InfoCatólica / Non mea voluntas / Archivos para: Septiembre 2021

16.09.21

"Todo lo que atares en la tierra...". II

Jesús no solo le dijo a Pedro lo de: Tú eres Pedro y sobre esta “piedra” edificaré mi Iglesia. Ni únicamente aquello de: Lo que atares en la tierra quedará atado en el Cielo.

Estos “talibanes a lo católico” -ya se ve el interés que tienen por la Palabra de Dios: que la cortan por donde les parece y les conviene, y se quedan tan panchos-, dan por echar en olvido lo que Jesús dijo también a Pedro y, en él, a sus Sucesores: unas palabras mucho más roqueñas, con gran diferencia, que las primeras que ya glosamos en un post anterior; porque lo pone a caldo: ¡Apártate de Mí, Satanás, que me escandalizas! 

Por supuesto que se las explica al detalle, bien concretitas y en profundidad: Pues no estás en las cosas de Dios, sino en las de los hombres. Se las explica a él, a sus sucesores, y a todos nosotros: hay que estar, como primera provisión, en la cosas de Dios; si no, erramos profundamente. Y le ofendemos, necesariamente.

Pedro pretendía, con toda su buenísima voluntad y su gran corazón -que Jesús conocía al dedillo, por cierto-, pero EQUIVOCADAMENTE -las palabras de Jesús son meridianas e inequívocas-, apartarle de su subir a Jerusalén, y allí ser entregado por los Sumos Sacerdotes: ¡que era exactamente la Voluntad de Dios Padre para con Él! Y todo, como no podía ser de otra manera, en favor nuestro.

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11.09.21

"Añoraban los puerros, cebollas y ajos...".

Nada nuevo bajo el sol. Tampoco en la Iglesia Católica, que es la única que me importa realmente: no me da para más. Y se repite la historia, como lo vemos desde el Antiguo Testamento, que no solo se explica desde el Nuevo, sino que también lo prepara; y además nos ilustra sobre muchas cosas a día de hoy, para que no volvamos a lo mismo: que además de estar más que pasado, es empecinarse en el ERROR. Días que vienen, por cierto, más que revueltos, siniestramente perversos.

“A lo que íbamos, Juana”. Lo de los “puerros, ajos y cebollas” -"lo vegano” tiene largo recorrido, a lo que se ve-, viene a cuento de la añoranza que los judíos, ya metidos en harina de su viaje EN LIBERTAD, guiados por Dios hacia la Tierra Prometida, “una Tierra que mana leche y miel” -¡que ya es manar!-, y en el que les suministra el “Maná, que venía del cielo” -sabían, por tanto que les venía de Dios; como las codornices, o el agua de la roca, o el mimso Moisés-, recuerdan y añoran “lo que comían en Egipto”, bien sometidos a los poderes públicos. 

A lo que se ve, el “estado de bienestar” de la época como primera condición de sumisión, era llenarles la panza -nada nuevo bajo el sol: ahí estamos-, aunque fuese de esos productos de la huerta, tan magnificados hoy. Pero ESCLAVIZADOS por único horizonte. ¡Tan bien exclavizados que no les dejaban ni tener hijos! ¿Les suena la música? Que ya es horizonte…

Y es lo que me ha recordado tanta matraca de la “Conversión ECOLÓGICA”, del “Cuidado de la Casa Común”, de “la Amazonía”, y cosas por el estilo. Que me da que no llegan a católicas ni de refilón. Vamos: ni con calzador.

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6.09.21

3.09.21

"Yo, para esto he venido..."

Son varias las ocasiones en las que Jesús usa esta expresión: Yo, para esto he venido… Expresión que no tiene pérdida: con ella puntualiza el “por qué” y el “para qué” de su Venida y de su Vocación.

En cada una de ellas puntualiza algún aspecto, importante y digno de ser destacado, de su Gran Misión. Por ejemplo, cuando nos revela la finalidad de su Venida: Yo he venido ‘para que tengan vida, y la tengan abundantemente’ (Jn 10, 10). Se sobreentiende: Vida Sobrenatural: su misma Vida. Como hijos suyos, que eso somos por el Bautismo.

En otra ocasión, con estas mismas palabras se referirá a la realidad de su “patearse” de arriba abajo toda Palestina: que a todos llegue su Palabra, la Palabra del Hijo de Dios Vivo: ‘Vamos a otro lugar, a los pueblos vecinos, para que Yo predique también allí’, pues para esto he venido (Mc 1, 38). No iba a dejarnos sin “el Verbo", el que era exactamente “el Verbo".

Pero la ocasion más solemne, por lo que supone de expresión precisa de la TOTALIDAD de su Entrega, voluntaria y generosísima, es cuando, en diálogo con Herodes y en la inminencia de su Condena, nos revela claramente su irrenunciable Misión ante su Padre Dios, y ante todos nosotros: Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: ‘para ser testigo de la Verdad’.

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