21.08.18

Catequista, en tu día

Bendito seas, catequista…

Porque AMAS al Dios Uno y Trino, y sacrificas horas de descanso o de familia para acercarlo a los hombres y acercar a los hombres a Él…

Porque AMAS a tus hermanos, y habiendo encontrado el tesoro escondido y la perla más preciosa, no te guardas la alegría para vos mismo ni la encierras en tu pecho: la compartes con generosidad.

Porque AMAS tu misión, y aunque sabes que los hombres no siempre la reconocen, la vives con pasión: “ay de mí si no anuncio el Evangelio…”

Bendito seas, catequista…

Porque en tus ojos, en tu sonrisa, en el tono de tu voz y en los gestos de tus manos, resplandecen los rasgos del Buen Pastor, que da su vida por las ovejas, y de María, que educa con ternura al Niño en Nazareth…

Porque aceptas con humildad y valentía la noble misión de formar los rasgos de Jesús en el barro tierno –o a veces duro- del corazón de los niños, jóvenes y adultos que te son confiados…

Porque no tienes miedo de decir al hombre de hoy, prisionero del tiempo y cerrado a la Trascendencia: “¡Dios existe y te ama… hay un Cielo eterno, una Vida perfecta, al final del camino!”
Porque no dudas en señalar el camino de la Verdad y del Bien, el camino por el Desierto, estrecho y exigente pero feliz, que conduce al Banquete de las Bodas del Cordero, ayudando a los otros a descubrir y saciarse cada domingo con el Maná verdadero, pan de los peregrinos.

Porque sabes que conocer al “Único Dios verdadero, y a su enviado Jesucristo”, y “amarlo con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas y con todo el espíritu”, vale más que todas las ciencias y que todos los tesoros materiales del mundo.

Bendito seas, catequista…

Jesús y la Iglesia, el mundo entero, te debe mucho más de lo que imaginas.

Que en este día puedas –al menos por unos instantes- “entrar en el gozo de tu Señor”.

13.08.18

Apostasía colectiva en Argentina: Una carta

Amigo:

Me contaron que decidiste hacer tu apostasía de la Iglesia católica.

Que ya sacaste tu turno, y que esperás ansioso el día en que por fin puedas sacar de tu vida la pertenencia a esta terrible institución.

No pretendo hacerte cambiar de decisión ni mucho menos presionarte. Sólo me mueve el deseo de que lo que hagas, lo hagas sobre la verdad, y no sobre el error y la mentira.

Calculo que te dijeron, como leí por ahí, que al hacer la apostasía “le estás sacando poder a la Iglesia, la cual cobra dinero por cada bautizado, como si fuera un afiliado".

Cuando leo frases comos esas, te juro que se me aparece en mi imaginación la musiquita que oía antes de los dibujitos cuando era niño, que acompañaba la frase: “fantasías animadas de ayer y de hoy, presenta…". No es verdad. Te están engañando. Eso no existe en nuestro país. En otros lugares del mundo las personas eligen libremente dar parte de sus impuestos a una religión, iglesia o institución, pero ese sistema no está en la Argentina.

Tal vez no te mueve esa primera motivación, sino que te convenciste de que es un horror pertenecer a una institución que es la suma de todos los males de la historia. Una institución compuesta en su totalidad de manipuladores, asesinos, mafiosos y pedófilos.

Obviamente, si eso fuera verdadero, yo también pediría la apostasía.

Y claro que en la Iglesia han existido y tal vez existen miembros que son manipuladores, asesinos, mafiosos y pedófilos. Pero no es justo optar por la parte y olvidar el todo.

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10.08.18

CARTA DE UN CURA ARGENTINO A UN ADOLESCENTE CON PAÑUELO NARANJA.

¿Cómo estás?

Mi nombre es Leandro. Soy sacerdote católico, y me gustaría contarte mi historia, porque noto que algunas personas te han dicho mentiras sobre la Iglesia, sobre los curas…

Por eso escribí este relato con parte de mi vida, que es muy parecida a la de otros cientos y miles de curas de Argentina y el mundo. Espero que te pueda servir.

