Un masón aplaude la decisión del Consejo de Europa
Un masón confeso y conocido me envía un correo electrónico alegrándose con algo que no estaba de acuerdo: la retirada de los crucifijos de las áreas públicas, regulada por el tribunal de Estrasburgo con fecha del 3 de noviembre del año pasado.
Según la información ofrecida por InfoCatólica en lugar preferente el tribunal no podrá juzgar asuntos relacionados con la cultura y las tradiciones nacionales.
Este asunto tenía de cabeza al masón que me escribe abominando de tal decisión. Y me revela un asunto clave: tras la propuesta del tribunal está la masonería europea que es enemiga abierta de que la cruz esté presidiendo lugares comunes.
Además, apunta que, tras la futura ley de libertad religiosa española, sabe que la masonería está apostando fuerte para meter ideas, situaciones y decisiones que afectarán al venidero cuerpo legal.

Con estas revelaciones tenemos que preguntarnos: ¿dónde no está la masonería poniendo sus ideas, proyectos, y decisiones?.
Es probable que esté en todas las esferas de decisión que apunten a la lenta destrucción de la Iglesia de Cristo, y al aborregamiento de una sociedad estabulada, de pensamiento único y tan relativista que haya perdido todo contacto con los principios básicos de la ley natural y justifique el aborto desde el seno materno y la eutanasia en el final de la vida humana.
Del contenido del correo electrónico he sacado una lección que ya estaba en el libro del Génesis cuando Dios dialoga con Abrahám sobre la destrucción de Sodoma y Gomorra. Por lo menos un masón, uno solo, que esté de acuerdo con que el crucifijo no tengamos que mandarlo al trastero de los muebles personales y eclesiales.
Ojalá que Dios toque el corazón de algunos más y dejen de maquinar contra la Iglesia Católica.
Tomás de la Torre Lendínez




