¿Ha cambiado la Iglesia su doctrina? (Parte III)

Decíamos que cuando la Iglesia propone una doctrina para ser creída por los fieles, ella no hace más que manifestar a la persona de Cristo, que es el mismo ayer, hoy y siempre. Por eso no puede haber una verdadera contradicción entre dos verdaderos pronunciamientos de la Iglesia.

Sin embargo, no siempre es tan fácil saber cuándo la Iglesia manifiesta una doctrina. Desde un inicio, la Iglesia apuntó a la Sagrada Escritura y a la Tradición, como fuente inspirada e inerrante de su enseñanza. La Constitución Dogmática Dei Verbum reitera la doctrina tradicional de la Iglesia en este sentido:

9. Así, pues, la Sagrada Tradición y la Sagrada Escritura están íntimamente unidas y compenetradas. Porque surgiendo ambas de la misma divina fuente, se funden en cierto modo y tienden a un mismo fin. Ya que la Sagrada Escritura es la palabra de Dios en cuanto se consigna por escrito bajo la inspiración del Espíritu Santo, y la Sagrada Tradición transmite íntegramente a los sucesores de los Apóstoles la palabra de Dios, a ellos confiada por Cristo Señor y por el Espíritu Santo para que, con la luz del Espíritu de la verdad la guarden fielmente, la expongan y la difundan con su predicación; de donde se sigue que la Iglesia no deriva solamente de la Sagrada Escritura su certeza acerca de todas las verdades reveladas. Por eso se han de recibir y venerar ambas con un mismo espíritu de piedad. (negritas nuestras)

Al servicio de esta doble fuente, se encuentra el Magisterio de la Iglesia, que, nuevamente en palabras de la Dei Verbum “enseñando solamente lo que le ha sido confiado, por mandato divino y con la asistencia del Espíritu Santo la oye con piedad, la guarda con exactitud y la expone con fidelidad, y de este único depósito de la fe saca todo lo que propone como verdad revelada por Dios que se ha de creer.”

Este Magisterio es ejercido por los obispos en comunión con el sucesor de Pedro (Catecismo 88), autoridad que cada obispo puede ejercer por separado cuando enseñan a los fieles alguna doctrina, pero que se manifiesta especialmente cuando se encuentran todos reunidos en un Concilio Ecuménico, o en las definiciones dogmáticas que hace el Papa.

Desde luego, el Magisterio no se limita a repetir lo que ya está en la Escritura y la Tradición, sino que usa nuevas expresiones, que profundizan y aclaran lo que se encuentra en ellas. Este proceso se conoce como “desarrollo de la doctrina cristiana".

José Miguel Arraiz publicó un excelente artículo al respecto, donde expone varios ejemplos de auténtico desarrollo doctrinario: La doctrina cristiana ¿Desarrollo o evolución?

Es importante comprender este proceso, pues permite explicar la forma cómo la Iglesia enfrenta nuevas realidades, y lo que puede parecer una contradicción o cambio de doctrina, no es más que una parte legítima de su desarrollo.

En un nivel más básico, ante una pregunta relevante para el cristianismo, tenemos las opiniones de los teólogos, que no tienen más peso que las razones en que se funden y el prestigio de quien las emite, pero que de ninguna forma son parte del Magisterio. Por ejemplo, cuando Santo Tomás rechaza la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora (aún con la bendición que su escuela teológica y filosófica ha sido para la Iglesia) tiene el valor de un teólogo privado y no involucran a la doctrina de la Iglesia.

En ese mismo proceso de desarrollo de la doctrina, hay pronunciamientos de los obispos, de los Papas e incluso de concilios regionales, que son verdaderas manifestaciones del magisterio, pero que no necesariamente involucran la infalibilidad con que Cristo quiso dotar a su Iglesia. Estos conforman un grupo de doctrinas no infalibles, que en teoría podrían ser revisadas. Un ejemplo de esto sería la doctrina de que los obispos y sacerdotes conforman diferentes rangos del sacramento del Orden Sacerdotal, que fue enseñada por el Concilio Vaticano II (Lumen Gentium 21) pero no con el lenguaje necesario para tenerlo por establecido de un modo infalible.

Estas tampoco podrían servir de base para demostrar un cambio de doctrina, porque no son definitivas.

El paso siguiente son las doctrinas infalibles que pertenecen al magisterio ordinario y universal del Papa y los Obispos. Estas ya son irreformables y ciertas para todos los católicos, pero no han sido declaradas como dogmas por el Papa, aunque pueden encontrarse en camino a ese resultado. El ejemplo más conocido de esta clase es la declaración de Juan Pablo II, reiterando la doctrina universal de que NSJC reservó el sacerdocio ministerial sólo a los varones.

Y finalmente tenemos las declaraciones dogmáticas, en ejercicio del Magisterio Extraordinario del Papa, pero incluso una declaración dogmática puede expresar una verdad definitiva con palabras que no sean claras en todo tiempo, o conscientemente “dejar abierto” un aspecto de la doctrina, para que sea profundizado por la teología.

Un ejemplo del primer caso sería la famosa fórmula dogmática extra ecclesia sallus, que expresa de una forma negativa, la misma realidad fundamental que el Concilio Vaticano II manifestó positivamente, al decir, que la Iglesia peregrina, como cuerpo de Cristo, es necesaria para la salvación (Lumen Gentium 14). Un ejemplo del segundo caso, donde la declaración del dogma deja abierto un aspecto, lo encontramos en la declaración del dogma de la Asunción de Nuestra Señora, en que existía una controversia acerca de si María había muerto o no, y donde el Papa decidió no pronunciarse al respecto, señalando que la Asunción de María ocurrió “cumplido el curso de su vida terrestre".

Llegando al final de este panorama, conviene tener presente el canon 749, que señala: “§3. Ninguna doctrina se considera definida infaliblemente si no consta así de modo manifiesto.”

En definitiva, vemos que en el proceso de desarrollo de la doctrina cristiana, que hemos esbozado brevemente aquí, hay etapas donde pueden surgir declaraciones que parecen contradecirse con la decisión definitiva de la Iglesia, pero que en realidad forman parte del mismo proceso.

Con todo lo anterior, queda claro que, para denunciar un cambio de doctrina en la Iglesia, no es cuestión simplemente de decir “esto dijo tal o cual concilio, miren lo que dicen ahora". La doctrina de Iglesia en su desarrollo no es tan sencilla, y cada caso requiere un estudio completo de contexto histórico y doctrinal de una declaración, así como del peso que su autor o autores quisieron y podían darle.

