Párroco de Urda: “No pude administrar sacramentos porque no dejaban acercarse a los trenes”

El párroco de Urda (Toledo), el P. José Miguel Fernández, también ejerce como Rector de la Basílica del Santísimo Cristo de la Vera Cruz de la localidad. Ayer por la noche nos pudo atender amablemente y reflexionar sobre su labor en el trágico accidente. Es muy lamentable e inadmisible que, al igual que sucedió en Adamuz, no pudiera acceder a los trenes para administrar los sacramentos, una grave muestra de la feroz desacralización de nuestra patria, en la que las autoridades civiles impiden a los sacerdotes atender a las almas en momentos trágicos.
¿Cómo le llegó la noticia de la tragedia?
La noticia de la tragedia me llegó por una llamada del señor arzobispo porque yo me encontraba en la ciudad de Toledo solucionando algunos papeles administrativos. Enseguida he regresado a Urda y he llegado hasta la zona cero, hasta el lugar donde se ha producido el accidente.
¿Cuál fue su labor inmediata en la zona?
Ahí he ayudado en lo que he podido a llevar a algunos de los heridos en los coches particulares del accidente de Urda, que han sido trasladados, e intentar dar el consuelo espiritual que necesitaban en ese momento. Mi atención ha sido más bien de acompañamiento y de un poco de coordinación con los voluntarios para que no faltase nada de lo necesario en cada momento. Pero ha sido sobre todo de acompañamiento espiritual. En ese momento lo que se intenta transmitir es la esperanza, la fe y el amor de Dios que nunca falla, aunque no se vea en esos momentos. He podido estar al lado de algunas de las víctimas dándoles un poco de consuelo y de algunos de los familiares, pues en los momentos más trágicos, que no sabían quién había subido con su familia y todavía no tenían noticias. He estado a su lado para tranquilizarles y darles esa paz.
Bueno, pues como os decía, consolar se consuela con estar al lado de ellos. Ha habido personas que, bueno, te cogían de la mano y no había manera de que soltasen tu mano, porque lo que querían es que estuvieses con ellos. Les has dado un poco de ánimo, les has dicho que Dios está ahí con ellos, pero lo que más importa en estos momentos es que no se encuentren solos y que entiendan que la Iglesia está a su lado.
¿Ha podido administrar los sacramentos a los heridos?
No he tenido la oportunidad de administrar ninguno de los sacramentos porque a la hora que yo he llegado al lugar no te dejaban acercarte hasta los mismos trenes. Estaban todos los servicios de emergencia y todos los servicios sanitarios haciendo todo lo posible para ir rescatando a las personas. Los que estaban más graves han sido trasladados en ambulancias a los diferentes hospitales. Los que estaban menos graves han sido trasladados a Urda o a centros de salud también; han sido los propios urdetanos los que con sus propios vehículos, sus propios coches, han hecho los traslados.
¿Cómo ha tenido presentes a los fallecidos y heridos en las misas que ha celebrado?
Por supuesto que tanto en las misas de la mañana en la Basílica del Santísimo Cristo como en la de la tarde en la parroquia, pues hemos ofrecido las celebraciones de la Eucaristía por el eterno descanso de los fallecidos y pidiéndole al Señor la fortaleza para las familias y la salud para los heridos, para que se recuperen pronto.
¿Estuvo disponible toda la noche?
Por supuesto que durante toda esta noche de ayer y hoy estaremos disponibles tanto para atender a las personas como para lo que sea necesario. Desde primera hora de la mañana puse a disposición del señor slcalde todas las instalaciones que tiene la parroquia y todas las instalaciones que tiene el Cristo.
Y en esta noche, pues la Casa de Espiritualidad está acogiendo en estos momentos a diferentes periodistas, pues que todavía andan por aquí y que necesitan un sitio para descansar. O sea que la Iglesia no se cerrará, la Iglesia estará siempre pendiente de todas las necesidades y todo lo que sea necesario.
¿Ha recibido ayuda de sacerdotes de los pueblos cercanos y de los fieles de su parroquia?
Gracias a Dios, mis hermanos sacerdotes de los pueblos cercanos me han acompañado, han estado conmigo, me han ayudado a estar con esa cercanía con las familias, con los heridos y, por supuesto, qué voy a decir de mis feligreses, que han sido unos jabatos —perdón por la expresión—, pero han sido unos grandes jabatos y una gran solidaridad la que ha tenido pues este mi querido pueblo de Urda, mi querida parroquia de San Juan Bautista de Urda.
Desde el corazón más intenso, pues no sé cómo agradecérselo —por supuesto que Dios lo va a agradecer—, pero han sido los primeros que se han acercado al lugar, los primeros que han ofrecido sus coches para trasladar, los primeros que han traído agua y alimentos, los primeros que han estado ahí atendiendo. El pueblo de Urda, los vecinos de Urda, han sido los primeros en todo e incansablemente en todo lo que ha sido necesario.
¿Cómo la tragedia le hace reflexionar sobre lo efímero de la vida?
Por supuesto que esto nos hace reflexionar y decir que nuestra vida es efímera. Estamos aquí de paso y que tenemos que confiar mucho en ese amor de Dios y en esa cercanía de Dios y en esa mano de Dios que va guiando nuestra vida. Así que tenemos que estar dispuestos, preparados para cuando Él decida llamarnos. Ojalá no sea de la manera que ha sido hoy, porque es muy dolorosa y marca y deja una herida muy grande en el corazón, sobre todo de los familiares que están esperando las noticias de dónde está su ser querido. Pero sí, hay que pensar un poco más que nuestra vida es efímera y que estamos aquí de paso y que hay que cumplir en ella esa voluntad de Dios para cuando seamos llamados.
