En vez de consejo, explicaciones
Me comentaba el otro día un sacerdote amigo que hay que ver cómo han cambiado las cosas en el mundo y en la Iglesia. Antes, me decía, la gente nos pedía consejo, dirección espiritual y ayuda para ser santos. Ahora nos piden explicaciones.
He tenido que darle la razón. Es que es así. Ejemplos:
- No entiendo por qué para dar la comunión a un niño tiene que estar bautizado. Ganas de complicarnos la vida a los padres.
- ¿Y esa manía suya de no dejarnos poner flores de plástico en el altar?
- Hala. Dos o tres años de catequesis para la primera comunión. Se habrán quedado a gusto.

Me lo habían contado hace días y hoy he visto las fotos en el blog de
El 13 de octubre de 1931 D. Manuel Azaña pronunció en un vibrante discurso en las Cortes esa frase lapidaria que aún hoy sigue causando una mezcla de terror y asombro: “España ha dejado de ser católica”. Lo cierto era que la cuestión religiosa estaba presente en las Cortes y que era inconcebible una manera de concebir el estado sin que lo religioso, la iglesia, estuviera presente para bien o para mal.
Cuando el otro día hablaba de las fobias de Vidal y Bastante hacia los obispos que no les ríen las gracias, refiriéndome en concreto al vergonzoso trato que dispensan al arzobispo de Burgos, no faltaron amigos y comentaristas que me sugirieron olvidarme de estos dos porque, según mis amistades, es hacerles publicidad y no merece la pena.
Tres pueblos a mi cargo como párroco. Cada uno con sus cadaunadas. Cada parroquia con su personalidad, la suya. Tres a los que uno intenta atender lo mejor posible y de la forma más equilibrada posible. Braojos (205 empadronados) y Gascones (188) algo más grandes. La Serna, el chiquitín (74).





