30.01.21

La paradoja de las periferias – La Misión en su laberinto.

Una vez más, herederos del mandato misional que nos legó Nuestro Señor, lo dejamos todo y hemos venido a tierras de misión, a propagar la Iglesia. 
Las autoridades nos (de)tuvieron aquí tres meses. Luego de un trimestre  de papeles, audiencias y tediosas esperas, nos dicen que aún no podemos misionar ya que necesitamos tal o cual papel covideano o burocrático.
Nos mandan del África Sub-Sahariana (donde estamos) a Europa a tramitar difíciles formalidades, que no sabemos si algún día podremos obtener. Mientras tanto, las incontables almas que aún no conocen a Jesús, siguen esperando. 
Ya estaba por escribir una crónica sobre este fenómeno que podemos llamar “la paradoja de las periferias", pero mi compañero de armas, el Padre Emmanuel, me ganó de mano y compuso estas breves líneas, que comparto con todo el orbe. Más adelante, pienso volver sobre este tema ya que es muy grave y tengo mucho que decir al respecto.

¡Basta de burocracia!
¡Viva la Misión!
 
Padre Federico, S.E.

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23.12.20

CÓDIGO DEL MISIONERO (Versión de Marcha)

I.- El espíritu del Misionero: ​es único y sin igual, de encendida acometividad, de buscar siempre acortar la distancia con las tribus paganas para proclamar la Fe Católica.

II.- El espíritu de filiación: con el sagrado juramento de preferir morir y reventar antes que pecar.

III.- El espíritu de amistad: con Jesucristo, los compañeros y aun con los infieles.

IV.- El espíritu de unión y socorro: a la voz de ¡A mí La Misión!, sea donde sea, acudirán todos y, con oportunidad o sin ella, con toda parresía , proclamarán la Fe a las tribus paganas.

V.- El espíritu de marcha: jamás dirá que está cansado, hasta caer extenuado. Será el cuerpo más veloz y resistente.

VI.- El espíritu de sufrimiento y dureza: el Misionero se gloriará en sus tribulaciones. No se quejará de fatiga, ni de dolor, ni de hambre, ni de sed, ni de sueño; hará todos los trabajos y plantará doquiera la Cruz.

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13.12.20

Voy al peligroso Norte

Publicamos este texto que el Padre Emmanuel, novel Misionero de la Orden San Elías en África Occidental, escribió con apostólica espontaneidad en la gloriosa fiesta de San Francisco Xavier.
Una aclaración: el Padre Emmanuel escribió esto y lo publicamos para edificaros con su actitud heroica, pero desde la Orden San Elías moveremos cielo y tierra para redimirlo en caso de que los musulmanes lo rapten.
De todos modos, si ellos le hacen algo a él, a mí también me lo haran.
Pero, nadie tema ya que objetivamente hablando, acá los riesgos son remotos. Por ende, no hay ni el mínimo viso de circuncelionismo, si es que esta etiqueta pueda aplicarse al desafío misional de vanguardia.

In Domino et Domina,
Padre Federico, S.E.
Misionero en África Subsahariana

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Hoy es 3 de Diciembre, San Francisco Javier, patrón de las misiones. Especial para nosotros que estamos en la brecha, y doble motivo de orgullo para mí, por ser español.
Es admirable contemplar la gesta misionera de este Santo, que fiado en Dios salió al asalto del cielo, e implantó una joven cristiandad en el lejano Oriente.

 

mision_ africaQuizá por ser este el destino de tan gran misionero, siempre había querido ir a evangelizar el Oriente. Pero Dios me ha traído al África francófona, tal vez para aprender la lengua de aquella otra patrona nuestra, Santa Teresita del niño Jesús.

