Blasfemia
La blasfemia es uno de los pecados que menos se pueden comprender. Injuriar a Dios, faltarle al respeto, abusar de su Nombre, despreciar a la Iglesia de Cristo, a los santos y a las cosas sagradas, es absolutamente reprobable.
La blasfemia ofende a Dios. Y, porque ofende a Dios, nos ofende a nosotros, que creemos en Él; más aun, que nos sabemos hijos suyos. Ofende infinitamente más que ver insultado al propio padre o a la propia madre. Y, si todas las blasfemias son dolorosas, especialmente repugnantes resultan las injurias contra la Madre de Dios, porque ningún hijo soporta que vilipendien a su madre.







