La eclesiologia de la Puerta del Sol
La historia española está llena de revoluciones románticas que derribaron monarquías, trayendo republicas. La primera sucumbió en once meses, La segunda duró seis años y acabó en una guerra civil con miles de muertos.
Ahora, así lo llama la prensa extranjera, la revolución de los “indignados” está en su momento más dulce. Han ganado el pulso a la Junta Electoral Central sobre la jornada de reflexión. Y el gobierno moribundo de un socialismo medio muerto incumple la ley dejando que una masa informe de gente joven acampen en la Puerta del Sol como sitio clave de toda España, proclamando las bases de un pensamiento comunista tercermundista, deseando llevarnos a ser un país al borde de cualquier futuro negro, que todos escribiremos con nuestro voto mañana domingo 22 de mayo.
La Iglesia, mejor dicho, una parte de la Iglesia se ha subido a la chepa de la revolución de los “indignados”, hablando de que algo nuevo nace en una primavera eclesial, donde no se encuentran los obispos en la cabeza; afirmando que en esta revolución está un cambio necesario, incluso para la forma de estar en los medios de comunicación; y sacando sus plumas las viejas glorias de la teología de la liberación, en cuyo interior está el esquema marxista de análisis de la realidad social y religiosa. La eclesiología de corte socialista y comunista está subiendo al carro de la victoria de esta revolución de los “indignados”.