Por Javier Navascués
21 comentarios
"1) El Estado español reconoce a la Iglesia Católica el derecho de ejercer su misión apostólica y le garantiza el libre y público ejercicio de las actividades que le son propias y en especial las de culto, jurisdicción y magisterio".
Y el artículo 16 de la Constitución es del siguiente tenor:
"1. Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley. (...)
3. (...) Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica".
Ni en Adamuz ni en Urda se ha permitido a los sacerdotes el "libre y público ejercicio de las actividades que le son propias": en caso de accidente, administrar el sacramento de la Extrema Unción y atender espiritualmente a los heridos.
Además, se ha impedido a los católicos cuya vida estaba en riesgo el ejercicio de su derecho fundamental protegido ex art. 16 CE: confesarse y que se les administre el referido sacramento.
Al negar el acceso al lugar de los hechos a sacerdotes con alzacuellos se ha impedido, también, a los heridos conscientes recordar que existe Dios y hacer un acto de contricción o la posibilidad de convertirse si no fueran creyentes.
En ningún caso puede identificarse que el acceso de un "médico de almas" (un sacerdote) al lugar de los accidentes sea un acto que atente contra el orden público.
Por tanto, la prohibición de acceso de los sacerdotes para dispensar a los moribundos y heridos los sacramentos es un acto propio de un estado totalitario materialista que contraviene el art. 1 del Tratado Internacional Iglesia Estado y el art. 16 de la Constitución.
Espero que la Conferencia Episcopal española denuncie estos hechos, exija el cumplimiento del Tratado internacional y proteja el derecho fundamental de los católicos a recibir sacramentos en caso de accidente y riesgo de muerte, que está comprendido en el art. 16 CE.
"Permaneced en mí, y yo en vosotros. Así como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo si no permanece en la vid, tampoco vosotros, sino permanecéis en mí". (Jn 15,1-17).
España tiene fama de ser un país muy solidario, pero ya vemos que esto no es verdad, es fachada, es carcasa, porque el mismo Dios dice que sin él no podemos hacer nada. Lo vemos al impedir al sacerdote el acceso al interior de los trenes para administrar el sacramento. Uno puede ser agnóstico, nihilista, ateo, pero hay que respetar y ellos no lo hacen. Como se suele decir: son como el perro del hortelano, que ni lo comen ellos, ni dejan que los demás lo coman. Sin Dios no se van a salvar por muy solidarios que parezcan.
https://infovaticana.com/2026/10/29/absueltos-entre-los-hierros-el-clero-de-toledo-estuvo-en-primera-linea/
Pero estos son leyes y normas humanas, y nosotros sabemos que por encima de las leyes humanas está la Ley divina, y la Ley divina establece como caridad hacia el prójimo la administración del último sacramento que los agónicos hubieran recibido este mundo. Alejarse de Dios y de la Fe de la Iglesia tiene consecuencias gravísimas. He aquí una de ellas. Hay más...
El cura lo dice como si fuera normal.
Y así sucedió también en otras catástrofes de los últimos 40 años.
Dice el sacerdote que trasladó heridos con su coche y “ acompañó” a las víctimas y familiares.
Ya sé que España ha dejado de ser católica, aunque cardenales, obispos y curas no se den por enterados. Sin embargo, habría entre los afectados , algún católico necesitado de confesión y extremaunción o unción de los enfermos .
La propia Iglesia descuida mucho las exequias , por lo general en tanatorios y crematorios. Con preces que dan por sentado que todos los difuntos van al cielo, ni purgatorio ni infierno. Es la “ moda “ desde el CVII. Con ello cambiaron la doctrina y la praxis de veinte siglos y todos callados.
Yo quiero, en tales trances, un confesor, no un acompañante , ses psicóloga o curita colegui.
España cristiana siempre, y el que no, no es español. Fuera ya toda esta canallesca traidora que vive del dinero público y es lo único que le importa.
Es indignante que el gobierno se los niegue o no se los proporcionen .
No podemos exigirles nada, pero es de una mala .... que alucinas. Ya les vale... Que esté el sacerdote presente con el óleo sagrado para ungir a las personas agónicas de la tragedia ferroviaria, y que no le dejen entrar al convoy. Sin unción no hay sacramento. Pero lo pagarán, porque impedir el sacramento de la extremaunción es un pecado grave. No es que no avisen al sacerdote, es que estando no le dejan entrar.
https://infovaticana.com/2026/10/29/absueltos-entre-los-hierros-el-clero-de-toledo-estuvo-en-primera-linea/
Antes que las ambulancias y antes que los equipos de rescate, en las vías de Urda (Toledo) llegó el perdón sacramental de Dios. Fernando Fernández de Bobadilla, párroco de Los Yébenes, fue de los primeros que alcanzó el lugar del choque entre el Iryo y el AVE accidentados en este miércoles negro. Lo primero que hizo fue impartir la absolución colectiva a cuantos yacían entre los hierros. Con al menos 68 fallecidos, el peor accidente de la alta velocidad española ha dejado también una lección de fe sencilla y rotunda.
La absolución, lo primero
El sacerdote hizo lo que le correspondía en el momento en que más falta hacía. Ante decenas de heridos y moribundos repartidos por los vagones y el terraplén, oír confesiones una por una o dar la unción a cada enfermo grave era imposible. Él mismo lo explicó a ABC: «He dado una absolución colectiva. En estos casos, es lo que recomienda el Vaticano».
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