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22.02.09

¿Se puede atribuir el mal a Dios?

Sta. Margarita de Cortona (1247-1297) causó tal escándalo viviendo en unión libre que ni su familia le quiso recibir cuando ella se convirtió tras morir asesinado su pareja. Unos franciscanos le ayudaron pero también dejaron de hacerlo cuando oyeron calumnias sobre ella. A pesar de todo, ella siguió ayudando a los pobres y se hizo santa llorando sus pecados. El Señor le concedió visiones porque quería que su conversión fuera un ejemplo para muchos pecadores de la misericordia de Dios.

Oímos en el Evangelio del 7o. domingo de tiempo ordinario que cuatro hombres fueron a Jesús “llevando un paralítico” (Mc. 2,3). Ante el sufrimiento, el paralítico o Sta. Margarita de Cortona podrían pensar si se puede atribuir el mal a Dios. Al final alcanzaron el perdón de sus pecados a través de esos males.

Este texto de S. Claudio de Colombiere (1641-1682) que me mandó el lector Joserra [a “sarmientosdelavid(arroba)gmail(punto)com”] es una maravillosa reflexión sobre la relación entre los males del mundo y Dios.

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21.02.09

Las indulgencias de la Iglesia Católica: Usos y abusos

Se podría decir que S. Pedro Damián o Damiano (1007-1072) apreciaba mucho la posición del leproso en el Evangelio del 6o. domingo de tiempo ordinario ante el Señor: “de rodillas” (Mc. 1, 40). Este cardenal y obispo benedictino, doctor de la Iglesia, se impuso penitencias muy severas que le dañaron la salud e imponía penitencias duras a los que se lo merecían para convertirles, a pesar de ser muy bondadoso con todos. Escribió muchas cartas exigiendo que los sacaerdotes y religiosos fueran más disciplinados, se mantuvieran puros y no practicaran la simonía.

Bien entendía lo que Sta. Catalina de Génova diría mucho después en su Tratado sobre el Purgatorio:

“Dejen de abrazarse, diciendo: ‘Yo confesaré mis pecados y entonces recibiré la indulgencia plenaria, y en ese momento me purgaré de todos mis pecados y así me salvaré’. Piensen en la confesión y la contrición necesarias para esa indulgencia plenaria, que vienen aparejadas. Si ustedes supieran, temblaría de gran miedo, más seguros de que nunca la ganaron que de que alguna vez lo hicieron“.

¿Desea saber más sobre las Indulgencias de la Iglesia Católica? Estos enlaces podrían ser de gran ayuda para aprender más sobre lo que son, cómo obtenerlas y los abusos que existían siglos antes de la Reforma y lo que hizo la Iglesia en esas situaciones. Ayudan también para aclarar errores comunes sobre las Indulgencias:

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17.02.09

Los 7 mosqueteros del Rey: "Todos para una y una para todos"

“Los tres mosqueteros”(1844) por Alejandro Dumas es el primer libro en una saga de tres (Las novelas de D’Artagnan), que tiene lugar en el s.XVII y está basada en un libro por Gatien de Courtilz de Sandras (1700) sobre el capitán de los mosqueteros de Luis XIV que murió en combate en 1673. El joven D’Artagnan conoce a los tres mosqueteros Porthos, Athos y Aramis con quienes correrá muchas aventuras.

La vida religiosa de los 7 santos fundadores de la Orden Servita (s. XIII) refleja una lealtad heróica a la Iglesia Católica que contrasta con la vida mundana de los personajes de Dumas que estaban al servicio del rey francés (aunque Aramis era además jesuita), a pesar de ciertos paralelos.

Éstos repetían “a un solo grito la fórmula dictada por D’Artagnan: ‘Todos para uno, uno para todos.’” Pero, los santos italianos Alejo, Amadeo, Hugo, Benito, Bartolomé, Gerardino y Juan bien podrían decir: “Todos para una, y una para todos” porque en 1233 para honor de Dios se pusieron al servicio de la Santísima Virgen, Reina de todos los santos. Se llamaron “siervos de María” en la fiesta de la Asunción de María con la bendición de su obispo.

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15.02.09

Un jesuita brillante pero incomprendido

S. Claudio de la Colombiere (1641-1682) sufrió las incomprensiones de los que le rodeaban desde que comenzó su vida religiosa, a pesar de que se notaba su gran inteligencia. ¡Qué bien podía apreciar por las calumnias que sufrió en vida que el Señor mirara en el Evangelio del 6o. domingo de tiempo ordinario a un leproso: “sintiendo lástima” (Mc. 1, 41)! Marginado como el leproso, buscaba en el compasivo Sagrado Corazón de Jesús todo su consuelo, como demuestra su “Acto de confianza en Dios” (incluido al final de este artículo).

Destacó en el noviciado y por eso fue mandado como preceptor de los hijos de Colbert, el ministro de Tesoro de Luis XIV, pero encontraron un epigrama contra ese ministro entre escritos que guardaba por cualidades literarios en un cuaderno. No creyeron su falta de malicia y tuvo que volver a Lyon.

Poco después de comenzar su tercera probación fue admitido a los votos solemnes y mandado como superior al colegio de Paray-le-Monial en 1675, donde fundó una congregación mariana para nobles y profesionales para hacer frente a los protestantes. Allí conoció a Sta. Margarita María de Alacoque, una vidente del Sagrado Corazón de Jesús que muchos consideraban engañada por el demonio, pero a quien el santo creía y defendía, propagando la devoción al Sagrado Corazón.

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10.02.09

El dolor de la separación y la alegría del encuentro

Eluana Englaro (38 años) estuvo en coma desde un accidente de tráfico en 1992 y por eso, en 1994, pasó al cuidado de las monjas de la clínica Beato Luigi Talamoni de Lecco (Italia). La noche del 2 al 3 de febrero, 2009, esas hermanas religiosas se despidieron de ella con la esperanza de volver a tenerla bajo su cuidado. Pero, ella murió ayer, tras tres días sin alimento ni hidratación, en vísperas de la fiesta de Santa Escolástica (480-547), que experimentó a lo largo de su vida tanto el dolor de la separación como la alegría del encuentro con su hermano gemelo, S. Benito de Nursia, fundador de la Orden Benedictina.

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