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3.02.10

Apuesto a que Cope siga viva

La situación económica de la Cope no es menos cierta que otros medios de comunicación. La actual crisis de la economía global y la española en particular se han cebado con números rojos. Pero es que nunca han pensado en que podría venir un período de vacas flacas.

La Cope, como empresa, ha estado siempre con una férrea domesticación de los presupuestos de las emisoras locales. Los directores eran siempre gente de confianza que era colocada a dedo buscando siempre la eficacia económica y la simpatía hacia la sociedad de la zona donde estuviera ubicada la emisora con el fín de acercarse siempre a donde se generaba la publicidad que es la única fuente de una radio local.

Cuando un director de provincias superaba una y otra vez los presupuestos locales, lo tenían en Madrid como un tipo válido y lo encumbraban hacia otra emisora de mayor rango y prestigio, donde volvía a revalidar su titulo. Esto ocurría durante los años ochenta, noventa hasta 2006 más o menos.

Esta política empresarial se fue ablandando cuando las cosas iban bien. Se nombraban directores mediocres. Se les hacía un seguimiento muy somero. Se les permitía realizar gastos innecesarios. Conozco una emisora local que ha trasladado su sede al centro de la ciudad, cuando estaba gratis durante largos años, en unos locales modestos pero efectivos. Ahora está pagando su aventura con deficit.

La Cope ha sido una cadena que ha vivido de las estrellas. Así apostó desde que se trasladó desde la sede de Juan Bravo, hasta Alfonso XI, siendo arzobispo de Madrid con Ángel Suquía. Y así ha sido siempre. Unas veces iba mejor, otras peor, pero funcionaba y los dividendos a los mismos trabajadores, de los que una mayoría son accionistas pequeños de la empresan cobraban buenos dineros.

Ahora están haciendo equilibrios en el filo de una navaja. Ahora desean vender Popular TV, una aventura que los obispos no desearon al principio de los noventa y que cuando apostaron por ella el panorama televisivo español estaba saturado, lo que ha producido una vaciedad evidente y una pérdida palpable.

Espero que Cope no sufra más, por el bien de sus trabajadores y del nombre de una empresa eclesial que no debe ir a pique por muchos motivos que todos conocemos. A Cope la quiero como sacerdote y conozco de primera mano el bien que hace. Espero que siga haciendolo siempre.

Tomás de la Torre Lendínez

El señor Bono y sus creencias

En Libertad digital encontramos recogidas las siguientes declaraciones de don José Bono:

Europa Press

“El presidente del Congreso de los Diputados, José Bono, recomendó a los obispos “estar más preocupados” por llenar las iglesias de jóvenes que de echar de ellas a la gente en la entrevista que concedió a la revista Vida Nueva y a la que ha tenido acceso Europa Press.

Además, en referencia a algunos obispos españoles, señaló: “La opinión de quienes prefieren verme fuera de la Iglesia, excomulgado, condenado por herejía o ateo militante, la verdad es que no me interesa". En este sentido, añadió que los obispos deberían ser “más pastores y menos jueces o profesores de dogma".

En su opinión, “sería peligroso que la Iglesia española se dedicara a incomodar o señalar con el dedo a quien no comparte todos los criterios de determinado cardenal u obispo, por mucho poder que tengan". “Yo aspiro a que me dejen vivir en una Iglesia en el que el mandamiento principal sea el del amor, el del perdón, el de la fraternidad, y no el del miedo", agregó.

Tras las declaraciones del secretario general de la Conferencia Episcopal Española (CEE), quien afirmó que quien vote a favor de la ley del aborto no puede comulgar, Bono dijo que “evitará provocar un escándalo yendo a los sitios donde no me quieran, pero gracias a Dios, la Iglesia es muy amplia, muy universal y muy grande. En este sentido, afirmó haber recibido llamadas de apoyo de otros prelados, como el arzobispo de Valencia.

“Me emociona más el ejemplo de cristianos solidarios”

Por otra parte, el presidente de la Cámara Baja apuntó que la corriente cristiana del PSOE no quiere convertirse en “una corriente de poder interno". “Deseamos ser coherentes y no ocultar nuestros sentimientos religiosos, porque pensamos que una de las maneras más solidarias de renovar el socialismo puede venir de los principios cristianos, del Evangelio".

Según manifestó, se siente “más cerca” del testimonio de Ignacio Ellacuría, de monseñor Óscar Romero o de Nicolás Castellanos que de cualquier dogmático fundamentalista del pensamiento marxista. “Me emociona más el ejemplo de cristianos solidarios que entregan su vida por los demás que el discurso mitinero y radical de quien sólo busca votos", agregó.”

En la etapa democrática admiro a las personas que tienen cargos institucionales de gran relieve nacional y nunca expresan sus sentimientos religiosos y los viven a su manera, que solamente juzgará Dios. El Rey Juan Carlos I no ha terciado públicamente nunca desde el punto de vista religioso haciendo gala de su cristianismo y menos todavía meterse con la doctrina de la Iglesia y sus obispos intentando pescar en el río revuelto.

Los presidentes del gobierno que hemos conocido, salvo algún caso raro, han optado por tener sus creencias religiosas o laicas sin hacer banderín de enganche de ellas. Han tratado a los obispos por razones del cargo de la presidencia del gobierno y ahí se han quedado. Nunca han entrado en poner frente a unos obispos contra otros.

Los mismos presidentes de las Cortes han sido gente que no han entrado a formar parte de la galería de retratos de parlanchines de política práctica, fuera del recinco del hemiciclo. Han sido hombres y mujeres que ha sabido llevar con gala elegante su posición de tercera autoridad del Estado, procurando tener y representar sus funciones institucionales previstas en la Constitución.

Desde que el señor Bono ha llegado a la presidencia del parlamento español, y ha hecho declaraciones sobre su opción cristiana, a la que tiene todo el derecho de pertenecer y practicar; y, ante la tesitura de la doctrina de la Iglesia sobre el aborto, el señor Bono ha dosificado sus apariciones y declaraciones, siempre realizadas desde sus propias convicciones, pero lanzando una andanada de los cañones de babor y estribor contra la unidad del episcopado español a quien colorea de todas las formas posibles.

A mi parecer la tercera autoridad institucional del Estado debería ser más prudente, más respetuoso, más moderado, más caritativo hacia los pastores de la Iglesia española. Si está molesto que lo hable directamente con la cúpula de la Conferencia Episcopal Española, pero que se deje de bajar a la arena de la política, creyendo que él se beneficia de sus homilías laicas repartidas en los medios de comunicación.

Con esta postura no dignifica el cargo que ostenta, ni respeta a los pastores de la Iglesia, a la que tanto dice amar el señor Bono, a quien le deseo que supere su verborrea que no beneficia a los cristianos españoles ni a él mismo, pues el público pasa olímpicamente de sus declaraciones.

Tomás de la Torre Lendínez