Cosas de los hombres: un día no se puede ir al norte porque es peligroso; otro día me envían un chofer y una religiosa a mi alojamiento, sin previo aviso, para ir a una de las ciudades situadas más al norte del país. ¡Y yo encantado! El Obispo, que es una persona muy prudente, ya ha tomado las precauciones necesarias. No hará mucho por esta zona secuestraron algún misionero y alguna religiosa. Pero voy tranquilo. En algún momento el Obispo, comentando la última matanza de Boko Haram, me comentó que si esos nos pillaban nos cortarían la cabeza. Yo le dije sencillamente «bueno Monseñor, de algo moriremos todos», a lo que sonrió con cierta complicidad. Las matanzas han sido muy lejos de aquí, pero las noticias inquietan.
Un misionero me dijo que a veces lo más parecido al misionero es el ermitaño, porque aún teniendo una vocación apostólica muy a menudo se encuentra aislado por el idioma, la cultura, la raza… Y todas esas barreras que arrastramos por culpa de los habitantes de Babel. También porque después de un período de actividad frenética, viene otro tedioso en el que no sabe uno en que matar el tiempo; así como un barco de vela que está entre tormentas, y luego queda sin un soplo de aire para moverse. Y ahora que tenía un plan de trabajo ante la ausencia de actividad apostólica (hacer con devoción las Horas, estudiar intensivamente francés, algo de chino, alguna hora de dogmática) salgo corriendo al norte, dónde estaba prohibidísimo ir. ¡Pues allá vamos! ¡Presto a los planes de Dios!
Por el camino pienso ¿que haré si me secuestran? Bueno, voy pensando cómo sería que Dios quisiera manifestar en mí el misterio de la cruz para esos hombres. ¡Habrá que demostrarles que Dios los ama hasta el extremo! Pero hoy seguramente no será el caso, el Obispo ha dispuesto que llegue directamente a la parroquia del lugar dedicada a Santa María.
Me explica el rector del lugar que es una zona peligrosa, también para ellos. Todos los cristianos que hay en la villa son llegados de fuera, y el islam autóctono, aunque herméticamente cerrado a la fe verdadera, en general no es agresivo. Pero tampoco da más facilidades de las necesarias. Aquí también la escuela católica es muy apreciada. Pero la zona está en el área de influencia del yihadismo.
Al ser una ciudad fronteriza, las fronteras atraen a los maleantes, y a estos les atraen los blancos, por los enormes rescates que se ofrecen por nosotros.
Yo le digo que si me secuestran no quiero que me rescaten, ¡soy misionero! —Si hace falta lo dejaré puesto por escrito y con firma: ¡No quiero que me rescaten! ¡Que ocasión se perdería para la conversión de estás almas condenadas a vivir en el error! ¡A cuantos se podría salvar del infierno si se los aparta de sus desviadas doctrinas! —No es tan fácil; hoy en día a nadie le dejan ser mártir así como así. Además hay que ser prudentes, no nos vamos a dejar atrapar así como así… Y ciertamente, es fácil hablar de ello cuando uno no se ha visto en la situación: en el país vecino un sacerdote negro ha apostatado no hace mucho, ahora es musulman, se sospecha que obligado a ello.  Así están las cosas. ¿Pero si uno no se anima con palabras, como llegará luego a los hechos? ¡Hay que definir bien los ideales, y en la misión el ideal es el martirio, porque así ganó Cristo nuestra salvación! Lo repito: si me llegaren a secuestrar no quiero que me rescaten. No se preocupen: ¡Dios no abandona a los que se abandonan en Él!

mision_ africa
¡Es una pena que no nos dejen predicar por aquí! Me hablan los sacerdotes de numerosas poblaciones a las que nunca ha llegado el anuncio de la Palabra. Será un privilegio de los negros predicar a esas gentes, así lo quiere el Obispo, de momento a nosotros se nos ha vedado por ser blancos. Por otro lado regreso contento a el obispado; me han dicho que donde pretendemos fundar la misión no hay absolutamente nada, ni agua corriente, ni electricidad, ni red telefónica, ni señal de internet, ni cobertura… Incluso es posible que allí también nos secuestren, porque se ve que al final nos pueden secuestrar en cualquier lado. Le río el humor negro a mi interlocutor que me presenta tan apasionante panorama, y le correspondo con un chiste que me he aprendido de un misionero entre unos leones hambrientos, que se convierten al cristianismo por la intercesión del misionero, y terminan comiéndoselo, no sin antes dar gracias a Dios por los alimentos recibidos.
¡Por la fidelidad heroica de los misioneros, intercede San Francisco Javier! ¡Feliz día de San Francisco Javier!

