InfoCatólica / Santidad en la Hispania Visigótica / Categoría: Sin categorías

10.12.23

San Eugenio, el obispo poeta (3)

Sala Capitular, Catedral de Toledo

Buscando una vida espiritual más intensa de oración y estudio, Eugenio decidió marchar a Zaragoza, donde era obispo su amigo Braulio, para serviren la basílica de Santa Engracia y de los Innumerables Mártires. Allí una comunidad de monjes dedicaba su vida a glorificar al Señor. Al abad Juan, de este monasterio, dedicó Eugenio algunos poemas.

Sin decir nada a nadie, para que el rey no se lo impidiera, se puso en camino a lo que pensaba que iba a ser una nueva vida de paz espiritual hasta el fin de sus días. Cuando quisieron darse cuenta en Toledo, el sabio sacerdote ya había puesto suficiente tierra por medio, y era imposible detenerle en su fuga del mundo. Pero los planes de Dios no eran los suyos, y al poco tiempo fue requerido por el obispo Braulio para poner sus talentos al servicio de la diócesis que le acogía: fue destinado a la basílica del mártir San Vicente con el cargo de arcediano, segundo puesto en el clero de la diócesis, y en muchas ocasiones sucesor del obispo a su fallecimiento. El propio Braulio escribió en el prólogo de su Vida de san Millán que en todas sus decisiones y pensamientos seguía el consejo de Eugenio.

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4.12.23

Regalos visigodos

Conscientes de que en un regalo lo principal no es la cosa regalada sino la persona que regala, la que recibe y el amor que las une, también podemos pensar en que el don lo sea también para el espíritu.

Por ello, comparto algunos títulos disponibles en librerías relacionados con la santidad y la vida de la época que da título a este blog. Si algún lector conoce otros títulos, serán bienvenidos en los comentarios.

¡ Santo tiempo de Adviento !

Marana Tha - Ven, Señor Jesús.

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20.11.23

El obispo poeta (2)

Maestro de niños y jóvenes

Según la costumbre de las escuelas visigodas, los alumnos mayores instruían a los más pequeños bajo la supervisión del director. Eugenio destacó muy pronto no solo por sus conocimientos, sino también por sus cualidades pedagógicas, dando muestras de una clara vocación educadora.

La sólida formación recibida en la escuela episcopal hizo de Eugenio un auténtico prototipo del educador de su época. Por ello, una vez concluidos sus estudios, y según iba recibiendo las órdenes menores primero, y la ordenación diaconal y presbiteral después, fue asociado al director de la escuela como ayudante. Eugenio era un valor seguro para la formación de los que allí empezaban sus estudios.

A nadie en Toledo extrañó que, pasados unos años, el mismo Eugenio fuera nombrado maestro principal por el obispo. Cumplía perfectamente lo que pedía el Concilio IV de Toledo (año 633): que la formación de los futuros clérigos debía encomendarse a un maestro de enseñanza y modelo de vida, que transmitiera los saberes, pero también acompañara en el robustecimiento del carácter personal, la práctica de la ascética y la formación espiritual en la oración y las virtudes.

Eugenio fue un verdadero pedagogo, acompañante de los niños y jóvenes en su maduración, un segundo padre al que recordaban y agradecían después su entrega. Su aspecto era débil y enfermizo, pero esto no le alejaba de sus alumnos, sino que les hacía tratarlo con un cariño especial. Muchos años después de su muerte, el obispo Julián le recordará como su egregio preceptor, y se sentirá orgulloso de las imborrables huellas que había dejado en su mente el maestro de su infancia y adolescencia, al que debía todo cuanto era como hombre de Iglesia.

Además de a las clases, los alumnos asistían al Oficio Divino en la Catedral de Santa María de Toledo, ayudando a los celebrantes y en el canto litúrgico. La educación musical era básica en la Escuela Episcopal, y aquí también tenía grandes cualidades Eugenio por su buen oído musical, su excelente voz e incluso sus aptitudes poéticas. Debió empezar ya como joven sacerdote la labor que culminó después como obispo, retocando y corrigiendo melodías e incluso creando nuevas composiciones para la liturgia. Eugenio amaba la teología, la poesía y la música, y así lo transmitía con pasión a sus pupilos.

Sus cualidades humanas, su gran nivel cultural y su personalidad ejemplar por la honradez y las demás virtudes hicieron que la figura de Eugenio fuera llamada a más altas responsabilidades eclesiales y sociales.

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13.11.23

Hoy es la fiesta de san Leandro

El 13 de noviembre la Iglesia celebra la memoria del santo obispo Leandro de Sevilla (y de Cartagena, como recordaba en otro artículo un lector de aquellas tierras).

Retablo mayor. Catedral de Santa María, Sevilla (España). Jorge Fernández Alemán.

Según el martirologio San Leandro, obispo, hermano de los santos Isidoro, Fulgencio y Florentina, que con su predicación y solícita caridad convirtió a los visigodos de la herejia arriana a la fe católica, contando con la ayuda de su rey Recaredo. Murió en la ciudad de Sevilla, en Hispania, el 13 de marzo.

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5.11.23

El obispo poeta (1)

La historia nos habla de tres obispos toledanos de nombre Eugenio. El primero de ellos, cuya vida, predicación y martirio se pierde entre la bruma de la historia y la leyenda, habría sido el que trajo la fe cristiana a las tierras bañadas por el Tajo. Los otros dos serán obispos del siglo VII, en la época del reino visigodo de Toledo, y uno de ellos sucesor del otro en la sede episcopal.

La vida y personalidad del último Eugenio lo sitúa entre las grandes figuras de su época, e incluso de la historia de la Iglesia y de la literatura, por sus escritos y por su labor como obispo de Toledo. A pesar de su carácter humilde que le llevaba a querer pasar desapercibido y de haber desarrollado su ministerio entre grandes y santos obispos como san Eladio, antecesor suyo, o san Ildefonso y san Julián, posteriores a él, san Eugenio brilla con luz propia. Como maestro, como poeta y como pastor de la Iglesia es modelo de hombre creyente que se entrega a Dios y al prójimo en las situaciones concretas de su vida.

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