¿“Centros de escucha”, en lugar de confesionarios?
Queridos lectores, con asombro y profunda preocupación he acogido la noticia referente a la intención de la Archidiócesis de Madrid de habilitar “centros de escucha” durante la ya próxima visita del Papa a dicha ciudad, y, al tiempo, de no instalar confesionarios en las proximidades de la vigilia juvenil y restantes actos multitudinarios del Santo Padre. Los “centros de escucha”, según leo en la noticia, serán atendidos por fieles laicos formados en “acompañamiento pastoral” (signifique esto lo que signifique). A esos laicos se les llama “agentes de escucha” y, por lo visto, no se ha publicado información sobre el perfil de estas personas y su preparación. Sobre el propósito de su labor, la Directora de Comunicación de la Archidiócesis de Madrid ha señalado que “los espacios de escucha están destinados a cualquiera que desee ser escuchado y conversar”. Y, aunque dicha Directora afirma que estos “centros de escucha” no pretenden sustituir a los confesionarios, lo cierto es que, durante el viaje del Papa, no se van a habilitar confesionarios en las calles para facilitar que quien lo desee pueda confesarse, al contrario de lo que se ha hecho en otros viajes papales.
Esta lamentable noticia me parece un síntoma muy serio de la espantosa crisis de fe que está atravesando la Iglesia Católica en no pocos de sus altos niveles. Desde luego, tengo claro que la idea de sacar a la calle “centros de escucha” y no los confesionarios no procede de Dios en absoluto. Quienes han concebido esta idea, sean quienes sean, demuestran no haber comprendido la fe católica o, directamente, carecer de ella.

Queridos lectores, en fechas recientes, un portal que pretende pasar por católico, llamado Religión Digital, ha publicado un artículo profundamente blasfemo contra Dios y contra la Iglesia y herético respecto al carácter salvífico y expiatorio de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo. No voy a enlazar el artículo, cuyo autor es un tal Jairo del Agua, por no facilitar la difusión ni del artículo en cuestión, ni del medio que lo aloja (un medio, por cierto, que, desde hace muchos años, ha demostrado ser profundamente anticatólico y que, por tanto, no debiera gozar del más mínimo apoyo de institución eclesial alguna). Considero, no obstante, que debo escribir en contra de ese artículo, pues constituye un ataque frontal y horrendo contra el corazón mismo de nuestra fe católica, esto es, contra el auténtico sentido de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y, también, de la penitencia practicada por los católicos a lo largo de la Historia de la Iglesia. No puedo, pues, callar ante semejante infamia.
Queridos lectores, muy recientemente han sido publicadas por la Santa Sede unas
Queridos lectores, debo confesarles que todavía no he cerrado la boca del asombro que me ha producido
Queridos lectores, les deseo a todos ustedes y a sus familias una muy Feliz y Santa Navidad y un próspero Año Nuevo 2026, lleno de muchas alegrías.