Un obispo sin miedo al poder temporal (Mc. 1, 3)

El desierto, árido por definición, no está muerto ya que acoge una gran variedad de flora. Hasta el Atacama, el desierto más seco, florece en abundancia bajo condiciones propicias. Del desierto surgió S. Juan Bautista como se oyó en el Evangelio del Segundo domingo de Adviento: “una voz grita en el desierto” (Mc. 1, 3). Otra voz que floreció en medio del desierto de su sociedad fue San Ambrosio (340-397), que no dudó en defender la fe contra el arrianismo, hasta cuando peligraba su vida. Amenazado a muerte por un siervo del emperador, respondió: “¡Dios lo quiera! Así sufriría yo como corresponde a un obispo, y tú obrarías como las gentes de tu calaña”.

Vino de una familia de santos, como S. Juan Bautista. Su madre, viuda desde la infancia de S. Ambrosio, le educó junto a sus hermanos S. Sátiro y Sta. Marcelina en Roma. Llegó a ser gobernador del norte de Italia a los 30 años y, al pedir paz en la elección de un nuevo Arzobispo de Milán fue elegido arzobispo a los 35 años. A pesar de su popularidad, vivía como en el desierto, renunciando a sus bienes y ayunando casi todos los días.

Si la enemiga de S. Juan Bautista fue Herodías, la de S. Ambrosio fue Justina, madre arriana del emperador Valentiniano, que consiguió de su hijo una ley que prohibía a los católicos reunirse y que desterraba a todos los que se opusieran a la concesión de las iglesias a los arrianos. S. Ambrosio no entregó ninguna y dijo: “Yo he dicho ya lo que un obispo tenía que decir. Que el emperador proceda ahora como corresponde a un emperador. Nabot se negó a entregar la herencia de sus antepasados. ¿Cómo voy yo a entregar las iglesias de Jesucristo?” Se encerró en su basílica con los fieles que buscaban protección y les enseñó cantos religiosos que había compuesto hasta que el emperador desistió ocho días después. El pueblo celebró la victoria, pero S. Ambrosio se limitó a continuar su horario de siempre.

S. Ambrosio, como S. Juan Bautista, no tuvo miedo de llamar a la penitencia a los que estaban en poder, siendo suya la frase célebre: “El emperador está en la Iglesia, no sobre la Iglesia”. Cuando el emperador Teodosio mandó una represalia en que murieron 7.000 personas, le escribió S. Ambrosio: “Eres humano y te has dejado vencer por la tentación. Ahora tienes que hacer penitencia por este gran pecado.” Teodosio le dijo que Dios le perdonaría como al rey David, a lo que respondió el santo: “Ya que has imitado a David en cometer un gran pecado, imítalo ahora haciendo una gran penitencia, como la que hizo él”. Teodosio pidió perdón, e hizo grandes penitencias para volver a ser admitido en la Catedral de Milán por S. Ambrosio el día de Navidad de 390.

¿De dónde sacó tanta fuerza ante la adversidad? Las semillas de las flores del desierto sobreviven conservando agua y actuando con prudencia por latencia: sólo germinan y crecen deprisa cuando llueve torrencialmente. Pues S. Ambrosio conservó en sí el agua de la gracia divina porque “El verdadero testigo es el que con sus obras sale fiador de los preceptos del Señor Jesús.[…]Por tanto, en las persecuciones interiores, sé fiel y valeroso, para que seas aprobado en aquellas persecuciones exteriores.” (sobre el salmo 118) Comentó en una carta que la Iglesia navegando en mares agitados necesita santos que “cuando rebosan de gracia espiritual, levantan su voz […] el que recibe de este río comenzará a predicar el Evangelio del Señor Jesús. Recibe también tú de la plenitud de Cristo, para que tu voz resuene. Recoge el agua de Cristo, esa agua que alaba al Señor.” Conservaba esta agua para entrenarse interiormente en virtudes hasta que tuvieran que florecer cuando la Iglesia enfrentara tempestades. Entonces, esta voz del desierto cumplía con prudencia su consejo: “no salga de tu boca ninguna palabra inútil y sin sentido”.

Murió el viernes santo del año 397, a los 57 años, diciendo algo que admiraría San Agustín (a quien bautizó): “He tratado de vivir de tal manera que no tenga que sentir miedo al presentarme ante el Divino Juez". Para alcanzar ese fin, recemos al Señor con sus palabras: “Que tu Cuerpo y tu Sangre me ayuden, Señor, a obtener de Ti el perdón de mis pecados y la satisfacción de mis culpas; me libren de mis malos pensamientos, renueven en mí los sentimientos santos, me impulsen a cumplir tu voluntad y me protejan en todo peligro de alma y cuerpo. Amén.”

¡Que el Señor nos conceda más obispos santos como San Ambrosio!

Pregunta del día: ¿Qué “desiertos” vemos en nuestas vidas y cómo podríamos hacerlos florecer?

Mañana: La Inmaculada Concepción de María, “Preparad el camino del Señor” (Mc. 1, 3)

3 comentarios

  
anarico
María me encanta la orientación que le has dado a tu blog. Creo que más que cotorreo, eclesiología y, el consabido "rollito" facilón y "buenismo" bobo, lo que el mundo necesita es: conocer la Santa Doctrina de primera mano tal y como la enseñan los grandes maestros.

Hoy, a la mayoría de las gentes, en el fondo de su mollera no les entra el SENTIDO DEL SACRIFICIO, la penitencia y la negación al mundo, que tanto aconsejan maestros de oración (los que hablan con Dios). Creo, que junto con la exposición de la Santa Doctrina, tal y como tú lo haces, es necesario, aclarar al hombre de nuestro tiempo el sentido y el papel del sacrificio en la doctrina cristiana. Y no veo a nadie que ni toque éste asunto, haciendo siquiera una aproximación intelectual o soporte racional, que pueda llegar a las molleras de los hombres de nuestro tiempo. Me gusta lo que haces.
09/12/08 5:10 PM
  
María Lourdes
Anarico, muchas gracias por su apoyo del contenido de este blog. Claro que seré la primera en reconocer que no es fácil poner en práctica en la vida corriente lo que esos maestros de oración nos muestran con sus vidas que es asequible. Menos mal que contamos con la gracia de Dios.
10/12/08 1:28 AM
  
odet
Hay una película sobre la vida del gran S.Agustín,en la que se aprecian las buenas cualidades del gran obispo S.Ambrosio,felicidades María en este día de Nuestra Señora de los Dolores,patrona de la asociación a la que perteneces.

---------------------

Odet, muchas gracias por haber compartido esa información y por su atenta felicitación para la fiesta de Ntra. Sra. de los Dolores (15 de septiembre). Un saludo.
14/09/12 3:40 PM

Dejar un comentario



No se aceptan los comentarios ajenos al tema, sin sentido, repetidos o que contengan publicidad o spam. Tampoco comentarios insultantes, blasfemos o que inciten a la violencia, discriminación o a cualesquiera otros actos contrarios a la legislación española, así como aquéllos que contengan ataques o insultos a los otros comentaristas, a los bloggers o al Director.

Los comentarios no reflejan la opinión de InfoCatólica, sino la de los comentaristas. InfoCatólica se reserva el derecho a eliminar los comentarios que considere que no se ajusten a estas normas.