Aportación de la Iglesia Católica a la democracia en España (I)

Para nadie es un secreto que en estos últimos tiempos, varios dirigentes de la izquierda han acusado a la Iglesia, nos han acusado a todos, obispos y fieles católicos, de que no somos demócratas. Dicen que queremos imponer nuestras convicciones a los demás, que no aceptamos el pluralismo, que nos morimos de nostalgia por el franquismo, que nuestro modelo es Irán y que los Obispos somos peores que los Ayatolás. Con estas recomendaciones es lógico que se haya escrito que la Iglesia española es un peligro para la democracia.
Con esta exposición querría demostrar la falsedad de esta acusación. No sólo no somos un peligro para la democracia, sino que la Iglesia contribuyó de manera decisiva al establecimiento de la democracia en España, y con sus enseñanzas y valores morales favorece eficazmente la vida democrática en libertad y justicia. En consecuencia los católicos españoles tenemos perfecto derecho a ser reconocidos como ciudadanos sin sospechas ni restricciones de ninguna clase.
I. PRECEDENTES.
Como todo lo que hacemos y padecemos, también lo que ocurre ahora está condicionado, para bien o para mal, por los acontecimientos de los años anteriores. Todo se realiza dentro de una historia, en continuidad, clara o encubierta, con los hechos anteriores y posteriores. Por desgracia, los españoles no hemos superado todavía los traumas de la guerra civil. Seguramente las consecuencias de aquella tragedia, por los errores de nuestros políticos, están ahora más presentes en la conciencia de los españoles y más influyentes en la vida social que hace veinte años.
El origen de una situación anómala.
Cuando los dirigentes de la izquierda quieren desprestigiar las actuaciones de los Obispos y los sentimientos de los fieles cristianos, recurren siempre a la misma cantinela: Por qué no piden perdón de su comportamiento durante la guerra civil, de los cuarenta años de franquismo, de los cuarenta años de privilegios.
