte que estemos dispuestos a esperar cosas imprevistas.

Es posible que el mundo nihilista los necesite para despertar de su ensueño racionalista empirista.

Un gran prodigio sería que soltemos las amarras que nos sujetan a nuestro “hombre viejo del pecado” para permitir que se manifieste nuestro “hombre nuevo”, que vive la Vida de resurrección de Cristo (cf. Col 3,4). Para ello apelemos a la Aurora de María que irradia la Luz de Gloria de Cristo.

Dios nos propone escalar farallones, no caminos llanos sin dificultades ni esfuerzos.

Dios del trueno sacude nuestra inercia, nos esculpe a su Imagen con cinceles de fuego.

El mundo ha perdido la audacia santa de otros tiempos cristianos en los que se proponían grandes objetivos. Por eso NO E
19/05/22 3:40 PM
Marcelo Bs As
Reconfortante artículo. Es asi como escribes Miguel Grosso. A no aflojar que se viene la remontada en Cristo. Abz
19/05/22 4:44 PM
hornero (Argentina)
Por eso NO ENTIENDEN a María.
19/05/22 7:01 PM
Vicente
la culpa no es del Concilio.
19/05/22 8:57 PM
Urbel
Un poco corto, Vicente: la culpa no es del Concilio.

Mucho mejor:

La culpa no es del Concilio (a secas, el único), nada de lo que ha ocurrido en la Iglesia desde hace más de cincuenta años tiene nada que ver con el concilio Vaticano II .

El Vaticano II no es causa ni concausa de la hecatombe posconciliar. El Vaticano II es completamente inimputable, simplemente pasaba por ahí.

La culpa de la hecatombe posconciliar es de otros protagonistas o acontecimientos de los años sesenta del pasado siglo: los Beatles, la minifalda, la píldora anticonceptiva, la llegada del hombre a la luna etcétera.

19/05/22 11:51 PM
Urbel
En "Sacramentum mundi", la enciclopedia teológica de Rahner, "hay artículos sobre la Revolución, la Revolución francesa, el turismo, la psicología de las profundidades, la psicohigiene, el psicoanálisis y otros artículos cuyo nombre no daremos por respeto a la Virgen Santísima; pero no hay artículos sobre la Anunciación ni la Inmaculada Concepción que son dos dogmas de la Iglesia."

(Cardenal Siri, "Getsemaní, reflexiones sobre el movimiento teológico contemporáneo", ed. Cete, Toledo, 1981, p. 286, nota 286)

Un ejemplo de la jerga modernista de Rahner:

"Cuando la autocomunicación de Dios y el autotrascendimiento del hombre llegan, en el sentido categorial-histórico, a su punto culminante absoluto e irreversible, es decir cuando en la espacio-temporalidad "existe" Dios de manera absoluta e irreversible, y el autotrascendimiento del hombre llega así justamente a semejante plena transferencia en Dios, se verifica lo que se llama cristianamente encarnación."

("Sacramentum mundi", t. 4, col. 498, citado por el cardenal Siri, op. cit., pp. 287-288)

"Autotrascendimiento del hombre", "plena transferencia en Dios", "lo que se llama cristianamente encarnación" ..........

Los católicos creemos en cambio en Jesucristo Nuestro Señor, segunda persona de la Santísima Trinidad que se hizo hombre, concebido por obra y gracia del Espíritu Santo y nacido de Santa María Virgen.
20/05/22 9:04 AM
Vicente
para Urbel: el Vaticano II pretendió una presencia más incisiva de los cristianos en medio del mundo, pero sin dejar de confesar nuestra fe en Cristo Salvador. Sería ridículo ponernos a hablar con los no cristianos o los ateos sin tener clara nuestra santa fe católica.
¿Qué caso le hicimos a Pablo VI, y a Juan Pablo II, y a Benedicto XVI, y ahora a Francisco?
Como no obedecemos al Papa en lo que hay que obedecerle, así nos van las cosas y luego nos quejamos.
21/05/22 1:27 AM
Urbel
"¿Qué caso le hicimos a Pablo VI, y a Juan Pablo II, y a Benedicto XVI, y ahora a Francisco?"

