InfoCatólica / Caballero del Pilar / Categoría: Textos

8.02.26

Las columnas infernales de la revolución de la Vendeé. Por Alberto Bárcena

Se buscaba exterminar la FE CATÓLICA EN FRANCIA Y A LOS CATÓLICOS FRANCESES. Aquellos supuestos “demócratas” ejercieron un programa de TERROR SANGUINARIO contra su propia población. Un espíritu demoniaco, infernal, impulsaba a aquellos hombres a masacrar a niños, ancianos, hombres y mujeres por el simple hecho de ser católicos. Eximia conferencia del Dr. Bárcena sobre los crímenes contra La Vandeé, con motivo de la presentación y reedición del libro de JULIO VERNE titulado “El Conde de Chanteleine” de la Editorial “LUZ DE TRENTO".

7.02.26

1.02.26

30.01.26

Luis de la Fuente: “Cada mañana doy gracias a Dios, pues soy una persona afortunada y muy feliz”

El riojano Luis de la Fuente Castillo dirige con éxito la selección española desde el año 2022. Como seleccionador de la absoluta, se proclamó campeón de la Eurocopa 2024 y de la Liga de Naciones de la UEFA 2022-2023. Previamente había sido entrenador de las selecciones españolas sub-19, sub-21 y sub-23. Es el primer entrenador en la historia del fútbol español en ganar la Eurocopa en tres categorías diferentes (sub-19, sub-21 y absoluta), un hito al alcance de muy pocos en el fútbol mundial. Antes como jugador había ganado 2 Ligas, una Copa del Rey y una Supercopa con el Athletic Club de Bilbao y había jugado en el Sevilla y el Alavés.

Además de sus éxitos deportivos y de su valía a nivel humano, es una persona muy querida, se encuentra en una forma física envidiable, pero lo más importante para una página católica es que ha manifestado públicamente su fe católica. Cuando le preguntaron si era supersticioso respondió que no, que el ante todo creía en Dios.

Me hizo ilusión entrevistarle, incluso antes de que consiguiese la Eurocopa, pero créanme que no ha sido fácil. Luis además de atender a medios de todo el mundo, es un trabajador incansable y no ha sido fácil encontrar un hueco y finalmente dos años después se ha podido conseguir.

¿Cuáles son los motivos por los que es usted católico?

Se trata de una elección personal. Obviamente libre y personal. Es verdad que yo provengo de una familia católica donde ya tenía unas bases, unos principios y unos valores. Luego con el paso del tiempo, con la llegada de mi madurez voy reforzando y me voy convenciendo de que verdaderamente es lo que necesito en mi vida y lo que quiero ser.

¿Por qué la fe no se puede imponer, como mucho proponer y es ante todo un acto libre?

Sí es justo lo que se estaba diciendo antes, mi elección es libre. Por supuesto que no se puede imponer. Esto es una elección libre y personal de cada uno. Y lo que hay que hacer es respetar las elecciones que cada uno elija en cuanto a la elección de credos y creencias pues debemos respetarnos todos. Debemos exigir que se nos respete a los que creemos. También a quienes piensan de otra manera o profesan otra fe distinta a la nuestra. En este caso, yo soy católico y esa es mi opción, como la de otros es no querer abrazar otra creencia, o no tener ninguna y ser agnósticos, o ateos o lo que sea. En esa relación de respeto es donde tenemos que movernos todos. Debemos respetar a los demás y exigir ese respeto para nosotros.

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25.01.26

La gravísima crisis de la conciencia moral en el mismo seno de la Iglesia

La crisis de la conciencia moral, o la crisis de la moralidad, se da cuando empieza a cuestionarse la FORMA CONCRETA DE LA VIDA SEGÚN CRISTO, y tal como la moral católica tradicionalmente nos ha enseñado. Tiene lugar la ruptura entre el don de la gracia recibido en el bautismo y la vida del católico alejado de la recta moral, es decir, seducido por la inmoralidad, por el pecado. Y entonces ocurre que el pecado ya no provoca vergüenza, la propia conciencia se adormece, y la moral se relativiza según conveniencia, ya sea del momento, de la novedad o de la complacencia con el mundo. La inmoralidad reviste especial gravedad en el ambiente clerical. Pues, estamos ante una profanación del ministerio sacerdotal, una traición a su ministerio y una violación del signo sagrado que representa el sacerdocio. Es un pecado contra la configuración con Cristo que implica una ruptura existencial entre lo que es el ministro sacramentalmente y lo que vive moralmente. Es un pecado contra la caridad pastoral, porque la inmoralidad del clero no queda encerrada en la conciencia del pecador, sino que se difunde eclesialmente.