No faltará quienes insistan en que la existencia misma de este proceso de profundización, el solo hecho de declarar como dogma una doctrina que antes no tenía ese nivel, ya implica un cambio de doctrina. Ahí no tenemos nada que discutir, más allá de la cuestión semántica.

Más interesante es determinar en qué situación nos encontramos en tantos otros casos, en que la Iglesia ha emitido efectivamente pronunciamientos que hoy nos parecen extraños o intolerables, con la confianza de saber que no hay ninguna contradicción verdadera.

A modo de conclusión, agradezco a los comentaristas por plantear esta pregunta, porque me han obligado a investigar y detallar muchas cuestiones que yo mismo no tenía claras. Por ese motivo, por el carácter precario de esta investigación, también agradezco cualquier precisión que algún visitante desee hacer a lo aquí expuesto.

34 comentarios

  
gringo
Siempre está bien para los cristianos que la Iglesia aclare algunas cuestiones oscuras de las Escrituras.
Pero lo curioso es que a veces la Iglesia oscurece cosas que estaban bien claritas.

"Sean los obispos maridos de una sola mujer" (ITim 3,2)
¿Obispos casados? me parece que ya no hay.

"Os recomiendo a nuestra hermana Febe, diaconisa en la iglesia de Cencrea" (Rom 16,1).
¿Mujeres diaconisas? quien diga que eso puede ser es ahora un hereje.

"Esclavos obedezcan a su amos terrenales... y uds. amos dejen de amenazar a sus esclavos..." (Ef 6,5-9)
¿Amos y esclavos? de esto ya hablamos antes, afortunadamente la Iglesia abolió la esclavitud definitivamente (en el s. XIX).
15/10/13 11:01 AM
  
Yo2
@gringo, que no te has leido el artículo :-)
1.- El matrimonio/celibato de los sacerdotes no es verdad de Fe. Por otro lado harías bien en informarte mejor sobre la reglamentación de la iglesia en este tema.
2.- El diacono no es un sacerdote, si no sabes la diferencia infórmate y seguimos hablando.
3.- Tampoco es verdad de Fe.
Por otro lado, la Iglesia no puede abolir la esclavitud, del mismo modo que no puede abolir el sistema de contratos del siglo XVIII. Son sistemas de relación social, unos mejores, otros peores, y todos encasillados en un contexto concreto que tendeis a obviar con demasiada facilidad cuando os interesa (para justificar otras cosas si que os acordais). El tema de la esclavitud se ha tratado en otros blogs dentro de este mismo portal.
Un saludo en la Fe
15/10/13 1:36 PM
  
Pato Acevedo
@ gringo: Muchas veces, lo que a una primera lectura nos parece evidente, no es lo que el autor quiso decir.

Que un obispo sea de una sola mujer, se refiere a su calidad moral, no marital, ya que el mismo San Pablo (célibe, al igual que NSJC) destaca las ventajas del celibato en el servicio de la Iglesia.

"Diaconos" es la palabra griega para "servidor", de modo que no hay inconveniente en hablar de servidoras, sin perjuicio que se iba imponiendo para designar un grado del orden sacerdotal.

Ef 6,5-9 es el clásico ejemplo de una lectura sesgada, por la distancia cultural con el autor. Su sentido no es "La esclavitud es de origen divino" sino "trátense bien y cumplan sus deberes unos con otros, con amor".
15/10/13 1:46 PM
  
gringo
Pato:
¿Y qué pasa con los católicos progres que dicen como tú "lo que a una primera lectura nos parece evidente, no es lo que el autor quiso decir"?.
Y usan unas excusas bastante peregrinas como las tuyas, y dicen que Pablo no condenó la homosexualidad en sí sino tan solo la prostitución masculina y la pederastia...
Respecto a lo que señalas a mis citas:

+Mira, que los obispos sean hombres de una sola mujer signfica eso mismo y no hay que darle más vueltas.
Cierto que Pablo aconseja el celibato, pero también es de la idea de que es mejor casarse que abrasarse.
Está más que documentado que en los primeros siglos había sacerdotes y obispos casados.

+También está documentado que había mujeres diaconisas que hacían lo mismo que sus compañeros masculinos, sobre todo porque como todavía pasa en la iglesia oriental antes el bautizo era de adultos y por inmersión desnudo en una piscina, y por pudor eran mujeres diaconisas las que bautizaban a las señoras.
Hasta la Alta Edad Media en oriente antes del cisma y por lo tanto dentro de la Iglesia católica, se ordenaban mujeres diaconisas. Y hay algunas como la famosa Febe amiga de Pablo que están canonizadas y todavía se les rinde culto en la Iglesia Ortodoxa.

+La doctrina de la obediencia de los cristianos al poder civil viene precisamente de Pablo cuando afirma que toda autoridad viene de Dios.
Así que cuando Pablo dice que los esclavos deben obedecer a sus amos terrenales, al igual que las mujeres deben obedecer a sus maridos, como los ciudadanos a sus gobernantes, Pablo establece una jerarquía y al final toda autoridad viene de Dios.
Puede que Dios no inventara la esclavitud como no inventó el estado, pero la autoridad de ellos deriva de Dios.
tampoco inventó Dios las guerras, pero la Iglesia las autoriza en algunos casos, y eso también es doctrina ¿o no viene en el catecismo?.
Y la distancia cultural la tienen los cristianos que no leen la Biblia y se sorprenden cuando les dicen que los cristianos tenían esclavos.
15/10/13 4:10 PM
  
Pato Acevedo
@ gringo: Cuando los cristianos tenemos un desacuerdo, conversamos, discutimos, vamos a las fuentes o al magisterio de la Iglesia, o admitimos que es un ámbito en que existe libertad. No es algo tan grave, y si lo fuera, habría un pronunciamiento del magisterio, como ocurre con las condenas a las conductas homosexuales.