Yo nací en un pequeño pueblo de Entre Ríos, Argentina. Cuando tenía 4 años, mi familia optó por trasladarse de lunes a viernes a una ciudad más grande, para asegurar la educación secundaria de mis hermanas. Tanto en mi pequeño pueblo como en esa ciudad, conocí y formé parte desde siempre de la Iglesia Católica. Conocí a varios sacerdotes, a monjitas y a laicos comprometidos.

En todos mis años de infancia y adolescencia, sólo recibí de ellos buenos ejemplos, buenos consejos. Y si algo malo hubo, es tan grande la proporción de bien que lo otro ya se ha desdibujado…

Pero ahora voy “al grano". Mi papá tenía una empresa, pequeña, pero bastante pujante. Vi a mi viejo madrugar durante años, sin tomarse vacaciones, sólo deteniendo su actividad casi excesiva los domingos. Así aprendí la cultura del trabajo, y desde los 6 años, empecé a ir a trabajar con sus empleados. Cada fin de semana, al volver a mi pueblo, y en las vacaciones de verano e invierno, pasaba mis tardes y a veces las mañanas en los galpones de pollos, con el objetivo de tener mi plata… para mis gastos. Además, hacíamos pequeños trabajitos, como cortar el pasto, lavar el auto, ordenar el depósito, atendiendo el bazar de mi mamá… siempre trabajando.

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9.08.18

NO FUE LEY. LA ARGENTINA PROVIDA EXISTE Y ESTÁ DE PIE.

Bendito sea Dios, porque esta batalla tremenda, desgastante, desproporcionada, nos deja cansados pero fortalecidos.

Bendito sea Dios por tanta gente linda y buena, tanta gente pensante, tanta gente con mucho amor en el corazón y en las manos, que salió del anonimato para dar luz.

Bendito sea Dios que nos regaló la oportunidad de dar testimonio con la palabra y las actitudes.

Ahora viene lo más difícil, lo más desafiante y lo más hermoso.

Ahora debemos comprometernos, cada uno desde su lugar, en salvar las vidas en riesgo.

Las de los niños sin amor, la de los jóvenes sin razones para vivir, la de las mujeres madres sin dignidad, la de los niños por nacer, la de los adultos sin trabajo, de los ancianos sin amor. Las de quienes viven sin Dios.

Gracias, Jesús, por vivir en este tiempo!!!!

Gracias, gracias, gracias!

El camino es el AMOR!

8.08.18

A los héroes de la ola celeste en Argentina

Entre los relatos oídos a nuestras maestras en la escuela Primaria, uno de los más bellos y significativos era el de las Invasiones Inglesas, apenas unos años antes de la Revolución de Mayo, en 1810.

¿Qué niño argentino no se emocionó siendo niño con esas narraciones?

¿Quién no dejó fluir su imaginación viendo mujeres y niños resistir y resistir, apoyando a los escasos soldados de verdad con medios desproporcionados, ante el poder imperial?

Tal vez la cosa no fue tan así. Tal vez el paso del tiempo le dio ribetes exagerados a una historia menos lustrosa.

Pero sí tengo la certeza de que un día se contará como parte de la historia Argentina una gesta aún mayor, que se ha venido a llamar la #olaceleste.

Una página llena de desproporciones, una batalla injusta y desigual con un enemigo desleal y poderoso; una contienda donde hombres, mujeres y niños, chicos y chicas, estudiantes y trabajadores, personas comunes y corrientes, lo dejaron todo para impedir el avance de la cultura de la muerte y del descarte en nuestra Nación, apoyando a los mejores soldados que, en el Congreso, daban la batalla final.

Como aquella vez, están despertando admiración en todo el continente y más allá del Atlántico.

Como aquella vez, esperamos alcanzar la victoria.

Pase lo que pase, pequeños y grandes héroes de la #olaceleste, no lo olviden.

Sus nombres y su entrega quedan grabados para siempre con letras de oro en el corazón del alma Patria, y en el Libro de la Vida.

Sólo el día final acabaremos de conocer la magnitud gloriosa de su gesta.

Reciban, cada uno de ustedes, nuestro homenaje en la recta final.

Gracias, gracias, gracias!!!