La religión a palos...

Eso parece ser, según la progresía de turno, la adaptación del currículum de la enseñanza de religión y moral católicas en los centros educativos. Duras acusaciones: retorno al pasado más rancio, alumnos amedrantados obligados a rezar, manipulación ideológica…

¡Qué cantidad de despropósitos hemos leído estos días en tantos y variopintos medios de comunicación tan excitados como poco documentados! Y, ignorancia aparte, algo, a mi parecer, mucho más grave: una oposición rabiosa y una intolerancia radical a la legítima posibilidad de proponer de manera metódica y razonada a las nuevas generaciones la visión del hombre y del mundo que dimana de la fe cristiana. Y todo esto, en unos momentos decisivos en que se van a incoar las preinscripciones para el nuevo curso escolar.

¿Qué ha pasado? Pues, simplemente, una adaptación del currículum de la materia, como sucede en tantas asignaturas. Y yo creo que ha sido en su conjunto una buena adaptación. Durante varios años me dediqué a la enseñanza de la religión en institutos de bachillerato, en unos momentos más gloriosos para la enseñanza en general. Recuerdo gratamente aquellos años y el encuentro con tantos alumnos en unos momentos decisivos para sus vidas en la adolescencia y primera juventud. Estoy convencido que la asignatura de religión, debidamente impartida, puede hacer mucho bien a nuestros jóvenes, no sólo enriqueciéndolos culturalmente sino también en su maduración humana y cristiana.

El currículum de la asignatura lo ha establecido quien tiene competencias para ello, es decir, nuestros Obispos. La clase de religión no es catequesis ni pretende serlo. Es un importante ámbito donde los alumnos pueden conocer de manera sistemática los contenidos fundamentales y la misma razonabilidad de la experiencia cristiana, así como las claves imprescindibles para entender nuestra cultura y nuestras raíces de identidad. La clase de religión, tanto en la escuela pública como en la católica es impartida por excelentes profesionales que la Iglesia trata de cualificar continuamente y, ciertamente, todos los esfuerzos en este sentido, constituyen la mejor inversión en el proyecto de evangelización de la cultura. Sin duda alguna enriquece notablemente a nuestros alumnos. También hay que recordar que para los alumnos creyentes esta asignatura constituye la oportunidad de una evangelización de la inteligencia y del corazón del todo necesaria para una vivencia adulta y madura de la fe.

Conviene y mucho que los padres y madres cristianos tengan las cosas muy claras en este importantísimo asunto que concierne la educación ( en mayúsculas!) de los hijos. Si los padres no valoran lo que supone la clase de religión y no hacen todo lo posible para que sus hijos participen en la misma, muy pocos lo harán en nuestra sociedad. Me preocupa la actitud de ciertos políticos e ideólogos al respecto, pero me preocupa mucho más la dejadez de tantos  padres y madres de familia que no se implican.

Finalmente, por lo que respecta a la pretensión de  obligar a rezar a los alumnos en el ámbito de la enseñanza de la religión en la escuela pública, nada más alejado de la realidad. Lo que se pretende, y con razón, es que los alumnos sepan y comprendan los textos fundamentales de la oración cristiana en los que se expresa la fe. Lamentablemente, no se acaba de dar a la memoria el lugar que le corresponde en la enseñanza de nuestros alumnos. Que un adulto, hoy, y en nuestro contexto cultural, desconozca, por poner un ejemplo, el texto de los diez mandamientos, del Padrenuestro o del Símbolo de la fe, es, simplemente, un signo de crasa ignorancia. 

4 comentarios

  
Juan Mariner
Lo paradójico (o no tanto...) de los que critican el currículum de la asignatura de Religión es que sus hijos o nietos no la van a cursar. Sería un despropósito (o no tanto...) que unos padres católicos criticasen el contenido de la otra materia (de entre las dos) a la que se puede optar. Ya puestos, deberíamos analizar con lupa la otra asignatura optativa y reventarla a críticas.
02/03/15 7:07 PM
  
juvenal
Juan Mariner
Debería hacerlo, tenga en cuenta que a los que no eligen religión católica se les impone de forma obligatoria una asignatura que los que eligen religión pueden cursar o no cursar.
02/03/15 11:25 PM
  
a juvenal
Juvenal, eso será así en su pueblo, pero le aseguro que en el mío no.
Aquí, el que elige Religión como optativa de ESO se queda sin poder optar a Francés, que es la otra optativa anual. Eso sí, todos hacen como obligatoria Educación para la Ciudadanía.
14/03/15 7:20 PM
  
Fernando Benedicto
Asignaturas cómo Historia, ética, geografía, ciencias. Aportan información de suma importancia, la formación educativo-cultural, nos aportan conocimiento e instrumentos para nuestro crecimiento cultural.

La religión, forma parte nuestra historia cómo país que durante siglos profesa la doctrina católica, conocerla a fondo nos hace sabedores de nuestra historia, cultura y formación moral, son conocimientos imprescindibles, sin estos carecemos de los valores que los españoles han guardado y les ha realizado, siendo personas con una gran dote de moral además de la aportación histórica que
nos ofrece la religión, junto con los valores de reflexión espiritual, los cuales solo son atendidos si conocemos nuestras raíces religiosas católicas.

22/05/15 1:28 PM

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