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12.12.13

La mujer en la Iglesia

Mulieris dignitatem, y VI.

La mujer fue la primera que vio el sepulcro vacío, la primera en escuchar de los ángeles la noticia de la Resurrección, la primera que divulgó la noticia del triunfo de Cristo. Jesús la escogió, prefiriéndola a los varones, hasta a los Apóstoles mismos.

Inmensa la importancia que dio Jesús a la mujer en aspectos importantes de su vida y, su Misión salvadora, ya que la constituye como discípula, como a la samaritana, pecadora, que se convierte en predicadora de Cristo: es éste un acontecimiento insólito si se tiene en cuenta el modo usual con que trataban a las mujeres los que enseriaban en Israel puntualiza Juan Pablo II (15). Conocer a Jesús, admirar sus prodigios, recibir sus confidencias, desear su triunfo en las personas, defender los intereses divinos, propagar la bondad de Jesús que anhela salvar a todos: son etapas de la actuación de la discípula de Jesús que puede ser la más humilde y despreciada mujer.

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9.12.13

Mundanidad y templanza

El 6 de diciembre de 1921 fallecía el sacerdote jesuita James Cullen. Veintitrés años antes había puesto en marcha en la iglesia de San Francisco Xavier de Dublín, uno de los mayores movimientos de templanza, conocido comoPioneros del Sagrado Corazón de Abstinencia Total.

El 28 de diciembre de 1898, el Padre Cullen convocó a cuatro mujeres para proponerles una empresa: lograr la templanza personal haciendo reparación por los pecados de la intemperancia. Era una propuesta completamente distinta, ya que no llamó, como los grandes promotores de la templanza que le precedieron - como el capuchino Theobald Mathew- a las personas atrapadas por el excesivo beber necesariamente, sino especialmente a quienes no tienen problemas con las bebidas embriagantes, para que sean éstas las que hagan el sacrificio de abstenerse de cualquier bebida que contenga alcohol, implorando cada día a Dios, a través de la recitación de una plegaria, para pedirle a Él la gracia de la recuperación de los bebedores excesivos.

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2.12.13

La alegría de la fe

Recientemente hemos conocido el texto de la Exhortación apostólica Evangelii gaudium, (La alegría del Evangelio), del Romano Pontífice Francisco.

El documento pontificio contiene mucha materia para reflexionar y masticar, pero quiero detenerme en apenas sus párrafos iniciales en los que el Papa nos invita «a una nueva etapa evangelizadora marcada por esa alegría», indicándonos «caminos para la marcha de la Iglesia en los próximos años».

Con la impronta de la «abnegación ignaciana», y como no podía ser de otra manera, dado el nombre que escogió, Francisco nos llama ni más ni menos a una «alegría franciscana» para el anuncio del Evangelio en el mundo actual.

En nuestra sociedad actual falta la alegría, no aquella alegría momentánea de una reunión que divierte pero que deja seca el alma, o de un espectáculo que da el gozo miserable de la pornografía, o de una asamblea que finaliza con la borrachera común que son chispazos de felicidad que provocan aún más angustia en el interior, que alegría en el exterior. «La sociedad tecnológica ha logrado multiplicar las ocasiones de placer, pero encuentra muy difícil engendrar la alegría» (Pablo VI, Gaudete in Domino) y (Evangelii gaudium, 7).

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29.11.13

Respeto por toda mujer

Mulieris dignitatem, V

Es una autentica revolución social la forma respetuosa en que Jesús tra­ta a toda mujer. Sí que hubo en la historia mujeres que destacaron por su poder, su talento y su dominio, pero fueron escasas excepciones, ya que el gé­nero femenino en general fue relegado a trabajos serviles.

En la Mulieris dignitatem, Juan Pablo II subraya: En las enseñanzas de Jesús, así como en su modo de comportarse, no se encuentra nada que refleje la habitual discriminación de la mujer, propia del tiempo; por el contrario, sus palabras y sus obras expre­san siempre el respeto y el honor debidos a la mujer. La mujer encorvada es llamada “hija de Abraham” mientras en toda la Biblia el título de“hijo de Abraham” se refiere solo a los hombres. Recorriendo la vía dolorosa hacia el Gólgota, Jesús dirá a las mujeres: “Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí". Este modo de hablar sobre las mujeres y a las mujeres, y el modo de tratarlas, constituye una clara “novedad” respecto a las costumbres dominantes en­tonces (13).

tenía Jesús en su mismo hogar, y como madre suya, a una mujer ín­tegra, que era toda la ley puesta en práctica, y en la que había leído, al abrir sus ojos infantiles ,la grandeza de espíritu de una criatura que se po­nía voluntaria y exclusivamente al servicio de los designios divinos.

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25.11.13

Somos hijos del Rey de reyes

En varios países se celebró el «Día del Laico» en la fiesta de Jesucristo Rey del Universo. Aunque soy seglar o laico, particularmente no me gusta que esa gran fiesta litúrgica -que hay que reforzarla cada vez más ante las avalanchas laicistas, la «peste» como denominó al laicismo el Papa Pío XI en la encíclica Quas primas- se fusione con el día de los fieles laicos cristianos.

Empero sirva esta conjunción para proporcionarnos a los bautizados, la oportunidad de reflexionar respecto de nuestro origen regio, que lamentablemente los fieles cristianos laicos desconocemos frecuentemente.

Al noble auténtico se le huele a distancia. Demuestra su convicción de que es superior a la mayoría de la masa, porque posee algún título de nobleza, quizá un castillo antiguo, algunas veces antepasados que han dejado huella en la historia. No se considera igual a los demás, puesto que lleva sangre azul, solo propia de algunos cuantos selectos en el mundo.

Aristócrata auténtico es Usted, y sin embargo, no lo sabe ni lo aprecia. No conoce su árbol genealógico, ni sus títulos nobiliarios, ni la herencia que es suya y que la cobrará pronto.

Terrien en su libro luminoso titulado «La gracia y la gloria», se atreve a condenarnos al afirmar: Un hijo de rey que no supiera su origen ni los altos pensamientos que eso le exige. He ahí la imagen de un número muy considerable de cristianos.

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