Se olvida usted de recordarnos que son santos: San Juan XXIII, San Pablo VI y San Juan Pablo II.

Y Juan Pablo I que será beatificado el próximo mes de septiembre. Y Benedicto XVI y Francisco en lista de espera, como dijo el propio Francisco con ocasión de la canonización de Pablo VI.

Todos los papas del Vaticano II han sido y serán tan grandes papas como San Gregorio Magno y San Pío V y tan grandes santos como San Agustín y San Francisco de Asís.
21/05/22 12:11 PM
hornero (Argentina)
“HA VENIDO EL DÍA ¿Y NO LO VEN?

Jesús hace esta pregunta porque todo parece indicar que no lo vemos.

Continuamos tratando nuestros asuntos según parámetros deteriorados, en vías de extinción, trastocadas las inteligencias y voluntades por el vacío disolvente del anti-ser que las acurruca.

De ahí la inoperancia de la filosofía, metafísica, teología, ciencias, técnica, arte, política, cultura, costumbres. La irracionalidad del racionalismo ha conducido al nihilismo y éste ha paralizado la misión evangelizadora de la Iglesia que no se atreve a predicar a los ocho mil millones de hermanos que esperan. Ni sabe cómo hacerlo.

¡Inmensa claudicación ante tan inmensa responsabilidad!

La estrategia del error ha oscurecido la Luz que Cristo nos envía por Mediación de Su Madre. El maligno quiere impedir que la Cristiandad retome sus trabajos para la expansión del Reino que hace fuerza (cf Mat 11, 9-12), crece como la semilla de mostaza (Mat 13, 31), se hincha como la masa por acción de la levadura (id. 33).

El demonio fue arrojado a una condición ontológica degradada del ser o ente creado. No participa del Ser divino, es una pseudo o cuasi-realidad, de la cual emana como remanso gigantesco el anti-ser, verdadero agujero negro, como los conocidos por los astrónomos, que consumen la materia. Cuasi-ser o cuasi-nada, es un centro de dispersión de la Creación.

Cuestión que merece ser estudiada, pues no lo ha sido por la filosofía griega, ni por el realismo aristotélico-
22/05/22 5:34 PM
hornero (Argentina)
Cuestión que merece ser estudiada, pues no lo ha sido por la filosofía griega, ni por el realismo aristotélico-tomista, que dejaron bien establecidos los principios de identidad y de no contradicción.

Mas, por arriba del anti-ser continúa la plena ejecución del plan divino de la Creación, asumida por Cristo (Col 1, 17), destinada a constituirse en feudo del Reino.

Aquí tropezamos con los límites del “hombre viejo del pecado”, incapacitado de raíz para “Cruzar el umbral de la Esperanza” (S.J.P. II), “restablecer la armonía primitiva” (Pío XII), instaurar la “Civilización del Amor” (Pablo VI).

Por esto Cristo nos envía a Su Madre como Aurora de los “tiempos nuevos”, cuya Luz ha de permitir que se manifieste nuestro “hombre nuevo” nacido en Cristo por el Bautismo y dado a luz desde el Corazón Inmaculado de María.

"Cuando se manifieste Cristo, que es vuestra vida, entonces vosotros también os manifestaréis en gloria con Él” (Col 3, 4).

Cristo ha comenzado a manifestarse por medio de la Aurora de María que irradia la Luz de Su Gloria: “Causa de la Aurora más resplandeciente es el Señor. Yo haré que la veáis” (Mens. de la Virgen en S. Nicoolás).

Esperemos con firme esperanza la manifestación en nosotros de nuestro “hombre nuevo”, porque “EL DÍA HA VENIDO”.
23/05/22 1:37 AM

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