Y con lo otros casos que planteas, creo que estamos de acuerdo. Hubo obispos casados, y mujeres a las que se llamaba diaconisas, y esclavitud, ya no los hay, no pasa nada. ¿Hubo cambio en la doctrina? Sólo lo habría si se hubiera dicho que las diaconisas formaban parte del orden sacerdotal, pero eso nadie lo ha dicho.
15/10/13 4:47 PM
  
gringo
Pato:
vale, pero déjame decir una maldad (aunque cierta).
Cuando habeis tenido un desacuerdo los cristianos además de discutir y acudir a las fuentes y al magisterio y eso, habeis sacado la antorcha y encendido las hogueras para quemar herejes y sus libros, y habeis ido a la guerra y habeis irrumpido en los sínodos y concilios garrote en alto para zanjar las disputas teológicas.
15/10/13 7:33 PM
  
DavidQ
A mí me parece...

...que la gente yerra con el tema del celibato porque creen que el matrimonio es algo malo.

(algunos creen que el celibato es lo malo, pero vamos por partes)

Matrimonio y sacerdocio son sacramentos mutuamente excluyentes porque son vocaciones mutuamente excluyentes, no porque uno sea mejor que otro.

Al sacerdote se le pide ser padre de muchos -no puede serlo de unos pocos- mientras que al casado se le pide ser padre de unos pocos -no puede serlo de todos-.

Pero no es que el casado sea "malo" y el sacerdote "bueno", ni todo lo contrario, son nada más vocaciones mutuamente excluyentes: el que es dentista no puede ser veterinario; el que es astronauta no puede ser bombero, a cada uno se le piden obligaciones distintas.

De allí que desde antiguo -desde San Pablo, si quieren, pero en realidad desde Cristo- el sacerdote es preferentemente soltero y como soltero, célibe (la misma exigencia se pide a todos los solteros, no sólo a los sacerdotes). Si Cristo hubiera pensado que el sacerdocio era compatible con el matrimonio, sin duda se habría casado, como era costumbre con todos los jóvenes varones de su época. Si siguiera siendo conveniente que los barberos saquen muelas, sin duda no existiría la profesión de odontólogo.

El hecho que haya sido Juan Pablo II quien fijó la doctrina del sacerdocio para varones solteros, no significa que en los 2000 años anteriores se haya pensado diferente. Nada más que como subsistían las dudas, porque -nadie lo niega- hubo sacerdotes casados, alguien tuvo que definirlo claramente.

15/10/13 11:36 PM
  
Ramontxu
Pato, sigues sin dar una definición clara, precisa y que no deje lugar a dudas sobre lo que es doctrina de la Iglesia y lo que no lo es. ¿Cómo se puede discutir, así, sobre si dicha doctrina ha cambiado o no?
16/10/13 1:09 AM
  
Pato Acevedo
@ Ramontxu: Lamento no haber sido más claro.

Es doctrina de la Iglesia, la Sagrada Escritura y la Tradición, interpretada por el Magisterio auténtico. Si queremos debatir sobre cambios doctrinales con precisión, deberíamos enfocarnos en las manifestaciones irreformables del magisterio, sea ordinario o extraordinario, y en la Sagrada Escritura.

16/10/13 2:25 AM
  
Juan Carlos
Los que llegaban molidos a garrotazos eran los protagonistas de los sínodos y concilios que habían salido de las catacumbas, tras haber sufrido crueles torturas.
16/10/13 3:26 AM
  
Ramontxu
Gracias, Pato, pero te ruego un último esfuerzo de clarificación.

Espero que estés de acuerdo conmigo en dejar fuera de la definición de "doctrina" la Biblia y la tradición, porque ambas necesitan interpretación, según tú mismo has afirmado. De ellas se puede decir que "contienen la revelación divina" o que son "las fuentes de la doctrina", pero no doctrina como tal, porque la doctrina, no sólo no necesita interpretación, sino que no la admite. Puede admitir cierta explicitación o concreción de algo que se había definido en términos abstractos, pero no interpretación ni adaptación.

Así pues, podríamos decir, simplificando tu frase que la doctrina de la Iglesia es, lisa y llanamente, las enseñanzas del magisterio, tomadas literalmente, sin necesidad de interpretación.

¿Estás de acuerdo en ésto?

Aún así creo que hay que dejar claro qué entendemos por magisterio = doctrina. Tu incluyes el magisterio ordinario, es decir, todos los documentos de los concilios y todas las encíclicas de los papas, como mínimo. ¿Te mantienes en esa postura? Por una parte, creo que estás en lo cierto, que todo el magisterio es doctrina, puesto que los cristianos tienen obligación de creerlo y defenderlo, pero, por otra parte, el magisterio ordinario no es infalible y puede cambiar (es decir: hay una parte de la doctrina, la contenida en el magisterio ordinario, que puede cambiar). ¿Para qué te estás esforzando en demostrar que no ha cambiado algo que puede cambiar y que, evidentemente ha cambiado, como han demostrado algunos contertulios con ejemplos concretos?

Saludos
16/10/13 4:13 PM
  
Daniel Riquelme
Pato:

Lo único, que no es poco ni fácil, que hay que creer es el Credo, que está expresado en el Símbolo de los Apóstoles o Credo 'corto' o en el Símbolo Nicenoconstantinopolitano o Credo 'largo'. Todo lo demás es explicación, desarrollo, actualización al lenguaje actual, profundización, etc. de dicha doctrina, muchas veces realizada (o sea, explicada, desarrollada, etc.) a causa de los ataques de propios (herejes) y extraños (paganos, ateos y agnósticos). Por ello los Catesismos, desde el Romano hasta el CIC toman el Credo y exponen la doctrina siguiéndolo.

En cuanto a moral lo único, que tampoco es poco ni muchísimo menos fácil (de hecho es más difícil que aceptar la doctrina) que hay que cumplir son los 10 mandamientos más su perfección, realizada y enseñada (Sermón de la Montaña) por Jesús. Y también en esto hay un desarrollo, explicitación, etc., también muchas veces impulsada por las luchas contra herejes y paganos, ateos y agnósticos. Por ejemplo, el mandato dice "No matarás", y he aquí que aparece el aborto, y surge la duda en muchos: ¿abortar es matar? Y bueno, aparece la reflexión, el desarrollo, la explicación, la actualización o como quieras llamarle, del 5to. Mandamiento aplicado al problema del aborto, y la Iglesia enseña que, como siempre, porque desde la Didaké se enseña eso, el aborto es una forma de matar. Solo que lo dice de una manera más desarrollada que el simple aserto: "No matarás".

En la vida de oración o espiritual, tenes la doctrina del Padre Nuestro, que debe ser la guía de todo cristiano.