Padre Emmanuel, S.E.
Misionero en África Subsahariana

28.11.20

Diplomarse en la Palabra de Dios... o desplomarse en las palabras del mundo

Diplomarse en la Palabra Dios… o desplomarse en las palabras del mundo.

Debido a la gran cantidad de pedidos que de una pléyade de almas se han recibido para crecer en el conocimiento de la Palabra de Dios, desde la feliz alianza de la Universidad Unicervantes y el Ateneo San Elías (ASE) lanzamos para gloria de Dios y salvación de las almas, un Diplomado sobre la Palabra de Dios, que dimos en llamar “Diplomado de Introducción a la Sagrada Exégesis Bíblica” (DISEB), el cual estará abierto a todas las personas (de buena o mala voluntad) que manden un correo ([email protected]) o un whatsapp a la Secretaría Académica ([+54 911]4188-7730).

El programa del Diplomado escriturístico (que es complementario y paralelo con el “Diplomado de Introducción a la Sagrada Teología” –que gracias a Dios rebosa de entusiasmados alumnos) incluirá los siguientes tópicos: prenotandos; historia de la exégesis bíblica; Pentateuco; Libros Históricos, Sapienciales y Proféticos; Santos Evangelios; Hechos de los Apóstoles; Epístolas Paulinas y Católicas y hasta el Apocalipsis.

Durará un año, las clases serán los sábados (a las 0900 de México DF, las 1200 de Buenos Aires y las 1600 de la Madre Patria) y funcionará con la modalidad PAT (presencialidad con asistencia técnica) usando la plataforma ZOOM.

Las clases serán en vivo, pero quienes –por razones de trabajo, familia, deporte o estudio- tengan horarios complicados, podrán escuchar las clases en diferido (u on demand) cuando les quede más cómodo.

Los diplomandos podrán acceder al Campus Universitario online, disponer del material bibliográfico correspondiente y aprovechar el programa de tutorías haciendo consultas a los profesores en el Foro del DISEB.

Casi la mitad del pago, se destinará a beneficio de las Misiones del Omnes Gentes Project (OGP), que ahora inaugura promitentes batallas en el África Occidental, a donde recién llegamos y desde donde escribimos estas improvisadas líneas, en medio de un sofocante calor y mosquitos que nos quieren donar su grata malaria, que, como dijo el padre Francisco, es el bautismo del misionero subsahariano.

Los cursantes recibirán un diploma oficial que acreditará su asistencia y su aprobación a los exámenes que se tomarán. Se requerirá solo dos horas por semana para oír las clases y luego se tendrá el resto del tiempo libre para que el alma pueda vacar en la Palabra de Dios y en los mejores comentarios hechos por los más grandes de los grandes, Santo Tomás, San Agustín y los Santos Padres Griegos, de cuya mano recorreremos los celestiales paisajes de todos y cada uno de los divinos setenta y tres libros de la Sacra Escritura, que para muchos católicos lamentablemente siguen siendo el último orejón del tarro.

En estos tiempos de abatimiento donde lo normal en lo raro, donde la gente se gasta su dinero en lo que no sabe si necesita pero quiere, donde hay multitudes de cursos bíblicos que poniendo la fe en jaque parecen programados para que el alumno apostate, crea que los gallos son gallinas o dude de los milagros de nuestro Señor, impugnando hasta la autoría joánica del Evangelio de San Juan, es muy conveniente introducirse, de modo orante, metódico y científico, en el estudio de la Sagradas Escrituras, de las manos más seguras, que son las de Santo Tomás y San Agustín, a quienes los exégetas modernos no les llegan ni a los talones (y, tal vez por eso, los desprecian).

Hacer un diplomado no es sólo para aquellos a quienes el ocio no les deja tiempo para nada, sino para quienes quieren seguir el consejo paulino de «estar siempre prontos a dar respuesta a todo el que os pidiere razón de la esperanza» (I Pe 3, 15).

