Andrés Garrigó: “Algunos piensan que En busca del Mesías es la mejor película de Goya producciones”

Andrés Garrigó es periodista, productor y director de cine. Pasó 30 años en Bruselas trabajando como corresponsal de los diarios “La Vanguardia” y “ABC". Fundó Goya Producciones en Madrid en el año 2000. Sus principales largometrajes como director son “Corazón de Padre”, “Fátima, el Último Misterio”, “Guadalupe, Madre de la Humanidad”, “Corazón Ardiente” y como productor los biopics: “Poveda”, “Luz de Soledad” y “Petra de San José”. Todos han sido estrenados en cines de varios países y han recibido diversos premios.
¿Por qué un documental titulado En busca del Mesías?
Elegimos este título porque describe exactamente lo que hemos vivido: hemos salido, cámara en mano, a recorrer el mundo en busca de personas de origen judío que han encontrado en Jesús al Mesías prometido a su pueblo. No queríamos hacer una reflexión teórica, sino contar una búsqueda real, trepidante, llena de sorpresas, en la que el espectador se siente viajero con nosotros. La película sigue la búsqueda concreta del verdadero Mesías en las vidas de judíos que terminan encontrando a Jesucristo, que cumple esa promesa mesiánica que ya latía en su propia fe judía.
¿Por qué muchas personas no creyentes en Él, buscando al Mesías lo han encontrado?
Lo sorprendente es que casi ninguno empezó planteándose “voy a hacerme católico”. Para algunos fue una búsqueda intelectual o existencial: estudiando la Biblia, incluso leyendo a autores tan opuestas como Chesterton o Nietzsche, o atravesando una crisis personal. Ahí está el caso de Fabrice Hadjadj, que se burlaba de los exvotos de una capilla hasta que, estando su padre en peligro de muerte, se atrevió a rezar allí… y esa oración cambió su vida. O el caso de Roy Schoeman, profesor en Harvard, que, después de perder la fe. vivió experiencias místicas asombrosas con Jesús y la Virgen. En todos los casos fue una decisión libre, tras una búsqueda honesta lo que les llevó a reconocer a Jesús como su Mesías. Ninguno llegó a empujones, bajo la presión de un proselitismo mal entendido, sino por una combinación de búsqueda sincera y delicadeza de Dios.
¿Por qué es bueno dar a conocer los testimonios de los judíos que se están convirtiendo al cristianismo?
Porque estos testimonios rompen muchos prejuicios, tanto de judíos como de cristianos. Ellos mismos cuentan que su catolicismo no anula su identidad judía; al contrario, sienten que en Cristo se completa aquello que ya creían y esperaban. Cuando un judío dice en pantalla “no he dejado de ser judío: he llegado a la plenitud de lo que mi pueblo esperaba”, eso tiene una fuerza inigualable. Además, su ejemplo ayuda a los cristianos a comprender mejor sus propias raíces y les anima a rezar con más cariño por el pueblo judío. Algunos de los entrevistados, agradecen esas oraciones y nos recuerdan que los gentiles recibimos la fe de apóstoles judíos, y que “les debemos ese favor”.
¿Cómo ha sido el proceso de selección de los testimonios?
Ha sido una verdadera aventura de investigación y de selección. No bastaba buscar en internet: había que viajar, escuchar y discernir sobre el terreno. Algunos rechazaron la entrevista por temor a herir a su familia o verse rechazados en su ambiente. Otros contactos nos llegaron de maneras que yo llamaría providenciales: un amigo que conocía a alguien, una conferencia donde de pronto aparecía una historia impresionante. Así pudimos rodar testimonios inéditos en Estados Unidos, Brasil, Argentina, Francia, Inglaterra, Italia, Suiza y España, y los completamos con cuatro figuras conversas del siglo XX –Edith Stein, Eugenio Zolli, Max Jacob y Bernard Nathanson– que merecían un verdadero homenaje cinematográfico.
¿Podríamos decir que la conversión de los judíos, anunciada por San Pablo, ha empezado ya?
San Pablo, en Romanos 11, dice que cuando se complete el número de los gentiles, “todo Israel será salvo”. Es imposible poner fechas ni a dar titulares apocalípticos, pero después de ver que tantos judíos están reconociendo a Jesús como Mesías, puedo imaginar que el Señor está moviendo cosas muy profundas. La película no pretende adelantar una “conversión masiva”, pero sí mostrar señales muy claras de que esta promesa no es una hipótesis lejana, sino algo que ya empieza a encarnarse en personas concretas.
Lo lógico sería pensar que, de ser así, sería un proceso muy largo en el tiempo, o ¿no tiene por qué?
Humanamente hablando, puede parecer que será un camino largo: siglos de heridas, de incomprensiones, de recelos no se cierran de un día para otro. Pero cuando entras en las historias concretas, ves que Dios puede acelerar mucho los procesos personales. Hemos filmado conversiones que, vistas desde fuera, parecerían imposibles: de un ateísmo militante o un escepticismo irónico a una fe sencilla y profunda en pocos años, a base de “casualidades” que los protagonistas reconocen como caricias de la Providencia. Por eso diría: el horizonte puede ser largo, o no, en cualquier caso cada historia que contamos es como un adelanto de lo que San Pablo anunció.
¿Por qué, en cualquier caso, estos testimonios son un motivo de esperanza?
Porque los estamos recogiendo en un momento en que, una vez más, Israel está en el centro de la atención mundial por guerras y tensiones, y sin embargo aquí vemos a judíos y cristianos abrazándose en torno a Cristo. Detrás de cada testimonio hay heridas históricas, miedos, a veces desprecio inicial hacia la fe; y, sin embargo, todos acaban hablando de paz, de reconciliación, de un Dios fiel que cumple sus promesas. Muchos espectadores, al salir de los preestrenos, nos han dicho que sienten un impulso nuevo para rezar por el pueblo judío y por la unidad de los cristianos. Ésa es, para mí, una de las mayores esperanzas que deja la película.
¿Por qué merece la pena ver el documental?
Porque es una obra muy cuidada, sin carga política, centrada en la dimensión religiosa, con testimonios fuertes, recreaciones cinematográficas de gran calidad, un tratamiento respetuoso y ágil de la historia del pueblo judío y unas conversiones que muchos han vivido en el preestreno como un auténtico “terremoto” interior. Los hay que piensan que esta es la mejor película de Goya Producciones, e “indispensable” de ver. El ritmo trepidante, la diversidad de ambientes, las recreaciones históricas y el cuidado visual hacen que el espectador siga esta búsqueda casi como si viajara con nosotros “en busca del Mesías”. Por los comentarios oídos, nadie sale indiferente después de verla.
La última cinta de Goya Producciones, dirigida por Andrés Garrigó, se estrenó en cines el 10 de abril en España y llegará a México y Centroamérica a finales de abril y a EE. UU. en la segunda mitad del año.
Para más información: enbuscadelmesias.com
Por Javier Navascués
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