En estos tres aspectos: doctrina, moral y espiritualidad, la Iglesia no ha cambiado, no cambia ni cambiará su enseñanza.

Luego tienes lo accesorio, disciplinar o cambiable (que sería todo aquello que no es doctrina, moral ni espiritualidad). En eso sí la Iglesia ha cambiado o se ha adaptado según costumbre y necesidad.

Saludos.
16/10/13 6:12 PM
  
Pato Acevedo
@ Ramontxu: Mucho nos gustaría tener un medio que no estuviera sujeto a interpretación, pero las palabras no son ese medio. Por eso, incluso los pronunciamientos dogmáticos deben se entendidos, no en lo que a nosotros nos parece que dicen las palabras, sino a la luz de la intención de su autor. Por eso no hablaría de "tomadas literalmente, sin necesidad de interpretación".

Los ejemplo concretos de los contertulios, que acusan cambio de doctrina, en general se refieren a casos en que no hay un pronunciamiento definitivo, y obviamente no puede haber un cambio de doctrina donde la Iglesia ha guardado silencio.

@ Daniel Riquelme: Aunque los patrones que ofreces son ciertamente definitivos, la Iglesia ha ido más allá, por ejemplo, explicitando los dogmas marianos o la inmoralidad del aborto.

16/10/13 9:38 PM
  
Juan Carlos
La inteligencia humana limitada-superada por la divina. Estoy de acuerdo con los dogmas católicos.
17/10/13 2:29 AM
  
Ramontxu
Pato,

Entiendo que del magisterio hay que hacer una lectura culta e informada, pero no es necesaria una "interpretación" en el mismo sentido que es necesaria una interpretación de la Biblia. A eso me refería con la palabra "literalmente". Si para leer el magisterio también fuera necesaria interpretación por parte del magisterio, nunca llegaríamos a la última capa de la cebolla y no habría manera de saber cuál es la doctrina.

Por otra parte, no me has confirmado si, en la doctrina que según tu no ha cambiado nunca, incluyes también el magisterio ordinario, que no es dogmático.

17/10/13 12:10 PM
  
Daniel Riquelme
Pato:

Sí, en mi esquema faltó decir que muchas veces la doctrina, la moral y la espiritualidad fueron aclarados o explicitados por la Iglesia, por aquello de "..pediré al Padre que les mande otro defensor, el Espíritu de la Verdad...El Espíritu Santo que el Padre va enviar en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les recordará todo lo que yo les he dicho" (Jn. 14, 16-17.26) y "Yo te daré las llaves del reino de los cielos; y cuanto atares en la tierra será atado en los cielos; y cuanto desatares en la tierra será desatado en los cielos" (Mt. 16, 19).

Con respecto al aborto, la polémica es pública y actual por la gran apostasía que existe, pero para nada nueva. Como ya te indiqué en mi comentario anterior ya la Didaké establece (Nº 2): "ni matarás a un niño con un aborto, ni matarás al que ha nacido".

Saludos.
17/10/13 1:21 PM
  
Pato Acevedo
@ Ramontxu: Lo que intento explicar es que existe un magisterio ordinario donde no se encuentra envuelta la infalibilidad, y que en teoría podría cambiar. Existe otro magisterio ordinario y universal que no puede cambiar, como cuando la Iglesia enseña que el orden sacerdotal está reservado a los varones. Un tercer nivel es el magisterio extraordinario del Papa, cuando se declara formalmente algún dogma.

Si vamos a explorar cambios en la doctrina, más vale enfocarnos en los dos "niveles" de doctrinas que no podrían cambiar.
17/10/13 3:15 PM
  
Ramontxu
Me parece que estás intentando nadar y guardar la ropa al mismo tiempo, Pato. ¿Que hay un magisterio ordinario que puede cambiar y otro que no puede cambiar? ¿Y cómo se distingue el uno del otro?
17/10/13 4:00 PM
  
Juan Carlos
El Papa nunca jamás se equivocará si se cumplen estas cuatro condiciones:

1.Cuando habla como Papa, es decir, como Pastor y Doctor de la Iglesia.

2.Pero no sólo eso. Tiene que ser enseñando a toda la Iglesia Universal.

3.Pero tampoco basta. Tiene que ser haciendo uso de toda su autoridad.

4.Y ya por último tampoco basta. Tiene que definir en sentencia última e irrevocable en materia de fe o de costumbres.
17/10/13 6:50 PM
  
Juan Carlos
¿El criterio de sentido de una frase está en su verificación empírica?
18/10/13 9:16 PM
  
Pepito
Las verdades de la Fe son susceptibles de experiencia y verificación, como les ha sucedido a muchos, por una gracia especial de Dios o por otorgamiento especial del Don de Sabiduría

Incluso ha habido ateos que han llegado a tener experiencia de la existencia de Dios, como le sucedió a André Frossard. No meras demostraciones racionales, sino experiencia misma del Ser divino. Son casos extraordinarios, pero se dan.

Otra cosa es que tú niegues la posibilidad de tales experiencias ya que no admites la existencia de Dios.

Pero lo propio de la Fe es precisamente que se admiten verdades reveladas por Dios sin tener esa experiencia o verificación, pues si se tuviese ya no sería Fe sino evidencia comprobada.

La mayoría de la humanidad admitimos muchas verdades científicas no porque las hayamos verificado o comprobado personalmente, sino fiados en la solvencia y autoridad de los científicos.

Y nos parece lo más normal del mundo que admitamos, por ejemplo, que existe el bosson de Higgs no por propia experiencia o verificación sino por fe en la experiencia o verificación de los científicos.

Y no exigimos a nadie que mientras no experimente personalmente la existencia del bosson de Higgs se abstenga de afirmar que existe.

Pues análogamente, admitimos las verdades de la Fe no porque las hayamos verificado o comprobado personalmente, sino fiados de la autoridad divina que las conoce con toda certeza, sin posibilidad de error ni engaño, y nos las revela.

Por tanto, actuar por el criterio de autoridad no es algo raro para el ser humano.

Otra cosa es que si tú no admites la existencia de Dios, no admitas tampoco que Dios nos pueda revelar verdades y nosotros aceptarlas por autoridad divina. Pero para los que admitimos la existencia de Dios ello no es imposible.

Lo primero que tendrías que hacer es aceptar la existencia de Dios, pues de lo contrario esta discusión es un diálogo de sordos.