En efecto, nosotros, trepados como enanos sobre hombros de gigantes, podremos divisar el paradísiaco firmamento de los misterios divinos buceando en el fascinante y tremendo piélago de la siempre inefable Palabra de Dios, que extasía a los Santos y llevó a los Mártires a derramar su sangre, a los Apóstoles a gastarse y desgastarse por predicarla, a los Doctores a penetrarla con agudeza y destreza, a los Sacerdotes a celebrarla en catedralicios oficios, a los Monjes a cantarla en góticas abadías, a los Ermitaños a meditarla en remotos desiertos, a los Predicadores a anunciarla heroicamente a tribus salvajes o herejes perdidos, a los Místicos a contemplarla en angélicos arrobamientos, a los Apologetas a emplearla en sus sagradas batallas para la defensa de la Fe y a los Reyes Católicos para  inspirar y fundar sus decisiones a la luz del divino querer y levantar la más grande civilización que la Historia jamás conoció, que es la Santa Cristiandad, de cuyas expensas aún vive la Modernidad.

En esta era donde sobran las palabras –que se tergiversan, venden y retuercen-, donde estamos queriendo humo y humo nos están vendiendo, donde se buscan respuestas y sólo se encuentran preguntas, donde todos creen su verdad a expensas de la Verdad, donde se empuja a Dios y se cuestionan con alevosía Sus divinos decretos, donde la masa amorfa naufraga en los delirios del yoga y en el infierno del reiki, donde tantos bautizados viven pendientes del horóscopo o el feng-shui, donde se ostentan diabólicas mandalas y se ignora hasta que Jesús es Dios o María es Corredentora, es del todo oportuno durante este año reservarse unas horas para adentrarse en la Biblia, que es la Palabra de Dios, y por tanto, el máximo libro jamás escrito, que nadie puede dar por sabido pues tiene suficiente riqueza para extasiar a todos los coros de los ángeles per secula seculorum.

Apaguemos un rato la radio, los ring-tones del celular y las redes a-sociales y sumémonos al éxtasis angélico en este diplomado que aparece en el venidero diciembre.

En estos tiempos donde las más prestigiosas y caras Universidades del mundo dictan pomposos cursos on-line y masters a la moda, la Iglesia aprovecha estos recursos para enseñar la Verdad salvífica, recordando que «el que permanece en la doctrina, ese posee al Padre y al Hijo» (II Jn 9).

Si se nos permite la hipérbole, cerramos esta inesperada y amical invitación, con una apretada disyuntiva existencial: diplomarte en la Palabra Dios… o desplomarte en las palabras del mundo.

¡Viva Cristo Rey!

¡Viva la Verdad!

Padre Dr. Federico Highton, SE

Director del ASE y Misionero de tribus ignotas

África Occidental, 28-XI-MMXX

26.11.20

Batoure - Tras los pasos de los misioneros

Por P. Emmanuel Pujol (S.E.), misionero en África Subsahariana

Voy por las calles de esta ciudad del trópico subsahariano, y escucho a los niños gritar con emoción cuando me ven: “¡batoure, batoure!” Batoure es un palabro de la lengua local, el “Baribá", que significa “el blanco". Para ser más precisos hay que decir que es una de las lenguas locales, la más común en la ciudad donde se encuentra el obispado, que es el lugar donde me encuentro. Hay hasta cinco distintas.

 

El P. Federico, mi superior, dió positivo en coronavirus al descender del avión, y se activó el protocolo que lo obliga a confinarse unos catorce días, a la espera de que otro caro test le dé negativo. En realidad se encuentra bien, aunque lo ha pasado muy mal por los efectos secundarios de la medicación que le prescribieron en el hospital. La situación, que también ha pasado por momentos angustiosos, se confunde con el panorama del surrealismo en el que estamos inmersos. Y pasados los momentos angustiosos, nos reímos de lo acontecido, pues los efectos secundarios de estas medicinas dan para toda clase de anécdotas.

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