18/10/13 11:42 PM
  
Juan Carlos
Amonio se llamaba el padre de Arrio, como curiosidad. No es tan malo de vez en cuando encontrarse con un positivista que no se quede con Auguste Comte.



19/10/13 12:44 AM
  
Roi
Pepito,

Realmente,pocas veces tiene uno la suerte de encontrarse con argumentaciones tan cristalinas como las suyas. Y creo que tiene usted toda la razón,salvo en el paralelismo que intenta hacer entre verdades científicas y verdades de la Fe.

Estoy plenamente de acuerdo con que las verdades de la Fe(y de cualquier creencia) derivan de la autoridad. Sea ésta familiar,grupal,social o estatal. No hay otra manera de adquirir la Fe. Y de hecho,muchas creencias caen en picado cuando el estado deja de apoyar alguna fe,es decir,le despoja de la autoridad.Por eso siempre las autoridades representantes de esa creencia luchan con uñas y dientes para impedir que esto pase.

Si la Fe pudiera ser adquirida por otros medios (raciocinio,don divino,inspiración,etc), no se resquebrajaría cuando pierde autoridad,ya que dispondría de otros medios para su transmisión. Uno aprehende la fe por esa autoridad,y luego vienen el resto de justificaciones,que por sí solas no bastarían para adquirirla.

Ahora,con respecto al segundo tema, creo que cae usted en el error de confundir el término "fe" de la misma manera que hace el diccionario. El término "fe",además de su vertiente religiosa tiene otros significados,como el que indica "confianza". Muchas veces en esta página se me ha dicho:"si no tienes fe en tus profesores,¿cómo podrías aprender algo?". Tal frase es correcta porque se está refiriendo uno al significado que he mencionado. Es decir,si antes de poder demostrar algo por no poseer la capacidad de hacerlo,no le da un margen de confianza a la persona que le está enseñando,no aprenderá mucho.

Lo que está mal es luego hacer un paralelismo entre ese significado de "fe",y el significado religioso sin aclarar que no son procesos similares.

Cuando uno adquiere suficiente destreza intelectual,va viendo que las verdades que la ciencia nos enseña son verificables. Las más sencillas,de una forma muy sencilla. Las más complejas,necesitan de toda una vida de preparación. Por eso,como bien dice usted,no necesitamos poder verificar aspectos tan complejos como el Big Bang para poder creer que pueden ser verdad.

Pero los aspectos que la Fe enseña no son demostrables si no tiene uno una predisposición a creerselos. No son demostrables más que a los que los han aceptado previamente. A partir de ahí,el creyente puede hacer un gran esfuerzo intelectual por racionalizarlos,para intentar "demostrarlos" a él mismo. Pero sin fe,ese esfuerzo será vano. Es más,cuanto más intente ese creyente encontrar una verdad más allá de la fe para convencer a los no creyentes, más puede que se convenza que ésta no existe,como le ocurrió a Matt Dillahunty,que se preparaba para ser un pastor cristiano, y que hoy en día dirige un programa llamado "The Atheist Experience" en Austin,Texas.

Por tanto, no creo que exista fe más allá de la autoridad. Cuando una persona con algo de escepticismo quiere demostrar algo,hasta lo más elemental de su creencia fuera de la fe,se da cuenta de que es imposible. Cosa contraria ocurre al que intenta ver si sus profesores,a los que daba confianza y los reconocía como autoridad,estaban equivocados o no. Entonces ve que mucho de lo que le enseñaban puede demostrarse aún anulando toda la confianza que tenía en ellos.
19/10/13 1:19 PM
  
Roi
"Así como no se puede demostrar que en un triángulo rectángulo el cuadrado de la hipotenusa es igual a la suma de los cuadrados de los catetos, si no se admite la existencia del triángulo rectángulo, tampoco se puede demostrar la posibilidad de la revelación divina y de la Fe a quien no admita la existencia de Dios."

Tiene usted razón,Pepito,en que si no se admite la existencia de Dios,es decir,sin dar el primer paso,no se puede llegar más allá. Ahora bien,¿Se puede creer en Dios (en el dios católico,claro) sin creer en la revelación divina y de la fe?. Me cuesta creerlo. No es que se tenga que creer en Dios para demostrar la revelación,es que si crees en Dios,crees en el "paquete completo" o no eres católico. Por ello no hay proceso de demostración necesario,no es compatible con ser católico creer en algo sí y en otro no.

Y además para aceptar el teorema de Pitágoras no hay que admitir la existencia del triángulo rectángulo. Hay que DEFINIRLO. No es lo mismo,y por ello el paralelismo no es válido.

Pero claro,si en su argumentación estamos,lo primero que deberíamos hacer sería demostrar la existencia de Dios. Cosa que es imposible sin la Fe. Por tanto,su argumento cae en un círculo total.
19/10/13 2:16 PM
  
Juan Carlos
Bertrand Russell, en uno más de sus tropiezos, acusaba a santo Tomás de no ser un auténtico filósofo por buscar razones para creer en lo que creía. Es curioso que esta acusación viniera precisamente de Russell, quien, en su libro Principia Mathematica, escribe centenares de páginas para probar que dos y dos son cuatro, algo en lo que creyó durante toda su vida.
19/10/13 6:20 PM
  
Pepito
Roi:

No todas las verdades de la Fe son inaccesibles para la razón, sino que algunas de ellas son al mismo tiempo demostrables por la razón, como la verdad de la existencia de Dios, la del alma y su espiritualidad y libertad y algunas más.

Otras no lo son, como el Misterio de la Trinidad, la encarnación del Verbo, la concepción virginal de María, la muerte y resurrección de Cristo, etc.

Las verdades contenidas en la Fe y que también son demostrables por la razón se denominan "preámbulos de la Fe", y se proponen como de Fe dada la debilidad de la razón humana para llegar a ellas por demostración racional, pero no porque la razón no pueda llegar a ellas como de hecho han logrado muchos filósofos.

Por tanto, no todo en la Religión Católica es de pura Fe, la Fe católica no es un puro fideísmo, sino que algunas verdades, como la de la existencia de Dios y la del alma, son accesibles por la mera razón.

Por eso la Religión Católica no es absolutamente fideista sino que tiene también un apoyo racional sin llegar a ser tampoco absolutamente racionalista, pues tiene otras muchas verdades a las que no puede acceder la mera razón, aunque no se oponen a ella.

Por tanto la Fe católica combina armonicamente los criterios de racionalidad y de autoridad divina. No es un racionalismo pero tampoco un fideísmo, sino un sano y feliz equilibrio entre ambos criterios de verdad accesible por la razón y de autoridad debida a lo revelado por Dios.

Cierto que un discípulo puede llegar a estar tan formado que sea capaz de ver por sí mismo verdades que antes le haya enseñado su maestro, sin necesidad de creer en el maestro, y así sucede también algunas veces en las verdades de la Fe, ya que hay fieles que trabajan y maduran su Fe hasta tal punto que, ayudados por la Gracia de Dios, llegan a experimentar las verdades de la Fe y las conocen en sí mismas inmediatamente, como Santa Teresa de Jesús y otros santos llegaron a conocer en sí mismo el misterio de la Trinidad, el cual Santa Teresa nos dice que llegó a conocerlo por propia experiencia y no sólo por Fe.

Así también el infierno, purgatorio y cielo, verdades de Fe, lo han llegado a conocer muchos santos por propia experiencia inmediata y directa de tales realidades y no sólo por la pura autoridad de la Fe.

Por tanto la Fe no excluye que también si madura, como el alumno humano madura sus conocimientos dados por el maestro, llegue a conocer por propia experiencia inmediata y directa lo que al principio solo sabía por Fe o por mera autoridad divina.

Cierto que estos casos de madurez y progreso en la Fe son escasos, en parte por la tibieza de los que vivimos la Fe, pero existen y la historia de la Iglesia está llenos de ellos.

Por último, los fieles que sean salvos llegarán en la otra vida a conocer por experiencia directa lo que ahora aceptan por Fe, y así San Pablo nos dice que en el cielo ya no habrá Fe ni tampoco Esperanza, pues lo que ya se ve en sí mismo de manera experimental y se posee de facto no hace falta creerlo ni esperarlo, y en tal situación sólo permanece la Caridad, como nos dice el mismo Apóstol.

De las tres cosas, Fe, Esperanza y Caridad, sólo la Caridad subsistira, por lo cual las verdades de la Fe es posible experimentarlas, ya sea en esta vida por el don de la Sabiduría, cosa a las que pocos llegan ciertamente pero que no es imposible, ya sea en la vida eterna por la contemplación directa e inmediata de Dios.

Por tanto si hay una cierta analogía entre lo que sucede entre los conocimientos humanos ordinarios acerca de la cosas naturales y el conocimiento de las cosas sobrenaturales que conocemos por la virtud de la Fe.

19/10/13 7:14 PM
  
Roi
Pepito,

Creo que confunde usted lo que es "demostrar a través de la razón" con "dar argumentos racionales". Igual que confunde "admitir la existencia" con "definir",o mezcla los conceptos de "fe" y "confianza".

Nadie ha logrado demostrar la existencia de Dios (o de ninguna entidad sobrenatural)o del alma de una manera racional. Ha habido mucha gente,muchos de ellos grandes filósofos,que lo han intentado,sin éxito. Eso sí,han dado muchos argumentos racionales(lo que usted entiende por demostrar) en aras de tal fin. Sencillos y enrevesados,para todo el mundo,o para sólo unos pocos. Pero con una cosa en común,que si no se leen a través de la Fe,se caen como un castillo de naipes.

Demostrar la existencia de Dios a través de la razón equivaldría a decir que ya nadie creería en Dios. Porque todos sabríamos que existe. Significaría que no existirían ateos ni agnósticos, lo mismo que no existen "No seguidores del teorema de Pitágoras". Podrían seguir existiendo antiteos, o gente que odiase la religión. Pero nadie cuestionaría la existencia de Dios,aunque fuera para odiarlo.

¿Conoce usted a alguien que diga que se puede demostrar la existencia de Dios racionalmente,y a la vez se describa como ateo o agnóstico? No. ¿Y a alguien creyente de otras confesiones? No. Sin Fe,esas "demostraciones" se caen,simplemente porque no son demostraciones racionales. Son argumentos racionales que pretenden demostrar de forma muy sesuda que existe Dios,pero que,antes o después,meten un salto de Fe. Las cinco últimas frases de las cinco vías de Santo Tomás de Aquino son saltos de Fe.Sin ellas no es posible llegar a demostrar nada. Por tanto,sin ese salto de Fe nos podemos quedar,como mucho,en que existe un primer motor,o primera entidad. Es la Fe la que dice que ese algo es Dios. Ergo,no demuestra nada salvo por la Fe.
20/10/13 11:15 AM
  
Roi
Juan Carlos,

Paralelismo equivocado el que usted hace al intentar pasar como iguales dos acepciones del verbo CREER que no tienen nada que ver en nuestra lengua. Una cosa es creer como "Tener por cierto algo que el entendimiento no alcanza o que no está comprobado o demostrado" (1ª definición de la RAE), y otra cosa es la cuarta acepción que dice "Tener algo por verosímil o probable".

Y además, es que el el propio verbo de marras está mal empleado. Russell no CREÍA que dos más dos fuesen cuatro. Russell SABÍA que tal cosa era así. Porque tal cosa está demostrada desde el mismo momento que DEFINIMOS(no admitimos su existencia,Pepito) lo qué es DOS y lo qué es CUATRO.

Por tanto,la existencia de Dios y la formulación de una verdad matemática se diferencia en que:

- No son conceptos similares,ni siquiera parecidos.
- La existencia de Dios no está demostrada,mientras que la otra sí.


Sin embargo,yo creo que se pueden buscar razones para creer lo que se cree. O para demostrar lo que se cree,sin dejar de ser un buen filósofo. Lo que no se puede es luego valerse de esas creencias para tapar los huecos que la razón no puede demostrar,como hace Santo Tomás de Aquino.

20/10/13 11:34 AM
  
Pepito
Roi:

Queda claro que para tí la existencia de Dios no es demostrable. Bueno, discutir de ello a fondo nos llevaría lejos del tema del post. Aunque por mi parte no hay inconveniente en debatirlo todo lo que sea necesario. Igual respecto al tema de la existencia del alma y de su espiritualidad e inmortalidad.

No sé si serás católico o no, pero si lo eres te recuerdo que es doctrina firme de la Iglesia que la razón natural puede por sus propias fuerzas ordinarias demostrar la verdad de la existencia de Dios.

El Concilio Vaticano I ha definido solemnemente la demostrabilidad racional de la existencia de Dios, por estos términos: "Si alguno dijere que la luz natural de la humana razón no puede conocer con certeza, por medio de las cosas creadas, al Dios único y verdadero, Creador y Señor nuestro, sea anatema."

Así que si eres católico y no admites que sea posible para la razón humana demostrar con certeza la existencia de Dios a partir de las cosas que experimentamos, te apartas en esto gravemente de la Doctrina de la Iglesia.

Toda demostración de algo es más o menos sesuda o complicada, pues es un proceso complejo de nuestra mente por el que vamos de lo que es más evidente a lo que es menos evidente, y no todos comprenden muchas demostraciones, incluso sencillas.

Estoy seguro que no todos los que admiten la teoría de la relatividad de Einstein, por ejemplo, comprenderían su complejo desarrollo demostrativo físico matemático, y el que no todos comprendan la demostración no quiere decir que esta sea falsa. Y así ocurre con muchas verdades científico positivas que son objeto de demostración. No todos las comprenden, incluso hay quien las niega, y no por eso son falsas demostraciones.

Pues lo mismo sucede con la demostración de la existencia de Dios, la del alma, la de su espiritualidad e inmortalidad, etc., que no porque algunos no comprendan tales demostraciones o nieguen su validez necesariamente son falsas.

Por otra parte, la verdad de la existencia de Dios, a diferencia de otras demostraciones de la ciencia positiva, compromete a una serie de obligaciones morales, a un cambio de vida y comportamiento conductual que no todos están dispuestos a dar.

Así por ejemplo la demostración del teorema de pitágoras o la del binomio de Newton no tiene consecuencias para la moralidad de nuestras vidas, pues no nos dan ningún fudamento o criterio básico acerca del bien y del mal o de lo que es bueno y lo que es malo como tales.

Que exista el bosson de Higgs, por ejemplo, no nos trae nada nuevo respecto a los valores morales. En cambio que exista Dios nos obliga a reconocer un Ser Superior a cuya voluntad debemos ajustar la nuestra.

De ahí también que muchos nieguen la demostración de la existencia de Dios, no tanto porque no la entiendan o sea falsa, sino por la comodidad de seguir en su pereza moral y no tener que cambiar sus criterios y comportamientos morales acerca de lo que es bueno y lo que es malo.

Por último, respecto a la demostración de la existencia de Dios, a mí me parece que es muy lógico y razonable admitir, en base a los datos de la experiencia, que existe una primera causa, a la que llamamos Dios.

Tienes razón al decir que para todo aquel que admita la existencia de Dios por demostración racional, dicha verdad no sería de Fe sino de razón. Dios nos revela la verdad de su existencia no porque tal verdad no esté al alcance de nuestra evidencia racional, sino por la dificultad que tiene la razón humana para acceder a ella, debido al pecado original y los demás pecados personales, que oscurecen nuestra inteligencia respecto a las verdades divinas.





20/10/13 3:00 PM
  
Pepito
Roi:

Si se demuestra que existe un ser incausado queda demostrada la existencia de Dios, pues se puede demostrar también que ese ser incausado es ser necesario, único, simple, inmutable, inmaterial, inteligente y con voluntad y creador de todas las cosas. Es decir que es el Ser Supremo que entendemos por Dios aquellos que afirmamos su existencia.

Otra cosa es que se pueda demostrar que ese Ser Supremo se encarnó en la naturaleza humana de Cristo, que murió y padeció por salvarnos, que resucitó, etc., pues todas estas verdades ya son de Fe y lógicamente no se pueden demostrar por la razón, aunque no la contradicen sino que van más allá de ella.

Se puede demostrar racionalmente de muchas formas que existe un ser incausado, por ejemplo, a partir de la existencia de las causas intermedias.

Es evidente que existen multitud de causas intermedias, es decir, causas que son causadas por otras anteriores y que son causa de otras posteriores, por ejemplo, a partir de la explosión del Big bang ha habido multitud de causas intermedias que han causado lo que ahora existe.

Así pues, es esencial a toda causa intermedia tener causas anteriores y causas posteriores.

Pero es imposible que todas las causas sean intermedias, ya que entonces no existiría ninguna causa anterior a la totalidad de las causas intermedias, y por tanto la totalidad de las causas intermedias no sería verdaderamente intermedia, pues no existiría ninguna causa anterior a dicha totalidad.

Por tanto, si es esencial a toda causalidad intermedia tener alguna causa anterior, forzosamente la totalidad de las causas intermedias tiene que tener alguna causa anterior.

Y esa causa anterior a todas las intermedias no puede tener a su vez ninguna causa anterior, ya que en tal caso no sería anterior a todas las intermedias sino una más de ellas.

Por tanto tiene que existir alguna causa que sea anterior a todas las causas intermedias y que, por tanto no tenga ninguna otra causa anterior que la cause.

Y por consiguiente es evidente que esa causa anterior a todas las causas intermedias es una causa incausada, ya que no tendrá ninguna otra causa enterior que puedad causarla, y por tanto es algo incausado.

En resumen se puede demostrar,a partir de la existencia de las causas intermedias,que existe una causa primera anterior a todas las intermedias y por tanto ser incausado al que llamamos Dios.

Además si no hubiese una causa primera, todas las causas serían intermedias y por tanto srían causas instrumentales, ya que toda causa intermedia es a modo de medio o instrumento por el cual la anterior a ella causa lo posterior a ella, por ejemplo, el bastón que mueve la piedra es causa instrumental de la mano que mueve al bastón.

Por tanto, si todas las causas fuesen intermedias, todas las causas serían intrumentales y no habría ninguna principal, por lo cual ninguna causa intrumental podría operar ya que no habría ninguna causa principal, como por ejemplo el bastón no podría ser causa del movimiento de la piedra si no es movido a causa de la mano.

Por tanto, la totalidad de las causas no pueden ser intrumentales, sino que tiene que existir alguna principal y anterior a todas ellas que no sea instrumental, a la cual llamamos Dios.

Además, si no hubiese una primera causa, tendríamos un número infinito de ellas. Pero como cada causa le correspondería al menos un efecto, habría también un número infinito de efectos. Por lo cual existiría un número infinito de causas y otro número infinito de efectos, es decir, habría dos números reales infinitos. Pero dos números infinitos reales es absurdo, ya que ninguno sería el mayor número posible, sino que lo sería la suma de ambos, luego no puede haber un número infinito de causas, y por tanto existe una primera a la que llamamos Dios.

Además si hubiese un número infinito de causas, cada efecto tendría anterior a sí un número infinito de causas por las cuales sería producido. Por tanto para causas cualquier efecto se precisaria de un proceso causal infinito, y como tal proceso causal infinito nunca tendría término, nunca se llegaría a producir el efecto ya que hasta llegar á él sería preciso un proceso infinito de causas.

En resumen, tanto a partir de la consideración de las causas intermedias se puede demostrar por la razón que existe un primera causa, anterior a todas las intermedias y que por eso no tiene ninguna otra anterior y es ser incausado, al que llamamos Dios.

Una vez demostrada la existencia de una primera causa o ser incausado, se puede demostrar también todas las demas propiedades o atributos que son específicos del ser que entendemos por Dios, como que es ser necesario, unico, simple, inmutable, eterno, infinito,
espiritual, con conocimiento y voluntad y Creador de todas las demás cosas.

Pero ya está bien por ahora. De todas formas nos estamos saliendo bastante del tema del post. No me extrañaría nada que Pato nos cortase en seco.





24/10/13 7:13 PM
  
Pato Acevedo
Sí, les agradezco el debate, pero lo dejamos hasta aquí. Los comentarios permanecerán abiertos para conversar acerca de la entrada.
24/10/13 8:21 PM
  
Juan Ramírez Hernández
Hola, bueno, soy mexicano y espero que lo que exprese no salga contrario a las condiciones para publicar en este foro.

Antes que nada estoy consciente en que este articulo fué publicado hace casi un año, más sin embargo la posiblidad de comentar permanece abierta por lo que hago de su uso.

Primero que nada, un sincero aplauso por la claridad y prontitud con la que Pato Acevedo lo ha desarrollado, realmente tenía un par de días buscando justamente algo como esto.

Soy católico y recientemente mi primo y yo, quien también se profesa católico, inclusive pertenece a la misma parroquia en la que pertenezco, hemos estado intercambiando en un par de ocasiones, puntos de vista respecto a un tema que en el estricto sentido de la palabra no tiene qué ver con este artículo, pero si tiene una profunda relación; a mi juicio, su última fuente con la cual podríamos allanar diferencias, radica precísamente en lo que en este arículo el autor expone. Así, creo que aclarando algunas serias dudas que me han surgido, ustedes puedan ayudarme a su aclaración y así entonces estar en la posibilidad de responderle en la continuación de nuestro debate y concluirlo, pues me declaré sin conocimientos suficientes para continuarlo y le pedí tiempo.

Él está convencido que la Carta Apostólica "Ordenatio sacerdotalis", del Papa Juan Pablo II en la que declara que la Iglesia no tiene modo alguno de conferir la ordenación al sacerdocio a mujeres, no cumple con las codiciones para que sea una enseñanza infalible del Magisterio ordinario y universal como lo ratificó la Congregación para la Doctrina de la Fe en 1995 y argumenta que al no ser infalible, puede revisrse y por tanto, esta postura de la Iglesia puede cambiar en favor de las mujeres que reclaman sobre el tema. Estoy completamente de acuerdo en que lo que no cumple con los requisitos de enseñanza infalible, puede revisarse; pero el punto en donde yo comencé a cuestionarme, es que en sus arguementos, dice que el episcopado en pleno nunca ha enseñado esa doctrina y que al no haberlo hecho, no cumple con la enseñanza combinada de todos los obispos que según entiendo (no se mucho del tema pero creo que si tengo conocimientos medianamente suficientes) es requisito para ser una enseñanza infalible del Magisterio ordinario y universal. Según entiendo, no es estricamente necesario que los obispos se reunan en pleno para cumplir con la enseñanza combinada. Según entiendo, pueden hacerlo en su situación geográfica. Por lo anterior, le aclaré ese punto. El entonces me argumentó que en efecto la mayoría de los obispos o inclusive todos, podrían estar de acuerdo con la enseñanza del Papa, pero en calidad de lo que él llamó "punto de vista común" o lo que se conoce como "opinio communis" pero que opinio communis no tiene ningún peso reconocido en la enseñanza infalible de la Iglesia. A mi me pareció más que obvio que si en los obispos existe esa opinión, por más común que fuese, significa que la enseñanza combinada cumple simplemente para ser infalible. Entonces me sacó un ejemplo que me hizo pensar, dijo que esto de la opinio communis, se puede sin problema alguno identificar en un ejemplo semejante, como cuando la Iglesia rechazaba la evolución y que esa creencia, igualmente la compartían los obispos con el Papa argumentando con eso, que en términos estrictos, el supuesto de esa creencia en común con el Papa de los obispos, puede muy bien aplicarse al tema que refiero de carta de Juan Pablo II pues si no, la postura del rechazo de la Iglesia a la evolución, hubiere sido también una enseñanza infalible, pues en ese supuesto, cumpliría perfectamente con la enseñanza combinada. No sé si ya me haya hecho "bolas" explicando esas razones que me el me dio, espero que haberme sabido explicar y haberles transitido en punto dentral de mi duda.

Por lo anterior me gustaría saber, en un ánimo de ayudarme con este tema y al márgen de la estrica lealtad que debemos a la Iglesia y de la aceptación de la declaración de la CDF, qué argumentos sugieren que la Iglesia tenga ante esta exposición. Honestamente yo quedé frío, por ello le pedí tiempo. Reflexionándolo yo, así con la información que tengo en mis conocimientos y manos, que seguro estoy, es insuficiente; aún así, honestamente creo que esos argumentos, pueden (si es que ya no lo es) generar un serio debate.

Gracias por el espacio y ojalá puedan ayudarme
23/07/14 10:08 AM
  
Pato Acevedo
@ Juan Ramírez: Encantado de responderte, y no temas dejar comentarios en conversaciones antiguas, que yo los leo todos.

El tema que planteas es muy interesante y no me gustaría que quedara enterrado bajo otros comentarios, así que pienso abordarlo en una entrada nueva. Lo malo de eso es que tendrás que esperar a que la redacte y la suba al blog. ¿Vale?

Si me demoro un poco, déjame otro comentario para ponerme al día.
23/07/14 8:21 PM
  
Juan Ramírez Hernández
Me parece estupendo Pato, estare pendiente y si tengo otra charla con la persona y aún no publicas la entrada, aquí te pongo al tanto
24/07/14 12:35 AM

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